A ella
Manos carmesí, pasión oculta,
Miradas no encontradas se encuentran por el desliz,
Sonrientes por el momento, abocadas a encontrarse.
Destino fugaz, perpetuo en la noche,
Se confunde con besos sinceros, hacedores de palabras no dichas.
Los sentimientos se hacen nuestros, como el tiempo moldea nuestros cuerpos.
Latidos vivos, golpean las estrellas que nunca vimos y sin embargo las hacemos nuestras como lo fueron nuestras manos alcanzando el cenit.
Viento raudo, silencio vespertino, cómplices somos de nuestras sonrisas, de nuestros labios.
Delito de amor, en senderos de sinrazón, acapara esperanzas de vida, de sueños, de ti.
Pensamientos Ciclicos VI
Hablamos, y sentimos, sabedores de nuestra propia ignorancia. Amamos y pensamos,a pesar de lo incierto de nuestras palabras. Falsedad o verdad en nuestros actos abocados están al dilema. Pues no vemos mas allá de lo ofrecido por aquellos que nos rodean en el ente de la espesura.
Perdidos nos encontramos en bosques de palabras, y sin embargo seguimos caminando por la inercia de nuestro propio movimiento.
Luz fatal, de sombras y reflejos, que se escapan ante nuestras propias manos, y sin que embargo conseguimos tocar en un intento desesperado de creernos a nosotros mismos.
Esperanzas sin retorno , disueltas en mares cristalinos donde los azules se entremezclan con lagrimas de realidad.
Solo el deseo nos mantiene lúcidos de sentir lo que no fue preestablecido. Solo la palabra rompe lo que nunca fue dicho. Ojalá que la utopía sea nuestra, que nos miramos a los ojos y digamos: seguimos vivos.
Perdidos nos encontramos en bosques de palabras, y sin embargo seguimos caminando por la inercia de nuestro propio movimiento.
Luz fatal, de sombras y reflejos, que se escapan ante nuestras propias manos, y sin que embargo conseguimos tocar en un intento desesperado de creernos a nosotros mismos.
Esperanzas sin retorno , disueltas en mares cristalinos donde los azules se entremezclan con lagrimas de realidad.
Solo el deseo nos mantiene lúcidos de sentir lo que no fue preestablecido. Solo la palabra rompe lo que nunca fue dicho. Ojalá que la utopía sea nuestra, que nos miramos a los ojos y digamos: seguimos vivos.