José Hierro
Pensamientos cíclicos aparte, hoy les quiero ilustrar con uno de esos poemas que incitan a la reflexión y ha hacer balance de lo vivido, escrito por uno de los maestros, y porque no decirlo por uno de mis poetas preferidos, por José Hierro. Un Poema del Libro de las alucinaciones (1964), donde los sentimientos afloran a flor de piel. Saboréenlo, totalmente delicioso.
CAE EL SOL
Perdóname. No volverá a ocurrir.
Ahora quisiera meditar, recogerme, olvidar: ser
Hoja de olvido y soledad.
Hubiera sido necesario el viento que esparce las escamas del otoño
Con rumor y color.
Hubiera sido necesario el viento.
Hablo con la humildad, con la desilusión, la gratitud
De quien vivió la limosna de la vida.
Con la tristeza de quien busca una pobre verdad en que apoyarse
Y descansar.
La limosna fue hermosa –seres, sueños, sucesos, amor – don gratuito,
Porque nada merecí.
¡Y la verdad! ¡Y la verdad! Buscada a golpes, en los seres,
Hiriéndolos e hiriéndome;
hurgada en las palabras;
cavada en lo profundo de los hechos –mínimos, gigantescos que mas da:
después de todo, nadie sabe que es lo pequeño y que lo enorme:
grande puede llamarse a una cereza (“hoy se caen las cerezas” me dijeron
un dia, y yo se porque fue), pequeño puede ser un monte, el universo
y el amor.
Se me ha olvidado algo que había sucedido.
Algo de lo que yo me arrepentiría o tal vez me jactaba.
Algo que debió de ser de otra manera.
Algo que era importante porque pertenecía a mi vida: era mi vida.
(Perdóname si considero importante mi vida: es todo lo que tengo, lo que tuve;
hacia tiempo, yo la habría vivido a oscuras, sin lengua, sin oídos, sin manos,
colgado en el vacío, sin esperanza.)
Pero se me ha borrado la historia ( la nostalgia) y no tengo proyectos
para mañana, si siquiera creo que exista ese mañana ( la esperanza).
Ando por el presente y no vivo el presente
(la plenitud en el dolor y la alegría)-
parezco un desterrado que ha olvidado hasta el nombre de su patria,
que conducen a ella.
Perdóname que necesite averiguar su sitio exacto.
Y cuando sepa donde la perdí,
Quiero ofrecerte mi destierro, lo que vale
Tanto la vida para mí, que es su sentido.
Y entonces, te ofreceré una vida
Ya sin demonio ni alucinaciones.
CAE EL SOL
Perdóname. No volverá a ocurrir.
Ahora quisiera meditar, recogerme, olvidar: ser
Hoja de olvido y soledad.
Hubiera sido necesario el viento que esparce las escamas del otoño
Con rumor y color.
Hubiera sido necesario el viento.
Hablo con la humildad, con la desilusión, la gratitud
De quien vivió la limosna de la vida.
Con la tristeza de quien busca una pobre verdad en que apoyarse
Y descansar.
La limosna fue hermosa –seres, sueños, sucesos, amor – don gratuito,
Porque nada merecí.
¡Y la verdad! ¡Y la verdad! Buscada a golpes, en los seres,
Hiriéndolos e hiriéndome;
hurgada en las palabras;
cavada en lo profundo de los hechos –mínimos, gigantescos que mas da:
después de todo, nadie sabe que es lo pequeño y que lo enorme:
grande puede llamarse a una cereza (“hoy se caen las cerezas” me dijeron
un dia, y yo se porque fue), pequeño puede ser un monte, el universo
y el amor.
Se me ha olvidado algo que había sucedido.
Algo de lo que yo me arrepentiría o tal vez me jactaba.
Algo que debió de ser de otra manera.
Algo que era importante porque pertenecía a mi vida: era mi vida.
(Perdóname si considero importante mi vida: es todo lo que tengo, lo que tuve;
hacia tiempo, yo la habría vivido a oscuras, sin lengua, sin oídos, sin manos,
colgado en el vacío, sin esperanza.)
Pero se me ha borrado la historia ( la nostalgia) y no tengo proyectos
para mañana, si siquiera creo que exista ese mañana ( la esperanza).
Ando por el presente y no vivo el presente
(la plenitud en el dolor y la alegría)-
parezco un desterrado que ha olvidado hasta el nombre de su patria,
que conducen a ella.
Perdóname que necesite averiguar su sitio exacto.
Y cuando sepa donde la perdí,
Quiero ofrecerte mi destierro, lo que vale
Tanto la vida para mí, que es su sentido.
Y entonces, te ofreceré una vida
Ya sin demonio ni alucinaciones.
http://hayquedespertar.blogspot.com/
A mis lectores hoy les quiero hacer un regalo. Se trata de una página
elaborada por uno de esos poetas callejeros, que tiene por la mano derecha una pluma y en la izquierda un tintero.
No sólo osla recomiendo porque sea colega y amigo ancestral, sino porque hace lo mas importante de todo: transmitir.
Echenle un ojo ya veran como se enganchan.
elaborada por uno de esos poetas callejeros, que tiene por la mano derecha una pluma y en la izquierda un tintero.
No sólo osla recomiendo porque sea colega y amigo ancestral, sino porque hace lo mas importante de todo: transmitir.
Echenle un ojo ya veran como se enganchan.
Sin Titulo
Teseo sosteniendo la espada con la que acaba de matar a su enemigo dice:”¿Lo creerás Ariadna? El minotauro apenas se defendió”. Así definía Borgues en la Casa de Asterión ,un final desolador para un ser que anhelaba ser liberado de sus sueños, de su prisión, del laberinto en que estaba sumergido.
Lacónico final, donde las esperanzas se volvieron en su contra, donde la soledad repetida hizo mella en las entrañas de su ser.
El destino, que sólo es la consecuencia final de las numerosas decisiones cotidianas que tenemos que tomar, es impredecible así como de certero. Nos aferramos a lo incierto a sabiendas de la ignorancia que nos atrapa. Nos volcamos en lo ajeno y nos olvidamos de nosotros mismos.
La debilidad -síndrome de aquellos que continúan vivos- nos embriaga con todos sus sentidos, haciéndonos dudar de sueños futuros, de presentes sumergidos, pero nos impulsa a renovar las esperanzas por otras acaso mejores, volando más allá de nuestro propio laberinto.
Volemos pues amigos lectores por un Teseo sin espada, por sueños mas allá de nosotros mismos.





