Zaragoza (I)
Me tendrán que excusar, pero saliéndome de la línea del blog, me dedicaré a realizar los próximos días un recorrido sobre esta ciudad mía, Zaragoza, y todo lo que pueden encontrar.
La exposición internacional ha hecho que,sin ninguna duda, Zaragoza sea la ciudad de moda este verano
Hoy les hablaré de una de las buenas y tantas buenas exposiciones que se pueden encontrar en la ciudad. Me estoy refiriendo a la que lleva por nombre “Encrucijada de Culturas”, situada en la Lonja, uno de los edificios mas emblemáticos de Zaragoza situado en la misma Plaza del Pilar. Para su información les diré que data del siglo XVI y que se trata de del edificio plenamente renacentista más importante de Aragón.
Una exposición apta para todos los públicos, donde el visitante hace un recorrido por nuestra historia a lo largo de veinte siglos, en la que pueden apreciar no sólo las figuras del poder político, sino también creadores de mundos artísticos, científicos, intelectuales, que abarcan territorios de una enorme riqueza y complejidad.
En total suma 320 piezas, procedentes de 97 instituciones o colecciones de todas las Comunidades Autónomas españolas y varias sedes internacionales.
A modo de ejemplo les diré que podemos encontrarnos con: la Cabeza de Augusto de Mérida; el Tesoro de Guarrazar de época visigoda; el martirio de San Pedro Arbués, de Murillo; los decretos de nueva planta; el retrato de Catalina de Aragón que realizó Juan de Flandes o el retrato de Sorolla a Ramón y Cajal.
Pero sin ninguna duda la mejor pieza de la muestra a mi entender es el Vidal Mayor (no así , al parecer, por la organizadores de la muestra que no le han dado, ni mucho menos un lugar relevante dentro de la muestra). Y es que hablar del Vidal Mayor es hablar de la primera compilación de los Fueros de Aragón, redactada por el obispo de Huesca Vidal de Canellas entre 1247 y 1252. Una pieza magistral sin ninguna duda.
Por todo ellos les invito a venir a verla. Seguro que no les dejará indiferentes.
La exposición internacional ha hecho que,sin ninguna duda, Zaragoza sea la ciudad de moda este verano
Hoy les hablaré de una de las buenas y tantas buenas exposiciones que se pueden encontrar en la ciudad. Me estoy refiriendo a la que lleva por nombre “Encrucijada de Culturas”, situada en la Lonja, uno de los edificios mas emblemáticos de Zaragoza situado en la misma Plaza del Pilar. Para su información les diré que data del siglo XVI y que se trata de del edificio plenamente renacentista más importante de Aragón.
Una exposición apta para todos los públicos, donde el visitante hace un recorrido por nuestra historia a lo largo de veinte siglos, en la que pueden apreciar no sólo las figuras del poder político, sino también creadores de mundos artísticos, científicos, intelectuales, que abarcan territorios de una enorme riqueza y complejidad.
En total suma 320 piezas, procedentes de 97 instituciones o colecciones de todas las Comunidades Autónomas españolas y varias sedes internacionales.
A modo de ejemplo les diré que podemos encontrarnos con: la Cabeza de Augusto de Mérida; el Tesoro de Guarrazar de época visigoda; el martirio de San Pedro Arbués, de Murillo; los decretos de nueva planta; el retrato de Catalina de Aragón que realizó Juan de Flandes o el retrato de Sorolla a Ramón y Cajal.
Pero sin ninguna duda la mejor pieza de la muestra a mi entender es el Vidal Mayor (no así , al parecer, por la organizadores de la muestra que no le han dado, ni mucho menos un lugar relevante dentro de la muestra). Y es que hablar del Vidal Mayor es hablar de la primera compilación de los Fueros de Aragón, redactada por el obispo de Huesca Vidal de Canellas entre 1247 y 1252. Una pieza magistral sin ninguna duda.
Por todo ellos les invito a venir a verla. Seguro que no les dejará indiferentes.
Una pequeña historia III (Estatua de Sal)
Era una noche cualquiera. Atípicamente normal. Con esto no le quiero dar importancia al asunto, sino que símplemente era una de esas noches donde no se espera nada de ti y tu no esperas nada de nadie.
Que se le va a hacer. Mejor no romper con las expectativas. Que ellas rompan contigo.
No era una cuestión de protagonismo sumergido, sino más bien una cuestión de deseo. Deseaba que el protagonismo viniera a mi. Y que lo hiciera a hurtadillas.
Lo real del asunto es que la sal del tequila comenzaba ya a corroerse demasiado rápido por todo mi cuerpo y no había mucho tiempo para perderse en devaneos contraproducentes.
Y a pesar de ser consciente de ello, deje que las manillas del reloj hicieran el resto. Que se consumara el tiempo, que me convirtiera en estatua de sal.
Dejé que lo hicieran por mí.
Supongo que no tenía suficientes fuerzas para ser salvado una noche más. Para seguir esperando.
Supongo que sólo era una noche cualquiera.
Que se le va a hacer. Mejor no romper con las expectativas. Que ellas rompan contigo.
No era una cuestión de protagonismo sumergido, sino más bien una cuestión de deseo. Deseaba que el protagonismo viniera a mi. Y que lo hiciera a hurtadillas.
Lo real del asunto es que la sal del tequila comenzaba ya a corroerse demasiado rápido por todo mi cuerpo y no había mucho tiempo para perderse en devaneos contraproducentes.
Y a pesar de ser consciente de ello, deje que las manillas del reloj hicieran el resto. Que se consumara el tiempo, que me convirtiera en estatua de sal.
Dejé que lo hicieran por mí.
Supongo que no tenía suficientes fuerzas para ser salvado una noche más. Para seguir esperando.
Supongo que sólo era una noche cualquiera.
Memorias de un Corsario.
Ron en boca y alma por mano se adentró en la penumbra. Expectante. Sin intención alguna de hacerse sentir. No había remordimiento alguno, a pesar de percibir la guadaña sobre sus hombros.
No buscaba un premio a su osadía, ni siquiera de aquel que busca tesoros de barro.
Ni siquiera de aquel , que es debilitado por su propia mirada.
Ni siquiera de de aquel que merodea en su propio galeón.
Un silencio espectral sucumbió a la situación. Tan solo se oían sus propias pisadas chapoteando en la arena y la respiración de quien se encamina a lo desconocido.
De repente ocurrió. Sangraba demasiado. Las piernas le fallaron y las hincó en la arena, a modo de quien pide clemencia. El jamás la hubiera pedido.
Estaba exhausto. Intentó proseguir y levantarse de nuevo, pero no pudo. Lo intentó de nuevo pero una ligera brisa le hacia recaer una y otra vez.
Sus piernas ya no eran capaces de aguantar el peso de su ego, el peso del hombre que fue, el peso del hombre que todo el mundo quiso ser.
Las golpeó casi sin fuerzas, intentándolas despertar. No hubo forma de abrirles los ojos.
No recuerdo ya, cuantas veces lo intentó ,a sabiendas de no serviría de nada.
La agonía se enfrentaba a la esperanza. Era la última batalla.
Varios días después, parte de la tripulación encontró su cuerpo.
Nadie dijo nada. El no lo hubiera permitido.
Lo arrastraron hasta la playa y una vez allí lo vistieron con sus mejores ropas. Las mismas con las que iba vestido la primera vez que se embarcaron con él.
Fue enterrado con honor , con hombría, sin hacer mucho ruido, como lo hacia cuando cogía el timón de “Platea”.
No pudo haber sido de otra forma.
No buscaba un premio a su osadía, ni siquiera de aquel que busca tesoros de barro.
Ni siquiera de aquel , que es debilitado por su propia mirada.
Ni siquiera de de aquel que merodea en su propio galeón.
Un silencio espectral sucumbió a la situación. Tan solo se oían sus propias pisadas chapoteando en la arena y la respiración de quien se encamina a lo desconocido.
De repente ocurrió. Sangraba demasiado. Las piernas le fallaron y las hincó en la arena, a modo de quien pide clemencia. El jamás la hubiera pedido.
Estaba exhausto. Intentó proseguir y levantarse de nuevo, pero no pudo. Lo intentó de nuevo pero una ligera brisa le hacia recaer una y otra vez.
Sus piernas ya no eran capaces de aguantar el peso de su ego, el peso del hombre que fue, el peso del hombre que todo el mundo quiso ser.
Las golpeó casi sin fuerzas, intentándolas despertar. No hubo forma de abrirles los ojos.
No recuerdo ya, cuantas veces lo intentó ,a sabiendas de no serviría de nada.
La agonía se enfrentaba a la esperanza. Era la última batalla.
Varios días después, parte de la tripulación encontró su cuerpo.
Nadie dijo nada. El no lo hubiera permitido.
Lo arrastraron hasta la playa y una vez allí lo vistieron con sus mejores ropas. Las mismas con las que iba vestido la primera vez que se embarcaron con él.
Fue enterrado con honor , con hombría, sin hacer mucho ruido, como lo hacia cuando cogía el timón de “Platea”.
No pudo haber sido de otra forma.
Frases de Libros I
" Lo malo de las chicas es que si un tío les gusta, por muy mala persona que sea te dirán que tiene un complejo de inferioridad, y sino les gusta, ya puede ser un buen chico y tener un complejo de inferioridad tremendo, que te dirán que es un creido"
J.D. Salinger. "El guardián entre el centeno".
J.D. Salinger. "El guardián entre el centeno".
Una pequeña historia II (La chaqueta)
Era de noche. No hacia mal tiempo pero aún así me estaba acordando de porqué me tuve que dejar la chaqueta en casa.
Jo!. Eso fue lo que dije.
No sé porque siempre digo Jo! cuando me entrecome el pensamiento algo.
No se si lo digo por Jolines! o por Joder!.
Además de que suena bastante infantil ,quien dice Jo! en estos dias?
Un tipo que pasó delante mio me debió oir y le noté una pequeña sonrisa maliciosa en los labios .A saber que pensaría. Me da igual .La gente siempre esta predispuesta a juzgarte a pesar de todo. Aunque sólo sea por un segundo. Aunque sólo sea por el rabillo del ojo.
Llegaba tarde. Nunca lo hacía pero uno a veces se cansa de esperar. Siempre me canso de esperar y para que? Para que nunca se disculpen. Todo queda arreglado con dos besos o con un apretón de manos. Pero hay peor sensación que saber que has perdido cinco minutos? Nadie puede comprar esos cinco minutos.
Allí estaba ella. Pelo enredado en oro y ojos mezclados con carbón. No recuerdo ya los años que la conozco y sin embargo siempre podría hacer la misma descripción. Aunque no me hubiera dejado la chaqueta. Aunque no hubiera llegado tarde.
Me acerqué por detrás ,casi de puntillas . Le di un pequeño soplido en la nuca.
No se porque hago este tipo de cosas cuando me entrecome el pensamiento algo.
Ella se giró. Me roció de oro la cara. Parecía que se alegraba de verme.
Nos fuimos caminando y ella me empezó a contar los planes de boda con Juan.
Empecé a tener frió. Me faltaba la chaqueta. Me faltaron cinco minutos.
Jo!. Eso fue lo que dije.
No sé porque siempre digo Jo! cuando me entrecome el pensamiento algo.
No se si lo digo por Jolines! o por Joder!.
Además de que suena bastante infantil ,quien dice Jo! en estos dias?
Un tipo que pasó delante mio me debió oir y le noté una pequeña sonrisa maliciosa en los labios .A saber que pensaría. Me da igual .La gente siempre esta predispuesta a juzgarte a pesar de todo. Aunque sólo sea por un segundo. Aunque sólo sea por el rabillo del ojo.
Llegaba tarde. Nunca lo hacía pero uno a veces se cansa de esperar. Siempre me canso de esperar y para que? Para que nunca se disculpen. Todo queda arreglado con dos besos o con un apretón de manos. Pero hay peor sensación que saber que has perdido cinco minutos? Nadie puede comprar esos cinco minutos.
Allí estaba ella. Pelo enredado en oro y ojos mezclados con carbón. No recuerdo ya los años que la conozco y sin embargo siempre podría hacer la misma descripción. Aunque no me hubiera dejado la chaqueta. Aunque no hubiera llegado tarde.
Me acerqué por detrás ,casi de puntillas . Le di un pequeño soplido en la nuca.
No se porque hago este tipo de cosas cuando me entrecome el pensamiento algo.
Ella se giró. Me roció de oro la cara. Parecía que se alegraba de verme.
Nos fuimos caminando y ella me empezó a contar los planes de boda con Juan.
Empecé a tener frió. Me faltaba la chaqueta. Me faltaron cinco minutos.
Una pequeña historia (La puerta)
Un día más, llamaron a la puerta.
Me levanté de nuevo.
Nadie me lo había pedido, pero me reafirmé en mis convicciones y decidí en aquella mañana que debía hacerlo.
Tal fuera un impulso o no fuera muy consciente de la situación, pero aún tenia que demostrarle que se equivocaba. Que se equivocó al irse, al no decir adiós, al decirme que no tuve valor.
Puse mi mano en el pomo de la puerta.
Estaba temblando. Que sensación tan extraña, no recuerdo nada parecido; las manos estaban empapadas y el alma me rebosaba por la boca.
Sólo tenía que girar el pomo, hacer que mi muñeca se contorsionase ligeramente.
Sólo tenia que hacerlo.
En ese momento el café de la mañana ya no me pareció tan amargo….
Finalmente me decidí . Y lo hice lentamente, a modo de susurro, a sabiendas de lo que podría encontrarme al otro lado podría no gustarme demasiado.
Una ventana abierta y unos brazos inertes ya, hicieron que la puerta se cerrara de nuevo. Y lo hizo con contundencia, tal vez con consciencia propia.
Me quede de pie, absorto, mirándola.
El timbre siguió sonando.
No hice nada. Sólo esperé a que dejase de sonar. Sólo tenía que esperar a que se acabara ese momento.
De repente todo quedó en silencio.
La despedida había concluido, aun a sabiendas de que había sido un adiós inconcluso. Hasta mañana.
Me levanté de nuevo.
Nadie me lo había pedido, pero me reafirmé en mis convicciones y decidí en aquella mañana que debía hacerlo.
Tal fuera un impulso o no fuera muy consciente de la situación, pero aún tenia que demostrarle que se equivocaba. Que se equivocó al irse, al no decir adiós, al decirme que no tuve valor.
Puse mi mano en el pomo de la puerta.
Estaba temblando. Que sensación tan extraña, no recuerdo nada parecido; las manos estaban empapadas y el alma me rebosaba por la boca.
Sólo tenía que girar el pomo, hacer que mi muñeca se contorsionase ligeramente.
Sólo tenia que hacerlo.
En ese momento el café de la mañana ya no me pareció tan amargo….
Finalmente me decidí . Y lo hice lentamente, a modo de susurro, a sabiendas de lo que podría encontrarme al otro lado podría no gustarme demasiado.
Una ventana abierta y unos brazos inertes ya, hicieron que la puerta se cerrara de nuevo. Y lo hizo con contundencia, tal vez con consciencia propia.
Me quede de pie, absorto, mirándola.
El timbre siguió sonando.
No hice nada. Sólo esperé a que dejase de sonar. Sólo tenía que esperar a que se acabara ese momento.
De repente todo quedó en silencio.
La despedida había concluido, aun a sabiendas de que había sido un adiós inconcluso. Hasta mañana.
Pensamientos Cícilicos IX
Escuche el silencio, así como el llanto.
Acapare el ruido, así como el susurro de tus labios.
En verdad no fue difícil encontrarte, ahí estabas sentada
Bajo tus fieles palabras, aprisionándolas con tus manos.
Firme y con templaza mirabas de soslayo al espacio prometido,
Al vacío encontrado.
No hubo respuesta, ni reproches, solo me invadía el olor de tu pelo aterciopelado.
Tu vacío ahora es también el mío y con el me consumiré contigo, para renacer de tu mano, para llenar mi alma de palabras y mas palabras, de los sueños encontrados
Acapare el ruido, así como el susurro de tus labios.
En verdad no fue difícil encontrarte, ahí estabas sentada
Bajo tus fieles palabras, aprisionándolas con tus manos.
Firme y con templaza mirabas de soslayo al espacio prometido,
Al vacío encontrado.
No hubo respuesta, ni reproches, solo me invadía el olor de tu pelo aterciopelado.
Tu vacío ahora es también el mío y con el me consumiré contigo, para renacer de tu mano, para llenar mi alma de palabras y mas palabras, de los sueños encontrados
ESTOY DE VUELTA!!!!!!!
Así es, mis desperdigados lectores, después de una larga temporada desparecido entre la noche y el ruido, volví. Volví con mis pensamientos cíclicos, con la sombra que me persigue sin llegar a alcanzarme, a donde quiera que vaya.
Espero que no me dejen solo, y me acompañen en la nueva travesía que se nos avecina.
Espero que no me dejen solo, y me acompañen en la nueva travesía que se nos avecina.





