Una pequeña historia IV (Blanco sobre negro)
Apoyado en la barra encendí un pitillo. Uno de esos que hacen que el humo te consuma y que te vicie por dentro. El caso es que poco o nada me importaba en ese momento.
Estaba más concentrado, en ver como se consumía entre mis dedos chamuscados por los excesos, que por cuestiones mayores.
Lo cierto es que es curioso ver como se consume. Al final lo hace con o sin tu ayuda. Nosotros en cambio siempre necesitamos una razón para todo. Cosas del alcohol.
Tras un rato inmerso en mi propio ego, me di cuenta que se había apagado.
Sediento de humo y anclado en una torpeza propia del momento me dispuse a buscar el encendedor entre mis bolsillos. Error. Mas bien me dispuse a buscar en mi cajón desastre particular
donde todo cabe y donde vete tu a saber que me voy a encontrar.
Lo cierto es que no encontré nada de nada. Ni siquiera el fondo del cajón.
Me quede apoyado en la barra y me metí a la boca un pitillo. No tenia fuego, ni humo solo el sabor de la nicotina, de esa que te hace que te consuma y que te vicie por dentro.
El caso se que poco o nada me importaba ese momento. Estaba mas concentrado, en ver las figuras pasar por delante mío cual si de una partida de ajedrez se tratara.
Lo cierto es que es curioso ver como se mueven. Lo hacen lentamente con su pitillo en la boca, con su humo y su fuego. Lo hacen ajenos a mí. Cosas del alcohol.
Estaba más concentrado, en ver como se consumía entre mis dedos chamuscados por los excesos, que por cuestiones mayores.
Lo cierto es que es curioso ver como se consume. Al final lo hace con o sin tu ayuda. Nosotros en cambio siempre necesitamos una razón para todo. Cosas del alcohol.
Tras un rato inmerso en mi propio ego, me di cuenta que se había apagado.
Sediento de humo y anclado en una torpeza propia del momento me dispuse a buscar el encendedor entre mis bolsillos. Error. Mas bien me dispuse a buscar en mi cajón desastre particular
donde todo cabe y donde vete tu a saber que me voy a encontrar.
Lo cierto es que no encontré nada de nada. Ni siquiera el fondo del cajón.
Me quede apoyado en la barra y me metí a la boca un pitillo. No tenia fuego, ni humo solo el sabor de la nicotina, de esa que te hace que te consuma y que te vicie por dentro.
El caso se que poco o nada me importaba ese momento. Estaba mas concentrado, en ver las figuras pasar por delante mío cual si de una partida de ajedrez se tratara.
Lo cierto es que es curioso ver como se mueven. Lo hacen lentamente con su pitillo en la boca, con su humo y su fuego. Lo hacen ajenos a mí. Cosas del alcohol.
Comentario:
Me ha gustado mucho, se acerca mucho a la realidad. Y no sólo por el estado de alcohol, sino de como vive habitualmente el hombre, en muchos momentos de la vida, ajenos al resto de la humanidad.





