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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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La cena
Ayer por la noche fue finalmente la cena de antiguos colegas del colegio mayor. No estuvo mal. También vino Ella, acompañada de su marido. Vestía de manera informal, camiseta negra de manga corta (se nota que venís del sur, les dijimos) y pantalones vaqueros nada ceñidos. El pelo lo llevaba largo, recogido con un pasador, y con algún tipo de tinte que le daba redlejos cobrizos a su natural castaño oscuro.

Afortunadamente mis peores temores no se cumplieron. Ya no siento por ella lo que conté en mi anterior entrada de la bitácora. Parece que es verdad eso de que el tiempo todo lo cura. Aunque hubo varios momentos en que recordé por qué me sentí tan atraido por ella.

El primero fue cuando la oí reirse, de esa forma tan especial. El segundo momento fue cuando se quitó el abrigo, dejando adivinarse su voluptuosa figura, y eso que como digo iba bastante informal. Luego se quitó el pasador del pelo, y este quedó suelto, tapándole por un momento la cara, estaba preciosa.

Durante la conversación de vez en cuando me dirigía miradas. Eso creo que la hace también atractiva. Si tuviera que volver a convivir cerca de ella otros tres o cuatro años, probablemente volvería a enamorarme, no tengo ninguna duda.

Pero eso no va a volver a pasar. Dentro de un par de horas es la comida, a la que también vendrá, pero después cada uno volverá a su vida, y probablemente no volveré a verla en mucho tiempo.

El resto de la noche, bien. Estuvimos charlando y recordando viejas anécdotas. Fuimos a un par de bares de copas, y luego a casa a dormir. Se nota que nos hacemos mayores :)

Suena el timbre, ha venido un compañero de aquellos tiempos para ir luego a la comida.

Después postearé más....

 
Jueves in the night
No sabía cómo titular lo de hoy, así que le he puesto eso tan obvio.

Este fin de semana me quedo de nuevo en 'la ciudad', pero esta vez sí que hay planes, mejores que quedarse en casa pasando el rato. El sábado hay una comida de antiguos compañeros del colegio mayor donde viví mientras estudié la carrera. La última a la que fuí tuvo lugar hace poco más de un año.

Mañana por la noche es el precalentamiento. Quedaré para cenar por ahí de tapeo con algunos de mis vecinos de habitación, con los que tenía una relación más directa. Entre ellos estará Ella.
La llamaré aquí 'Mariví'.

Por esta Mariví sentí durante mucho tiempo algo especial. No era enamoramiento exactamente, conozco los síntomas, y no era eso (mariposas en el estómago, palpitaciones en su presencia, pérdida de apetito, etc.) Era simplemente una atracción muy fuerte. Físicamente hay que decir que es muy guapa: Alta, pelo oscuro, ojos ligeramente almendrados, boca bonita, piernas largas, busto generoso... todo muy bien puesto y en proporciones adecuadas.

Pero no me atraía de ella solo su físico. Tenía una personalidad arrolladora, de comerse el mundo, abierta, simpática con todos, siempre regalando sonrisas, y además le gustaban muchas cosas de las que a las tías no les suelen gustar, lo que le daba un toque de originalidad.

Claro, yo no era el único que la encontraba atractiva, y por desgracia el sentimiento no era recíproco. O sea, que tenía novio. Yo conocí a dos de ellos. Con el último finalmente se casó hace poco más de un año.

En los últimos cinco años la habré visto dos veces, la última hace tres años por lo menos. La primera seguía sintiendo eso tan fuerte por ella, y cuando la ví tuve sentimientos contradictorios; por un lado alegría por verla de nuevo; por otro pena, porque sabía que nunca podría estar junto a ella. Después de aquella vez, intenté quitármela de la cabeza, y la segunda vez que la ví, me convencí a mi mismo de que ya no me gustaba. En mi fuero interno le sacaba todo tipo de defectos para autoconvencerme, pero creo que en el fondo seguía gustándome. Después, ya no la he vuelto a ver, y la cosa ha ido decayendo, pero aun queda un poso. Prueba de ello es esto que estoy escribiendo, donde ella es la protagonista y ninguna otra.

Ya no pienso demasiado en ella, solo la recuerdo de tanto en tanto, aunque cada vez que miro su foto, no puedo evitar que se me escape un suspiro.

Mañana seguramente la volveré a ver cuando salgamos todos de tapeo, y el sábado en la comida también. ¿Cómo la encontraré? ¿Qué sentiré? Creo que lo sé, pero prefiero no decirlo ahora.

Después de escribir esto he llegado al menos a una conclusión. Tal vez lo que sentía por ella sí que era amor, distinto a mis otros enamoramientos, pero en el fondo lo mismo.

De todas formas, a estas altura ya da igual la etiqueta que le ponga a ese sentimiento. Ahora ya no se puede hacer nada, mi oportunidad pasó, si es que la hubo alguna vez...




 
De cronotermostatos y otras hierbas (II)
Pasadas las 5 de la tarde, he ido a la ferretería que ayer me echó el cierre en las narices (casi literalmente) y he comprado fusibles de recambio para la caldera. Los hemos puesto, y sin conectar el c. hemos probado a ver si funcionaba de la forma habitual. Pues sí, funciona, bien.

Siguiente paso. Volvemos a colocar el c. en paralelo con el termostato que ya había, pero cambiando de orden los dos cables de conexión. Ya está; lo probamos: Conectamos la caldera, activamos manualmente el c. y tachán tachán.... salta el diferencial. Cortocircuito o sobrealimentación. Hacemos otra prueba más, y lo mismo, se va la luz en toda la casa, y lo que tenía abierto en el ordenador adiós muy buenas (nada importante, afortunadamente).

Conclusión: Que le den por culo al cronotermostato de los cojones. Al menos por el momento. Lo devolveré en el centro comercial donde lo compré, y me iré a la ferretería donde he comprado los fusibles, que también tenían, y seguro que me explican cómo hay que instalarlo para que haga lo que se supone que debe hacer, en lugar de dejarme a oscuras toda la casa.

Continuará...

Y ahora a dormir, que hoy se me ha hecho muy tarde.

 
De cronotermostatos y otras hierbas
Entre mi compañero de piso y yo hemos decidido hacernos con un cronotermostato (joer con el palabro) para poder programar que la calefacción se encienda media hora antes de que suene el despertador, y así no herlarse uno mientras se viste.

Hemos comprado uno bastante majo en el Carrefour, por 24 euros. No había mucho donde elegir, la otra opción era un termostato 'a secas', sin el 'crono', opción totalmente inaceptable.

Llegados a casa, mi compañero, que es ingeniero eléctrico, ha procedido a la instalación. Ha destripado el termostato actual (termostato a secas, sin 'crono') y a colocado en paralelo el cacharro recién adquirido.

Lo hemos programado con lo que queríamos, que es bastante sencillo Que se encienda media hora antes de levantarnos, se apague, y se vuelva a encender media hora antes de volver a casa por la tarde. Dicho y hecho, una vez colocado todo y programado bien programado, hemos procedido a hacer una prueba de funcionamiento, y el resultado ha sido, efectivamente, que no funcionaba, la caldera no se encendía.

Tras descartar que el problema fuera de programación, se ha puesto a revisar toda la instalación eléctrica existente entre el aparatito de marras y la caldera, y al final ha dado con la causa. Los 2 (dos) fusibles que lleva la caldera, fundidos.

Eran las 20:05, aún había esperanza de pillar abierta la ferretería de la esquina para comprar otros fusibles. He salido pitando para allá, y mi llegada ha sido de cine. Es decir, cuando estaba a 4 metros de la puerta, raaaaaaas! han echado la persiana y el cierre. He ido a un 'super' que hay cerca, y que cierra a las 21:00, pero no había fusibles, aunque sí que vendían exactamente el mismo modelo de crono-trasto, aunque afortunadamente un poquito más caro. Como decía Morfeo, el destino no está exento de ironía. Y ya que estaba ahí, he decidido destruir mi (pequeña) frustración adquiriendo uno de mis vicios. Un par de tabletas de chocolate. Los otros vicios que tengo no se adquieren en el 'super', así que era lo que tenía más a mano.

En resumen: Ahora mismo estoy sin calefacción y sin agua caliente. Lo primero no importa mucho, porque el piso en el que vivo es bastante cálido, al estar rodeado de vecinos por todas partes menos por una, como las penínsulas. Lo del agua, ya es más molesto, he tenido que fregar los platos y lavarme la cabeza con agua fría, brrrr.

Mañana (espero) la segunda entrega (y espero que última).


 
Tattoo al agua
Hoy al final de la mañana me ha entrado un hambre atroz, de esa que parece una mano que te estuviera estrujando el estómago, y después de estrujarlo además lo retorciera. Me he dirijido a la máquina de café y aperitivos, y tras examinar la oferta me he decidido por un no-se-como-se llama, a 0,50 euros. Eran dos unidades de una especie de galleta recubierta de trazas de caramelo y rellena de algo parecido al chocolate de textura blanda. Me los he comido con avidez, y de momento he conseguido engañar al estómago durante al menos un par de horas, hasta que fuera la hora de comer.

El caso es que cada unidad del sigo-sin-saber-como-se llama llevaba un 'tattoo', que se pega a la piel con agua, vamos, lo que cuando era crio todos conocíamos como calcomanía.

Joder, una calcomanía, ¿cuándo fue la última vez que me puse una de estas? ¿Cuando tenía 10 años, 11? Recuerdo que en aquella época solían ser personajes de dibujos animados, como Naranjito o Sport Billy.
Bueno, pues ahora se han adaptado a los tiempos, y son como tatuajes. Estos en particular, uno parece un dibujo de inspiración celta, y el otro mahorí. Eso me parece a mi, que no soy precisamente un entendido en las artes de esos pueblos.

Yo no llevo ningún tatuaje de los de verdad, y no es por que no me gusten. He visto algunos en la gente de mi entorno, y no quedan nada mal. Eso sí, son de los más discretos, de apenas unos centímetros cuadrados; no conozco a nadie que lleve tatuada toda la espalda, por decir algo. Si yo me hiciera uno, sería también así, discreto, de un solo color, probablemente en la parte de atrás de algún hombro, pero uno ha oído historias de infecciones y hepatitis contraídas en sitios de dudosa higiene, y digamos que en mi caso particular e irrepetible, los riesgos superan a las ventajas.

A ver, que me salgo del relato. Allí estaba yo, con dos calcomanías-tatuajes, y solo me lo he pensado dos veces. La segunda, me he ido al baño, he cogido un trozo del papel de secarse las manos, lo he empapado en agua y me he encerrado en el retrete. En el primer intento, la calcomanía no se ha pegado, porque no he dejado que se empapara bien. Falta de práctica, hace casi 20 años que no me ponía una :-) Finalmente, me he puesto las dos. Una en un biceps, casi en el hombro. Me hubiese gustado ponérmela en el homoplato, como he dicho antes, pero razones de índole práctica me lo han impedido: es bastante dificil maniobrar con los brazos en un sitio pequeño y sin espejo para mirar si me lo pongo bien. El otro, me lo he puesto cerca de una ingle. En ese sitio lo llevaba una compañera mia del curro, bastante normalita ella, y que nos lo enseñó un dia que salimos de marcha, dejándonos a todos 'a bolos' (por cierto, solo enseñó lo justo y necesario, ni un centímetro más). Y así he terminado el día, con los dos tatuajes de pega.

Una vez leí por ahí que los tatuajes se los pone la gente como símbolo de autoafirmación, para sentirse más seguros de sí mismos. Yo la verdad es que en lo que ha quedado de día no he notado nada de eso. Será que no le he dado tiempo. O será que mis tatuajes no son tales, sino calcomanías, que en pocos días desaparecerán. Tal vez ese sea el truco, aumentan la seguridad en uno mismo mientras estén pegados a la piel. En el caso de los tatuajes de verdad, quizás toda una vida. En el caso de mis tatuajes de mentira, apenas unos días...

 
Ciudadano del sistema
En los últimos días he recibido varias llamadas de teléfono.

La primera me pilló en casa de mis padres un sábado. Eran las once de la mañana, yo aún estaba en la cama, y suena el teléfono y preguntan por mi. Me levanto de mala hostia, y contesto con la mejor de mis sonrisas, no puedo evitar ser siempre amable con los desconocidos. Es de mi banco, me ofrecen una tarjeta de crédito gratis el primer año. El que habla es muy insistente. Antepone un 'Don' a mi nombre, que se me hace rarísimo. Le doy largas, pero insiste. Para quitármelo de encima le digo que me lo pensaré, y el cabrón de él me dice que me llamará otra vez para ver que he decidido. Me pregunta si me va bien el lunes a esa misma hora. 'Cojonudo', pienso yo, el lunes estaré currando, a 100 kilómetros de aquí, así que le digo que sí, que me va bien.

El lunes, a media mañana, me suena el móvil, con el número llamante oculto. Lo cojo, y era mi 'amigo' el del banco. Me quedo sorprendido de lo insistentes que son. Tienen mis datos, mi número de telefono fijo, mi móvil... normal que me localicen. Me pregunta que si ya me lo he pensado, y finalmente opto por explicarle las razones por las que no me interesa su puta tarjeta, casi sin darle opción a replicarme. Parece que funciona, me da las gracias y cuelga.

Segundo asalto. A los pocos días me llaman del operador de cable con el que tengo contratado internet y el teléfono. Esta vez es una chica, con acento sudamericano. Me ofrece nosecuantos canales de televisión, gratis el primer año (que manía). Esta es menos insitente, y en cuanto me resisto un poco (ya tenía experiencia), desiste y me deja en paz.

Tercero y último de momento. Me llama un señor de la compañia de mi teléfono móvil, para recordarme las tarifas de la tarjeta prepago que uso, y la posibilidad de pasarme a contrato. Pos fale. Al menos no quiere venderme nada gratis el primer año. Se despide, y ahí me quedo, pensativo.

Esto me pasa por tener una cuenta en el banco, y teléfono fijo y movil. Oh, que alegría, formo parte del sistema. De ese sistema que vive gracias a gente del montón como yo, vendiéndote cosas que no necesitas. ¿Para qué quiero yo una tarjeta de crédito, si nunca compro a crédito? ¿Para que quiero 43 canales de televisión, si apenas veo ninguno de los cinco que hay? ¿Para que quiero 1 Mb de internet si con 256 kb me sobra? ¿Para que quiero el móvil de contrato si apenas llamo a nadie?

Así funciona esta sociedad capitalista de hoy día. Seguro que si viviese en el monte con un rebaño de cabras, no recibiría llamadas como estas. Y seguramente sería más feliz de lo que soy ahora. O no... eso no hay forma de saberlo :-)


 
Día plof
Hoy ha sido un día raro. Más que el día entero, ha sido la tarde, porque la mañana ha sido de lo más productiva y se me ha pasado enseguida. Después de comer, me ha dado el bajón, ha sido extraño, porque lo que me da normalmente es la modorra, pero esta vez no me ha entrado sueño ni nada, simplemente no tenía ganas de hacer nada. Luego por la noche, estaba especialmente sensible a los ruidos, todos me molestaban y he estado a punto de saltar un par de veces, pero me he contenido.

No se, debe ser el otoño, la falta de luz a tan tempranas horas de la tarde, que inducen ese estado apático-cuasidepresivo.
 
Mensaje desde el pasado
Hoy he recibido un mail curioso. Decía así:

"Hola, soy tu mismo y hoy es el ultimo dia de 2000. Cuando recibas esto tendrás 30 tacos. ¿Has encontrado ya lo que tu y yo sabemos? Que pases buen día."

Pues sí, efectivamente, parece ser que a punto de entrar en el siglo XXI escribí un correo para mi mismo a 4 años vista, cuando tuviera 30. Era un servicio que ofrecía bigfoot.com, famoso por sus redireccionadores de correo. Tenían también otro servicio para enviar correos en una fecha determinada, y por lo que veo, todavía funciona. Digo esto, porque ya no uso la dirección que tenía, pues como tantos otros, vieron que no les resultaba demasiado rentable y comenzaron a hacer de pago el servicio si se deseaba una calidad aceptable, o de lo contrario solo te dejaban recibir X correos al día, y sin filtrar el spam ni nada.

La idea de mandarme un correo a mi mismo no fue completamente mia. En un capítulo de la serie "Doctor en Alaska" (Northern Exposure) pasaba algo parecido. Maggie O'Conell (interpretada por Janine Turner) cuando tenía 16 años se escribía a sí misma una carta (en papel, entonces no había e-mail) que la recibiría cuando tuviese 30 años. No recuerdo exáctamente cómo lo hacía para que le llegara en esa fecha, no se si se la guardaba su padre o usaba algún servicio de mensajería. El capítulo continuaba con una paranoia típica de la serie, en la que se le aparecía frente a frente ella misma con 16 años, y hablaban y discutían de las cosas que habían cambiado. Uno de los temas era el de los novios. Ella pensaba que para los 30 ya estaría casada, o al menos prometida, pero no era así.

En mi caso, pasa igual. La frase de mi correo referida a "lo que tú y yo sabemos" se refiere, casi con toda seguridad, a haber encontrado una novia/amiga-especial/similar. Al igual que en la serie de televisión, eso es algo que todavía tengo en "tareas pendientes". Si ahora mismo se me apareciera aquí el yo de hace 4 años, seguramente no se sorprendería demasiado si le contara que nada chico, que seguimos igual que entonces. Si el que viajara en el tiempo fuese en cambio mi yo de 16 años, no se lo que nos contaríamos, entonces yo era muy distinto en algunas cosas, bastente inocente :-) Seguramente, este yo-del-pasado, sí que se sorprendería de conocerme tal y como soy ahora.

En fin, igual un día de estos me escribo otro mensaje para cuando tenga 40 :-)
 
Viernes noche, en casa
Por fin es viernes, esta semana se me ha pasado volando, seguramente porque no he parado un momento, aunque tampoco ha sido estresante en absoluto. Ha sido un sin-prisa-pero-sin-pausa continuo.

Este fin de semana no me voy al pueblo, sino que me quedo en esta mi ciudad adoptiva, sin ningún plan concreto. Realmente, ningún fin de semana que me quedo lo hago porque vaya a hacer alguna cosa especial. En teoría me quedo justamente para eso, pero luego al final siempre me quedo en casa, levantándome tarde, echando una partida en el ordenador, viendo alguna película en el DVD, o leyendo un rato. No va nada mal para desconectar, y desde luego es más entretenido que el pueblo, pero se que para la mayoría de la gente esto sería un muermazo.

Lo normal sería salir el viernes y/o el sábado, volver a casa a las tantas, y pasarse el día siguiente de resaca, comiendo a las 4 y pasando la tarde tranquilo, con alguna ligera variante si se ha dormido en compañia de alguien del sexo complementario (je je).

Podría estar ahora mismo por ahí, tomando copas en cualquier garito, pero no, aquí estoy, escribiendo este blog a la 1:37 de la mañana. La cruda realidad es que no tengo con quien salir. Ir al cine o de compras yo solo no me importa demasiado, incluso me gusta, porque voy a mi aire. Pero lo de salir por la noche, no me hace gracia, me imagino como un colgado, entrando a los bares, bebiendo yo solo, viendo como se divierte la gente, sin saber que hacer exactamente, y viendo que no pasa nada, irme a otro, y lo mismo.

Realmente, nunca lo he hecho, las pocas veces que salgo lo hago en compañía, pero es en raras ocasiones, como cenas de navidad o de compañeros de trabajo o de la facultad.

Así que seguiré un rato más conectado, y luego me iré a la cama. y me uniré a los-que-duermen, en vez de a los-que-se-divierten.

Y habrá pasado otro viernes más, terminándose una semana más.



 
Llegó el invierno
Más bien lo que llegó es el frío, porque hasta diciembre oficialmente no será invierno, pero el frio que ha hecho hoy es como si lo fuera!

La verdad es que hoy no hay mucho que contar, por eso he recurrido al socorrido tema del tiempo. El día en el trabajo, normal, o quizás un poco mejor que otros días, porque he tenido que salir a una reunión fuera de la oficina (lo que no es muy frecuente) y así al menos he roto un poco con la rutina habitual.

Bueno, me voy a cenar, y si se me ocurre algo sobre lo que escribir, lo postearé luego.

 
Catatonia catódica
Hoy estoy cansado, he estado algo así como diez horas delante de pantallas de ordenador instalando una aplicación que se empeñaba en funcionar mal. Me refiero a aquella con la que tuve también problemas con su draconiano sistema de licencias.

Al final ha quedado instalada aceptablemente, aunque no como yo hubiera deseado, pero en fin. Por cierto, la catatonia es catódica porque por los lares donde me dejo caer para trabajar, lo de las pantalals TFT todavía no está muy implantado, los monitores CRT siguen siendo los reyes.



 
Domingo anodino
Fin de semana en 'el pueblo'. Mi infancia y adolescencia no transcurrió en una ciudad, sino en un medio rural, con todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Actualmente me gano la vida en una gran ciudad, y algunos fines de semana me voy al pueblo, donde viven mis padres, a pasar el fin de semana con ellos.

Hoy domingo ha sido algo así: Me despierto a las 11:30. Me quedo en la cama remoloneando. Me levanto a las 12:50, o así. Muy tarde, lo se, ya conté por aquí que entre semana duermo muy poco, y lo recupero todo el fin de semana. La noche anterior me he ido a dormir a las 0:30 más o menos. Me lavanto, me bebo un vaso de leche para desayunar, y entro un rato en internet hasta que se hace la hora de comer. Sobre las 14:00, como mientras veo los Simpson. Después de comer, paso la tarde entretenido como puedo. Echo una partida a algún juego del ordenador, o leo el libro de turno. Ahora estoy con 'La Gangrena', premio planeta 1975. Si hiciera buen tiempo, hubiera salido al jardín a dar una vuelta y en su caso arreglar algo (podar el seto, cortar el cesped, quitar una mala hierba), pero estamos en otoño, sopla un viento frio, y no apetece andar por afuera. Cae la noche. Sobre las 20:00 meriendo-ceno, preparo lo que tengo que llevarme, y a las 21:05 cojo el coche para venir a la ciudad.

Un hora después estoy aquí. Ordeno un poco lo que he traido, y conecto el ordenador. Miro las páginas de las que soy asiduo, y actualizo el blog.

Así suelen ser mis fines de semana. Tranquilos, demasiado tranquilos...

 
La parejita
He ido a cortarme el pelo (que ya me tocaba) y a mitad de camino hay un sitio por el que se pasa que está a desnivel de la acera, bordeado por una balaustrada para que nadie se caiga. Acurrucado contra ella había un bulto, un chaval, que he imaginado que estaría fumándose un porrete, así medio a escondidas. Cuando he llegado a su altura me he dado cuenta de que no era exactamente eso. Era un chaval, sí, y pegado a él, había una chica de su edad, igualmente agachada. Se estaban dando un pico. Tendrían 15 o 16 años, y estaban en ese sitio tan, digamosle, curioso, agazapados contra una barandilla, arrancándole a la calle un poquito de intimidad. He seguido mi camino hasta la peluquería, echando de menos virtualmente esos tiempos. Digo virtualmente porque yo a esa edad era de lo más inocente y nunca tuve experiencia alguna con chica ninguna. O sea, que más que echar de menos, lo que estaba era deseando haberme encontrado en el lugar de ellos 14 o 15 años antes.

En la peluquería, todo bien; tenía hora pedida y no he tenido que esperar mucho a que me tocara la vez, ni escuchar los marujeos de las idems que habitualmente van a hacerse la permanente. La peluquera es una chica muy maja, a mitad de camino entre hippy y heavy, y felizmente casada, por lo que he podido deducir, una pena (para mí, claro, para ella no :-). Me ha hecho un corte de pelo normal, y tras pagar y despedirme me he ido de vuelta para casa.

Al pasar por donde la balaustrada anterior pero en dirección contraria, me he encontrado de nuevo con la parejita. Aún estaban ahí, pero ya no estaban agazapados, sino de pie. La chica era muy bonita, rubia con el pelo largo y unos enormes ojos negros. Parecía que se estaban despidiendo, y cuando he pasado al lado de ellos han empezado a darse otro beso.

No lo he visto terminar, he continuado caminando, dejándoles atras, como dejé atrás una época en la que pudieron pasar tantas cosas, y que ya nunca volverá...


 
Licencias de software: Presunto culpable
Ahora que lo pienso, hoy sí que me ha pasado algo mínimamente interesante. No es la primera vez, y ya había reflexionado sobre ello muchas veces, pero esta va a ser la primera vez que lo escriba.

Y por cierto, sí, has deducido bien, me dedico a esto de la informática, y soy algo friki, aunque no esté gordito, ni lleve melenas ni camisetas negras.

Bueno, pues el caso es que hoy he tenido a varios usuarios despotricando porque les han caducado las licencias de un software que necesitan para su trabajo, y los señores encargados de renovarlas parece que no se aclaran con las nuevas que tienen que enviar.

El caso es que esto de las licencias me recuerda a muchos sistemas de gobierno fascistoides, en los que se presupone tu culpabilidad y tienes que esforzarte por demostrar tu inocencia, en haras de la seguridad nacional (¿dónde habré oido yo eso últimamente?)

Para evitar el pirateo, tienes que pagar puntualmente por unas licencias para un determinado número de usuarios. Vale, hasta aquí me parece bien. Lo que ya no me parece bien es que si no pagas a tiempo, sea IMPOSIBLE hacer uso de la aplicación. Y si fuera por negligencia tuya, aun lo podría entender un poco (un poco solo, porque cualquiera puede tener un fallo). Pero la cuestión es que además de pagar religiosamente, y tener que pegarte con sistemas de licenciamiento extraños (o sea, distintos al bendito FlexLM), encima, además, tiene que darse la circunstancia de que los entes superiores cuyo fin es generar la licencia, se aclaren ellos mismos y sean diligentes, o si no, la has cagado. Es decir, si el fallo es tuyo, te jodes, y si es de ellos, te jodes también, y si tienes 15 tíos tocándose la barriga y las CPUs de un trasto de 15 millones generando únicamente watios y watios de calor, pues ajo y agua.

Y luego nos quejamos de Microsoft...

Realmente, esto no es algo que me quite el sueño, seguramente mañana tendré en mi buzón de e-mail un correo con las licencias nuevas y un 'rogamos disculpen las molestias' al final. Así que nada, a dormir, mañana será otro día....




 
El martes que es lunes y cambio de hora
Aunque hoy era martes ha sido como el primer día de cualquier semana, un lunes, sí, ese que no debería existir. Y además, con el cambio de hora. Yo la verdad es que en lo relativo al sueño no lo noto demasiado, porque el mio es bastante caótico. Entre semana duermo entre 4 y 7 horas, y los fines de semana recupero lo que me ha faltado el resto, o sea, que estoy sobando 12 o 13 horas. Es por eso que que el dia tenga 23, 24 o 25 horas no me influye mucho.

Ventajas del cambio de hora: Cuando te levantas por la mañana es de día! :-)

Inconvenientes: Cuando sales de trabajar por la tarde ya es de noche :-(

Por lo demás, nada destacable. El día en el curro ha estado bastante tranquilo, y el tema féminas también. Otro día más normal sacaré cualquiera de los dos temas.

¿Que qué tiene de anormal el día de hoy? Pues ya lo he dicho, que es un lunes que es martes y amanece y anochece cuando le corresponde, ¿te parece poco?
 
El día de todos los santos
Hoy ha sido el día de los muertos, conocido en nuestro país como el día de todos los santos. Normalmente yo no voy nunca al cementerio a poner flores a la tumba de mis seres queridos. Siempre va mi madre, unos dias antes del 1 de noviembre que hay menos gente, y nunca me pide que la acompañe. Mi madre es muy creyente, y como yo soy más bien agnóstico, pues se debe pensar que no quiero ir y por eso nunca me lo ha pedido. Seguramente si me dijera de ir, lo haría, aunque más por curiosidad que por otra cosa.

Veo algún paralelismo en lo que pasa en este día y en el de navidad. En este nos acordamos de los seres queridos que fallecieron, y en aquel, somos todos muy buenos. Y el resto del año ¿qué? ¿hay que designar un día para eso? ¿Nadie se acuerda de sus muertos el resto del año, si no es por que alguien se los menta? Al menos esta 'fiesta' todavía no se comercializa en los grandes almacenes, cosa que por otra parte sería grotesca, imagínatelo: 'Por la compra de dos ramos de gladiolos le regalamos un limpiador de lápidas que pasa la prueba del algodón, oiga'. Aunque tiempo al tiempo... cosas más raras se han visto.

Sobre el tema del halloween, no diré mucho, estoy seguro que en muchos sitios de la blogosfera se han vertido rios de tinta sobre el mismo. Lo dejaré en palabras clave: superficial, yanki, invasión cultural.