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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Mea culpa: Reflexiones sobre la estupidez humana
Releyendo el post que escribí ayer, me he dado cuenta de que no he sido totalmente justo. A modo de penitencia, escribiré dentro de dos parrafos una breve reflexión sobre lo tonto o no que es el ser humano.

Este parrafo, va antes de la reflexión, y no tiene nada que ver con ella. Es simplemente para agradecer a los que han dejado caer por aquí alguna vez sus comentarios. Gracias, chicos y chicas: eso es lo que da sentido a un blog, que sea bidireccional, y puedas dar tus aportaciones a lo que escribe el bloguero de turno.

Ahora sí, vamos con la reflexión todo a 100 del post de hoy:

¿Por qué decimos que alguien es tonto? Veamos la definición del diccionario de la Real Academia: tonto.
De todos los significados, el más correcto parece que es el sinónimo de absurdo
O sea, resumiendo, alguien tonto es el que hace o dice cosas que no son muy lógicas. Mejor dicho, que no nos parecen lógicas, porque lo que para unos es muy lógico y normal, para otros puede no serlo. En ello influye mucho la formación de la persona, la cultura a la que pertenece, su experiencia vital, sus circunstancias. Véanse si no ejemplos como los partidos políticos, los equipos de fútbol, o las religiones.

Ahora vamos al caso particular que nos ocupa. ¿Por qué dije que esa chica era tonta? Porque a mi no me parece lógico que una tía que está bastante buena, y que podría tener a cualquier tío comiendo en su mano, se pase la noche bailando con uno que es gay; parece un desperdicio. Pero ahora pongámonos en su lugar: Probablemente lo de estar buena sea una carga mayor de lo que nos parece, y seguramente estará hasta los co*ones de tíos plastas y moscones. Parece pues una buenísima idea estarse toda la noche bailando con un gay, tiene muchas de sus ventajas (es guapo, marchoso) sin sus inconvenientes (plasta, moscón, pulpo).

Todo aclarado. Me retracto de mis palabras, E.N. no es tonta por haber pasado la noche bailando con un gay. Otro tema sería indagar en cómo puede gustarle Bisbal, pero eso me parece menos interesante.

Además, ¿qué autoridad moral tengo yo para decir que es tonta por eso? ¿Acaso no sería yo más tonto, por la misma regla de tres, por no haber sido capaz de hacer lo que a mi edad ha hecho ya el 98% de la gente?

 
¡Que chica más tonta!
Anoche estuve haciendo limpieza de ficheros viejos en mi ordenador, y entre ellos tenía varios cientos de fotos hechas con cámara digital. Entre ellas había una enorme cantidad de fotos hechas en la cena de navidad de la empresa en la que trabajo. Viéndolas me ha venido a la memoria un hecho del que fuí testigo. No se porque me ha venido ese precisamente, porque pasaron bastantes cosas, pero en fin, misterios de la mente humana.

El hecho en sí tiene dos protagonistas: E.N., ventitantos, normalita de cara y de tipazo increíble, un poquito tonta (le gusta Bisbal...). El otro protagonista, es N.J., también de ventitantos, y parece ser que gay (lo que no me supone ningún problema).

En un momento de la noche, se pusieron a bailar los dos, bastante bien, por cierto, para el tipo de música que estaba sonando. Después de unas cuantas canciones, hubo una pausa, y E.N. se fué a por algo de beber. Casualmente yo estaba por allí cerca y pude oir como le decía a unas compañeras algo así, como "Ay, N.J. es el más guapo de todos, es más majooooo." Luego volvió a sonar la música, y volvieron a ponerse a bailar, y se arrimaba al otro a una distancia que ya me hubiera gustado que fuera la mitad arrimándose a mi.

No pensé que fuera a ser testigo de algo así, yo pensaba que eso solo pasaba en series de televisión como Los Serrano, pero nunca me lo había encontrado de verdad. Se da la circunstancia de que a mi me han preguntado alguna vez si soy o no soy gay, porque nunca me han visto salir con tías. Quizás lo acertado será contestar que 'sí' la próxima vez, porque a lo mejor así se me acerca alguna más :)

En fin,voy a seguir con la limpieza. Creo que las fotos donde salen esos dos no las borraré, como homenaje a la llskdfdez humana.


 
Jo*er, que frío
La previsión para mañana en mi ciudad es una mínima de -4 C y una máxima de 2 C. La de hoy era similar. Lo malo es el airecillo, que hace que la sensación térmica sea de -10 o -15.

Mi resfriado, mejorando poco a poco. Ya no suelto tantos mocos y por lo menos no es la gripe, así que en un par de días, y si el tiempo no lo impide, como nuevo.

Hablando de otra cosa, hoy he visto por el trabajo a Halle, la chica morenita de pelo corto que es clavadita a Halle Berry. Hacía tiempo que no coincidía con ella, por lo menos desde antes de Navidad. Sigue tan guapa como siempre, hoy me ha llamado la atención especialmente su culito, ya que llevaba unos vaqueros oscuros un poco ceñidos que se lo realzaban. Me he enterado además de que es de la quinta del 79, o sea que tiene 25 primaveras. Lo de si tiene novio, todavía no le he confirmado, pero lo más probable es que sí. A este respecto yo pienso que todas las tías que están buenas tienen novio. Y si hay alguna que por un casual no lo tiene, es porque no quiere tenerlo, lo cual a efectos prácticos para nosotros, es lo mismo.

 
Una docena de días...
...hace exactamente que no posteaba nada en el blog.

Ha tenido que recordármelo antiworld, al que doy las gracias desde aquí por su interés.

La razón de mi temporal ausencia es doble:

Por un lado, he pasado los últimos días enganchado al Half Life 2. Es un juego de acción en primera persona, pero no se trata simplemente de matar a todo bicho viviente que se ponga por delante (que también :-), sino que además hay que resolver algunos puzzles, y la mayoría de ellos tienen que ver con la física, que es uno de los puntos fuertes del juego. Bueno, el caso es que jugando al susodicho se me hacían las tantas de la noche, y ponerme a escribir cosas en el blog hubiese retrasado aún más mi hora de irme a dormir, así que decidí no ocuparme de ello, y así de paso refrescar un poco las ideas.

La segunda razón, es que desde el viernes pasado estoy con un trancazo de agarrate y no te menées, consecuencia de salir una noche que hacía frio sin ir adecuadamente abrigado. Por cierto, ni siquiera me apetecía salir, y luego la velada fue un poco rollo. Unos del curro quedaron para echar unas cañas, y yo caí por allí de rebote. No es que tenga nada contra ellos, pero son de otro departamento de la empresa en la que trabajo, y no es que tenga mucha relación con ellos; si hubieran sido otros me hubiera hecho más gracia. Bueno, pues nada, salí un par de horas, y lo único que me lleve de vuelta a casa fue un catarro del 15. Llevo cuatro días dándole al Frenadol y al moquero, y parece que la cosa ya remite. Uno de los efectos secundarios del brebaje este, es la somnolencia. Entre unas cosas y otras, en estos últimos días he dormido como no lo hago más que cuando estoy de vacaciones.

Bueno, pues esa era la razón de mi ausencia. En los próximos días intentaré postear más amenudo, quitándole algún minutillo al sueño, je je je...



 
Y llegaron los Reyes Magos
Con un poco de retraso. Hoy día 11 de enero me han traído el regalo, que al parecer se les quedó en el fondo de las alforjas del camello y no se han dado cuenta hasta hoy.

La verdad es que no es muy original, es ni más ni menos que el regalo estrella de estas navidades. Un reproductor de mp3, con radio, y 256mb. No es gran cosa, lo se, pero yo no soy un gran amante de las tecno-chorradas. Lo voy a usar para hacer un poco más ameno mi diario viaje en bus hasta el curro.

Mañana lo probaré en condiciones reales. Hoy solo he compobado que se oía y que se le podían copiar fichero desde el ordenador. Uno de ellos es precisamente un album de Queen, con la canción The Invisible Man sobre la que hablo más abajo.

A dormir.
 
I'm the invisible man
Estoy escuchando esa canción de Queen y me ha inspirado un poco para escribir hoy, ya que la verdad es que no sabía que poner.

Hubo un tiempo en que yo me consideraba El Hombre Invisible. ¿Por qué? Bueno, lo que subyace detrás de esta afirmación es más o menos lo de siempre. ¿Para quién me consideraba yo invisible? Pues como no, para las tías. Esto lo sentí durante los años que estuve viviendo en un colegio mayor mientras estudiaba la carrera.

Aquello parecía a veces una edición de Gran Hermano, solo que sin nominaciones. Y no estaba mal, ojo. Al convivir tanto tiempo la misma gente se crean lazos de los más variados, y cómo no los rolletes, noviazgos, romances o como quieran llamarse estaban a la orden del día.

Era algo de lo más normal, que fulanito y menganita empezaran a salir, y que por las noches se oyeran risas y sonidos extraños en la habitación de uno de ellos. Era una pura convivencia de hecho, un ensayo para la vida en pareja. Igual de normal era que muchas de estas se deshicieran a la misma velocidad que se creaban, y otras que se prolongan hasta nuestros días.

Qué bonito, ¿verdad? Pues esto era lo normal, pero como siempre, el menda no casa muy bien con esa palabra. En los más de cinco años que viví allí, solo hubo dos conatos de que me pasara algo similar. Otro día los contaré, porque son para reir por no llorar. Hoy no me quiero desviar del tema, que es el título de la canción de Queen.

En el punto álgido de este tipo de fenómenos, pues uno que tiene la cabeza encima de los hombros empieza a pensar, a divagar. La pregunta era ¿Por qué todos menos yo? ¿Qué hago mal? O mejor dicho, ¿Qué no hago bien? La respuesta es que pasaba desapercibido, y por eso no me veían.

Porque soy El Hombre Invisible.



 
Vuelta a la ru(t)ina
Bien, después de dos o tres semanas (he perdido la cuenta) de merecidas vacaciones, vuelta a lo de siempre, a la ru(t)ina. En vez de rutina tendría que ser ruina, porque mi trabajo es lo más antirutinario que existe. Siempre están pasando cosas nuevas, con las que nunca me había encontrado antes. Dicho así suena muy bonito, pero no lo es tanto si esas "cosas nuevas" más bien son "problemas nuevos" que hay que solucionar a contrarreloj, y mientras hay otras tareas pendientes que también hay que solucionar.

Así que lo de hoy, ha sido una vuelta a la ruina, más que a la rutina, porque en dos semanas fuera sin estar encima de ello, lo dejas todo funcionando bien y a la vuelta te encuentras con que tal o cual cosa ha fallado, ha caducado, o hay que reinstalarlo.

O sea, que la rutina de mi trabajo es la no-rutina. Te aseguro que hay veces que desearía estar durante una semana seguida haciendo una de esas tareas repetitivas. Aunque entiendo que eso también es un coñazo, si no no se quejaría tanta gente de ello.

En fin, que todos los extremos son malos.

Y después de esta reflexión de andar por casa sobre la rutina, la ruina y la antirutina, me voy a dormir, que hoy ha sido un día intenso y estoy muy cansado, más que nada por la falta de práctica tras las vacaciones.

Hasta mañana.



 
Primeros días de 2005
Antes de nada:

FELIZ AÑO NUEVO

Y dicho esto, relataré cómo viví tan singular noche:

La nochevieja la pasé en el pueblo, en casa con los papis. Terminamos de cenar un poco antes de las 23:00, así que hasta que dieron las campanadas nos pusimos a ver una peĺícula en el DVD, porque lo que había en todas las cadenas era infumable.
A las 12 de la noche, pausamos la peli para ver las campanadas. No tomamos las uvas, porque las que habíamos comprado estaban pasadas, y además tampoco tenemos costumbre. Pusimos la Primera, y ahí estaba la Obregón haciendo el tonto (a sus años) y el Ramón García todo acojonado no atreviéndose a decir "dosmil cinco". Tras las campanadas, nos felicitamos el año. Todas las cadenas de televisión continuaron con la emisión de los tradicionales bodrios de año nuevo, así que continuamos viendo la peli del DVD, hasta que se acabó.
Después de la peli, a dormir. No salí, por dos razones: Porque como ya he dicho por aquí en alguna ocasión, no tengo amigos con los que salir de marcha, y (segunda razón) en este pueblo no hay muchos sitios a los que ir en nochevieja. Así que más de lo mismo.


Por lo demás, el principio de año, tranquilito, tengo vacaciones hasta la semana que viene, así que me pasaré los días que me quedan haciendo cualquier cosa que aleje mi mente del trabajo, al que inevitablemente habrá que volver muy pronto.