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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Hoy ha sido el día 'D'
Sí, ya se que el aniversario del desembarco de Normandía es el 6 de junio, pero todos los años hay otro día 'D' que normalmente va antes que ese. Así es como un compañero mío llama al día del Destape, el día en que las chicas guardan en el armario la ropa de abrigo y salen a la calle con esas camisetas de tirantes que dejan ver una mayor superficie de piel que en el invierno, y hacen que vuele la imaginación de las mentes calenturientas sobre el resto de anatomía que permanece debidamente tapada.

Además, curiosamente, parece que todas se ponen de acuerdo, porque en cosa de dos días se pasa de ver a todo el mundo con abrigo a ver ombligos, hombros y escotes al descubierto por doquier. Me encanta, aunque no deja de ser como la fruta prohibida -mirame y no me toques- pero qué se le va a hacer! :-)


Por otro lado, cambiando de tema, ayer justo antes de irme a dormir entré un momento en el messenger y estaba conectada Olga (cosa rara, siempre se va a dormir antes de medianoche), y me preguntó si cuando quedamos la última vez le había parecido maja, y si podríamos vernos otro día.

La respuesta a ambas preguntas fue, por supuesto, que sí.

Y me fui a dormir con esa pequeña alegría.

 
Pensamientos apocalípticos
El post de hoy iba a ser uno de esos en los que se escriben obviedades porque no se te ocurre nada mejor que poner. Algo así:

"Hoy ha sido miércoles y por lo tanto hemos llegado al ecuador de la semana. Un hecho sin ninguna relevancia ni nada que lo haga especial, pero algo tenía que escribir."

Muy obvio, ¿no? Para eso igual es mejor no poner nada, y así ni pierdo tiempo yo, ni lo pierden los seguidores del blog, ¿verdad? :-)

Bueno, a lo que iba, el haber llegado a la mitad de la semana no tiene nada de especial, pero.... ¿y si esta fuese la última semana? Por ejemplo, que el domingo que viene cayera un meteorito que destruyera un continente entero, o que un gran terremoto se tragara la ciudad donde vivo. Entonces, el día de hoy y los sucesivos hasta la catastrofe sí que serían especiales. Lo malo es que seguramente no lo sabría hasta el último momento, y entonces seguro que mi último pensamiento no sería precisamente que el miércoles anterior había sido un día especial. Sinceramente, no se en qué pensaría, suponiendo que me diese tiempo. A lo mejor, simplemente nada, o quizás la famosa exposición de las diapositivas de mi vida en un abrir y cerrar de ojos. ¿Estaría este blog en alguna de ellas? :)

No se si alguien de los que me leen han pensado alguna vez algo parecido. ¿De dónde vienen estos pensamientos catastrofistas? En mi caso particular creo que de la Guerra Fría. Duró oficiosamente hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989, así que muchos la recordaréis también. El pueblo donde yo vivía entonces se encontraba a unos 90 km de una base norteamericana, y se decía que en el caso de que estallara la tercera guerra mundial, seguramente sería un objetivo de los misiles nucleares soviéticos. A esa distancia, la explosión misma no haría nada, pero la radiación arrastrada por el viento y la lluvía sería mortífera. Recuerdo también al menos dos películas de la época, en la que la piel de toro era un objetivo estratégico. Una era 'Juegos de Guerra', donde en una escena se veía cómo una de las muchas trayectorias parabólicas iba a caer justo aquí. La otra película, era una de James Bond (no recuerdo cuál exactamente) en la que 007 y el malo de turno se jugaban en un casino una enorme cantidad de dinero a una especie de videojuego que consistía en dominar el mundo, y de nuevo aparecíamos ahí en una corta escena.

No es que viviera entonces (ni ahora) con un miedo real a una guerra nuclear, pero esa posibilidad se quedó ahí, como un poso, en mi subconsciente, hasta el punto de que 20 años después me ha dado tema para escribir unos párrafos una noche que andaba falto de ideas... :-)

Y ahora, a dormir al refugio.


 
¡Ten amigos pa' esto!
En los últimos días un alto porcentaje de mis amigos han conseguido medio engañarme para que colabore con ellos en un par de proyectos (por llamarlo de alguna forma) en los que se han embarcado.

  • Uno de ellos se está dedicando en sus ratos libres a programar un jueguecillo de estos de estrategia y rol (un Wargame), y no se le ha ocurrido otra cosa que calcular el daño que se harán los bichos (o lo que quiera que se masacre en dicho juego) con una enoooorme y complicaaaaaaada función matemática, con logaritmos y raices cuadradas. Y claro, no le salen las cuentas, mejor dicho, sí que le salen, raices cuadradas negativas para ser exactos, pero resulta que los números complejos no se ajustan demasiado bien a los resultados que él esperaba. Bueno, pues se ha puesto a preguntarme a MI, que en matemáticas soy un negado y sufrí lo insufrible para aprobar las de la carrera, pues va y me pregunta que qué está haciendo mal, y se pone a explicarme todos los pasos que da para construirse su ecuación. Le he soltado un rollo que se me ha ocurrido pseudo- matemático- informático, que espero que lo calme un poco, y que se resume en que, coño, que no se complique tanto la vida, teniendo en cuenta que el resto del juego está sin hacer y eso le llevará trabajo también.

  • El otro amigo, hace años se dedicó con su panda de idems a hacer un corto en vídeo, en plan coña, parodiando a una por entonces famosa película de acción. La grabaron en ese hoy casi extinto formato VHS, y recientemente, temiendo que el fruto de su, ejem, trabajo se perdiera, lo pasaron a DVD, a cambio de una cantidad de dinero que calificó de 'sangrante'. Ahora, quieren rescatar escenas perdidas, pifias y demás, y hacer con todo ello el Making of de su engendro. El problema es que para ello tienen que digitalizar de nuevo viejas cintas de VHS, y esta vez les gustaría que no les costara demasiado dinero. Yo, hace unos poquitos años me compré una tarjeta capturadora de televisión para ver el Canal Plus por el morro, y llegué a hacer alguna cosa de este tipo, así que muy generosamente me ofrecí a ayudarle, pensando que al final se quedaría en nada. Pues no, me ha llamado preguntándome que cuándo podemos quedar, así que tendré que refrescar mi memoria sobre ese tema. Estaría muy feo decirle ahora que no :-)


    Y bien, he de decir que estoy encantado con que me hayan medio engañado para hacer estas cosas (la otra mitad del engaño es porque yo me he dejado, je je). Así al menos tendré la cabeza ocupada en algo, que siempre va bien para no ponerse a pensar en cosas desagradables o deprimentes. Y lo que es más importante, no perderé el contacto con ellos, que sería el primer paso para que en vez de 'amigos' se convirtieran en simples 'conocidos'.





  •  
    Reflexiones sobre la cita
    Primero de todo, decir que me he quedado sorprendido de la cantidad de comentarios que habéis hecho sobre el post de mi cita con Olga. Algunos de ellos de gente a la que no había visto antes por aquí (¿lectores que no habían participado antes?). A todos y todas, una vez más, os doy las gracias, siempre resultan constructivas las opiniones de personas ajenas a la que va encerrada en esta mi cabeza :-)

    Durante estos cuatro o cinco días que han transcurrido desde el encuentro, he reflexionándo un poco, y la verdad es que estoy un pelín confuso: Al dia siguiente de la cita, le mandé un correo en el que venía a decirle que me había gustado echar ese café, y que aunque ella estuviera algo nerviosa, que no pasaba nada, que no se trataba de ningún concurso de simpatía, y que si quiere quedar otro día, seguro que estará mejor, y que si lo pasó muy mal, pues nada, que tampoco es obligatorio quedar, ni mucho menos.

    Bueno, pues no he recibido ningún correo suyo equivalente a este, sino más bien del mismo estilo que los que me escribe habitualmente. Es decir, parece como si ese café que nos tomamos nunca hubiese existido.

    ¿Qué significa eso? Pues no se, se me ocurren varias cosas, que posiblemente no serán del todo acertadas: Puede que haya sido para ella un mal trago, y no quiera rememorarlo. O al revés, igual le gustó mucho pero no es capaz de expresarlo/reconocerlo. Puede que le dejara indiferente, o que no fuese lo que ella se esperaba. U otras razones que ahora no se me ocurren.

    Conclusiones/Reflexiones:

    - Verdaderamente esta chica tiene fóbia social de la de verdad, o es extremadamente tímida, mucho más que yo, lo que para el caso es lo mismo.

    - Me he visto reflejado en ella. No hace mucho yo también hacía eso, y sigo haciéndolo a veces, el quedarme totalmente callado mientras los demás hablan, como si no estuviera ahí, sin decir qué me parecen las cosas. Es curioso verlo así desde fuera, nunca me había pasado. La próxima vez que se me de una situación parecida, intentaré reaccionar de alguna forma. ¿O no? Cada uno es como es... ¿no? bueno, esto tendré que reflexionarlo un poco más.

    - Mi interés en ella, ¿es solo por amistad? En el anuncio que ella puso (y al que yo contesté) simplemente buscaba gente de nuestra ciudad para ser amigos. He de confesar que no puedo apartar de mi cabeza la idea de que pudiéramos ser 'algo más'. De hecho, por los comentarios que ponéis por aquí, parece que no soy el único :-) Creo que la solución a esta pregunta se contesta con otras preguntas: Si en vez de chica o hubiese sido un tio ¿me habría tomado tanto interés? Posiblemente no, aunque quién sabe. Y si en vez de ser guapa hubiese sido menos agraciada físicamente, ¿habría quedado con ella? Posiblemente sí, porque aunque las caras bonitas llamen más la atención, no soy ajeno a los senitmientos de quienes no han tenido la suerte de nacer con un cuerpo serrano. Y esta cita no era para ligar, sino para hablar.
    Sobre este punto, el viernes cuando conducía hacía mi pueblo para pasar el fin de semana, iba pensando en estas cosas, y comenzó a sonar por la radio una canción que se hizo famosa por un anuncio de cerveza, cuya letra decía así: I don't want a lover, I just need a friend... (No se quién lo canta, perdondad mi ignorancia en música moderna :-) ¿Es eso lo que busca ella?

    - ¿Qué es lo que ella piensa/siente/opina sobre todo esto? De momento, imposible saberlo, es totalmente opaca a lo que pasa por su interior. Una vez más, me veo reflejado en eso. Por lo tanto, voy a dejar de darle vueltas, y a quitar de mi cabeza lo de ser 'algo más'. Lo que haya de ser, será. Además, aquí puedo aplicar aquella frase de sabiduría ligotera que le oí decir a Neo una vez: Cuando tienes mucho a una tía en la cabeza, nunca te enrollas con ella. Al final siempre es con la que menos te esperas.

    Amén.








     
    El encuentro
    Hoy sí, al final me he tomado ese café que tenía pendiente con Olga.

    Esta mañana he entrado al correo esperando ver un mensaje suyo confirmando que le iba bien quedar, pero no ha sido así. Como era muy pronto (las 8:30) he esperado hasta el mediodía para darle tiempo, por si se levantaba tarde o algo. Como ha seguido sin dar noticias, le he mandado un SMS dicíendole el sitio y la hora que le propuse en el mail que le había mandado el día anterior, y esta vez sí que me ha contestado, confirmándolo.

    Hemos quedado a las 20:15 en la puerta de unos grandes almacenes, y como he llegado antes, me he puesto a esperarla. Estaba un poco nervioso, y ya no sabía cómo ponerme ni donde meter las manos, ni a dónde mirar, cuando en una de esas ha aparecido de pronto, y me ha reconocido ella enseguida. Nos habíamos envíado anteriormente un par de fotos, y eso ha ayudado, sobre todo a ella, porque a mi me ha costado un poco conocerla, porque llevaba el pelo más corto y más rojizo, y era más alta de lo que parecía en sus fotos.

    Nos hemos dirigido a un café, nos hemos sentado al fondo, y hemos pedido un par de cafés. Mientras nos preguntábamos cómo nos había ido el día y tal, le he hecho un reconocimiento físico (superficial, claro, je je). Llevaba un jersey blanco fino de manga larga con los hombros descubiertos, y una camiseta negra debajo que le tapaba también los hombros parcialmente. Pantalón fino color azul cielo y zapatillas rosas. Colgando del cuello una cruz egipcia, pendientes de aro grandes y algunos anillos y pulseras color plata. En un tobillo me ha enseñado luego que llevaba tatuada una salamandra. Así en global, bastante guapa.

    La cita en sí, ha sido un poco rara. Al principio estábamos los dos nerviosos, y ella casi no hablaba, solo si le preguntaba. A medida que ha pasado el rato... la cosa ha mejorado un poco. Yo me he ido calmando, hasta que casi han desaparecido los nervios, pero ella ha estado como acojonada todo el tiempo, fumándose un cigarro detrás de otro. Ansiosa, es la palabra correcta. La mayoría de las veces he llevado yo la iniciativa de la conversación, y cuando hablaba ella la dejaba que lo hiciera sin interrumpirla. Ha habido momentos de silencio incómodos, en los que mirábamos para todos los lados, y cuando coincidían nuestros ojos, los apartábamos rápidamente. En una de esas, nos hemos reido y todo :)

    Así han transcurrido las dos horas que hemos estado. A mi se me han pasado sin darme cuenta, y la verdad es que no me he encontrado mal. Digamos que ya me esperaba más o menos algo así, y ya iba preparado. Ella, no se cómo lo habrá pasado, ha estado todo el rato, eso, como bloqueda. Eso es lo peor, cuando estás nervioso, y entonces piensas en ello, y como no se te pasa, aún te pones más nervioso. No se, igual no ha pasado un buen trago la pobre.

    Sobre las 22:15 nos hemos marchado, porque ya iban a cerrar, y se hacía tarde. Se ha medio disculpado por haber estado así, y le he dicho que no se preocupara, que ya verá cómo la próxima vez está más relajada. Me ha mosqueado un poquillo que no dijera algo parecido a 'Sí, la próxima vez estaré mejor', como no queriendo decir que iba a haber una próxima vez. Cuando ya nos íbamos uno para cada lado, yo pensaba que se iba a ir así sin más, y entonces, al revés que antes, me ha sorprendido gratamente, al decir ella que 'dos besos' de despedida.

    Conclusiones: No se, como digo ha sido un poco extraño, por lo cortada que ha estado ella todo el rato. Lo que no me ha parecido es que haya sido decepcionante: La he conocido en persona, y como ya me imaginaba algo así, pues no he sufrido ninguna desilusión. Podría haber sido mejor, claro, pero también peor, y entonces no hubiera sabido qué hacer ni dónde meterme. En resumen, si antes de quedar hubiera sabido que iba a ser así, hubiera ido, tal como he hecho.

    A ver si quedamos más veces... y a ver como son esas veces.







     
    Noticias de Olga
    Hoy por fin ha dado señales de vida, desde el viernes pasado que recibí su último mensaje.

    Parece ser que el fin de semana le pasó algo que no me ha concretado, seguramente para tener tema de conversación cuando quedemos :-)

    Nos hemos citado para cuando salgamos de trabajar los dos, sobre las 8 de la tarde. Le he propuesto este jueves, y aunque todavía no me lo ha confirmado no creo que haya problema, ya que quiere quedar un día de esta semana.

    El sitio es una cafetería de una conocida y turística calle de mi ciudad que nos queda bien a los dos para llegar. Dicha cafetería no se encuentra en la zona que reconocí el otro día, así que pudiera ser que haya dejado de existir, aunque tratándose de una zona tan comercial no creo, ahí no les faltará clientela.

    Bueno, pues a ver qué pasa. Sea lo que fuere, aquí lo escribiré :-)



     
    Mensaje en una botella
    En los inicios de este blog escribí un post sobre un mensaje de correo que me había escrito a mi mismo tres o cuatro años antes para que lo recibiera al cabo de ese tiempo, cuando ya no me acordara de ello.

    Hoy he hecho algo parecido.

    Un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) es un aparatejo que se conecta a ordenadores o equipos para los que un corte de suministro eléctrico o una subida de tensión puede resultar fatal. ¿A quién no le ha pasado que durante una tormenta se le vaya la luz cuando estaba trabajando con el ordenador? Pues para que no pase eso, se colocan esos armatostes que no son más que unas baterías recargables gordas que entran en funcionamiento cuando se corta la corriente del enchufe, y evitan que se apaguen los ordenadores abruptamente, dando unos valiosos minutos para que se reestableza el suministro, o nos de tiempo a apagarlos como dios manda si se ve que la cosa se va a alargar.

    Con estas baterías pasa como con las de los teléfonos móviles, que de tanto cargar y descargar al final se j*den y hay que cambiarlas cada tres o cuatro años aproximadamente. Bueno, pues eso es lo que he hecho hoy. Las baterías van en dos paquetes, que a su vez constan de dos baterías propiamente dichas cada uno que están como pegadas. En total, todo junto, es más o menos del tamaño de una caja de zapatos, aunque más pesado porque es básicamente de plomo.

    He sacado las que estaban gastadas, y he metido el primer paquete. Cuando he ido a meter el segundo, se han separado las dos baterías que lo formaban, así que las he vuelto a unir envolviéndolas en cinta de embalar. Y en ese momento se me ha ocurrido la idea.

    En un trozo de papel he escrito algo así como "Yo, rachman, con fecha 19-4-2005, he cambiado estas baterías y bla bla bla". Lo he pegado en un lateral del paquete, y lo he metido a continuación del otro. Luego el compartimento se cerraba con una chapa sujeta con dos tornillos, y a su vez el aparato está en un armario cerrado, rodeado de otros trastos caros y llenos de lucecitas parpadeantes.

    A diferencia del correo que me mandé a mi mismo la otra vez, esta nota es posible que no sea yo quien la lea dentro de cuatro años.

    Pueden pasar tantas cosas en ese tiempo....
     
    Reconociendo el terreno
    Como tenía la tarde libre, me he acercado a la biblioteca a devolver unos libros que había cogido hace tres semanas, y cuya fecha límite de devolución era hoy. Quería sacar otros, pero al final no lo he hecho porque tenía que ir a varios sitios después y no me apetecía cargar con ellos por toda la ciudad.

    A la salida me he encontrado con un antiguo compañero del colegio mayor donde estuve viviendo mientras estudié la carrera. Él también se dirigía a la biblioteca, y hemos intercambiado unos rápidos saludos. A este lo ví en la última comida que hicieron en diciembre, y como de vez en cuando nos manda algún que otro correo, pues estábamos más o menos al día y no había mucho que contar, y nos hemos despedido pronto.

    Luego he estado inspeccionando los alrededores de la biblioteca, que está en unas calles muy céntricas. Estaba reconociendo el terreno, buscando una cafetería o sitio similar que fuese majo, para el posible futuro encuentro con Olga. Yo ya tenía pensados un par de ellos, pero hace por lo menos dos o tres años que no he ido, así que me he acercado a ver si todavía existen, no vaya a ser que luego fuéramos allí y resultara que ya no estaban y en su lugar hubieran puesto una tienda de móviles, o peor, un sexshop. Imaginaros la cara que pondría ella y lo que pensaría en este último caso, ja ja.

    Afortunadamente, los dos cafés que he ido a inspeccionar seguían allí donde los dejé la última vez.

    Ahora solo falta intentar concretar otra cita , y que acudamos ambos.

     
    El nene
    Hoy en el trabajo, me he acercado un momento a donde se guarda el material de papelería (bolígrafos, cuadernos, post-its, etc.) a buscar un rotulador de esos fosforitos para marcar. Cuando he llegado allí, me he encontrado de sopetón con casi todo el departamendo de administración, integrado en un 99% por mujeres, de todas las edades y tamaños. El motivo de tal concetración de féminas, era que una de ellas que estaba de baja por maternidad, había traído a su retoño para que lo conocieran las demás.

    A mi estas situaciones me incomodan un poco, porque a mi los críos no es que me gusten especialmente. He salido del paso como he podido, recurriendo a tópicos: preguntado que cómo se llama, diciendo que se parece a la madre, y que vaya niño más guapo. Lo que pasa es que como me lo he encontrado sin avisar, sospecho que me ha quedado un tanto frío y poco convincete, pero da igual, no creo que se hayan dado cuenta porque estaban todas extasiadas contemplando a ese pedacito de carne con ojos :-) Así que he cogido el rotulador, y me he ido de allí mientras a ellas se les seguía cayendo la baba.

    Dicen que a cierta edad (>30) a las tías se les despierta el instinto maternal, y entonces no desean otra cosa más que tener un bebé. En cuanto a los tíos, no se si se nos despertará (aunque no queramos admitirlo) o no, pero el caso es que yo no deseo tener ninguno de esos ahora. Lo que desearía sería intentar tenerlos, je je.

    Bueno, venga, lo reconozco el nene era una ricura, tan pequeñito él... seguro que su mamá estaŕa contentísima :-)


     
    Al final, nada de nada
    Finalmente, no ha habido cita con Olga. Le propuse un sitio y una hora para quedar, pero no me contestó, ni que sí ni que no, así que al final no he acudido y no se si ella habrá ido o no. Me imagino que en el último momento le habrá entrado lo que yo llamo el miedo escénico. Y me imagino que le habrá pasado eso porque yo mismo he sentido algo así, aunque estoy casi seguro de que si hubiese respondido yo lo habría superado y habría ido.

    Vamos a darle un margen de confianza, al fin y al cabo, solo se trataba de un café, no se trataba de un encuentro de importancia vital, ni era imprescindible que fuese hoy. Ya habrá tiempo para intentarlo otro día.

    Por lo demás, el domingo ha pasado como otro cualquiera. Me he levantado tarde, me he visto un par de películas en el DVD (bélicas, en esta ocasión), y me he echado una partidita a uno de esos juegos on-line a los que se engancha la gente (yo no, ¿eh? solo he estado una horita :-)

    Lo de siempre, vamos.

    Y gracias por la suerte que me habéis deseado. Me la he guardado toda aquí, para la próxima ocasión :-)
     
    Sábado por la 'mañana'
    Este fin se semana no me voy al pueblo, me quedo en la gran ciudad. Ayer por la tarde estuve la mayor parte del tiempo trasteando con el ordenador, arreglando un par de cosillas que se me habían 'descompuesto'. Por la noche estuve viendo la tele hasta tarde, y hace un rato que me he levantado medio atontao, de dormir tantas horas seguidas :-) La palabra 'mañana' del título la he entrecomillado porque debería ser más bien 'mediodía', ja ja.

    Bueno, se supone que entre hoy y mañana en algún momento quedaré con Olga, aunque todavía no se el cúando ni el dónde. Estoy incluso empezando a pensar que igual se raja. Claro, tímida ella y tímido yo, vaya par que nos hemos ido a juntar :-) Por cierto, SOLO vamos a tomar un café ¿eh? Que nadie se piense cosas raras, porque eso que estás pensando, me parece que de momento va a ser que no.

    Por cierto, lo de 'va a ser que no' y 'va a ser que sí' se dice mucho últimamente. Es una de esas frases de moda difundidas por la televisión y la publicidad, que no se sabe muy bien quién las dice por primera vez y cuya corrección lingüistica es dudosa. Lo cual, no me parece ni bien ni mal :-)


     
    Tradición anual
    Tal como creo que conté un día por aquí, ayer por la noche quedé con uno de mis escasos amigos para echar unas cañas y unas papas bravas en un mítico bar de nuestra ciudad.

    Este amigo es un compañero de la carrera con el que hice buenas migas. Cuando íbamos a primero nos tocó juntos en un grupo de prácticas de una asignatura, y desde entonces, pues lo típico, nos pasábamos apuntes, quedábamos para estudiar en casa del otro, nos íbamos alguna vez de juerga, etc. Luego nuestros caminos se separaron un poco, porque yo empecé a suspender asignaturas y me quedé rezagado con respecto a él, pero nunca llegamos a perder el contacto. Cuando terminamos los estudios, fuimos de los pocos afortunados que no tuvimos que irnos a Madrid a buscar un trabajo relacionado con lo nuestro, y de vez en cuando quedamos, aunque la verdad es que muy pocas veces, teniendo en cuenta que vivimos en la misma ciudad.

    Bueno, pues lo de echar las cañas en ese bar en particular se ha convertido ya en una especie de rito o tradición que se repite una o dos veces al año. Como nos vemos tan de tarde en tarde, lo que hacemos es contarnos cuáles han sido las novedades de los últimos meses y cómo nos va en nuestros respectivos trabajos. En este último punto, tal como suponía yo, en todas partes cuecen habas, así que otro día que esté de bajón y me entren ganas de dejarlo todo, me acordaré de ello :-)

    La velada estuvo bien, después de cenar de tapas nos fuimos a una cervecería de esas en las que tienen un montón de variedades. A mi, la cerveza no me gusta mucho, ese saborcillo amargo del lúpulo no me gusta nada de nada, pero me bebí una de fabricación belga, afrutada, con 7 grados de alcohol, que estaba muy buena y muy suave.

    Después, me volví a casa, a donde llegué a casi la una de la madrugada. No demasiado tarde, teniendo en cuenta que al día siguiente me tocaba ir a currar.

    La siguiente ronda, para el verano.





     
    Repaso de temas pendientes
    A raiz de un comentario en el post de ayer que ha puesto trepa, (quien ha tenido húmor para leerse todo el blog :-), he estado releyendo así al azar algunos de ellos. Algunos me gustan más que otros, y he detectado alguna que otra falta de ortografía que en su mayoría son simplemente letras que me he dejado por el camino por escribir con apresuramiento (que no velocidad).

    No se por qué me he fijado especialemente en este que escribí el 2 de febrero acerca de un cactus que tenía en mi mesa del trabajo. Sobre el mismo, hablé también el 8 de febrero, dando la noticia de que se había muerto uno de sus tres tallos. Después de esa fecha, nunca más se volvió a saber del susodicho ser. Bueno, pues lamento comunicaros que finalmente murió del todo, más o menos justo antes de las vacaciones de Semana Santa. Los otros dos tallos siguieron el mismo proceso, primero uno y luego otro. Comenzaron a menguar de grosor, y cuando ya estaban escuchimizados y sin consistencia, se doblaron sobre sí mismos, quedándose fláccidos cual pene de octogenario. Todo intento de revivirlos fue inútil, y finalmente falleció, a la tierna edad de tres años :( Ahora estará feliz en el cielo de los cactus.

    Otro tema que también comenté en febrero fue el inicio de maniobras por parte de Neo para ligarse a Swirly (ver lista de personajes) aplicando todas sus artes de seducción en tal empeño. A día de hoy, ya no me cuenta sus progresos como hacía entonces, porque creo que la cosa está estancada, o ambos se lo están tomando con mucha calma. Eso sí, anteayer cuando pasamos a tomar café al bar de al lado del trabajo, nos encontramos a la moza allí con sus compañeros, y a él le saludó con un sonoro beso en la cara. Por supuesto, eso no significa en absoluto que estén saliendo ni nada parecido, pero a mi por ejemplo no me suelen saludar con dos besos aquellas a quienes hace solo dos días que he visto, así que algo sigue habiendo ahí...

    ¡Ah! Y la bitácora de papel de momento la sigo escribiendo, aunque ya no con tanto entusiasmo ni tan puntualmente como hace cuatro días. Era de prever.



     
    En el día de hoy
    El fin de semana ha sido como suelen ser todos mis fines de semana. Muy tranquilo. En esta ocasión, he pasado gran parte del tiempo leyendo los libros que saqué de la biblioteca hace unos días. El que terminé se titulaba 'La ciudad y las estrellas', de Arthur C. Clarke. Un poco extraño, pero muy imaginativo, que es lo que me gusta de ese autor.

    El día de hoy ha sido también asténico perdido. Normalmente, cuando estoy de lunes y no tengo ganas de hacer nada, después de tomarme un par de cafés, me pongo a hacer las cosas y se me pasa, mantengo la mente ocupada y se me olvida que me he levantado con el pie izquierdo. Pero hoy no. Con independencia del número de cafés ingeridos, todas las tareas que me ponía a hacer se me hacían atrozmente aburridas, desagradables, asquerosas, no es que no tuviera ganas de nada, simplemente tenía ganas de hacer otra cosa.

    Bueno, por suerte se ha pasado la jornada, y la tarde la he tenido más entretenida, haciendo cosas que sí que me apetecía hacer.

    Y un par de novedades. El viernes me encontré un mail de uno de mis escasos amigos, preguntándome que vida llevaba y tal, y hemos quedado para tomar unas tapas este miércoles y ponernos al día sobre nuestras respectivas vidas. La última vez que hablé con él fue el verano pasado, han transcurrido unos cuantos meses.

    La segunda novedad es que posiblemente un día de estos también quede con la chica de mi ciudad con FS con la que me escribo por mail casi todos los días. Será la primera vez que hablemos 'de verdad', y no solo por mail o messenger. Como a esta chica ya la he nombrado unas cuantas veces, la voy a bautizar para futuras referencias. Se llamará Olga, por decir un nombre bonito. En principio quedaremos para conocernos en persona y posiblemente contarnos nuestras penas y glorias, que seguro que coinciden en muchas cosas (las primeras sobre todo). El tiempo dirá luego si hay nuevos encuentros, y si la cosa evoluciona o devoluciona en algo distinto.



     
    Como una cerilla bajo el grifo
    Así he estado hoy todo el día: apagado. La mayoría de veces que amanezco así, se me pasa cuando me tomo el segundo café de la mañana en el bar de al lado. Pero hoy, nada. Ni los cafeses, ni la comida, ni una conversación con Leia han servido para activarme un poco.

    Y no es que estuviera depre, ni harto de todo, simplemente no tenía ganas de hacer nada, estaba en plan passsso total.

    Creo que debe ser la famosa astenia de primavera, porque no es normal. Por cierto, la definición del diccionario lo describe perfectamente.



     
    (No) hacerse el sueco
    No se de dónde proviene esa expresión, que se usa cuando aparentas ignorar algo que ya sabes de antemano. ¿Solo lo hacen los suecos? ¿Los noruegos y los daneses no? :-) Yo suelo hacerme el sueco sobre todo en el autobús, cuando aún no se te ha pasado del todo la ligera mala leche (o el empanamiento) que produce el madrugón, y ves que ahí en el fondo está esa persona con la que te sientes incómodo al no tener nada sobre lo que hablar.

    Ya he contado alguna vez por aquí de situaciones de este tipo con Violeta, pero no es la única del trabajo con la que me encuentro en el transporte público. Hay otro chaval con el que me pasa lo mismo, que nos dedicamos a cosas distintas, y es también así muy callado, con lo cual no podemos hablar ni de nada del trabajo, ni del tiempo que hace. La conversación tipo suele ser así:

    - Hola, ¿qué tal?
    - Bien, y tú.
    - Bueno, ya ves, con sueño.
    - Como yo, je je.
    - Sí.

    Y ya está, los 15 o 20 minutos restantes transcurren sin decir nada más.

    Es por eso, que intento retrasar el momento del encuentro lo máximo posible hasta que se llega a la parada, y que muchas veces finjo no enterarme de que están ahí cuando me subo.

    Pues hoy cuando venía, simplemente no me he enterado de que estaba, pero ha sido de verdad. Y además, lo he tenido todo el rato a menos de un metro de mi espalda, y me he movido varias veces para dejar pasar a la gente, pero no me he percatado hasta que en una de esas he estado a punto de pisarle. Claro, la razón era esa, que lo tenía justo detrás, y de momento no me han salido ojos en la nuca :-)

    Prefiero que sea así. Si me encontrara un genio en una lámpara y me diera a elegir entre ojos en la nuca y branquias, me quedaría con las segundas :-)

     
    Bitácora de papel
    Me he enterado por terceras personas de que el otro día en el curro hubo una reunión en la que en un momento determinado dos personas se pusieron a despotricar contra los que estamos en Sistemas, diciendo poco menos que nos pasábamos el día tocándonos las narices.

    No me preocupa demasiado por dos razones. La primera, porque no es cierto. Y la segunda, porque yo también despotrico con mis compañeros cercanos contra gente de otros departamentos, y seguro que en alguna ocasión no tendremos razón, así que lo comido por lo servido.

    Esas acusaciones, dichas así en caliente, seguro que son vagas e imprecisas, producto de la frustración que hayan podido tener en algún momento por no haberles atendido ipso-facto, o por otros factores ajenos a nuestro trabajo.

    Así que he decidido empezar a llevar un diario detallado de lo que hago todos los días, por si en algún momento me piden cuentas. A ver cuanto aguanto :) Lo he comenzado a escribir en un cuaderno de papel cuadriculado, de los que usábamos en el colegio. He estado tentado de comenzarlo escribiendo "Cuaderno de Bitácora del Capitan James T. Kirk al mando de la nave USS Enterprise. Fecha estelar 4 de abril de 2005." Lo reconozco, me gustan las películas de Star Trek, aunque no hasta el punto de considerarme un trekkie.

    Es un poco contradictorio que en plena era de las bitácoras digitales me ponga a escribir una en papel :-) Seguramente (si no me he cansado antes) en un futuro no muy lejano la haré más acorde a los tiempos actuales, con una base de datos detrás para poder hacer búsquedas por temas y sacar estadísticas y tal.

    Pero de momento, nadie me va a quitar el placer de escribirlo como se hacía hasta no hace mucho-




     
    Hasta el lunes
    Otro fin de semana que me voy al pueblo. Dice el tiempo que igual lleve, así que será la ocasión perfecta para leer algo de lo que cogí el otro día en la Biblioteca.

    Sed buenos y buenas, y pasadlo lo mejor posible.

    :-)