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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Sin planes
Ayer me enteré de que seguramente la semana que viene voy a estar solo todos los días, con toda la casa para mi, aunque con la posible visita de mis padres un día aleatorio.

Es seguro que aprovecharé para hacer esas cosas que nunca haces cuando hay alguien más rondando por casa, como ya comenté por aquí hace poco.

Pero tratándose de más tiempo que un solo día, la parte calenturienta de mi mente me incita a que trate de aprovecharlo para hacer algo que me permita de una vez por todas perder la virginidad (palabra que al igual que Korova yo también odio).

Cada día tengo más claro que la mejor solución es trabar amistad con alguna chica maja, y esperar que esa amistad derive en algo más. Lo único parecido a una amiga que tengo es Olga, pero esa extraña relación no tiene visos de ir por ahí. Además me he enterado de que la medicación que toma tiene como efecto secundario el descenso de la líbido, así que si alguna vez pasa algo entre ella y yo (que no creo), no será desde luego la semana que viene.

Estoy pensándome recurrir a lo de los contactos por SMS que estuve probando una vez, aunque no se si reuniré el valor suficiente.

Lo que sí que tengo claro es que no contrataré los servicios de ninguna profesional del sector, ya que sigo pensando al respecto lo mismo que he pensado siempre.

En fin, no se, tengo unos días para pensar qué hago, si es que hago algo, y de ocurrírseme alguna cosa, luego hacerla, que del dicho al hecho hay mucho trecho.
 
Una foto
Me ha gustado esta foto que he visto en el periódico:




¿Cuál de los barcos que aparecen te gusta más? Seguro que el mismo que a mí, el velero :-) Pero ¿Y si tuvieses que ir atravesando la mar océana desde donde vive Chocolate hasta donde vive Obnubilada o PaTRy?

 
Gestos
Por cierto, siguiendo con el post anterior, cuando hemos vuelto al tajo ha aparecido por el hall Leia y se ha acercado a decirle algo al Chico 3 de antes. Le ha agarrado del antebrazo mientras se lo decía, como hizo ayer conmigo, así que una de dos: O él también le gusta, o es una forma suya de expresarse sin que eso implique nada más. Mi gozo en un pozo :-o

Y ahora que caigo, más tarde me he cruzado por el pasillo con Vanessa que se ha vuelto a saludarme, y que como parece que llevaba prisa en lugar de hacerlo verbalmente ¡me ha guiñado un ojo! así en plan simpático. Me ha pillado de sorpresa, no me lo esperaba :-)

El resto del día, mejor olvidarlo.
 
¡Pero qué especiales!
El café del rato que nos dan para almorzar lo hemos tomado hoy sobre las 11 de la mañana. Íbamos cuatro tíos y cuatro tías. Llegamos a la barra y pregunta el camarero '¿Qué va a ser?'. Respuestas:

Ellos:

- Neo: Un café solo con hielo. Y un donuts.
- Yo: Otro café con hielo.
- Chico 3: Yo nada.
- Chico 4: Descafeinado con leche.

Ellas:

- Chica 1: Una cocacola pequeña de botella, pero sin hielo, y un bocadillo partido por la mitad de algo que no lleve mayonesa [de jamon y queso, finalmente]
- Chica 2: Un té [y la otra mitad del bocadillo]
- Chica 3: Un café con leche, pero corto de café.
- Chica 4: Descafeinado con leche, con dos de sacarina en vez de azucar y un vaso de agua.

Luego ha sido muy divertido cuando nos han cobrado. Y así, casi todos los días.
 
Encuentros casuales con "mis chicas"
Post tontorrón de hoy:

He coincidido con algunas de "mis chicas". Con algunas ha sido físicamente, y con otra telemáticamente, como la declaración de la renta :-)

- La primera de la mañana ha sido Halle, nada más llegar he visto que estaba en el hall de la entrada hablando de algo con la recepcionista. Llevaba una falda de color claro, de un tejido fino, de esas que llegan hasta los pies. Le sentaba muy bien. Luego a media mañana me ha llamado para consultarme un problema que tenía. Una aplicación le hacía cosas raras, y me ha preguntado si sabía por qué. Esa aplicación es una cutrez que ha programado un amiguito enchufado de la jefa, así que le he dicho que hablara directamente con el susodicho, pero resulta que está de vacaciones. Mala suerte, ciertamente no podía ayudarla, aunque tampoco era cuestión de vida o muerte. No se en qué habrá quedado la cosa.

- Sobre las 9 o así solemos tomar un café rápido en la máquina para que la cafeína termine de despertarnos. Allí me he encontrado con Vanessa a la que hacía siglos que no veía, más que nada porque su puesto de trabajo está geográficamente localizado en el sitio del edificio de la empresa que más lejos me queda. Nada, nos hemos saludado y poco más.

- La primera mitad de la mañana ha sido ajetreada. Sobre las 12:00 me he tomado un respiro. He ido al baño a hacer aguas menores y cuando he salido me ha asaltado a la mente la posible solución a un problema en el que estaba trabajando. Me he quedado pensativo, plantado de pie en medio del pasillo, mirando sin ver un extintor de la pared. De esta guisa me ha encontrado Leia, que en ese momento ha tenido la feliz ocurrencia de dejarse caer por allí. Al verme así se ha echado a reir (es muy simpática), y cuando ha llegado a mi altura, atención, se ha inclinado sobre mi mientras se reía y me ha agarrado levemente un antebrazo. Eso de que busque el contacto físico conmigo es buena señal, ¿no? Eso pensaba yo, pero cuando ya he vuelto al despacho, ha entrado luego un momento a pedirle un cigarro a Neo (más o menos su "ex") y han comentado tres o cuatro cosas de su incumbencia. Durante el minuto apróximado que ha estado, no se ha vuelto a mirarme ni ha decirme nada ni una sola vez, era como si yo no estuviera allí.

- Por último, después de comer, y ya en casa, estaba conectada al messenger Olga y he hablado un ratillo con ella. La he pillado en clase, en un curso que está haciendo, y la charla no ha podido ser muy fluída. Por lo visto está de bajón, con la autoestima por los suelos, que si ya de normal la tiene baja ahora debe de estar en cotas ínfimas. He estado intentando animarla un poco, aunque no creo que lo haya conseguido, esas cosas son muy jodidas y unas simples palabritas no pueden solucionarlas como por arte de magia. Por cierto, desde la vez aquella que quedamos para tomar un café, estamos intentando concertar otra cita; a veces lo propongo yo y a veces ella, pero nunca concretamos nada. En el próximo correo que le escriba lo intentaré de nuevo, pero diciéndole una hora y un sitio específicos, a ver si así hay más exito.
 
El anuncio
Este fin de semana lo he pasado en el pueblo.

El sábado, mientras leía a la sombra de un árbol, emitieron un anuncio por los altavoces. Era algo que no había escuchado desde hacía mucho tiempo (años quizá), y que antes me parecía de lo más normal, pero tanto tiempo alejado de la vida en ese medio lo han transformado para mi ahora en algo curioso, añejo.

En muchos pueblos hay dispuestos por las calles altavoces, a través de los que se emiten de vez en cuando mensajes hablados de interés para la comunidad (cortes de agua, de luz, de tráfico, etc). Según el tamaño del pueblo, estos altavoces son realmente varios repartidos más o menos uniformemente por distintas calles, o si es pequeño, están situados en el punto más alto, normalmente la torre de la iglesia, para que llegue el sonido bien a todas partes. Huelga decir que esto en una gran ciudad es impensable, y en su lugar esos mensajes se hacen llegar a la población de otras maneras (tablón en el ayuntamiento, emisoras de radio y periódicos locales, o últimamente incluso SMS)

El procedimiento habitual es este:

- Primero, durante uno o dos minutos suena un fragmento aleatorio de un disco de cantos regionales, para llamar la atención de los vecinos. Eso significa que van a hacer el anuncio.

- Después, se interrumpe la música, y se emite el anuncio, en frases cortas leídas despacio, para que se entienda bien:

"Se recuerda/ que hoy/ a las 12:00/ en la puerta del ayuntamiento/ estará el veterinario/ para poner la vacuna antirrábica/ a los perros/ de todos aquellos vecinos/ que así lo soliciten/. Repito/ Hoy..."

Y vuelve a decir exáctamente lo mismo.

- Vuelven a poner los cánticos regionales durante un par de minutos, y se vuelve a leer dos veces el anuncio. Para que luego nadie diga que no se ha enterado, aunque a veces según cómo sople el viento o el ruido que haya en el ambiente es posible que lo único que se entiendan sean sílabas sueltas, y no el mensaje entero.

Es interesante ver cómo las cosas a las que no das valor por cotidianas, lo adquieren cuando dejan de serlo. Y el contenido en sí del mensaje, la vacunación de los fieles amigos del hombre, no podría ser más bucólico




 
Solo en casa
Por primera vez desde hace meses, estoy yo solo en casa desde el mediodía de hoy, hasta mañana por la mañana. De vez en cuando me gusta quedarme solo, para hacer todas esas cosas que no harías si hubiese alguien más en casa, como poner tú música favorita a tope, ver esa película de tres horas para cinéfilos empedernidos que nadie más que tú aguanta, o comer guarrerías a horas intempestivas sin que nadie te diga '¿Qué coño haces?'

A parte de esas cosas tan tontas, no he hecho nada más particularmente emocionante. Si tuviera alguna 'amiga con derecho a roce' probablemente la llamaría para preguntarle si querría pasar la tarde/noche conmigo; estaríamos los dos solos y no tendríamos que preocuparnos de que nos viera u oyera nadie más en casa.

Pero como no la tengo, haré lo que hago todas las noches, leer un ratillo y a dormir como un bendito.

Esta 'soledad de corto alcance' no me resulta molesta, al revés, como digo me gusta de vez en cuando. La que soporto menos es la otra, la de 'largo alcance'.




 
Vehículos monousuario
Mientras esperaba el autobús en la parada me he percatado de algo, que no es la primera vez que lo observo, pero que no se me había ocurrido hasta ahora escribir en el blog.

La parada está en un lado de una gran rotonda, y cuando pasan los coches, puedo verlos casi desde todos los ángulos: Los faros delanteros, y a medida que giran y pasan delante de mi, el lateral y los faros traseros.

Bueno, pues una gran cantidad de ellos, yo diría que un 90% aproximádamente, iban ocupados por una sola persona. De vez en cuando se veía alguno en el que iban dos personas, y eran rarísimos los que llevaban tres o más.

Y en el cuarto de hora que he estado esperando al bus, ha estado a punto de formarse un embotellamiento, quedándo casi bloqueado uno de los accesos a la rotonda.

Si la gente se pusiera de acuerdo para ir varios en el mismo coche, se reduciría su número y no se formarían atascos. Y además se echarían menos gases a la atmósfera y todos respiraríamos un poco mejor. O también sería solución que los fabricantes de coches se centraran en modelos para la ciudad (tipo twingo, o picanto), de dos plazas, y con motores pequeños que contaminen poco.

Me temo que eso es pedir demasiado, porque implicaría:

1) Poner de acuerdo a varias personas, que no hay más que acudir a cualquier reunión de la comunidad de vecinos para ver lo dificil que es.

2) Desechar la arraigada idea de que el coche es un transmisor del status social del que lo lleva: Cuanto más grande mejor; y claro, nadie quiere ser menos que su vecino.


Lamentablemente, tenemos lo que nos merecemos.




 
Esperando algo
De un tiempo a esta parte (un año o así) me levanto muchos días con la sensación de estar esperando algo, algo que me falta y no llega. Pero no se el qué, ¿el amor? ¿un poco de tranquilidad? ¿reconocimiento en mi trabajo? ¿un poco de cada cosa?

No lo se.
 
Por un lado y por el otro
Hoy ha sido un día curioso. Ahora repasándolo, me he dado cuenta de tres situaciones que se han dado en las que me he sentido de dos formas al mismo tiempo. O no, no se, la noche me confunde, como a Dinio.

La primera ha sido la propia actividad del día. La mañana, frenética, no he parado un momento, no terminaba de hacer una cosa y ya estaba sonando el teléfono con otra. La tarde, al revés, totalmente tranquila, casi aburrida. Me ha venido bien para terminar lo que no he podido hacer por la mañana. Por cierto, aun no ha empezado el horario de verano, así que de momento sigo quedándome a currar un par de tardes.

La segunda ha sido una conversación de dos compañeras de curro mientras íbamos a tomar el café. Una de ellas decía que estaba muy 'contenta' porque le habían revisado la hipoteca, y tenía que pagar nada más y nada menos que cuatro euros menos al mes. Aquí me he sentido confuso. Por un lado cierta envidia, porque ella tiene la vida 'encarrilada', con un futuro en común con otra persona, y yo no. Pero por otro lado, cierto alivio, por saber que durante los próximos 30 o 40 años una buena parte de mis ingresos no van a ir a parar al bolsillo de ningún banquero. Aunque ahora que lo pienso, ahí es donde va ahora toda mi nómina, precisamente :-/

La tercera situación ha sido mientras comía. Por alguna extraña razón, he coincidido con todo el departamento de administración (todo mujeres) y con parte de otro dpto. diferente. La parte mala ha sido que se han puesto a hablar de si les gustaba más irse de vacaciones a la playa o la montaña, y de la opinión al respecto de sus cónyuges. Luego la conversación ha degenerado en la descripción un tanto escatológica de ciertas costumbres de sus respectivos en el cuarto de baño (sí, mientras comíamos hablaban de eso). Yo probablemente no me iré a ningún sitio de vacaciones, y mucho menos con nadie 'especial' :-(

La parte buena era que tenía sentada a mi lado a Halle, que como es bajita y hace buen tiempo, llevaba un escote del que tenía unas vistas aéreas muy bonitas :-) Y enfrente a la izquierda tenía a otra chica del otro departamento que también me gusta bastante. No la he nombrado nunca por aquí, pero si sale más veces la añadiré a la lista. Es alta y delgada, pelo moreno y no muy largo, con unos preciosos y grandes ojos negros. Para mi es la viva imagen de La Princesa Mononoke. Ahora que he visto las imágenes estas, hasta creo que iba vestida igual, con una camiseta blanca sin mangas y una falda oscura hasta la rodilla.

 
3 temas encadenados
Ya se empieza a notar el calor del próximo verano. Hoy he instalado en mi cuarto el ventilador que me compré hace un par de años para mitigar un poco la canícula, y que tenía guardado en el trastero desde el mes de septiembre. Lo he desempolvado, y lo he puesto en marcha, parece que funciona.

Mañana otra vez lunes, y pronto empezará el horario de verano en la empresa en la que trabajo, que se diferencia del del resto del año en que solo nos tenemos que quedar una tarde (en lugar de dos) y que solo se atiende al público por la mañana.

Y hablando de la empresa, casi como cada mañana tendré que coger el autobús úrbano para ir hasta allí, pero ya no volveré a encontrarme con Violeta. La semana pasada envió un correo de despedida, diciendo que había encontrado trabajo en otro sitio y se marchaba. Ya no pasaré esos momentos incómodos con ella, que la verdad es que ya no lo eran tanto, porque últimamente coincidíamos pocas veces, y cuando lo hacíamos solíamos encontrar algo de que hablar para que se hiciera más corto el viaje. En fin, espero que le vaya bien.

Y hablando de chicas cortadas, últimamente los correos que intercambio con Olga son un poco escasos y escuetos. Parece que su abuelo está chungo, quiero creer que será por eso, y tampoco quiero ser muy insistente porque no quiero ser un insensible, igual la chica lo está pasando mal. En fin, a ver qué pasa, por lo menos aunque sea poco seguimos escribiéndonos, espero que la situación se resuelva pronto, y a ser posible en sentido positivo.


 
Recogiendo el testigo
Vamos con la encuesta vírica esta sobre literatura que está rondando últimamente de blog en blog. En mi caso, me lo han traspasdo Malaputa y Korova:

Estás atrapado en Fahrenheit 451, ¿qué libro te gustaría ser?. No se si he entendido la pregunta. ¿Significa qué libro me gustaría quemar, o qué libro me gustaría salvar?

¿Alguna vez te enamoraste de algún personaje de ficción? Mmmh... creo que no, o no lo recuerdo.

¿El último libro que compraste fue?. El último Catón. Se lo regalé a un familiar, y cuando se lo haya leído yo haré lo mismo.

¿El último libro que leíste fue?. La muchacha de las bragas de oro, de Juan Marsé. Premio Planeta 1978. Desde hace más de un año me estoy leyendo sistemáticamente una colección que tengo por casa de todos los premios Planeta desde 1952 hasta 1987.

¿Qué estás leyendo actualmente?. Estoy con dos. Uno es el premio Planeta de 1979, Los mares del sur de Manual Vázquez Montalbán. El otro es The Lord of the Rings, o sea, El Señor de los Anillos en la lengua de Tolkien y de Shakespeare.

Cinco libros que llevarías a una isla desierta. Uff, no se, dudo si llevarme libros que no haya leído, o libros que me hayan gustado mucho. Pondré mitad y mitad:

- Ulises, de J. Joyce. Dicen que es la obra cumbre de la literatura, lo empecé a leer pero era de la biblioteca y no tuve tiempo de terminarlo.
- La divina comedia, de Dante Alighieri. Me pasa lo mismo que con el anterior. Sólo me dió tiempo a leer la primera parte, el infierno.
- El Quijote, de Cervantes. Lo confieso, no lo he leído. Sería un buen momento :-)
- La Odisea, de Homero.
- Cómo sobrevivir en una isla desierta, ja ja.

¿A quién le pasas el Baton y por qué? Se lo paso a Madalenas de chocolate y a Patry, porque he visto en sus blogs que nadie se lo ha pasado :-)
 
La botica de lagüela
Hoy he estado de compras en plan naturista.

A ver, a mi madre se le ha metido en la sesera (y por ende, intenta que se meta en las seseras ajenas) que tengo que tomar levadura de cerveza, que por lo visto tiene muchas vitaminas y es muy buena para las defensas, la piel y el pelo. Lo de la piel en concreto es por este post que escribí sobre un problemilla que tuve en los labios, y por unas erupciones que me suelen salir de vez en cuando en los codos y/o en las rodillas (poca cosa).

Bueno, pues he ido a un tienda dietética que hay en mi barrio, por delante de la que he pasado muchas veces sin entrar nunca. No era muy grande, tenía estanterías en las paredes llenas de frascos, hierbas y cosas similares. Había también publicidad de feng-shui, quiromasajes, y carteles y folletos sobre los beneficios del ging-seng por un lado y del aloe-vera por el otro. La regentaba una señora de unos cincuentaitantos, a la que he preguntado en primer lugar por la levadura. Me ha preguntado de qué tipo la quería, y como no tenía ni idea se ha puesto a explicarme todo lo que tenía: En comprimidos, en copos para la leche, enriquecidas con no-se-qué, etc. Al final he cogido los comprimidos, que parece que era lo más común.

Luego le he preguntado por alguna crema para la piel, y acordándome del cacao que me compré para los labios, he añadido no se muy bien por qué la coletilla de 'regeneradora'. Y de nuevo, muchas opciones: El aloe-vera, tepezcohuite, camomila, pepino... Como parece que el aloe-vera lleva fama, me he decidido por esa, aunque dudaba también en coger la de tepezcohuite. Sobre esta última, de nombre tan curioso, había oído hablar en algún programa de radio esotérico de los que escuchaba en mi adolescencia, y la calificaban casi casi de planta milagrosa. Así que como no me decidía por ninguna de las dos en especial, me he llevado ambas. Cuando se lo he dicho a la dependienta, ha habido un tenso silencio como de un segundo en el que estoy completamente seguro de que ha pensado algo parecido a esto:

"Pero chico, que estas cremas no son baratas y tu las estás cogiendo y no tienes ni puta idea, pero como tú eres el cliente y tú pagas te las voy a dar sin decir ni mú"

Finalmente, he pagado 20 euros por la levadura y las cremas y me he vuelto a casa.

Cuando las pruebe durante unos días, ya os contaré qué tal.