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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Mi cumpleaños
Ha sido en algún momento del verano, pero no quería decirlo el mismo día que los cumplí para mantener mejor el anonimato (paranoico que es uno :-) Por una cruel ironía del destino, mi signo del zodiaco es el de virgo, como mi 'estado sexual', así que la fecha exacta fue entre el 22 de agosto y el 23 de septiembre.

El día empezó como cualquier otro, de hecho creo que en la primera media hora después de despertarme, con el atontamiento y eso ni siquiera caí en que era mi cumple. Normalmente ese día solo me llama para felicitarme mi familia más cercana. El resto de conocidos y familia (primos y demás) nunca se acuerdan.

Pero este año fue algo distinto. Ya había recibido la felicitación de mi familia y esperaba que el resto del día pasara como cualquier otro. No hago celebraciones porque como ya he dicho, los pocos amigos que tengo no se acuerdan, y/o no viven en la misma ciudad que yo y no podemos ir aunque sea simplemente a echar unas cañas. Además, eso de entrar ya del todo en la treintena y seguir tan virginal como el primer día, es algo que me deprime bastante si me paro a pensarlo mucho. Por todo esto, la tarde ya iba viendo que se iba a presentar gris, a pesar de que fuera lucía un sol espléndido.

Pero a mitad de tarde ocurrió lo impensable. Me llamó para felicitarme el amigo con el que había hecho alguna excursión en vacaciones. Se había comprado una agenda electrónica (una PDA) y se lo había apuntado; parece que al fin y al cabo son útiles esos cacharrillos.

Más tarde, por la noche, me llamó también mi compañera de trabajo, que estaba de vacaciones, pero por alguna extraña razón se había acordado de la fecha.

Y bien, eso me levantó un poco la moral, no hice tampoco ninguna celebración, pero el día terminó un poco menos gris.


 
Comida al revés
Llego a casa después de trabajar, y tengo que hacer la comida porque no hay nadie. Después de un rápido vistazo a lo que hay por la nevera decido el menú sin pensármelo mucho: Menestra, pechuga y fruta.

Saco la menestra del congelador, la echo a una cazuela con agua y la pongo en el fuego. Mientras comienza a hervir, pongo la sartén con un par de gotas de aceite, y saco las pechugas. Los filetes son muy gordos, así que intento hacerlos más finos, pero ni mis habilidades culinarias ni mi destreza con el cuchillo llegan a tanto, por lo que finalmente corto los filetes en trozos más pequeños pero igual de gordos. Para que se hagan bien por dentro, regulo el fuego de la sartén a la mitad, para que se caliente despacio y le de tiempo a hacerse sin churruscarse por fuera y no se quede seca la carne.

Mientras se fríe, no tengo otra cosa que hacer. Podría ver un poco la tele, pero me da miedo dejar solo el fuego y además a esas horas no echan nada interesante. Así que saco una manzana de la nevera, la pelo, y me la como. En ese lapso, la carne se ha terminado de hacer, pero la menestra justo acaba de empezar a hervir. Pues hago lo mismo, saco la pechuga al plato y me la como echándole un chorrito de limón, que así está muy rica.

Finalmente, la menestra termina de hacerse, la escurro, la saco al plato, y le echo un chorrito de aceite de oliva y sal.

Así que hoy he comido de primero manzana, de segundo pechugas de pavo a la plancha, y de postre menestra de verduras.

Y he comido muy bien, rico rico, y con fundamento :-)


 
El final del verano
Faltan 2 o 3 días para que astronómicamente se acabe el verano en el hemisferio norte, pero hoy ha sido el primer día no-oficial de otoño. ¿En qué lo he notado? Primeramente, nada más salir de casa he tenido que volver a entrar a por más ropa, porque me helaba de frío. He cogido un abrigo ligero y he ido a tomar el autobús. Lo segundo en lo que lo he notado ha sido en las chicas, solo las más valientes o despistadas iban con camisetas de tirantes y los hombros desnudos. De hecho creo que no he visto ninguna así en toda la mañana, así que si el día del destape era el día 'D', este ¿qué sería? ¿el día 'R', del re-tape? :-)

Bueno, luego el trabajo ha estado 'entretenido', en el sentido de que he estado todo el día liado haciendo cosas, pero no eran especialmente difíciles y su color no era el marrón. Por cierto, me he cruzado por un pasillo con la chica de la impresora del otro día, pero no ha habido miradas especiales ni nada, solo nos hemos saludado.

Después de salir del trabajo, me he acercado a la Facultad, a ver si me habían admitido en los cursos de doctorado. Y sí, me han querido, aunque ya me habían dicho que era lo normal, a no ser que hubiese rellenado rematadamente mal el impreso o pretendiera hacerlo habiendo estudiado antes filología árabe (por decir algo). En la lista había al menos tres nombres conocidos. Dos de ellos son pareja (chico y chica) y me caen bastante bien. El otro es un petardo insoportable que me cae fatal. Espero que si hay que hacer trabajos por grupos no me toque con él. Por cierto, había nombres femeninos, no muchos, pero los suficientes para hacer las [supongo] pesadas clases un poco más llevaderas. Y quien sabe... nunca se pierde la esperanza de que pueda pasar "algo más".

Cuando he salido al fin he cogido el autobús para volver a casa. Nada más subir, me encuentro con una parejita joven sentada casi atrás del todo, ahí muy pegaditos los dos. Y además, eran chinos, me ha resultado curiosa la estampa. Luego me he acordado de la chica de la parada del otro día, y me he dado cuenta de que iba en el lado malo del autobús, así que rápidamente me he sentado en el opuesto esperando verla al llegar a la parada en cuestión. Pero no estaba, que pena. A ver si la veo otro día.

Podría decir que hoy ha sido un día productivo, he hecho muchas cosas.




 
Hoy sí
Hoy por fín he entregado en el impreso con las asignaturas para matricularme en los cursos de doctorado. Pero también ha habido problemas, para variar. Primero faltaba la firma del tutor, así que he ido a buscarlo y por suerte lo he encontrado. Me ha mirado con cara extraña (tipo joer que tío más tonto/pelma) y me lo ha firmado. Y va y me vuelve a decir que algunas asignaturas que había puesto igual no eran necesarias, que para aclarlo hablara con el coordinador. Para allá que me voy, pero no estaba. Así que al final he vuelto a Secretaría y le he preguntado lo de las dichosas asignaturas al que recogía los impresos. Me ha contado algo parecido, pero no exactamente igual, así que he añadido unas cuantas más de las que quité ayer "para por si acaso", y lo he entregado. Hoy era el último día, así que de momento se acabaron los viajes inútiles a la facultad. La semana que viene sacarán una lista con las asignaturas en las que me han aceptado y podré elegir en cuáles me matriculo, y luego pasar por caja :-/

Por cierto, como decía el otro día Osiris, por la Facultad he visto chicas de 19-20 años que ufff, madre mía, parece como si el hecho de que vaya a terminar el verano pronto hiciera que quisieran aprovechar al máximo los últimos días de buena temperatura, y los escotes se agrandaran para lucir mejor los encantos por última vez.

Cuando he regresado al trabajo, en el despacho donde estamos los de Sistemas estaba mi compañero Neo, hablando con Leia, de algo que iban a hacer el fin de semana. Ya no salen juntos, pero parece que siguen siendo amigos y siguen planeando actividades comunes. He sentido un mezcla de celillos y frustración, por verlos de tan buen rollo, no se, no es que deseara que se llevaran mal, pero tengo la idea (seguramente equivocada) de que Ella sigue teniendo algún interés en Él, en detrimento Mío.

Por último, cuando faltaba poco para salir ha habido un problema con uno de los servidores, que ha hecho que me cagara en todo bicho viviente, pero finalmente se ha resuelto de la misma forma que ha surgido, como por arte de magia y sin tocar nada, así que he podido irme tranquilo a casa.
 
Segundo intento
Hoy me he levantado cansadísimo, parece que no hubiera descansado nada por la noche, y encima la mañana en el trabajo ha sido 'movidita', como no lo era desde hace meses.

Y a todo ello hay que añadir mi segundo intento frustrado de matriculación. El problema esta vez era que el impreso hay que entregarlo por triplicado, cosa que no me dijeron la primera vez que fui. Y además según me han comentado me he cogido demasiadas asignaturas. Según leí en la web de la Universidad, te tienen que aceptar en ellas, y por eso yo he puesto más de las que me correspondería. Bueno, pues por lo visto, eso es la teoría, pero luego en la práctica te aceptan todas. Claro, y ¿cómo lo iba a saber yo? Pues nada, he rellenado el impreso por tercera vez, quitando asignaturas de las de "por si acaso" y lo he fotocopiado tres veces. Mañana es el último día de plazo y lo llevaré otra vez. Me llevaré tres impresos en blanco, por si no aceptan las fotocopias, para rellenarlo allí mismo a mano.

Bueno, eso ha sido por la mañana. La tarde ha estado más tranquilita y entre el cansancio, la tensión de la mañana y la modorra de después de comer pensaba que me iba a quedar frito allí mismo, no se ni como he aguantado.

Ahora en cuanto termine de escribir el post, me voy a ir en directo a la cama, que lo estoy deseando con todas mis fuerzas.
 
Vuelta a la facul
Hace un par de meses escribí un post en el que al final me decía a mi mismo que tenía que apuntarme a algún curso de 'algo', con el doble objetivo de ocupar las tardes en cosas productivas, y por qué no, encontrar el amor (jo, que cursi ha quedado esto). Además, en los últimos días, a mi mismo que ya me daba bastante mal con eso se ha unido mi santa madre, llegando incluso a sugerirme que empezara otra carrera, así en plan tranquilo, de esas que deben ser tan bonitas de estudiar pero que luego no tienen salida laboral.

Bueno, pues finalmente he accedido a ello, a lo de apuntarme a 'algo'. Si no me aplasta la burocracia, esta semana espero matricularme en los cursos de doctorado que dan en la universidad en la que estudié. Estuve pensando también lo de hacer otra carrera, pero lo descarté por dos razones: Porque la que me gusta a mi (una que se estudian piedras y montañas) es de cinco años (mucho) y porque el horario me va fatal. Por el contrario, lo del doctorado en principio es más corto y parece que está más pensado para la gente que trabaja, porque en el primer año las clases son pocas y siempre por la tarde, que a mi me va genial.

Ahora estoy luchando a brazo partido con la maquinaria burocrática. Presento el papel para matricularme, y me dicen que me tengo que buscar un profesor que haga de tutor. Me sabe a cuerno quemado, tener que empezar a mendigar por los despachos, que casi siempre están vacios. Al final me dan referencias de uno bastante majo, que la primera vez que voy no está. Vuelvo una segunda vez, pego la oreja a la puerta, y se oyen voces. Parece que está, y además con alguien. Tendría que llamar y entrar, pero no me atrevo, no se por qué. Bueno, sí lo se, por mi maldita timidez. Me doy una vuelta por los alrededores. Luego me doy otra, me siento en un banco, miro un tablón, me doy otra vuelta, miro otro tablón, y después de un cuarto de hora reuno el valor suficiente y llamo a la puerta. Entro y le cuento rápidamente lo de que si quiere ser mi tutor y tal. Me mira con cara de sorpresa, y me cita para hoy a media mañana (todo esto fue el lunes).

Vuelvo hoy a la hora que me había citado. Esta vez la puerta está abierta y él está en el despacho, lo que facilita la cosa bastante. Me cuenta un poco de que va lo de ser tutor, que resulta ser uno de esos inventos bienintencionados para mejorar la enseñanza, de reciente implantación y dudosa efectividad (de ahí su sorpresa de ayer). Charlamos un poco, y me viene a decir que las asignaturas que quería coger no me las iban a aceptar porque ya había visto cosas parecidas en la carrera. Así que al final, no me he matriculado hoy como esperaba.

Hace un rato he rehecho el impreso, cogiendo otras asignaturas, algunas de las cuales me dan cien patadas. A ver si mañana hay más suerte y consigo matricularme de una vez.


Esta era una de las cosas que decía ayer que iban a cambiar un poco mi vida, lo suficiente para hacerme salir de esta espiral de monotonía en la que siento estar inmerso. Si finalmente me matriculo, voy a tener las tardes muy ocupadas entre el trabajo y los (de nuevo) estudios.

La acción es enemiga de la reflexión, como decían en La mancha humana. A ver si es verdad.

 
Te lo debía
Antecedentes

Hace algo más de una año se ampliaron las instalaciones de la empresa donde trabajo para dar cabida a la gente que se había ido incorporando nueva en los últimos años. A mi me tocó entre otras cosas conectar los ordenadores que iban allí al armario donde están todos los trastos de la red. Este en particular es un armarito que está como a 1,80 metros del suelo, y en el que hay que echar un latiguillo desde cada toma que viene de la roseta de la pared hacia el equipo de red que los interconecta.

Como era verano (julio más o menos) y en mi empresa no nos exigen lo de ir con traje y corbata, pues yo iba vestido bastante informal y sencillo, con pantalones vaqueros y una camiseta de manga corta blanca. Además, concretamente, iba con una que no me está muy ancha, aunque tampoco ceñida, pero el caso es que supongo que cuando me ponía de espaldas y levantaba los brazos para conectar los cables, pues no se, algo se me debía ver o marcar porque noté que una de las chicas que había por allí no me quitaba ojo. Repito que no estoy para nada cachas, pero el caso es que de las tres o cuatro que había era la única que me miraba así, disimuladamente, no se qué vería en mí, pero lo notaba, con el consiguiente subidón de mi ego (por una vez...).

Esta chica, la verdad es que hasta ese momento no me había fijado en ella. Físicamente es bastante normalita, y de carácter no tengo ni idea, porque no he tenido la oportunidad de hablar mucho con ella. La veo muchas veces a la hora del café, con sus compañeros, pero nunca he notado que volviera a mirarme como aquel día. Y hasta hace unas semanas, ni siquiera sabía cómo se llamaba.

Lo que ha pasado hoy

Era ya tarde, casi la hora de salir, y he mandado a la impresora un documento que quería leer en casa con detenimiento (nada serio). Pero me he equivocado de impresora, y en vez de mandarlo a la que tengo más cerca y suelo usar siempre, ha ido a salir a otra que está al lado de la ubicación que he descrito más arriba. Así que he ido a buscarlo, y justo antes de llegar, me he cruzado con Ella, que se debía ir ya para casa. Estaba muy guapa, con su largo pelo rizado, unos pantalones vaqueros bastante ceñidos y una camiseta de tirantes, de las que pronto desaparecerán cuando se vaya el verano. Nos hemos cruzado y nos hemos saludado, de forma normal. He cogido el documento de la impresora, y he vuelto por donde había venido. Todo esto ha pasado en unos pocos segundos, por lo que Ella iba andado por el pasillo tan solo a unos metros por delante de mi, cuatro o cinco como mucho.

Al llegar al hall, hay dos puertas, una que va al parking, y otra directamente a la calle. Ella se ha ido por la primera mientras yo giraba para irme por la segunda. Y mientras cada uno tomaba su camino, yo no he dejado de mirarla (no seais malpensados, no le estaba mirando el culo :-) La miraba a toda ella en su conjunto y entonces me ha asaltado una idea: A lo mejor se me ve reflejado en el cristal de la puerta y ve que la estoy mirando. El cristal es bastante transparente y no creo que el reflejo fuera muy definido, pero rápidamente he reaccionado, y por una vez no he sido tímido, en lugar de apartar la vista he seguido mirándola. Ni siquiera se si me habrá visto, pero en una fracción de segundo he pensado algo así como "no me importa si te das cuenta de que te miro, yo me di cuenta hace un año, 'te lo debía'".

Ya veís, que tontería, deberle una mirada. Y lo que es peor, cuando ha pasado más de un año, que seguro que ella ni se acuerda. Qué vana esperanza, y a que insignificancia se aferra el que no tiene nada. Pero, extrañamente, no es algo que me haya producido esa congoja que me invade cuando por ejemplo veo pasear por la calle a las parejitas cogidas de la mano. En este caso, he sentido algo parecido a la satisfacción de haber cumplido una pequeña venganza: "Te lo debía, je je"


Bueno, y eso es lo que puedo contar hoy. Próximamente os haré partícipes de un par de novedades que se avecinan en mi vida, y que pueden hacerla cambiar lo suficiente para sacarme de esta monotonía y este esperar-algo-que-no-llega-y-no-se-que-es.


Por cierto, no he vuelto a pasar a la misma hora por la parada del bus donde sostuve la mirada brevemente con la doble de Teri Hatchet. Lástima.
 
Historias del bus
Me acabo de percatar de que en las últimas 3 semanas he puesto 3 posts. Os dejo que saquéis la media, que se que sois listos y listas :-)

Hoy ha sido un día especialmente prolífico en anecdotas/curiosidades del medio de transporte que más utilizo para moverme por la ciudad, así que aprovechándo que hoy sí que tengo algo que contar, lo cuento:

Desde antes de marcharme de vacaciones no lo había utilizado porque estos días me ha estado llevando un compañero del trabajo al que le venía bien porque pasaba cerca de donde vivo. Quizás por eso, cuando esta mañana me he dirigido a la parada 'P' del autobús, la he visto como ese sitio familiar en el que hace siglos que no estás, y que te parece que no ha cambiado nada. Efectivamente, así era, seguía allí como hace un mes, lógicamente.

Ese pensamiento ha venido acompañado del recuerdo de Violeta, con la que solía coincidir aquí y de la que no he vuelto a saber nada desde que dejó la empresa. Espero que le vaya bien. No he tenido tiempo de pensar mucho más en ella, porque justo en ese momento ha llegado un autobús de mi línea 'L', con el pequeño inconveniente de que yo aun no había llegado a la parada, por encontrarme en la otra acera de la calle. Me ha sido imposible cruzar porque había mucho tráfico, y antes de que se pusiera rojo el semáforo que hay calle arriba, el gran-vehículo-rojo ya había arrancado y se había ido, delante de mis narices.

A continuación, me he ido andando hacia la parada 'P+1', que dista de la primera unos 100 metros, y que tiene de particular un moderno panel electrónico en el que aparecen los tiempos estimados de llegada de los siguientes autobuses. Al mío le iba a costar 7 minutos. Como no me gusta estar de pie como un pasmarote, miro la hora y decido seguir caminando hasta la parada 'P+2', por la que pasan más líneas diferentes de 'L' que llegan al mismo destino.

Llego allí, y al cabo de 6 minutos pasa un autobús de la línea 'M', al que finalmente subo y me lleva hasta mi lugar de trabajo. Mientras se alejaba de la parada, miro hacia atrás, y antes de perderla de vista, veo llegar al de la línea 'L' que había estado esperando, puntual. Buen invento esto del GPS, sí señor.

Ocho horas después toca volver por el mismo medio pero en sentido (que no dirección) contrario. Esta vez las anécdotas son más tontorronas, tranquil@s que no os voy a aburrir.

La primera ha sido simplemente que en una parada, cuando estaba a punto de arrancar el conductor, se ha detenido porque el conductor de otro autobús de otra línea que estaba allí parado se dirigía hacia el nuestro haciendo aspavientos con los brazos. He pensado que igual se le había averiado el suyo o algo más rocambolesco, como una parturienta o algo así. Pues no, no era tan emocionante, simplemente le ha pedido cambios, monedas de 20 céntimos, porque por lo visto se le habían terminado y no podía devolver a los que compran el billete.

La segunda anécdota del regreso, ha consistido en que en una parada de un poco más adelante, había una chica sentada esperando. Era joven, de pelo moreno a la altura de los hombros, facciones rectas, y quizás con ligeras ojeras. Un rostro duro, pero hermoso. Se han cruzado nuestras miradas y en seguida he apartado la mía, por timidez, pero a continuación he vuelto a mirarle a los ojos, y ahí seguían, ella parecía no haberlos apartado. La hemos sostenido durante uno o dos segundos más y luego el autobús ha arrancado y allí se ha quedado ella, supongo, esperando a su autobús y quizás algo más.

Al cabo de unos minutos he llegado a casa, y así ha concluído mi día de autobuses.


P.D. En la mirada que nos hemos cruzado ninguno de los dos hemos sonreído, estábamos serios. Ella se parecía mucho a Teri Hatchet en esta foto, y era igual de guapa: