El verano...
...y el calor... hacen que todo vaya más despacio. Todavía no estoy de vacaciones, pero ya falta poco! Tengo algunas cosas que podría contar por aquí, pero es que no encuentro un momento que me apetezca escribir, por vagancia, por el calor, por ¡qué se yo!
Me recuerdo al anunció de esa bebida caribeña: "Aaaay, me estás estresaaaando".
Pues vaya post tonto que acabo de escribir, pero eso, sigo vivo, y no estoy ni super-liado ni depre ni ná, es solo vagancia perezosa provocada por las altas temperaturas.
Buen verano a todos/as...
Me recuerdo al anunció de esa bebida caribeña: "Aaaay, me estás estresaaaando".
Pues vaya post tonto que acabo de escribir, pero eso, sigo vivo, y no estoy ni super-liado ni depre ni ná, es solo vagancia perezosa provocada por las altas temperaturas.
Buen verano a todos/as...
Las Notas
Hoy he entrado en la página web de mi Universidad, a ver si habían actualizado el expediente académico con las notas del curso porque me suena que cerraban las actas un día de estos.
Y sí, sí que lo habían actualizado, ¡qué maravilla esto de la tecnología! he podido ver las notas sin tener que desplazarme al Departamento y buscar entre varios tablones sobrecargados de papeles y notas de exámenes casi siempre cortas de aprobados. En mis tiempos de estudiante ya existía lo de internet en los últimos años de carrera, pero no ponían ahí las notas, había que seguir el método tradicional de ir a patita hasta allí a ver si habías aprobado o no. El pasillo que llevaba hasta el Departamento era larguíiisimo, y se hacían unos nervios impresionantes en el estómago, mientras te preguntabas si habrías aprobado o no, hasta que alcanzabas el tablón y te llevabas una sorpresa o una desilusión.
Tal como esperaba, todo aprobado, y no me estoy echando flores ni nada, es que esto de los cursos de doctorado parece que es igual de 'molesto' para los profesores que para los alumnos, y aprueban a todo el mundo, a no ser que no hagas los trabajos que hay que presentar para la evaluación, o lo hagas rematadamente mal. Y en este último caso, igual hasta te aprueban también, con un 5.0, y todos tan amigos.
Me han sorprendido las notas de dos asignaturas. Una, la que hice el cuatrimestre pasado, que yo creía que la había hecho mal, y me han puesto un notable. La otra, por el mero hecho de asistir a todas las clases te la aprobaban con un 5.0, y opcionalmente podías hacer un trabajo para subir la nota. Yo lo hice, empleé unos cuantos días pero sin agobiarme mucho, y me quedó algo que yo pensaba que, sin estar mal, era bastante 'discreto'. Pues me han puesto un sobresaliente (!), así que bien.
¿Para que sirven estas notas? Pues no estoy muy seguro, creo que si salen plazas de profesor y te presentas a ellas las usan para hacer baremo, pero como no creo que lo haga nunca, pues casi me dan igual mientras estén aprobadas.
Hasta octubre, no hay que hacer nada más, ya me ocuparé entonces de ver si continúo o no. De momento, no estoy arrepentido ni nada, a ver si hablo en otro post sobre ello.
Y sí, sí que lo habían actualizado, ¡qué maravilla esto de la tecnología! he podido ver las notas sin tener que desplazarme al Departamento y buscar entre varios tablones sobrecargados de papeles y notas de exámenes casi siempre cortas de aprobados. En mis tiempos de estudiante ya existía lo de internet en los últimos años de carrera, pero no ponían ahí las notas, había que seguir el método tradicional de ir a patita hasta allí a ver si habías aprobado o no. El pasillo que llevaba hasta el Departamento era larguíiisimo, y se hacían unos nervios impresionantes en el estómago, mientras te preguntabas si habrías aprobado o no, hasta que alcanzabas el tablón y te llevabas una sorpresa o una desilusión.
Tal como esperaba, todo aprobado, y no me estoy echando flores ni nada, es que esto de los cursos de doctorado parece que es igual de 'molesto' para los profesores que para los alumnos, y aprueban a todo el mundo, a no ser que no hagas los trabajos que hay que presentar para la evaluación, o lo hagas rematadamente mal. Y en este último caso, igual hasta te aprueban también, con un 5.0, y todos tan amigos.
Me han sorprendido las notas de dos asignaturas. Una, la que hice el cuatrimestre pasado, que yo creía que la había hecho mal, y me han puesto un notable. La otra, por el mero hecho de asistir a todas las clases te la aprobaban con un 5.0, y opcionalmente podías hacer un trabajo para subir la nota. Yo lo hice, empleé unos cuantos días pero sin agobiarme mucho, y me quedó algo que yo pensaba que, sin estar mal, era bastante 'discreto'. Pues me han puesto un sobresaliente (!), así que bien.
¿Para que sirven estas notas? Pues no estoy muy seguro, creo que si salen plazas de profesor y te presentas a ellas las usan para hacer baremo, pero como no creo que lo haga nunca, pues casi me dan igual mientras estén aprobadas.
Hasta octubre, no hay que hacer nada más, ya me ocuparé entonces de ver si continúo o no. De momento, no estoy arrepentido ni nada, a ver si hablo en otro post sobre ello.
Vida social
Últimamente tengo una vida social muy ajetreada, como nunca la había tenido hasta ahora.
El viernes pasado quedé por la noche con una amiga para dar una vuelta, y volvía a casa a las 3 de la mañana.
El sábado, Pili me invitó a cenar en su casa, y después estuvimos hablando, viendo fotos de sus viajes y algún vídeo de su amado Lenny hasta altas horas de la madrugada.
El domingo por la tarde, fui de nuevo con Pili a tomar algo a una terraza, situada en un parque a la acogedora sombra de pinos y sauces, muy agradable en medio de este verano tan caluroso.
El jueves me voy de cena con un amigo, con el que suelo quedar de vez en cuando para cenarnos unas papas y unas cañitas.
Y el sábado es posible que quede de nuevo con la otra amiga del principio.
Para mucha gente eso de salir por la noche los fines de semana es algo muy normal, nada extraordinario, casi aburrido, pero para mi es toda una novedad. Creo que ¡esta semana he salido por ahí más veces que en todo el año pasado junto!
El viernes pasado quedé por la noche con una amiga para dar una vuelta, y volvía a casa a las 3 de la mañana.
El sábado, Pili me invitó a cenar en su casa, y después estuvimos hablando, viendo fotos de sus viajes y algún vídeo de su amado Lenny hasta altas horas de la madrugada.
El domingo por la tarde, fui de nuevo con Pili a tomar algo a una terraza, situada en un parque a la acogedora sombra de pinos y sauces, muy agradable en medio de este verano tan caluroso.
El jueves me voy de cena con un amigo, con el que suelo quedar de vez en cuando para cenarnos unas papas y unas cañitas.
Y el sábado es posible que quede de nuevo con la otra amiga del principio.
Para mucha gente eso de salir por la noche los fines de semana es algo muy normal, nada extraordinario, casi aburrido, pero para mi es toda una novedad. Creo que ¡esta semana he salido por ahí más veces que en todo el año pasado junto!
Envidia
Eso es lo que he sentido esta mañana cuando nada más salir de casa me he encontrado en la calle con un honrado padre de familia en pantalón corto que parecía estar revisando el frontal de su coche, que era uno de esos tipo 'ranchera' y que iba cargado hasta los topes de maletas, toallas, y otros bultos no identificables en la baca.
¿A que no soy el único que lo siente?
¿A que no soy el único que lo siente?
Concierto con Pili
El título quizás sea un poco confuso: Pili no es la que actuaba en el concierto, sino la amiga que me invitó a ir al mismo :-)
La que cantaba era una cantautora nicaragüense llamada Norma Helena Gadea. La verdad es que hasta este día no había oido hablar de ella en mi vida, y supongo que a muchos os pasará igual. Canta temas propios y de otros cantautores, que tratan sobre el amor, el dolor, la esperanza... como la situación que se da en su país. La puesta en escena era muy sobria, apenas un florero encima de una mesita; y lo mismo puede decirse de su acompañamiento musical, consistente únicamente en una guitarra a las que su acompañante (Eduardo Araica) sabe sacarle todo el partido que es posible.
Antes del concierto quedé con Pili y fuimos a un bar a tomar algo, para ponernos un poco al día de nuestras vidas, ya que no nos veíamos desde hacía más de un mes. Después entramos al concierto, que comenzó con algo de retraso. La sala tenía una capacidad de unas 200 personas, y estaba casi llena. Comenzó y las canciones se sucedieron, una detrás de otra, cantadas con mucha energía gracias a la potente voz de Norma Helena. Después de varias de ellas la sala se había llenado todavía más, con gente de pie al final y en los laterales porque ya no podían sentarse.
Me impresionó mucho la legión de seguidores que tiene esta mujer, porque casi todos allí se sabían títulos de canciones que pedían que cantara a voz en grito, o las tarareaban en alto cuando ella lo pedía. Pili y yo alucinábamos en colores al verlo :-)
El aire acondicionado estaba muy fuerte y Pili tenía frío. Claro, no me extraña, con esa camiseta sin mangas que llevaba, lo raro es que no se haya cogido un catarro. A falta de una chaqueta o un jersey que me hubierna permitido ser caballeroso, la abracé durante un par o tres de canciones, pero creo que no sirvió de mucho, porque el aire seguía saliendo muy frío.
Casi dos horas y media después terminaba el recital. Nos dirigimos hacia nuestras casas y en un cruce nos despedimos, hasta seguramente algún día de esta semana.
Confieso que el concierto se me hizo un pelín largo hacia el final, pero en tan buena compañía como estaba no me importó lo más mínimo.
La que cantaba era una cantautora nicaragüense llamada Norma Helena Gadea. La verdad es que hasta este día no había oido hablar de ella en mi vida, y supongo que a muchos os pasará igual. Canta temas propios y de otros cantautores, que tratan sobre el amor, el dolor, la esperanza... como la situación que se da en su país. La puesta en escena era muy sobria, apenas un florero encima de una mesita; y lo mismo puede decirse de su acompañamiento musical, consistente únicamente en una guitarra a las que su acompañante (Eduardo Araica) sabe sacarle todo el partido que es posible.
Antes del concierto quedé con Pili y fuimos a un bar a tomar algo, para ponernos un poco al día de nuestras vidas, ya que no nos veíamos desde hacía más de un mes. Después entramos al concierto, que comenzó con algo de retraso. La sala tenía una capacidad de unas 200 personas, y estaba casi llena. Comenzó y las canciones se sucedieron, una detrás de otra, cantadas con mucha energía gracias a la potente voz de Norma Helena. Después de varias de ellas la sala se había llenado todavía más, con gente de pie al final y en los laterales porque ya no podían sentarse.
Me impresionó mucho la legión de seguidores que tiene esta mujer, porque casi todos allí se sabían títulos de canciones que pedían que cantara a voz en grito, o las tarareaban en alto cuando ella lo pedía. Pili y yo alucinábamos en colores al verlo :-)
El aire acondicionado estaba muy fuerte y Pili tenía frío. Claro, no me extraña, con esa camiseta sin mangas que llevaba, lo raro es que no se haya cogido un catarro. A falta de una chaqueta o un jersey que me hubierna permitido ser caballeroso, la abracé durante un par o tres de canciones, pero creo que no sirvió de mucho, porque el aire seguía saliendo muy frío.
Casi dos horas y media después terminaba el recital. Nos dirigimos hacia nuestras casas y en un cruce nos despedimos, hasta seguramente algún día de esta semana.
Confieso que el concierto se me hizo un pelín largo hacia el final, pero en tan buena compañía como estaba no me importó lo más mínimo.