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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Yo, yo mismo, y Google
De vez en cuando me da por buscar mi nombre en Google para ver qué sale. No es solo una forma 'peculiar' y poco efectiva de alimentar el ego, sino que últimamente creo que puede usarse con fines un poco más inquietantes. Ejemplo de esto último que digo lo hemos puesto en práctica mismamente mis compañeros y yo en mi empresa. Las últimas veces que contratan a alguien cuyo nombre nos suena "de algo" o que sospechamos que lo cogen a dedo y/o por ser hijo de, pues vamos y escribimos su nombre en San Google, y a veces sale información del susodicho/a, casi siempre en la página web de su anterior empresa o en algún B.O.E. o documento público. Temo que dentro de poco ese sea un criterio más a tener en cuenta en las selecciones de personal, al menos en trabajos relacionados con la informática o la comunicación; el ver cómo eres de popular o desconocido según lo que diga el buscador.

Pues como iba diciendo, el otro día puse mi nombre y apellido, como otras veces cuando no tengo nada mejor que hacer. Ninguno de mis dos apellidos son precismanete comunes, si se buscan en la guía telefónica de la provincia salen como mucho una docena de personas que llevan uno u otro. Es por eso que si utilizo los dos en la búsqueda, rápidamente me localizo, mayoritariamente en páginas de listas de correo en las que estaba suscrito y participaba hace algunos años ya, y ahora también en las páginas de las asignaturas que me matriculé el curso pasado.

Si en vez de los dos apellidos pongo solo el primero, el número de resultados aumenta. Nuevamente salgo yo (en alguna página en inglés donde solo suelo poner el primer apellido) pero además empiezan a surgir otros 'tocayos'. Los más curiosos son un desaparecido de la dictadura argentina, un profesor de electricidad chileno, o el director de una residencia para niños con problemas también en Chile (tengo que investigar esa rama de mi familia :-).

Bueno, pues en la búsqueda que hice el otro día apareció una novedad. Además de todo lo anterior, aparece otro tocayo que creo que es de aquí de España, que ha escrito comentarios en un par de blogs. Uno es de periodismo, y el otro es de temática...gay. He de confesar que me quedé muy sorprendido cuando vi mi nombre y apellido escrito en un comentario de un post en el que reclamaba a los lectores que le enviaran fotos de miembros viriles.

Evidentemente, a mi me da igual que alguien que se llame como yo manifieste sus tendencias sexuales abiertamente, sean cuales sean, ¡faltaría más! Pero me dió por pensar qué pasaría si en un hipotético futuro cambio de trabajo alguien de mente más cerrada encontrase esa misma página, y eso me quitara puntos para el puesto.

Bueno... pues igualmente, me importa un pimiento. Primero, es un caso muy hipotético. Y segundo, no me gustaría trabajar con alguien tan carca, así que de llegar a darse el caso en realidad me estaría haciendo un favor.

 
Dos añitos
Sí, ayer, día de todos los santos, hizo dos años que empecé a escribir mis accidentes mentales en este blog.

Desde entonces en mi vida han cambiado algunas cosas y otras siguen igual, como seguramente ocurrirá con cualquiera de vosotros.

Durante este año he ido bajando el ritmo de publicación con respecto al anterior, creo yo que por dos razones (o quizás sean la misma:) Estoy más ocupado y con menos tiempo; y tengo menos necesidad de expresar a través de la escritura mi mundo interior que cuando comencé en aquel mes de noviembre de 2004.

Y de momento no tengo intención de cerrar el chiringuito. Quizás me tome más adelante algún descanso como el de este verano, pero no lo voy a dejar, le tengo cierto cariño, son ya unos cuantos los posts que he escrito, algunos me gustán más que otros, pero todos son mis hijos, ja ja, que cursi me ha quedado esto último.

Bueno, pues aprovechando la celebración os doy las gracias a todos y todas los que me leéis y me escribís. Y a los que me leáis pero no comentáis yo os digo: ¡Decir algo payos, que no me como a nadie! :-)