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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Cambios, cambios...
Buenas noches,
quienes me leáis de vez en cuando habréis notado que he cambiado un par de cosillas en el blog.

En primer lugar, el título. El anterior llevaba unos meses queriendo cambiarlo, a pesar (muy a mi pesar) de que sigo siendo bastante de las tres cosas del título original (bueno, de la tercera no se puede ser un poco o un mucho, pero lo sigo siendo). No se me ocurría cual podría ser el nuevo título, o mejor dicho, se me ocurrían muchos pero ninguno me gustaba. Para restringir más la elección me puse la condición de que debía empezar por 'F' y por 'S' para que la dirección siguiera teniendo algún sentido, y las opciones se redujeron a tres o cuatro, de las que elegí este.

¿Y por qué 'Flaco Selenita'? La idea me la dió la foto del extraterrestre que tengo pegada en el 'Acerca de', y el hecho de que me sigo considerando un poco raro, como si fuera de otro planeta. Esa foto he decidido no quitarla porque sigo sintiéndome de alguna forma identificado con ese personaje de Futurama, Kiff Crocket. Los que hayáis visto la serie entenderéis por qué, je je. Aunque ahora que la miro otra vez, no acaba de convencerme, igual la cambio por otra en la que salga menos tristón.

Todo lo demás, es y será igual, no pienso cambiar ni la dirección de la página, ni las cosas que escribo ni la forma de contarlas.
 
Lado positivo Vs. Optimismo
Esto se me ha ocurrido, una vez más, cuando viajaba en el autobús de camino al trabajo. No se por qué, pero últimamente casi todo lo que escribo se me ocurre en ese momento de la mañana, con el inconveniente de que luego a la noche a veces ya se me ha olvidado.

Iba pensando en lo tonto e ignorante que es mi jefe, y lo mismo de los jefes de mi jefe, que si dejan que siga donde está es porque son todavía peores. Iba pensando que a pesar de los meses tan grises que estoy pasando en el trabajo "gracias" a él, también tenía la cosa su lado positivo.

Hasta que nos lo pusieron yo me sentía entre afortunado y culpable por no tener al típico jefe gilipollas del que podéis leer casi en cualquier blog cuyo autor mencione su trabajo en algún momento. Cuando nos lo pusieron pensé "bueno, pues ahora yo también tengo uno así". Y ahí está lo positivo, es una experiencia laboral más, y un ejemplo. Un ejemplo de lo que no tendré que hacer si algún día soy jefe de algo y deseo hacerlo bien.

Y no se por qué se me ha ocurrido también que ver el lado positivo de las cosas no es lo mismo que ser optimista. Lo primero sería que, dada una situación que ocurre en un momento dado, ignorar las cosas malas y quedarse con las buenas.

Ser optimista sería más bien una actitud ante una situación que ocurre pero que tiene algo de incertidumbre. Si proyectamos en el futuro lo que creemos que va a pasar con esa situación, seremos optimista si pensamos que acabará bien y pesimistas en caso contrario.

Entonces, en el caso de mi jefe yo le veo el lado positivo pero soy pesimista. Estoy aprendiendo cómo no hay que ser, pero creo que va a continuar en ese puesto sin merecerlo durante mucho tiempo todavía, lo cual me jo*e.

Y creo que me ha quedado el post un poco farragoso de leer y digerir, así que os perdono si el de hoy os ha parecido una mie*da.
 
Divagando un poco
"En el universo existe un número ilimitado de virtudes y defectos. Es prácticamente imposible que dos personas compartan exactamente los mismos de unas y de otros."

[Divagando en el autobus en el trayecto al trabajo, a propósito de la mala costumbre de compararse con otras personas]

Dicho con otras palabras y usando una expresión que ya existe: "Cada persona es un mundo."
 
Pu*os Erasmus
Pasa una cosa. Tengo que preparar un trabajo, que consiste en buscar información por internet sobre un tema, poner algo de orden en el caos resultante, y presentarlo todo en un bonito documento de ocho o nueve páginas.

El problema es que mi rendimiento es absolutamente rídiculo, y echo de eso la culpa a mi entorno y a migo mismo. Si estoy en casa, me distraigo con cualquier cosa: me meto en otras páginas web que nada tienen que ver, me levanto a picar algo, me pongo a ordenar MP3 sin venir a cuento, etc. Si estoy en el pueblo, peor todavía, porque además de lo anterior mi madre se pone a decirme algo, o a discutir con mi padre, o a cualquier otra cosa que me distrae. Si es en el trabajo, pues eso, es el trabajo, tengo que hacer aquello para lo que se supone que me pagan.

Así que hoy he decidido irme a "territorio neutral". He ido a la Facultad y me he metido en una sala de ordenadores pública. Ordenadores totalmente destartalados y dejados de la mano de dios, que me han venido de perlas, porque así no he tenido prácticamente distracciones y salvo en un par de momentos me he podido centrar y adelantar trabajo.

El par de momentos han sido en el cambio de clases, cuando han entrado dos o tres tios que eran Erasmus, o comoquiera que se llame ahora. Eso no me molesta especialmente, sino que hablaran a grito pelado. Dicen que los españoles hablamos en voz muy alta, pero eso es porque no han oido a estos. ¡Qué tios! Creo que eran italianos, o portugueses, o las dos cosas, porque se comunicaban entre ellos chapurreando un castellano que no acababa de entender, o quizás hablaban en sus idiomas. En fin, me han recordado a mis tiempos de estudiante, cuando no podía ni verlos (especialmente a los italianos) porque todos los que venían año tras año eran irritantemente similares: superguais-hipersimpáticos-que-majos-somos. Por eso, y porque contra toda lógica al cabo del año era más de una la que sucumbía a sus ¿encantos?. ¡Malditos sean, se llevaban nuestro vino y nuestras mujeres! :-P

Pues estos me han caido igual. Y ah, bueno, por aclararlo, solo me caían mal los italianos varones. Las italianas, y el resto de nacionalidades de ambos sexos me caían igual de bien o mal que el resto de la gente.
 
Manía persecutoria
Lo que voy a contar me pasó también ayer, cuando vi un ángel en el autobús. Recordemos que la noche anterior había dormido poco (3 horas y media) y es seguramente por eso que mi maraña neuronal (o celebro) funcionaba a otro ritmo del habitual.

Si lo del post anterior me pasó por la mañana, a la ida, esto otro me pasó por la tarde, al volver del trabajo a casa. Cuando me dirigía a la parada del autobús pasé al lado de un portal donde había dos chicos hablando. Al llegar casi a su altura, uno de ellos hizo un movimiento brusco, salió rápidamente del portal a la acera y durante una fracción de segundo pensé que se iba a abalanzar sobre mí. Yo iba con las manos en los bolsillos del abrigo (hacía frío) y estuve a punto de sacar las manos para ¿defenderme? En el último momento se paró en seco y se puso a mirar hacia arriba, hacia un balcón donde alguien le decía algo.

Me monté en el autobús, y el viaje de vuelta fue normal. Al bajarme en la parada que me correspondía, me volvió a pasar algo parecido. En el edificio al lado de la marquesina, un tío apoyado en la pared. Cuando voy a llegar a su altura, se retira de golpe de ahí y viene hacia mí. O, como antes, eso es lo que me parece durante una fracción de segundo. En realidad iba a encontrarse con alguien que se había bajado del bus justo detrás de mía.

Por último, cuando ya llegaba casi al bloque de pisos donde vivo, me vuelve a pasar algo parecido, pero esta vez se intercambian los papeles. Iba por la acera y como un par de metros delante mía surge una chica de una calle lateral, que va andando en la misma dirección que yo. Durante unos segundos inevitablemente la voy siguiendo cerca. Eran las 8 y media de la tarde y ya era de noche. No estaba demasiado oscuro, pero noté como la chica aceleraba el paso, así que para no asustarla yo hice lo contrario, reducirlo hasta dejar varios metros de espacio entre los dos. Un poco más allá, ella entraba rápidamente en un portal, y yo hacía lo mismo en el siguiente.

Esta noche prometo dormir el número de horas recomendable :-)

 
Ángeles
El post de hoy es un tanto tonto, se me ha ocurrido mientras iba en el bus esta mañana, seguramente debido a un deficit de descanso neuronal nocturno. Bueno, igual no es tonto, dejémoslo en extraño.

Ángeles

Hay veces que por la calle, en la portada de algún disco, o simplemente en internet me encuentro con verdaderos ángeles. Hoy sin ir más lejos ha sido en el autobús, o quizás lo he soñado. Dicen que no tienen sexo, pero los que yo veo pertenecen (como no) al femenino. Tenía el pelo rubio, los ojos azules, y cara de no haber roto un plato. Era tal su dulzura que era imposible siquiera tener cualquier atisbo de pensamiento lujurioso. ¿Diriáis que comer jamón de jabugo es alimentarse, o que beber un gran reserva es quitarse la sed? Pues esto es igual.


Ángeles B.

Mejor dicho, Mª Ángeles B. era una chica que estudiaba conmigo la carrera, y también era guapa, simpática, con los pies en la tierra (nada de veinteañera alocada) y por supuesto bien ennoviada. Por alguna extraña razón, a pesar de ello no suspiraba por ella ni me sentía especialmente atraído. Desde antes de terminar de estudiar, no he vuelto a saber nada de ella. Probablemente está casada, y puede que incluso sea mamá. La he recordado mientras repetía en mi cabeza la palabra Ángeles del párrafo anterior y pensaba lo que iba a escribir hoy.


Ángeles G.

Era mi abuela, la madre de mi madre. Hace poco se cumplieron 16 años del día que nos dejó. El primer funeral al que fuí. Y ya no quiero escribir más de esto. Me he acordado mientras escribía el párrafo anterior. En un principio este post solo iba a tener dos Ángeles, pero no podía dejar de poner el tercero. Mi estado de ánimo ha caido en picado, de la frivolidad del primer párrafo, a la tristeza del último.

Perdonad.


 
Fin de vacaciones y año nuevo
Primero de todo: Feliz 2007 a todos los que me leais, espero que todo lo que os venga en este nuevo año sea bueno, o lo mejor posible.

Los últimos dias de 2006 los pase más o menos como los anteriores. En casa de mis padres en el pueblo, repartiendo el tiempo entre pequeñas dosis de vagueo, algo de bricolage, y por supuesto, la escritura de estos posts off-line.

La cena de Nochevieja fue también similar a la de Nochebuena, con los mismos primos y el mismo buen ambiente.

El día de año nuevo muy tranquilo, sin nada que destacar. Por la tarde recogí todos mis bártulos y me vine de nuevo para La Ciudad, terminando así las vacaciones. El martes vuelta al trabajo, con mucho sueño, ya que durante las navidades se me cambió el horario con eso de irme a dormir tarde y levantarme por la mañana también muy tarde.

Y eso ha sido todo, ya véis, nada especial, pero no me quejo, he empleado el tiempo de vacaciones como mejor me ha parecido y no he recibido ninguna llamada del trabajo, con lo que he desconectado completamente. No me apetece demasiado volver a la rutina pero creo que, como suele decirse, he recargado las pilas y puedo afrontar el nuevo año de la mejor manera posible (o casi :-).