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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Fin de semana
Al final de la cena de ex-compañeros de clase no me dijo nadie nada, así que tampoco se si se hizo o no. De todas formas me da igual, porque a parte de que no me habría apetecido ir este fin de semana he estado en el pueblo, así que hubiese tenido la excusa perfecta.

El sábado no hice nada de provecho en todo el día, sino estar tirado en el sillón viendo la TV, leyendo alguna revista y echando alguna partida en el ordenador. Hoy domingo he estado por la mañana allanando con un rastrillo un trozo de tierra donde vamos a poner una caseta para guardar herramientas. Un rollo, no me gusta a mi eso de trabajar la tierra...

Por cierto, eran las fiestas del pueblo, pero como no conozco a nadie ni me llamaba especialmente la atención ningún acto del programa, no he asomado la nariz a la calle. Con excepción de los fuegos artificiales, pero como el pueblo no es muy grande podía verlos desde mi casa, así que eso es lo único que he disfrutado de las fiestas.

Y otra semana que empieza...

 
Cena de ex-clase inminente
Hoy he descubierto de pura casualidad que se está preparando una cena de ex-compañeros de clase de la carrera, aquella que terminé allá por el cambio de milenio.

Me he enterado, como digo, de casualidad, al leer el correo de una persona en el cumplimiento del deber. Y para explicarlo mejor voy a hacer un esquema:

- T. es una chica con la que hice la susodicha carrera y que casualmente terminó trabajando en el mismo sitio que yo. No me cae especialmente bien ni mal, está ahí.

- T. ha tenido en el pasado problemas con su correo electrónico: mensajes que le desaparecían o se le duplicaban, etc.

- Otra persona ha tenido hoy problemas con su correo, similares a los de T. , así que he mirado las cuentas de ambas para ver si el problema guardaba relación.

- T. tenía algunos mensajes de correo en los que se estaba coordinando la cena, para este sábado. El correo tenía múltiples destinatarios, todos compañeros de clase de entonces, con algunos me llevaba bien y con otros no me llevaba.

- Entre esos destinatarios estaba el colega con el que a veces me tomo unas cañas, y con el que intenté quedar este verano pero no fue posible por las vacaciones.

- Ninguno de los dos (ni T. ni mi colega) me han dicho nada al respecto.


Entonces he pasado sucesivamente por los siguientes 3 estados:

- Cabreo, por no haberme dicho nada y dejarme de lado.
- Comprensión, porque quizás simplemente se les ha pasado (después de todo, el mundo no gira a mi alrededor).
- Indiferencia, porque la verdad es que en esas cenas nunca me lo paso bien (salvo quizás la primera media hora) y se me hacen pesadas, por lo que no me apetecería demasiado ir a esta.

Pues eso, que todo bien. Hasta el sábado aun quedan 3 o 4 días en que pueden avisarme. Yo, guardaré silencio radiofónico...
 
Mi primer beso
Este post lo escribí hace un par de meses off-line, y lo pongo ahora:

Por petición de un lector (Shinji), y por no saber sobre qué escribir, voy a contar cómo fue mi primer beso y lo extraña que fue la noche en que lo recibí. Por cierto, tenía entonces 22 años, cuando creo que lo normal es hacerlo sobre los 14 o 15. En fin, vamos con ello:

Yo estaba estudiando en la universidad y vivía en una residencia de estudiantes. Era viernes y había terminado una fiesta que se había organizado, y algunos compañeros me convencieron para que fuera con ellos a seguir la fiesta en la zona de marcha de la ciudad. Yo había quedado al día siguiente (sábado) por la mañana para terminar un trabajo con unos compañeros de clase, así que les dije que vale, que iba con ellos pero que antes de las 2 de la mañana me volvería a la residencia.

Íbamos un buen grupo, 3 o 4 chicos y otras tantas chicas. Nos dirigimos a un bar de un conocida calle llena de ídems y allí estuvieron bebiendo y bailando. Yo, creo recordar que no bebí mucho (una cerveza como mucho) y es posible que hiciera movimientos pseudoaleatorios que pretendían ser un baile. Creo que pusieron alguna canción tipo ranchera, y nos pusimos a bailar por parejas, obviamente haciendo el tonto, sin seguir ningún paso, si no que simplemente girábamos agarrados de las manos y haciamos algún amago de molinillo.

Por esas cosas del azar (o no) acabé bailoteando con Sonia. Una chica morena, bajita, no especialmente guapa, mala estudiante, y buena persona. Tras la ranchera, pusieron una canción lenta, y los bailes se hicieron más calmados. Allí al lado estaba mi compañero Angel, bailando muy agarrado con la que era su novia de ese momento. Al otro lado, un chico con otra chica. Y al otro lado, dos chicas, a estas alturas de la noche nos superaban en número. Yo seguía bailando con Sonia, y entonces llegó el momento que no olvidaré en la vida. Sin previo aviso, ninguna señal, ninguna palabra, levantó su rostró hacia arriba (era más bajita que yo) y con los ojos cerrados me besó en la boca. No me lo esperaba me pilló desprevenido, sentí como si una oleada de calor me recorriera la espalda, y acepté sus labios, su lengua, y continuamos durante unos segundos más. Después continuámos bailando, los dos agarrados, y repitiendo los besos varias veces más.

Entonces se encendieron todas las luces y cesó la música. Iban a cerrar el local, y todo el mundo salió para ir a otro. Sonia, me cogio de la mano, lo que también me sorprendió porque tampoco nunca hasta entonces había ido así con nadie, y nos dirigimos al final de la calle. Entonces me asaltó mi lado hiper-responsable y le dije que tenía que irme ya a dormir, que al día siguiente había quedado con unos compañeros de clase para hacer un trabajo. Nos dimos un besito de despedida, y ella se fue con el resto de la panda a otro bar y yo a la residencia.

Antes de salir de la calle de los bares me encontré con Angel y su chica, que estaban esperando a alguien. Obviamente había visto lo que había pasado y va y me dice: "Ahora tienes dos opciones, ser su novio, o tirártela (tener sexo con ella) y nada más". Como he dicho antes, no me sentía especialmente atraido por Sonia, así que le dije que si me daban a elegir que lo segundo (entonces era tan virgen como ahora) pero que no podría ser ninguna de las dos cosas porque me iba de vuelta a la residencia y ella seguía de fiesta. "Bueno bueno..." dijo él, nos despedimos y me fui.

Ya en la residencia, me metí en la cama y no paré de dar vueltas, no podía dormir rememorando lo que había pasado esa noche. Cuando había pasado una hora o dos, oí que llamaban a la puerta de mi habitación. Abrí, y allí estaba Sonia. Me dijo que qué era lo que quería decirle, como le había puesto en una nota. ¿Una nota? Se había encontrado un papel que le habían echado por debajo de la puerta, en el que ponía algo como "Soy Rachman, cuando vuelvas ven si quieres a mi habitación, tengo algo que decirte". No había sido yo. Se sentó en la cama, estábamos a oscuras y solos, la cosa podría haberse puesto muy caliente si hubiera querido, pero de nuevo, saltó mi lado hiper-caballeroso/noble y le dije, "No, mira, esa nota te la ha debido dejar Ángel". Se despidió y se fue.

Seguí dando vueltas en la cama, esta vez porque me sentía mal por haberla rechazado de esa manera. Decidí intentar arreglarlo, así que fui al encuentro de Sonia. El problema era que no sabía cual era su habitación, y me fue imposible averiguarlo a esas horas de la madrugada. De vuelta a la mía, como me iba de paso me pasé por la de Ángel, y vi que en la rendija de la puerta habían dejado una nota. Vaya, otra. La leí y ponía: "Eres un hijo de puta". Obviamente era de Sonia. La destruí y volví a mi habitación.

Y allí terminó la cosa. Al día siguiente, muerto de sueño por haber dormido tan poco fui a la cita con mis compañeros de clase a terminar el trabajo. Pocos días después me volví a encontrar con Sonia, y como si no hubiera pasado nada, nos saludamos como siempre, sin malos rollos ni besos. Como nota curiosa adicional, unos días después coincidí en el ascensor con otra chica diferente, Aloña, que como Sonia era poco agraciada físicamente, pero al contrario que ella, una borde y una desagradable. Durante los pocos segundos que duró el trayecto de la planta baja a la quinta, pude sentir cómo me miraba con deseo y lascivia, como nunca nadie lo ha vuelto a hacer. ¿Se había corrido la voz de que Rachman el hombre de hielo se había enrollado con una chica humana, que además no era de físico despampanante? Quién sabe...
 
Algo más de tranquilidad
El lunes pasado al fin presenté los trabajos de investigación que he estado haciendo este último año en la Universidad, y que junto al trabajo que hago para ganarme la vida me quitaban tanto tiempo que, entre otras cosas, me impedían postear.

La presentación fue bien por un lado y menos bien por el otro. Bien por el lado de que no me puse demasiado nervioso y conté todo lo que quería sin quedarme atascado y de forma fluida; en los últimos dos años ya he hecho unas cuantas presentaciones de estas y, como todo, a fuerza de repetir se aprende. Por otra lado, lo que no me gusto fue el contenido de lo que presenté, porque por las preguntas que me hicieron luego no entendieron no expliqué o no me centré en lo que debía haberme centrado.

Así que supongo que la nota será baja, pero me da igual, tengo muy claro que esto lo hacía por gusto, por aprender, y no por hacer puntos o sacar alguna plaza de profesor, que la verdad es que no me atrae demasiado y tampoco sería el único.

Tengo la intención de volver a escribir un poco más en el blog, aunque visto mi historial procrastinador no prometo nada. Había pensado incluso en migrar el blog a otra página, a Blogspot por ejemplo, porque este se me queda pequeño, pero de momento es solo un plan, si lo hago finalmente pondré aquí la nueva dirección por si queréis seguir leyéndome.
 
Procrastinando
Hace algún tiempo 'descubrí' una extraña palabra que existe en castellano (y en inglés) cuya definición se sencillamente la siguiente:


procrastinar.
(Del lat. procrastinare).
1. tr. Diferir, aplazar.


Procrastinar es lo que llevo haciendo la última semana y lo que temo que voy a hacer también las dos próximas.

La cosa es que tenía que hacer un breve resumen de cuatro páginas en el que explicara lo que había estado haciendo durante el curso. La fecha límite era el viernes pasado. Bueno, pues algo tan simple me ha costado dios y ayuda, nunca encontraba el momento: Cuando tenía ganas de escribir era mala hora (la de comer, la de dormir) y cuando era un buen momento (después de comer, a media tarde) no tenía ganas y no hacía nada. O me distraía con cualquier cosa aplazando una y otra y otra vez el momento de ponerme a hacerlo. Al final lo hice de madrugada entre el miércoles y el jueves, quedándome hasta las tantas de la madrugada y durmiendo luego cuatro horas.

Y para dentro de dos semanas, tengo que hacer algo parecido: Una presentación oral con powerpoints de lo mismo, así que tendré que prepararlo y como me conozco, se que aunque dos semanas es tiempo de sobra me va a ir el tiempo justo.

¿Y por qué es esto así? Pues yo creo que por varias razones:

a) Es muy aburrido.
b) Es laborioso, tener que saber lo que quiero decir y luego condensarlo para que de tiempo a explicarlo y se entienda lo máximo posible.
c) Las vacaciones que he tenido han sido claramente insuficientes. Dos semanas son pocas después de estar todo el curso haciendo esto.
d) Es poco motivador; en verano hay mejores cosas que hacer por las tardes.

Así que tendré que armarme de voluntad y paciencia y arrastrarme hasta el teclado las próximas tardes a escribir otra vez cosas aburridas . ¡Incluso ver crecer la hierba es más divertido :-)

En fin, espero no procrastinar demasiado.