Las bicicletas son para el verano
Vaya, creo que últimamente solo hablo del verano. Verano pa'rriba verano pa'bajo... ni que fuera mi única obsesión :)
Pero hoy no voy a escribir nada directamente relacionado con el verano, sino con bicicletas, y por asociación de ideas me ha salido el título de esa película. Por cierto, no sabría decir con seguridad si la he visto o no.
En el parking del piso donde vivo, hay una plaza de aparcamiento cerca de la mía, en la que casi siempre hay dos bicicletas, además del coche de rigor. Además una es 'de chico' y la otra 'de chica', o sea, una tiene una de las barras del cuadro horizontal y la otra la tiene más inclinada. Creo que una vez leí que las hacían así para facilitar a las féminas la maniobra de subirse al artefacto, y que pudieran manejar mejor faldas y enaguas. Tampoco quedaba bien en una mujer eso de espatarrarse, tanto si era para montarse en una bicicleta como en un caballo. Actualmente supongo que a pocas se os ocurriría poneros esa vestimenta para montar en bici, pero como tantos otros anacronismos ha perdurado hasta hoy.
Volviendo a lo que nos ocupa, la estampa de las dos bicicletas aparcadas juntas, una pegada a la otra, me resulta al mismo tiempo simpática, tierna y también romántica. Con sus propietarios he coincidido solo un par de veces, y son una pareja joven, majos así a primera vista (solo hemos intercambiado saludos).
Yo también tengo en casa una bicicleta, en el trastero. Me gustaría usarla para ir a trabajar, y así no tendría que coger cada día el autobús y haría ejercicio físico. Pero tendría que hacer antes tareas de mantenimiento, como hincharle las ruedas, cambiarlas si alguna está pinchada, y comprobar si el cambio de marchas y los frenos funcionan adecuadamente, ya que la última vez que la utilicé tenía esos mecanismos algo deteriorados (es lo que pasa por comprarse la bici más barata del Carrefour). La verdad es que me da pereza ponerme a hacer todo eso, sobre todo porque luego no se si la usaría mucho, ya que para ir a trabajar no lo tengo fácil si quiero desplazarme de esa forma, porque no hay más que unos rídiculos 100 metros de carril bici, y el resto es la jungla de asfalto por la que corren coches y demás fauna urbana. La alternativa sería circular por la acera, aunque fuera a tramos, pero no se si te puede multar por eso la policia municipal.
No se, a ver si me decido un día y os puedo hablar sobre mis aventuras ciclistas en la urbe.
Pero hoy no voy a escribir nada directamente relacionado con el verano, sino con bicicletas, y por asociación de ideas me ha salido el título de esa película. Por cierto, no sabría decir con seguridad si la he visto o no.
En el parking del piso donde vivo, hay una plaza de aparcamiento cerca de la mía, en la que casi siempre hay dos bicicletas, además del coche de rigor. Además una es 'de chico' y la otra 'de chica', o sea, una tiene una de las barras del cuadro horizontal y la otra la tiene más inclinada. Creo que una vez leí que las hacían así para facilitar a las féminas la maniobra de subirse al artefacto, y que pudieran manejar mejor faldas y enaguas. Tampoco quedaba bien en una mujer eso de espatarrarse, tanto si era para montarse en una bicicleta como en un caballo. Actualmente supongo que a pocas se os ocurriría poneros esa vestimenta para montar en bici, pero como tantos otros anacronismos ha perdurado hasta hoy.
Volviendo a lo que nos ocupa, la estampa de las dos bicicletas aparcadas juntas, una pegada a la otra, me resulta al mismo tiempo simpática, tierna y también romántica. Con sus propietarios he coincidido solo un par de veces, y son una pareja joven, majos así a primera vista (solo hemos intercambiado saludos).
Yo también tengo en casa una bicicleta, en el trastero. Me gustaría usarla para ir a trabajar, y así no tendría que coger cada día el autobús y haría ejercicio físico. Pero tendría que hacer antes tareas de mantenimiento, como hincharle las ruedas, cambiarlas si alguna está pinchada, y comprobar si el cambio de marchas y los frenos funcionan adecuadamente, ya que la última vez que la utilicé tenía esos mecanismos algo deteriorados (es lo que pasa por comprarse la bici más barata del Carrefour). La verdad es que me da pereza ponerme a hacer todo eso, sobre todo porque luego no se si la usaría mucho, ya que para ir a trabajar no lo tengo fácil si quiero desplazarme de esa forma, porque no hay más que unos rídiculos 100 metros de carril bici, y el resto es la jungla de asfalto por la que corren coches y demás fauna urbana. La alternativa sería circular por la acera, aunque fuera a tramos, pero no se si te puede multar por eso la policia municipal.
No se, a ver si me decido un día y os puedo hablar sobre mis aventuras ciclistas en la urbe.
Comentario:
Lo de la bici en la ciudad no es una aventura... es un safari en toda regla.Los coches no respetan a los ciclistas y pasan lo mas cerca posible sin tocarte, pero levantando un aire que te tira de lado. En Gijón al menos, si te multan por ir por la acera, pero claro cualquiera se arriesga.A mí han llegado a darme un empujón para que saliera de ella y me cai al suelo.Luego tuve que oir "Claro, si van como locos sin respetar a nadie... le esta bien empleado...". Y como tampoco hay muchos carril bici, pues como que la tengo olvidada, también, en el trastero.





