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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Ciudadano del sistema
En los últimos días he recibido varias llamadas de teléfono.

La primera me pilló en casa de mis padres un sábado. Eran las once de la mañana, yo aún estaba en la cama, y suena el teléfono y preguntan por mi. Me levanto de mala hostia, y contesto con la mejor de mis sonrisas, no puedo evitar ser siempre amable con los desconocidos. Es de mi banco, me ofrecen una tarjeta de crédito gratis el primer año. El que habla es muy insistente. Antepone un 'Don' a mi nombre, que se me hace rarísimo. Le doy largas, pero insiste. Para quitármelo de encima le digo que me lo pensaré, y el cabrón de él me dice que me llamará otra vez para ver que he decidido. Me pregunta si me va bien el lunes a esa misma hora. 'Cojonudo', pienso yo, el lunes estaré currando, a 100 kilómetros de aquí, así que le digo que sí, que me va bien.

El lunes, a media mañana, me suena el móvil, con el número llamante oculto. Lo cojo, y era mi 'amigo' el del banco. Me quedo sorprendido de lo insistentes que son. Tienen mis datos, mi número de telefono fijo, mi móvil... normal que me localicen. Me pregunta que si ya me lo he pensado, y finalmente opto por explicarle las razones por las que no me interesa su puta tarjeta, casi sin darle opción a replicarme. Parece que funciona, me da las gracias y cuelga.

Segundo asalto. A los pocos días me llaman del operador de cable con el que tengo contratado internet y el teléfono. Esta vez es una chica, con acento sudamericano. Me ofrece nosecuantos canales de televisión, gratis el primer año (que manía). Esta es menos insitente, y en cuanto me resisto un poco (ya tenía experiencia), desiste y me deja en paz.

Tercero y último de momento. Me llama un señor de la compañia de mi teléfono móvil, para recordarme las tarifas de la tarjeta prepago que uso, y la posibilidad de pasarme a contrato. Pos fale. Al menos no quiere venderme nada gratis el primer año. Se despide, y ahí me quedo, pensativo.

Esto me pasa por tener una cuenta en el banco, y teléfono fijo y movil. Oh, que alegría, formo parte del sistema. De ese sistema que vive gracias a gente del montón como yo, vendiéndote cosas que no necesitas. ¿Para qué quiero yo una tarjeta de crédito, si nunca compro a crédito? ¿Para que quiero 43 canales de televisión, si apenas veo ninguno de los cinco que hay? ¿Para que quiero 1 Mb de internet si con 256 kb me sobra? ¿Para que quiero el móvil de contrato si apenas llamo a nadie?

Así funciona esta sociedad capitalista de hoy día. Seguro que si viviese en el monte con un rebaño de cabras, no recibiría llamadas como estas. Y seguramente sería más feliz de lo que soy ahora. O no... eso no hay forma de saberlo :-)


 
Comentario:
Pues sí, je je. Si algún dia pierdo la paciencia, no lo descarto.
Por desgracia, tengo más paciencia que un santo :-)

 
Comentario:
Podrías hacerte ermitaño y vivir en el monte. Así no te ofrecerían cosas gratis :)
No