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Blog de un Flaco Selenita
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En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

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Tattoo al agua
Hoy al final de la mañana me ha entrado un hambre atroz, de esa que parece una mano que te estuviera estrujando el estómago, y después de estrujarlo además lo retorciera. Me he dirijido a la máquina de café y aperitivos, y tras examinar la oferta me he decidido por un no-se-como-se llama, a 0,50 euros. Eran dos unidades de una especie de galleta recubierta de trazas de caramelo y rellena de algo parecido al chocolate de textura blanda. Me los he comido con avidez, y de momento he conseguido engañar al estómago durante al menos un par de horas, hasta que fuera la hora de comer.

El caso es que cada unidad del sigo-sin-saber-como-se llama llevaba un 'tattoo', que se pega a la piel con agua, vamos, lo que cuando era crio todos conocíamos como calcomanía.

Joder, una calcomanía, ¿cuándo fue la última vez que me puse una de estas? ¿Cuando tenía 10 años, 11? Recuerdo que en aquella época solían ser personajes de dibujos animados, como Naranjito o Sport Billy.
Bueno, pues ahora se han adaptado a los tiempos, y son como tatuajes. Estos en particular, uno parece un dibujo de inspiración celta, y el otro mahorí. Eso me parece a mi, que no soy precisamente un entendido en las artes de esos pueblos.

Yo no llevo ningún tatuaje de los de verdad, y no es por que no me gusten. He visto algunos en la gente de mi entorno, y no quedan nada mal. Eso sí, son de los más discretos, de apenas unos centímetros cuadrados; no conozco a nadie que lleve tatuada toda la espalda, por decir algo. Si yo me hiciera uno, sería también así, discreto, de un solo color, probablemente en la parte de atrás de algún hombro, pero uno ha oído historias de infecciones y hepatitis contraídas en sitios de dudosa higiene, y digamos que en mi caso particular e irrepetible, los riesgos superan a las ventajas.

A ver, que me salgo del relato. Allí estaba yo, con dos calcomanías-tatuajes, y solo me lo he pensado dos veces. La segunda, me he ido al baño, he cogido un trozo del papel de secarse las manos, lo he empapado en agua y me he encerrado en el retrete. En el primer intento, la calcomanía no se ha pegado, porque no he dejado que se empapara bien. Falta de práctica, hace casi 20 años que no me ponía una :-) Finalmente, me he puesto las dos. Una en un biceps, casi en el hombro. Me hubiese gustado ponérmela en el homoplato, como he dicho antes, pero razones de índole práctica me lo han impedido: es bastante dificil maniobrar con los brazos en un sitio pequeño y sin espejo para mirar si me lo pongo bien. El otro, me lo he puesto cerca de una ingle. En ese sitio lo llevaba una compañera mia del curro, bastante normalita ella, y que nos lo enseñó un dia que salimos de marcha, dejándonos a todos 'a bolos' (por cierto, solo enseñó lo justo y necesario, ni un centímetro más). Y así he terminado el día, con los dos tatuajes de pega.

Una vez leí por ahí que los tatuajes se los pone la gente como símbolo de autoafirmación, para sentirse más seguros de sí mismos. Yo la verdad es que en lo que ha quedado de día no he notado nada de eso. Será que no le he dado tiempo. O será que mis tatuajes no son tales, sino calcomanías, que en pocos días desaparecerán. Tal vez ese sea el truco, aumentan la seguridad en uno mismo mientras estén pegados a la piel. En el caso de los tatuajes de verdad, quizás toda una vida. En el caso de mis tatuajes de mentira, apenas unos días...

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