Jueves in the night
No sabía cómo titular lo de hoy, así que le he puesto eso tan obvio.
Este fin de semana me quedo de nuevo en 'la ciudad', pero esta vez sí que hay planes, mejores que quedarse en casa pasando el rato. El sábado hay una comida de antiguos compañeros del colegio mayor donde viví mientras estudié la carrera. La última a la que fuí tuvo lugar hace poco más de un año.
Mañana por la noche es el precalentamiento. Quedaré para cenar por ahí de tapeo con algunos de mis vecinos de habitación, con los que tenía una relación más directa. Entre ellos estará Ella.
La llamaré aquí 'Mariví'.
Por esta Mariví sentí durante mucho tiempo algo especial. No era enamoramiento exactamente, conozco los síntomas, y no era eso (mariposas en el estómago, palpitaciones en su presencia, pérdida de apetito, etc.) Era simplemente una atracción muy fuerte. Físicamente hay que decir que es muy guapa: Alta, pelo oscuro, ojos ligeramente almendrados, boca bonita, piernas largas, busto generoso... todo muy bien puesto y en proporciones adecuadas.
Pero no me atraía de ella solo su físico. Tenía una personalidad arrolladora, de comerse el mundo, abierta, simpática con todos, siempre regalando sonrisas, y además le gustaban muchas cosas de las que a las tías no les suelen gustar, lo que le daba un toque de originalidad.
Claro, yo no era el único que la encontraba atractiva, y por desgracia el sentimiento no era recíproco. O sea, que tenía novio. Yo conocí a dos de ellos. Con el último finalmente se casó hace poco más de un año.
En los últimos cinco años la habré visto dos veces, la última hace tres años por lo menos. La primera seguía sintiendo eso tan fuerte por ella, y cuando la ví tuve sentimientos contradictorios; por un lado alegría por verla de nuevo; por otro pena, porque sabía que nunca podría estar junto a ella. Después de aquella vez, intenté quitármela de la cabeza, y la segunda vez que la ví, me convencí a mi mismo de que ya no me gustaba. En mi fuero interno le sacaba todo tipo de defectos para autoconvencerme, pero creo que en el fondo seguía gustándome. Después, ya no la he vuelto a ver, y la cosa ha ido decayendo, pero aun queda un poso. Prueba de ello es esto que estoy escribiendo, donde ella es la protagonista y ninguna otra.
Ya no pienso demasiado en ella, solo la recuerdo de tanto en tanto, aunque cada vez que miro su foto, no puedo evitar que se me escape un suspiro.
Mañana seguramente la volveré a ver cuando salgamos todos de tapeo, y el sábado en la comida también. ¿Cómo la encontraré? ¿Qué sentiré? Creo que lo sé, pero prefiero no decirlo ahora.
Después de escribir esto he llegado al menos a una conclusión. Tal vez lo que sentía por ella sí que era amor, distinto a mis otros enamoramientos, pero en el fondo lo mismo.
De todas formas, a estas altura ya da igual la etiqueta que le ponga a ese sentimiento. Ahora ya no se puede hacer nada, mi oportunidad pasó, si es que la hubo alguna vez...
Este fin de semana me quedo de nuevo en 'la ciudad', pero esta vez sí que hay planes, mejores que quedarse en casa pasando el rato. El sábado hay una comida de antiguos compañeros del colegio mayor donde viví mientras estudié la carrera. La última a la que fuí tuvo lugar hace poco más de un año.
Mañana por la noche es el precalentamiento. Quedaré para cenar por ahí de tapeo con algunos de mis vecinos de habitación, con los que tenía una relación más directa. Entre ellos estará Ella.
La llamaré aquí 'Mariví'.
Por esta Mariví sentí durante mucho tiempo algo especial. No era enamoramiento exactamente, conozco los síntomas, y no era eso (mariposas en el estómago, palpitaciones en su presencia, pérdida de apetito, etc.) Era simplemente una atracción muy fuerte. Físicamente hay que decir que es muy guapa: Alta, pelo oscuro, ojos ligeramente almendrados, boca bonita, piernas largas, busto generoso... todo muy bien puesto y en proporciones adecuadas.
Pero no me atraía de ella solo su físico. Tenía una personalidad arrolladora, de comerse el mundo, abierta, simpática con todos, siempre regalando sonrisas, y además le gustaban muchas cosas de las que a las tías no les suelen gustar, lo que le daba un toque de originalidad.
Claro, yo no era el único que la encontraba atractiva, y por desgracia el sentimiento no era recíproco. O sea, que tenía novio. Yo conocí a dos de ellos. Con el último finalmente se casó hace poco más de un año.
En los últimos cinco años la habré visto dos veces, la última hace tres años por lo menos. La primera seguía sintiendo eso tan fuerte por ella, y cuando la ví tuve sentimientos contradictorios; por un lado alegría por verla de nuevo; por otro pena, porque sabía que nunca podría estar junto a ella. Después de aquella vez, intenté quitármela de la cabeza, y la segunda vez que la ví, me convencí a mi mismo de que ya no me gustaba. En mi fuero interno le sacaba todo tipo de defectos para autoconvencerme, pero creo que en el fondo seguía gustándome. Después, ya no la he vuelto a ver, y la cosa ha ido decayendo, pero aun queda un poso. Prueba de ello es esto que estoy escribiendo, donde ella es la protagonista y ninguna otra.
Ya no pienso demasiado en ella, solo la recuerdo de tanto en tanto, aunque cada vez que miro su foto, no puedo evitar que se me escape un suspiro.
Mañana seguramente la volveré a ver cuando salgamos todos de tapeo, y el sábado en la comida también. ¿Cómo la encontraré? ¿Qué sentiré? Creo que lo sé, pero prefiero no decirlo ahora.
Después de escribir esto he llegado al menos a una conclusión. Tal vez lo que sentía por ella sí que era amor, distinto a mis otros enamoramientos, pero en el fondo lo mismo.
De todas formas, a estas altura ya da igual la etiqueta que le ponga a ese sentimiento. Ahora ya no se puede hacer nada, mi oportunidad pasó, si es que la hubo alguna vez...





