Ángeles
El post de hoy es un tanto tonto, se me ha ocurrido mientras iba en el bus esta mañana, seguramente debido a un deficit de descanso neuronal nocturno. Bueno, igual no es tonto, dejémoslo en extraño.
Ángeles
Hay veces que por la calle, en la portada de algún disco, o simplemente en internet me encuentro con verdaderos ángeles. Hoy sin ir más lejos ha sido en el autobús, o quizás lo he soñado. Dicen que no tienen sexo, pero los que yo veo pertenecen (como no) al femenino. Tenía el pelo rubio, los ojos azules, y cara de no haber roto un plato. Era tal su dulzura que era imposible siquiera tener cualquier atisbo de pensamiento lujurioso. ¿Diriáis que comer jamón de jabugo es alimentarse, o que beber un gran reserva es quitarse la sed? Pues esto es igual.
Ángeles B.
Mejor dicho, Mª Ángeles B. era una chica que estudiaba conmigo la carrera, y también era guapa, simpática, con los pies en la tierra (nada de veinteañera alocada) y por supuesto bien ennoviada. Por alguna extraña razón, a pesar de ello no suspiraba por ella ni me sentía especialmente atraído. Desde antes de terminar de estudiar, no he vuelto a saber nada de ella. Probablemente está casada, y puede que incluso sea mamá. La he recordado mientras repetía en mi cabeza la palabra Ángeles del párrafo anterior y pensaba lo que iba a escribir hoy.
Ángeles G.
Era mi abuela, la madre de mi madre. Hace poco se cumplieron 16 años del día que nos dejó. El primer funeral al que fuí. Y ya no quiero escribir más de esto. Me he acordado mientras escribía el párrafo anterior. En un principio este post solo iba a tener dos Ángeles, pero no podía dejar de poner el tercero. Mi estado de ánimo ha caido en picado, de la frivolidad del primer párrafo, a la tristeza del último.
Perdonad.
Ángeles
Hay veces que por la calle, en la portada de algún disco, o simplemente en internet me encuentro con verdaderos ángeles. Hoy sin ir más lejos ha sido en el autobús, o quizás lo he soñado. Dicen que no tienen sexo, pero los que yo veo pertenecen (como no) al femenino. Tenía el pelo rubio, los ojos azules, y cara de no haber roto un plato. Era tal su dulzura que era imposible siquiera tener cualquier atisbo de pensamiento lujurioso. ¿Diriáis que comer jamón de jabugo es alimentarse, o que beber un gran reserva es quitarse la sed? Pues esto es igual.
Ángeles B.
Mejor dicho, Mª Ángeles B. era una chica que estudiaba conmigo la carrera, y también era guapa, simpática, con los pies en la tierra (nada de veinteañera alocada) y por supuesto bien ennoviada. Por alguna extraña razón, a pesar de ello no suspiraba por ella ni me sentía especialmente atraído. Desde antes de terminar de estudiar, no he vuelto a saber nada de ella. Probablemente está casada, y puede que incluso sea mamá. La he recordado mientras repetía en mi cabeza la palabra Ángeles del párrafo anterior y pensaba lo que iba a escribir hoy.
Ángeles G.
Era mi abuela, la madre de mi madre. Hace poco se cumplieron 16 años del día que nos dejó. El primer funeral al que fuí. Y ya no quiero escribir más de esto. Me he acordado mientras escribía el párrafo anterior. En un principio este post solo iba a tener dos Ángeles, pero no podía dejar de poner el tercero. Mi estado de ánimo ha caido en picado, de la frivolidad del primer párrafo, a la tristeza del último.
Perdonad.
Comentario:
Tu post de hoy transmite úna gradación de colores :o) Si bien, yo me quedo con la calidez del último apartado, puesto que el tipo de "ángel" que describes... Ese seguramente te acompañara siempre (al igual que tú perdiste a tu abuela, yo perdí a mi madre y sé cuán duro es hablar de ello...), en cambio el primero ha sido sólo una visión fugaz que ha colmado tu sed sólo en el momento.
Te mando un abraza cargado de ánimos, guapetón!
Te mando un abraza cargado de ánimos, guapetón!





