Blogs.ya.com Quitar publicidad
Blog de un Flaco Selenita
Acerca de

En este mundo hay cosas que no entiendo, pero observo e intento aprender. Y mientras lo hago escribo este blog sobre las pequeñas y grandes vivencias de mi día a día.

Google
Web Este blog
Sindicación
 
Cediendo el asiento
Acabo de darme cuenta de que mi frecuencia de actualización del blog es bastante lamentable: Una entrada al mes más o menos.

En fin, a lo que iba, hay una cosa que siempre que me pasa me digo que la voy a escribir y luego nunca me acuerdo, o si me acuerdo no tengo ganas. Se trata de la cesión del asiento en el autobús a las personas mayores o que lo necesitan, como embarazadas o minusválidos.

Este es un tema que tiene varias aspectos que los que usamos a menudo el transporte público seguro que hemos vivido.

Situación: Vas en el bus sentado tan tranquilo y en una parada se sube una señora mayor. Si tienes lo que hay que tener, como mínimo se te pasará por la cabeza cederle el asiento, y entonces pueden pasar varias cosas:

a) No se lo cedes. Sabes que deberías hacerlo pero por alguna razón no lo haces, esperando que alguien de los que están también sentados a tu alrededor lo haga. La pobre señora se queda de pie aguantando como puede los bandazos que da el autobús, y tú mientras te haces el sueco mirando por la ventana para hacer que no te has dado cuenta. A mi en particular me invade una enorme sensación de culpa. Si la señora está fuera del campo de visión no puedo evitar pensar que su mirada se está clavando en mi nuca, esa nuca cuyo propietario va cómodamente sentado.

b) Se lo cedes explícitamente. Esto es, te levantas y le dices "siéntese, faltaría más" o algo parecido. Entonces pueden pasar también varias cosas: Que te de las gracias y se siente. Que diga que no es necesario, y tras insistirle un poco se acabe sentando. O que no quiera sentarse, por vayá ustéd a saber qué razón (orgullo, que se baje en la siguiente parada, que sea más penosa la opción de sentarse y levantarse luego que quedarse de pie).

c) Se lo cedes implícitamente. Es decir, cuando ves que se sube te levantas del sitio sin rechistar y te vás más atrás o hacia la salida puerta de salida como si te fueras a bajar en la siguiente parada.

d) El autobús va tan lleno de gente (como sardinas en lata o ganado) que las tres anteriores son irrelevantes, no hay posibilidad práctica de ceder el sitio.

Yo practico poco la b) porque, quizás por mi timidez no me gusta que si les cedo el sitio se pongan a darme excusas para no hacerlo y que yo tenga que insistirles. Así que la mayor parte de las veces la que hago es la c), me levanto y me voy a la puerta de salida, y ahí me quedo de pie todo el trayecto. Casi siempre funciona, la persona que necesita el asiento más que yo se sienta tranquilamente, y aquí no ha pasado nada.


¿Cual es vuestra experiencia al respecto?
 
Comentario:
hola, acabo de encontrar este blog por internet por casualidad. Me está gustando lo que leo. Quería aportar, sobre el tema, un comentario: yo no suelo utilizar mucho el bus urbano pero cuando lo hago no me siento nunca! un abrazo
 
Comentario:
Yo igual, pero si el bus va lleno suelo decir señora!! venga sientese aqui,!! así la gente abre paso y no le quita el sitio.
 
Comentario:
A mí me pasa como a tí,me levanto disimuladamente y me voy a la parte de atrás.

A veces también se lo digo a la persona en cuestión pero por mi timidez a veces me levanto sin más.
 
Comentario:
Rebienvenido, Rach! Jejejeje

Estoy como tú, de utilizar alguna es la c). no obstante, muchas veces también me siento como lo describes en a).

Por otro lado, voy tan cansada estos últimos meses que pienso que yo también me merezco estar sentada (soy una egoísta, lo sé!). No obstante, según que casos, hago el esfuerxo de levantarme.

Un besoooooo
No