Domingo anodino
Fin de semana en 'el pueblo'. Mi infancia y adolescencia no transcurrió en una ciudad, sino en un medio rural, con todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Actualmente me gano la vida en una gran ciudad, y algunos fines de semana me voy al pueblo, donde viven mis padres, a pasar el fin de semana con ellos.
Hoy domingo ha sido algo así: Me despierto a las 11:30. Me quedo en la cama remoloneando. Me levanto a las 12:50, o así. Muy tarde, lo se, ya conté por aquí que entre semana duermo muy poco, y lo recupero todo el fin de semana. La noche anterior me he ido a dormir a las 0:30 más o menos. Me lavanto, me bebo un vaso de leche para desayunar, y entro un rato en internet hasta que se hace la hora de comer. Sobre las 14:00, como mientras veo los Simpson. Después de comer, paso la tarde entretenido como puedo. Echo una partida a algún juego del ordenador, o leo el libro de turno. Ahora estoy con 'La Gangrena', premio planeta 1975. Si hiciera buen tiempo, hubiera salido al jardín a dar una vuelta y en su caso arreglar algo (podar el seto, cortar el cesped, quitar una mala hierba), pero estamos en otoño, sopla un viento frio, y no apetece andar por afuera. Cae la noche. Sobre las 20:00 meriendo-ceno, preparo lo que tengo que llevarme, y a las 21:05 cojo el coche para venir a la ciudad.
Un hora después estoy aquí. Ordeno un poco lo que he traido, y conecto el ordenador. Miro las páginas de las que soy asiduo, y actualizo el blog.
Así suelen ser mis fines de semana. Tranquilos, demasiado tranquilos...
Hoy domingo ha sido algo así: Me despierto a las 11:30. Me quedo en la cama remoloneando. Me levanto a las 12:50, o así. Muy tarde, lo se, ya conté por aquí que entre semana duermo muy poco, y lo recupero todo el fin de semana. La noche anterior me he ido a dormir a las 0:30 más o menos. Me lavanto, me bebo un vaso de leche para desayunar, y entro un rato en internet hasta que se hace la hora de comer. Sobre las 14:00, como mientras veo los Simpson. Después de comer, paso la tarde entretenido como puedo. Echo una partida a algún juego del ordenador, o leo el libro de turno. Ahora estoy con 'La Gangrena', premio planeta 1975. Si hiciera buen tiempo, hubiera salido al jardín a dar una vuelta y en su caso arreglar algo (podar el seto, cortar el cesped, quitar una mala hierba), pero estamos en otoño, sopla un viento frio, y no apetece andar por afuera. Cae la noche. Sobre las 20:00 meriendo-ceno, preparo lo que tengo que llevarme, y a las 21:05 cojo el coche para venir a la ciudad.
Un hora después estoy aquí. Ordeno un poco lo que he traido, y conecto el ordenador. Miro las páginas de las que soy asiduo, y actualizo el blog.
Así suelen ser mis fines de semana. Tranquilos, demasiado tranquilos...