B&B: Burocracia y Biblioteca
Hoy tocaba papeleo, así que la semana pasada me lo pedí de asuntos propios para tenerlo libre y poder hacer todo tranquilamente.
Voy a la Oficina-1 a pedir un certificado de que están en proceso de trámite de X. Me dicen que no suelen hacer ese tipo de certificados, y que además en un par de días me llegará una carta en la que me indican que dos de los documentos que presenté para X no valen, y tengo que volver a presentarlos.
Vuelvo a casa. El Documento-1 lo puedo pedir por internet al ayuntamiento, y simplemente quieren uno del 2005, porque cuando comecé los trámites de X era el año 2004. El Documento-2, en cambio, lo he intentado presentar dos veces ya. La primera, no dijeron si les valía o no, parece que simplemente no llegó. La segunda, me dieron un papel que decía que no era necesario, porque quienes llevan lo de X tiene acceso a las bases de datos de Y, y por lo tanto no es necesario molestar al ciudadano con trámites innecesarios.
Pues parece que no les cuadra eso, habrase visto ¡¡evitar al ciudadano trámites innecesarios!! Así que decido ir a pedir de nuevo el Documento-2, pero a otro sitio alternativo donde también lo hacen, previo pago de 10 euros (en el primer sitio que fuí era gratis). Miro en internet la dirección, y resulta que está en la misma calle que la Biblioteca pública a la que iba hace tiempo. Precisamente el otro día cuando buscaba por casa un papel me encontré el carnet, así que lo cojo. Por cierto, aquel papel que buscaba y no encontré, me hubiese evitado todo el proceso burocŕatico que cuento en este post.
Cojo el bus y me voy para el centro. Llego al edificio, relleno un papel, pago los 10 euros, y me dicen que estaŕa a partir de mañana. Vuelva usted mañana. Al menos, abren por la tarde y no tendré que escaparme del curro, como he tenido que hacer ya un par de veces.
Luego paso por la biblioteca. Hace por lo menos cuatro años que no entraba. Desde que tengo internet y me he impuesto casi como obligación el leerme todos los libros que tengo por casa, que son unos cuantos. Bueno, pues entro, y no había cambiado mucho, salvo que ahora hay ordenadores de uso público con acceso a la red de redes. Antes, los que había eran solo para consultar el catálogo, mediante un primitivo pero eficaz interfaz de solo texto (nada de iconos ni ratones).
El silencio que reina me trae recuerdos de tiempos pasados, probablemente mejores, aunque entonces no lo supiera. Me dirijo a donde iba siempre, sección novela, primeras letras del alfabeto [los apellidos de los autores]. No los han cambiado de sitio, sigue todo donde lo dejé la última vez. Doy un rápido vistazo, y cojo tres libros, no muy gordos. Dos de Arthur C. Clarke y uno de Frederick Forsyth. Novela de entretenimiento, las lecturas sesudas las dejo para más adelante.
Saco los libros, mediante una artefacto que escanea el código de barras de los mismos y de mi carnet. Caigo en la cuenta de que los datos que tendrán en mi ficha estarán un pelín anticuados, así que decido actualizarlos. Voy a la ventanilla, y antes de que pueda decir nada, la señora que había allí me pide el carnet y el DNI. Yo pienso que a lo mejor se piensa que voy a sacar los libros (que ya los había sacado) o a devoverlos, y entonces le aclaro que solo quiero actualizar mis datos. Resulta que el gesto automático de pedirme el carnet se debe a que desde hace poco hay otro modelo, más pequeño, y están renovando todos. Así que me da el nuevo, con los datos al día.
Vuelvo a casa, caminando, hace buen día, y por una vez he hecho todo lo que tenía que hacer y no tengo prisa. Aunque lo de hoy tendrá continuidad: Tendré que devolver los libros dentro de tres semanas, y volver a la Oficina-1 con el Documento-1 y el Documento-2, cuando los tenga.
Voy a la Oficina-1 a pedir un certificado de que están en proceso de trámite de X. Me dicen que no suelen hacer ese tipo de certificados, y que además en un par de días me llegará una carta en la que me indican que dos de los documentos que presenté para X no valen, y tengo que volver a presentarlos.
Vuelvo a casa. El Documento-1 lo puedo pedir por internet al ayuntamiento, y simplemente quieren uno del 2005, porque cuando comecé los trámites de X era el año 2004. El Documento-2, en cambio, lo he intentado presentar dos veces ya. La primera, no dijeron si les valía o no, parece que simplemente no llegó. La segunda, me dieron un papel que decía que no era necesario, porque quienes llevan lo de X tiene acceso a las bases de datos de Y, y por lo tanto no es necesario molestar al ciudadano con trámites innecesarios.
Pues parece que no les cuadra eso, habrase visto ¡¡evitar al ciudadano trámites innecesarios!! Así que decido ir a pedir de nuevo el Documento-2, pero a otro sitio alternativo donde también lo hacen, previo pago de 10 euros (en el primer sitio que fuí era gratis). Miro en internet la dirección, y resulta que está en la misma calle que la Biblioteca pública a la que iba hace tiempo. Precisamente el otro día cuando buscaba por casa un papel me encontré el carnet, así que lo cojo. Por cierto, aquel papel que buscaba y no encontré, me hubiese evitado todo el proceso burocŕatico que cuento en este post.
Cojo el bus y me voy para el centro. Llego al edificio, relleno un papel, pago los 10 euros, y me dicen que estaŕa a partir de mañana. Vuelva usted mañana. Al menos, abren por la tarde y no tendré que escaparme del curro, como he tenido que hacer ya un par de veces.
Luego paso por la biblioteca. Hace por lo menos cuatro años que no entraba. Desde que tengo internet y me he impuesto casi como obligación el leerme todos los libros que tengo por casa, que son unos cuantos. Bueno, pues entro, y no había cambiado mucho, salvo que ahora hay ordenadores de uso público con acceso a la red de redes. Antes, los que había eran solo para consultar el catálogo, mediante un primitivo pero eficaz interfaz de solo texto (nada de iconos ni ratones).
El silencio que reina me trae recuerdos de tiempos pasados, probablemente mejores, aunque entonces no lo supiera. Me dirijo a donde iba siempre, sección novela, primeras letras del alfabeto [los apellidos de los autores]. No los han cambiado de sitio, sigue todo donde lo dejé la última vez. Doy un rápido vistazo, y cojo tres libros, no muy gordos. Dos de Arthur C. Clarke y uno de Frederick Forsyth. Novela de entretenimiento, las lecturas sesudas las dejo para más adelante.
Saco los libros, mediante una artefacto que escanea el código de barras de los mismos y de mi carnet. Caigo en la cuenta de que los datos que tendrán en mi ficha estarán un pelín anticuados, así que decido actualizarlos. Voy a la ventanilla, y antes de que pueda decir nada, la señora que había allí me pide el carnet y el DNI. Yo pienso que a lo mejor se piensa que voy a sacar los libros (que ya los había sacado) o a devoverlos, y entonces le aclaro que solo quiero actualizar mis datos. Resulta que el gesto automático de pedirme el carnet se debe a que desde hace poco hay otro modelo, más pequeño, y están renovando todos. Así que me da el nuevo, con los datos al día.
Vuelvo a casa, caminando, hace buen día, y por una vez he hecho todo lo que tenía que hacer y no tengo prisa. Aunque lo de hoy tendrá continuidad: Tendré que devolver los libros dentro de tres semanas, y volver a la Oficina-1 con el Documento-1 y el Documento-2, cuando los tenga.





