Tradición anual
Tal como creo que conté un día por aquí, ayer por la noche quedé con uno de mis escasos amigos para echar unas cañas y unas papas bravas en un mítico bar de nuestra ciudad.
Este amigo es un compañero de la carrera con el que hice buenas migas. Cuando íbamos a primero nos tocó juntos en un grupo de prácticas de una asignatura, y desde entonces, pues lo típico, nos pasábamos apuntes, quedábamos para estudiar en casa del otro, nos íbamos alguna vez de juerga, etc. Luego nuestros caminos se separaron un poco, porque yo empecé a suspender asignaturas y me quedé rezagado con respecto a él, pero nunca llegamos a perder el contacto. Cuando terminamos los estudios, fuimos de los pocos afortunados que no tuvimos que irnos a Madrid a buscar un trabajo relacionado con lo nuestro, y de vez en cuando quedamos, aunque la verdad es que muy pocas veces, teniendo en cuenta que vivimos en la misma ciudad.
Bueno, pues lo de echar las cañas en ese bar en particular se ha convertido ya en una especie de rito o tradición que se repite una o dos veces al año. Como nos vemos tan de tarde en tarde, lo que hacemos es contarnos cuáles han sido las novedades de los últimos meses y cómo nos va en nuestros respectivos trabajos. En este último punto, tal como suponía yo, en todas partes cuecen habas, así que otro día que esté de bajón y me entren ganas de dejarlo todo, me acordaré de ello :-)
La velada estuvo bien, después de cenar de tapas nos fuimos a una cervecería de esas en las que tienen un montón de variedades. A mi, la cerveza no me gusta mucho, ese saborcillo amargo del lúpulo no me gusta nada de nada, pero me bebí una de fabricación belga, afrutada, con 7 grados de alcohol, que estaba muy buena y muy suave.
Después, me volví a casa, a donde llegué a casi la una de la madrugada. No demasiado tarde, teniendo en cuenta que al día siguiente me tocaba ir a currar.
La siguiente ronda, para el verano.
Este amigo es un compañero de la carrera con el que hice buenas migas. Cuando íbamos a primero nos tocó juntos en un grupo de prácticas de una asignatura, y desde entonces, pues lo típico, nos pasábamos apuntes, quedábamos para estudiar en casa del otro, nos íbamos alguna vez de juerga, etc. Luego nuestros caminos se separaron un poco, porque yo empecé a suspender asignaturas y me quedé rezagado con respecto a él, pero nunca llegamos a perder el contacto. Cuando terminamos los estudios, fuimos de los pocos afortunados que no tuvimos que irnos a Madrid a buscar un trabajo relacionado con lo nuestro, y de vez en cuando quedamos, aunque la verdad es que muy pocas veces, teniendo en cuenta que vivimos en la misma ciudad.
Bueno, pues lo de echar las cañas en ese bar en particular se ha convertido ya en una especie de rito o tradición que se repite una o dos veces al año. Como nos vemos tan de tarde en tarde, lo que hacemos es contarnos cuáles han sido las novedades de los últimos meses y cómo nos va en nuestros respectivos trabajos. En este último punto, tal como suponía yo, en todas partes cuecen habas, así que otro día que esté de bajón y me entren ganas de dejarlo todo, me acordaré de ello :-)
La velada estuvo bien, después de cenar de tapas nos fuimos a una cervecería de esas en las que tienen un montón de variedades. A mi, la cerveza no me gusta mucho, ese saborcillo amargo del lúpulo no me gusta nada de nada, pero me bebí una de fabricación belga, afrutada, con 7 grados de alcohol, que estaba muy buena y muy suave.
Después, me volví a casa, a donde llegué a casi la una de la madrugada. No demasiado tarde, teniendo en cuenta que al día siguiente me tocaba ir a currar.
La siguiente ronda, para el verano.