Don de lenguas viperinas
Ahora que estoy desempleada y que tengo tiempo me dedico a la buena vida. Ahora mismo estoy en Barcelona, en el ordenador de alguien muy especial que me hace muy feliz. Además, me deja el ordenador (jajajajaja). Ayer me ocurrió algo que nunca me había pasado antes. La policía me pidió el carnet en plena calle. Es esta ocasión eran los mossos de esquadra. Es curioso, vengo del lugar donde más policías hay (País Vasco), y me tienen que pedir el carnet en otra Comunidad autónoma. Como es lógico, se me dirigieron en catalán, así que como una se pone algo chula con las fuerzas del "orden", le contesté en euskara que no entendía tal lengua. Pobre, me dio hasta pena la cara de marciano alucinado que puso. Jajajaja. Así que en un involuntario acto de piedad, se lo repetí en román paladino, vulgo, castellano. La cosa no pasó de ahí, nos devolvieron los carnets despidiéndose con un "bona nit". Tenía ganas de hacer una cosa así desde que hace ya algunos años, en unos sanfermines en Pasaia (Gipuzkoa), a mí, que trabajaba en una panadería despachando materia prima para hacer botellón, una chica, con todo el descaro del mundo me pidió "un llitre de ví, una botella d´aigua...." Y yo, mientras le servía, pensaba: "a ver qué cara me ponen si yo utilizo el euskara allí". Y qué mejor oportunidad que con una patrulla de la policía. Hale, bon día desde Catalunya.
Beauty centre
Dado el asombroso parecido que servidora tenía últimamente con Cewbacca por lo descuidado de su cabellera, me armé de valor y acudí a una nueva peluquería fashion tope guay, de esas que tienen todo cristales transparentes para que se pueda admirar desde fuera lo cool y modernísima que es la decoración. Lo asombroso es que ya me daban hora para la semana que viene, así que decidí ir al salón de belleza femenina del barrio, de decoración más anodina. Estaba la parroquia habitual, dos peluqueras, la dueña cincuentona y la chica que ha ido a una academia, y tres viejillas haciéndose el típico apaño de su edad y condición: tinte y rulos para lograr un uniformado corte de pelo que llevan todas las señoras de edad, más bien cortito, de tonos discretos. Estas señoras son como clones. Todas pasean con su faldita de tabla oscura, su chaqueta beige de punto y su bastón (este sólo en ocasiones). Así que mientras me perdía en las conversaciones sobre si en el viaje del inserso les ha tocado ir a Lloret de mar, me di cuenta de una terrible verdad: Las mujeres somos todas unas primas.
No se entiende. Tardamos más en la peluquería, tenemos que sufrir el lavado del cabello en ese potro de torturas que te descoyunta la nuca, nos intoxican con los vapores del tinte, soportamos el secador de la hormoga atómica, tenemos que elegir un tipo de corte (que siempre termina siendo invariablemente lo que quiera tu peluquera, le digas lo que le digas). Pero al final de todo, encima, pagamos más que los hombres a la hora de arreglarse el pelo, y encima, las convenciones sociales nos obligan a ir más veces. Pero no acaba ahí. Pagábamos impuestos de casi lujo por elementos necesarios de higiene como son compresas o tampones, y tampoco se ha reducido tanto el IVA ahora. Encima de estar jodida unos días, págalo "en cómodos plazos" más IVA. Pero no es sólo eso. Pagamos más por vestirnos, y encima, esas ridículas prendas dejan al desnudo media anatomía.
Pagamos más por muchísimas cosas, y además, por lo general, cobramos menos, tenemos empleos peores y más dificultad para promocionar de puesto. No, si es un chollo ser mujer. Ya retumban en mis oídos los dulces y optimistas gorgoritos de los spots que anuncian compresas preguntándose a qué huelen las nubes.
No se entiende. Tardamos más en la peluquería, tenemos que sufrir el lavado del cabello en ese potro de torturas que te descoyunta la nuca, nos intoxican con los vapores del tinte, soportamos el secador de la hormoga atómica, tenemos que elegir un tipo de corte (que siempre termina siendo invariablemente lo que quiera tu peluquera, le digas lo que le digas). Pero al final de todo, encima, pagamos más que los hombres a la hora de arreglarse el pelo, y encima, las convenciones sociales nos obligan a ir más veces. Pero no acaba ahí. Pagábamos impuestos de casi lujo por elementos necesarios de higiene como son compresas o tampones, y tampoco se ha reducido tanto el IVA ahora. Encima de estar jodida unos días, págalo "en cómodos plazos" más IVA. Pero no es sólo eso. Pagamos más por vestirnos, y encima, esas ridículas prendas dejan al desnudo media anatomía.
Pagamos más por muchísimas cosas, y además, por lo general, cobramos menos, tenemos empleos peores y más dificultad para promocionar de puesto. No, si es un chollo ser mujer. Ya retumban en mis oídos los dulces y optimistas gorgoritos de los spots que anuncian compresas preguntándose a qué huelen las nubes.
La peña está desquiciada
Hay cosas que no cambian, y lo más asombroso es que ya lo decía Gardel hace ochenta años: Al mundo le falta un tornillo, que venga un mecánico a ver si lo puede arreglar.
A vueltas con los últimos acontecimientos sobre caricaturas pararreligiosas, que sientan mal en las regiones de mayoría islámica, no deja de ser extraño, que sea e febrero del 2006 cuando se den cuenta de que existen, ya que fueron publicadas en noviembre del 2005. Y, claro, vivimos en la éra de las noticias al instante. Curioso es que los musulmanes la tomen ahora con un país, Dinamarca, el reino de la galleta de mantequilla, que curiosamente se ha mantenido al margen de todos los rollos provocados por las injerencias yanquees en oriente medio, para confiscar el petról.......esteee, para "imponer la democracia" (qué ilusos somos). ¿Tendrá que ver EEUU en el cabreo que se han agarrado los hijos de Mahoma?.
Bueno, yo, desde aquí, quiero sumarme a los despropósitos de la manada. Si todos vamos a desquiciarnos por cosas así, yo, mujer orgullosa de serlo, profundamente indignada con el trato que el islam da a mi género, y ofendida por ello, propongo: Que cada vez que nos crucemos con un musulmán, le arreemos una patada en los cojones hasta que todos los imanes de esta religión depongan su actitud misógina y violenta hacia la femineidad.
Si ellos, ofendidos por la caricatura pueden hacerlo, nosotras también. Comprendo, pero no comparto ciertas actitudes de los musulmanes. No se puede reproducir imagen alguna del profeta. La imaginería está prohibida. Y además sienten una amenaza constante y secular del poderoso occidente. Pero, que Gaza (Palestinos) se anime a asaltar la oficina de la UE, no deja de ser una burrada, ya que Palestina vive, sobre todo, gracias al apoyo de Europa, si no, de qué iban a sobrevivir en ese cacho de desierto abandonado por Israel.
Y a todo esto, pensad, por qué nos están dando tanto el coñazo en los telediarios con ésta crisis. ¿Por qué no sacan a los musulmanes daneses, que los hay? Porque estos no han dicho nada. Ni estos ni todo el islam de Europa occidental. ¿Qué pasa? ¿Alguien nos está azuzando a que nos mordamos, como perros, unos a otros? ¿Quién gana con eso?.
Pero, en resumen, si el islam se siente ofendido, yo también, como mujer. A ver si encuentro mis botas dr. Martens con puntera de acero, y a dar patadas en los huevos a los ismaelitas. Oye, que conste, que esto último es una broma. No nos dé por quemar embajadas.
A vueltas con los últimos acontecimientos sobre caricaturas pararreligiosas, que sientan mal en las regiones de mayoría islámica, no deja de ser extraño, que sea e febrero del 2006 cuando se den cuenta de que existen, ya que fueron publicadas en noviembre del 2005. Y, claro, vivimos en la éra de las noticias al instante. Curioso es que los musulmanes la tomen ahora con un país, Dinamarca, el reino de la galleta de mantequilla, que curiosamente se ha mantenido al margen de todos los rollos provocados por las injerencias yanquees en oriente medio, para confiscar el petról.......esteee, para "imponer la democracia" (qué ilusos somos). ¿Tendrá que ver EEUU en el cabreo que se han agarrado los hijos de Mahoma?.
Bueno, yo, desde aquí, quiero sumarme a los despropósitos de la manada. Si todos vamos a desquiciarnos por cosas así, yo, mujer orgullosa de serlo, profundamente indignada con el trato que el islam da a mi género, y ofendida por ello, propongo: Que cada vez que nos crucemos con un musulmán, le arreemos una patada en los cojones hasta que todos los imanes de esta religión depongan su actitud misógina y violenta hacia la femineidad.
Si ellos, ofendidos por la caricatura pueden hacerlo, nosotras también. Comprendo, pero no comparto ciertas actitudes de los musulmanes. No se puede reproducir imagen alguna del profeta. La imaginería está prohibida. Y además sienten una amenaza constante y secular del poderoso occidente. Pero, que Gaza (Palestinos) se anime a asaltar la oficina de la UE, no deja de ser una burrada, ya que Palestina vive, sobre todo, gracias al apoyo de Europa, si no, de qué iban a sobrevivir en ese cacho de desierto abandonado por Israel.
Y a todo esto, pensad, por qué nos están dando tanto el coñazo en los telediarios con ésta crisis. ¿Por qué no sacan a los musulmanes daneses, que los hay? Porque estos no han dicho nada. Ni estos ni todo el islam de Europa occidental. ¿Qué pasa? ¿Alguien nos está azuzando a que nos mordamos, como perros, unos a otros? ¿Quién gana con eso?.
Pero, en resumen, si el islam se siente ofendido, yo también, como mujer. A ver si encuentro mis botas dr. Martens con puntera de acero, y a dar patadas en los huevos a los ismaelitas. Oye, que conste, que esto último es una broma. No nos dé por quemar embajadas.





