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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
descansar...si se puede
No siempre se puede dormir, y no es por el colchón, aunque lo diga la tele en sus anuncios. Una siempre coge la cama con gran alegría y afición, y cuando está sola, también. El otro día me metí en la camita rozando la medianoche, en esto que por la calle pasaba un borracho de la tercera edad, como diría Ricky Martin, un pasito p´alante, María, un pasito p´atrás. Mientras iba dándose un discurso para él solo, y a ratos se paraba para ponerse a cantar ¡¡El cara al sol!!. yo alucinaba metida entre las sábanas. A las dos de la mañana, los alegres comensales de una cena de amigos en la sociedad gastronómica de la esquina salían dando voces a ver donde se tomaban la siguiente copa. Otra vez a despertar. Grrrrr. Todo era paz hasta que un gilipollas con coche tuneado se paseaba a las seis de la mañana con la música a toda leche por la recta de debajo de mi habitación (y menos mal que el mío es el último piso) El cabronazo estuvo diez minutos dando el coñazo con el rap que sonaba en su mierdacoche hasta que salió a quemarrueda y se fue a tomar por culo donde quiera que fuese. Un par de horas más tarde, empezaban a juntarse los jugadores de los equipos de fútbol sala que juegan el torneo en el polideportivo que está justo enfrente de mi ventana. Más voces.

Pero tod esto no es nada comparado con LA HIJA DE LA GRANDÍSIMA PUTA QUE ME DESPERTÓ A LA UNA DE LA MAÑANA AL DÍA SIGUIENTE llamándome al móvil y preguntando por un tal Julio, ya madrugada del lunes laborable, y encima al decirle yo medio dormida que se había equivocada va la mala persona de ella y me dice "pues ya tendrás que perdonar". ¿Que tendré? Ya verás tú el día que tenga que currar de noche, que teng guardado el número de tu móvil, zorra desagradable.

Se equivoca a unas horas intolerables y encima es una borde, y eso me jode mucho, pero yo os juro que yo antes no era así de mala, lo que pasa es que no aguanto la descortesía de toda esta gente que no me deja dormir.
 
días cortos de luz.
Llevo unos días escondida de este blog, pero es que entre el curro de la mañana, hacer trabajo administrativo para las fiestas patronales que se avecinan a lo lejos, ensayar con el coro porque la semana que viene es Santa Cecilia, patrona de la música y todo lo qe le rodea, y tenemos concierto, y leerme las aventuras del bastardo de Harry Flashman, un cobarde y mezquino con suerte, cortesía de su escritor George MacDonald Frasier, casi no he hecho otra cosa en los ratos libres.

Anteayer me llaman de mi antiguo curro para ofrecerme una migaja de funcionaria interina para este finde, pero como una es honesta (bonita manera de decir imbécil) les dice las horas exactas que mete en el actual desempeño a cambio de pasta, y claro, me dicen que no me pueden contratar. La próxima me callo. Afortunadamente, los dioses están de mi parte y hoy me han llamado para que vuelva a sustituir un par de meses en una de las bibliotecas. Estoy encantada. Mientras sigo con mis quehaceres con muy buen ambiente, pues mis compañeras de los lados son muy simpáticas y me parto de risa con ellas y ellas conmigo. Esta vez he ido a elegir un ordenador bien orientado.

En fins, esta es poco más o menos el magro relato de mis días pasados. A abrigarse, que ya es tiempo.
 
Fauna social
La verdad es que desde que trabajo cara al público (casi todos mis trabajos han sido de este tipo) más alucino con la fauna que un@ se puede encotrar en cualquier rincón. Hay indivíduos muy curiosos entre la manada humana que pasta por esas poblaciones, de entre ellos hoy destaco a mi amiga Avería; bautizada así por mi amigo I, en memoria de la bruja avería de la bola de cristal. Y es que nuestra Avería particular es tan ruidosa y terrible como la genuína aquella de los cables en la cabeza.

Avería pasa de la treintena y con cada año que cumple se vuelve más malhumorada. Tanto que sus amig@s se van alejando. No tiene pareja, entre otras cosas porque cada vez que alguno se le acerca, le ladra cuatro borderías. Avería no trabaja desde hace mucho, y ya no cobra ni el subsidio de desempleo. Me vino gimoteando el otro día porque "necesitaba trabajar" y me pidió que entregara su currículum en la empresa donde trabajo. No se gana nada bien, pero menos da una piedra. A los dos días la llaman para una entrevista. Me acaba de llamar por teléfono para contarme sus impresiones diciendo que no cree que lo vaya a coger (a pesar de su "necesidad de trabajo") porque se gana muy poco (A ver si se cree que va a encontrar un sueldo de funcionario de grupo A, no te jode) para las horas que se meten, que son ocho, de lunes a viernes. Lo peor es que no sé si me ha llamado para decirme que soy una perdedora con un trabajo de mierda o porque es tan corta que no se da cuenta que me está despreciando. En fin, que la tía sigue siendo igual de vaga que siempre esperando que le caiga un trabajo sin pedirlo. Dentro de la fauna social también hay iindivíduos parasitarios como Avería que viven del magro sueldo de papá tocándose los cojones todo el día y sin levantar el culo del sofá viendo la tele.

Si lo sé no presento su currículum.