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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
Desempolvando filmografías
Ayer aproveché que no trabajaba un sábado, ni tenía boda, para estar tirada en la cama todo cuanto quise, aunque todos saben que me aburro enseguida y que me entran unas ganas irrefrenables de levantarme. Con eso de que he estado recolocando los libros que tengo en la sala, me agarré uno de los ejemplars que se llama "las tortugas" y no me está gustando nada. Cosas que pasan. En cuanto mi tía se largó a currar pude tomar asiento en el ordenador para salsear un poco por internet y dejar impresas un par de cosas que me parecen obvias. Primera, que lo del secuestro de la revista "el jueves" , que cada vez me parece menos graciosa, les va a beneficiar porque van a vender los próximos números como churros (que aprovechen, oye), y la segunda es que el miembro de ETA que dicen que ha saltado de un taxi en marcha para eludir un control plicial (lo que hacen algunos para no pagar el servicio) se parece a Elton John con las gafapasta ochenteras de Rosa León. ¿No es un poco extraño que nos publiciten un retrato robot tan absurdo?.

De lo del jueves añadir que es la hostia que no podamos criticar a la familia real. Si viven de nuestras contribuciones deberíamos tener derecho hasta de tirarles verdura podrida a su paso. Aunque quizá el motivo del secuestro sea que le recuerdan a ZP que se acercan las elecciones y no ha hecho nada por la ciudadanía, y ahora tiene que dar el golpe de efecto de los 2500 € por el tercer hijo. De lo del etarra de Castellón, no sé pero no encaja. ETA se dedica a mangar coches como principal actividad y van y viajan en tren y taxi con gorro de Al Capone y gafapasta ochenteras. ¡Anda ya! Que digan la verdad, que van a controlar el festival de Benicàssim.

Por la tarde me dí una vuelta con el coche. Me pilló un control de la policía nacional en una rotonda. Me hicieron parar mientras iban tirando los señalizadores por la calzada, y luego me tocó ceder el paso a todos los que venían por la rotonda. Grrrrr.

Cuando volví a casa me puse a buscar en internet si en las bibliotecas de la zona ya tienen el último libro sobre la biografía de uno de los mejores directores de cine que ha tenido España: Edgar Neville (inglés por parte de padre, conde por parte de madre). Tengo metidas en el disco duro tres pelis de él: La torre de los siete jorobados, El crimen de la calle de Bordadores y La vida en un hilo. Esta última me parece una peli asombrosa. Tanto es así que si alguien recuerda "dos vidas en un instante" protagonizada por Gwyneth Paltrow y John Hannah, esta es un remake de esa vieja peli de los 40, y Elisa Montes lo hace mejor que la estudiante de COU de intercambio de Talavera de la Reina. Aunque lo que yo quería era bajarme "huella de luz": Una peli de Rafael Gil, que recuerdo, y no demasiado bien, haber visto de cría. Aunque creo que la confundo con "Fortunato", de Fernando Delgado. Aunque lo que me parece que realmente confundo es a los dos actores principales, es decir, a Antonio Casal (Huella de luz, y la torre de los siene jorobados) y a Antonio Vico (Fortunato, El malvado Carabel). Por cierto, que he podido comprobar que todo el mundo confunde dos versiones de "El malvado Carabel", un cuento de Fernández Flórez. La versión que rodó Neville, del año 35, que es la que acabo de referir, es confundida en todas las páginas que visito, y el emule también, con la del 56, dirigida y protagonizada por Fernán Gómez. Quise bajarme la de Neville, para completar su filmografía, y se me descargó esta. Sólo me falta domingo de carnaval y Nada. En fin. Lo que es verdaderamente una pena es que no echen las pelis buenas, que algunas había, de esas épocas y nos tengamos que tragar todas las pelis costumbristas. Sí, ya sé que Neville ha tenido mala prensa por considerársele del régimen. ¿Y qué?. También me hace gracia que se tenga en la sombra a la otra generación literaria del 27 :Neville, Tono, Antoniorrobles, Gómez de la Serna, y mi admiradísimo Jardiel Poncela. Todo esto tiene mucho valor, y muy pocos los reivindican, y muchos más los desconocen.
 
Galerna del Cantábrico
Ayer se dio este curioso fenómeno atmosférico tan propio de esta zona y tan propio de estas épocas. Cuando era niña no entendía como los mayores podían adivinar con tanto éxito que en unas horas se iba a dar este arrollador capricho del clima. Hacía un radiante día de sol. Un calor pegajoso y machacón. Cuarenta grados a la sombra y un aire cálido que aturdía. En unos pocos minutos, cerca de las seis de la tarde entraba un fuerte viento racheado, mucho más templado. Una espesa masa nubosa asaltaba la costa desde el mar donde se había formado. Todo se cubrió de gris y el viento se agitaba violento. Los pobres vendedores de la feria de artesanía sujetaban sus puestos ante los embates del temporal, y sus piezas de cerámica salían volando para estrellarse y hacerse mil pedazos algo más lejos. La playa en cuestión de minutos quedaba vacía. El espectáculo de ver esa tormenta de arena en miniatura te hace darte cuenta de lo engorroso que tiene que ser algo multiplicado por mil en el Sáhara. Se veía la arena volar por los aires. La temperatura en unos pocos minutos caía en más de diez grados. Conseguimos encaramarnos al paseo nuevo y ver el mar abierto. Marea altísima y agua muy picada. Todo lleno de crestas blancas, y aún a ratos el agua saltaba por encima del paseo. El fuerte viento pegaba en la cara y hacía resistencia a la hora de dejarnos andar.

Es un espectáculo comprobar la caída de la galerna sobre la costa. Es rápida y se deja notar con furia. Luego todo pasa. La temperatura queda muy agradable. La brisilla pega fresquita en la cara y el cielo se cubre de gris. Hay a quienes les parece peligroso y les priva del sol, y hay quienes lo agradecen porque por fin les deja respirar después de un día bochornoso. Cada uno elige la opinión que quiera de las galernas. Pero eso sí. El espectáculo de sentirla encima al menos una vez es bastante excitante.
 
El tronco del árbol
Estoy pasando por una mala racha. No sé muy bien que me pasa. Las circunstancias que me rodean me hacen sentir incómoda y encima mala persona. Me siento agobiada y sin ganas de hacer cosas. La semana pasada fui al pueblo en fiestas y casi más porque me autoobligué. Parece que fuera por la vida sin rumbo. Tengo muchas cosas en la cabeza que me impiden ver las cosas con claridad. Nunca he sido una tía segura y decidida, pero es que encima estoy siendo mucho más insegura e indecisa que nunca. Quizá una de las razones es que siempre fui lo que todos esperaran que fuera. Una buena hija, una buena estudiante (cada curso menos), una buena amiga que no da la lata....Pero me estoy cansando de ser todo eso y me gustaría ser yo sin que los demás esperen algo a cambio de mí. Creo que tengo demasiado interiorizado eso de pensar antes en los demás que en mí, pero eso tiene un efecto negativo en la persona a quien más quiero. Le estoy haciendo daño sin pretenderlo y eso hace que durante muchas semanas me haga pensar cosas que podrían no ser al comprobar en como me habla, como calla o me mira. Me es muy difícil expresarme aquí, porque encima sé que leerá esto y eso me hace medir un poquito más mis palabras, aunque te juro, cariño, que estoy siendo muy sincera.

Me siento muy perdida y las cosas que recibo de la gente que está cerca, y también las que están algo más lejos, no me hacen sino sentirme peor. Empiezo a estar muy harta de ser el tronco de un árbol y de sujetar sus ramas y hojas y de aguantar, también, a ese pajarraco que acaba de anidar en su rama y que se apoya en mí. Me están entrando unas ganas irrefrenables de ser egoísta y mandar a toda a gente a la mierda y no mirar atrás. A nadie.

Me voy a la cama, porque como siga escribiendo puede escapárseme de la cabeza alguna barbaridad poco pensada.
 
¿Soy un personaje de cuento?
A veces me pasa como a Primo Levi, guardando las distancias, claro. Muchas veces, como él evocando sus horribles vivencias en sus libros, pienso que la vida que uno mismo vive sea una broma de mal gusto. Yo, en concreto, no diré que mi vida parezca sacada de un Kafka. Más bien diría que mi vida parece un cuento de esos que escribía Boris Vian. Me siento como un personaje de cuento absurdo de Vian. Llevo un par de días rumiando esta posibilidad de vida comparada. Además de sospechar que mi vida es algo así como un chiste en el que soy una víctima algo victimista (la verdad por delante), me siento terriblemente cansada tanto física como psíquicamente. No me hace ni ilusión que las fiestas estén tocando la puerta, al contrario que otros años que llegaba yo a estos días con un deseo febril de vivirlas en plenitud. Pero esto de las fiestas es lo de menos.

Mi tía calamidad llegó ayer a casa buscando cobijo. No me importa demasiado, salvo que tengo que aguantarle cuatro bromillas sobre mí y mi circunstancia y que por las noches va y viene por el pasillo mientras intento dormir.

Estos días son insípidos. Lo único ligeramente emocionante que me ha pasado es que ví a una celebridad por la calle. Solo que en mi caso, aparte de que no creyera que era él, no es ni un cantante, ni un actor, ni un escritor...El sábado iba por la calle y ví a un tío alto, con bigote, en bermudas y camisa de turista y pensé: Joder, lo que se parece ese tío sin escoltas al presidente de México...y resulta que era el mismo Fox. Claro que en uniforme de turista y paseando por las calles atestadas de desocupados, una no se lo creyó.

Y lo más triste de todo es que entro a trabajar en hora y media. ¿Más insípido no podía ser?