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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
¡Caramba, cuanto tiempo!
Creía que los blogs caducaban como las cuentas de correo inutilizadas o los yogures de mi nevera, pero ya veo que esta triste bitácora desaprovechada sigue funcionando, aunque la siga leyendo tan poca gente como antes. ¿Total para qué? Con la de cosas interesantes que hay para leer por todas partes.

En esta época en que el liberalismo salvaje y psicópata está perpetrando sus fechorías más descarnadas todos nos volvemos vulnerables y atacamos porque nos sentimos atacados. Peligra la estabilidad social y económica de los pobres obreretes que somos la inmensa mayoría de quienes pisamos, con permiso de la autoridad competente, estos suelos.

Nos dejamos llevar por arrebatos apasionados ya que todo cae a nuestro alrededor -aunque apenas ha comenzado-. Mientras algunos aprovechan la crisis para llevarse a terceros países sus factorías acabando con la trayectoria laboral de muchos paisanos, y riéndose de las ayudas que las administraciones públicas les dieron, los demás sufrimos y sufriremos la mezquindad de los ricos, que ahora van a pegarse un finde a cuenta de la excusa.

Esto, hace 80 años trajo el fundamentalismo político (anarquismo, comunismo y, sobre todo, fascismos varios) Y ahora seguro que pasará igual, pero con la emigración.

¡Qué pequeños somos! ...Menos los que sacarán tajada de ello, que los habrá. Otra vuelta de tuerca.