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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
Ya es primavera en el Cortijo, y aquí también.
Hay días que más valiera no levantarse de la cama, y eso que yo tengo la suerte de despertarme más o menos a la vez que mi amor me manda un cariñoso y puntual sms para desearme los buenos días. Hoy tenía que ir a que me atracaran a mano armada los de la diputación foral. El impuesto de la renta, vaya. Me sigue dajando perpleja tener que esperar con un tiket parecido a los del turmo de la carnicería para tener que pagar, sí, a mí me sale positiva. Menos mal que al salir se despiden con una amable sonrisa y un eskerrik asko (muchas gracias). Ntchs!

Pero la cosa no acaba ahí. Me voy al mercado central de mi ciudad y resulta que hacen fiesta porque es su patrón, que no, no es san Isidro, que es San Pascual Bailón, que es el miércoles, pero para hacer puente, lo trasladan de fecha. Chiste fácil: ¿Veis como San Pascual Bailón no es el patrón de las discotecas? Es el de los mercados. Hace un día magnífico, ayer pasábamos de los 30 grados y hoy los rondamos, así que para celebrar tan soleado y beatífico día pongo una lavadora para que se me seque en un voleo, y cuando voy llegando a casa en el bus urbano veo una densa humareda proviniente del otro lado de la bahía. De San Pedro, pero el humo va para mi barrio, para mi casa. Lo veo, toda la ropa tendida en vez de oler a mimosín me va a oler a humarazo. Me cago en la bahía y en la brisa del mar. Y en el pirómano macabrón -si lo hay- que ha dado fuego al caserío de madera que arde como el último suelo que pisó Juana de Arco a la parrilla.

Y como no hay dos sin tres, P. llama para aguarme la sobremesa, que a ver si quedamos esta tarde, dice. Y yo le doy largas, que no me apetece, y ella, que me cree alicaída, que no lo estoy, es una estrategia para darle esquinazo, se ve en la obligación de comportarse como esa amiguísima que está también para lo malo y me dice que se viene a mi casa para alegrarme la tarde y que nos vayamos de paseo. ¡Joder, joder, joder!. ¿Ahora qué toca, las plagas de Egipto?. En fin. La guerra es dura. Hasta la victoria final, que esperemos que no sea la Beckham.
No