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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
Humos, curros, libros y acordeones
El otro día fue el cumpleaños de mi querido amigo Tx. Así que nos pasamos por la fnac para comprarle algún detallito, lo malo es que una de las muchas cosas que le regalamos, ya la tenía así que fuimos de vuelta. En eso estábamos cuando vemos que delante del lugar subía desde el alcantarillado un espeso humo negro y policía acordonaba mientras bomberos intentaban sofocar el incendio. Conseguimos colarnos en el comercio para poder cambiar el regalo, y en eso que subimos a la cafetería, que era la atalaya desde la que se veía todo el trajinar de los apagafuegos. El chico que estaba al lado me llama. Se trata de I. , amigo de mi hermano menor. Un tío majísimo, y además se ha convertido en un joven súmamente apuesto. Toda una alegría para los ojos. (No te preocupes cariño, a pesar de todo lo que diga, tú sabes que solo siento un amor incondicional por ti).

He mencionado a mi hermano menor. Mi hermanito, que ahora dice que se va a poner a estudiar enfermería. En fin. Ánimo, chaval. Y está compungido porque su cafetera rodante, que ya tiene edad de votar y de ir de botellón, le ha vuelto a dejar tirado y está asumiendo que tiene que llevarlo al desguace, por mucho que proteste que se ha dejado unas cuantas vísceras trasplantables en recambios tales como el embrague o la caja de cambios.

Ayer me despedí del trabajo mediante ett que se me ocurrió coger a mediados de agosto. Albergaba la esperanza de que me llamaran de la empresa donde estuve en julio. Este último curro no sería tan malo si no fuera porque el trato del encargado con sus empleados es nefasto y las condicones de trabajo son cuasi tercermundistas. Hace casi diez días que les comuniqué que me iba, no creo que pudiera haber aguantado en esas condiciones, mintiéndoles al decir que me habían vuelto a llamar. Afortunadamente confiaba en que así lo hicieran, que lo han hecho, y vuelvo el lunes a mi función anterior, aunque antes, mañana y pasado, me vuelva a trabajar sustituyendo a un funcionario municipal. La pela es la pela.

Hoy empieza la feria del libro viejo y de ocasión de mi ciudad. He pasado fugazmente y ya me he agenciado dos obras. Mientras me desplazaba he sido testigo de un hecho que merece una reflexión. Pasaba por el puente del Kursaal, única forma de llegar al otro lado y sin visos de escapatoria ante el atentado acústico que perpetraba un rumano de esos que va pegado a un acordeón. Al pasar irremediablemente a su altura he comprobado con estupor que el destrozamelodías llevaba algodones en los oídos. ¿¡Habráse visto!?. El "Mariojesús" juega con la ventaja de no oirse. Y ahora la reflexión: ¿Por qué todos estos "incordionistas" ambulantes terminan tocando "adios, muchachos"?

Saludos y cuidado con los excesos etílicos para ahuyentar el síndrome postvacacional. Ah, y besos para ti, mi amor.
 
Comentario:
Un tío majísimo, y además se ha convertido en un joven súmamente apuesto?....., q fina mi niña, si es q cuando escribe le sale la vena universitaria.
Ya sabes......., YO MAS!
No