Novela negra.
Ahora que tengo algo de tiempo libre por la mañana, aprovecho para quedarme más tiempo en la cama, y cuando el sueño se va, puedo dedicarme al placer de leer. Y los domingos. Todo el día, si es un día frío y lluvioso, me tumbo en el sofá bajo la lámpara y me adentro en las páginas. Ayer, como trabajé en la biblioteca, me traje de allá la última novela de Joaquín Leguina. Una novela negra, que es la segunda de Baquedano. Por cierto, de ese mismo nombre es un pueblo de esa parte de Navarra que Sanz niega que exista, aprovechando que ayer mismo iban unos cuantos buitres por debajo de casa de mi hermano en Pamplona. Pero vuelvo a las novelas del prejubilado Baquedano. Son divertidas y se leen fácil, y, sobre todo, sirven para hacerte una guía gastronómica del Madrid de los Austrias. Sale incluso algún restaurante italiano de la Cava alta que visitamos mi amor y yo el día de nochevieja. En la novela todo son restaurantes, viandas, duchas matutinas con Gabilondo de fondo, descripciones anatómicas de las mujeres que se topa el prota y comentarios de películas o libros de novelistas de actualidad como Coetze ó Philip Roth. Pero están bien. No se hacen pesadas. Leguina escribe xon mucha agilidad. Pero para novela policíaca española, si García Pavón lo permite, Alicia Giménez Bartlett me parece colosal. Los libros de Petra Delicado son una gozada para quien los lea. Eso sí, alejen a Ana Belén y al Santi Segura de la mente, por favor. Aquella serie basada en el personaje era una cutrada. Que le den a Poirot o a Maigret, o incluso al policía milanés del italiano Scerbanenco, del que ahora no me acuerdo. A ver si Leguina hace libros un poco más largos sobre la serie, porque esas novelas de 180 páginas se leen de un tirón, y a ver si Giménez Bartlett nos saca otro caso de la inspectora Delicado.
Comentario:
Tienes razon estas novelas se leen muy bien y hacen recordar muchas cosas.
Jeje.....
Jeje.....





