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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
¿Soy un personaje de cuento?
A veces me pasa como a Primo Levi, guardando las distancias, claro. Muchas veces, como él evocando sus horribles vivencias en sus libros, pienso que la vida que uno mismo vive sea una broma de mal gusto. Yo, en concreto, no diré que mi vida parezca sacada de un Kafka. Más bien diría que mi vida parece un cuento de esos que escribía Boris Vian. Me siento como un personaje de cuento absurdo de Vian. Llevo un par de días rumiando esta posibilidad de vida comparada. Además de sospechar que mi vida es algo así como un chiste en el que soy una víctima algo victimista (la verdad por delante), me siento terriblemente cansada tanto física como psíquicamente. No me hace ni ilusión que las fiestas estén tocando la puerta, al contrario que otros años que llegaba yo a estos días con un deseo febril de vivirlas en plenitud. Pero esto de las fiestas es lo de menos.

Mi tía calamidad llegó ayer a casa buscando cobijo. No me importa demasiado, salvo que tengo que aguantarle cuatro bromillas sobre mí y mi circunstancia y que por las noches va y viene por el pasillo mientras intento dormir.

Estos días son insípidos. Lo único ligeramente emocionante que me ha pasado es que ví a una celebridad por la calle. Solo que en mi caso, aparte de que no creyera que era él, no es ni un cantante, ni un actor, ni un escritor...El sábado iba por la calle y ví a un tío alto, con bigote, en bermudas y camisa de turista y pensé: Joder, lo que se parece ese tío sin escoltas al presidente de México...y resulta que era el mismo Fox. Claro que en uniforme de turista y paseando por las calles atestadas de desocupados, una no se lo creyó.

Y lo más triste de todo es que entro a trabajar en hora y media. ¿Más insípido no podía ser?
No