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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
La víspera
Mañana es el gran día en que por primera vez en mi vida van a intervenirme quirúrgicamente. Mal rollo es que mañana sea también el aniversario de defunción de mi ilustre madre, pero son cosas que pasan. Hablando del tema, y aprovechando que no me darán de alta hasta la noche, creía que me iba a librar del anual mensaje telefónico del capellán del hospital, que tiene por costumbre recordarme lo especial que era mi santa progenitora. Le debió causar honda impresión al capellán, porque desde luego con la de "clientela" que debe de tener el hombre en un lugar tan concurrido. Aunque ya hay pocos enfermos que usen el viático (la comunión de enfermos, no confundir con la extrema unción, que es otra cosa mucho peor). Aún recuerdo que no fueran las seis de la mañana, hecha un dolorido ovillo en esas incómodas butacas del hospital, y que entrara subrepticiamente un indivíduo y que la emprendiera a hostias (jejeje). Menudos sustos que me daba el andoba. Pues va el tío y me acaba de llamar. Joer y yo que pensaba que me libraba este año.

Mis compañeras y jefa me han despedido dándome ánimos (qué majas). Y mi hermano el enfermero en ciernes viene a ejercer sus estudios conmigo. Por cierto, que me ha regalado un teclado nuevo de ordenador (el martes pasado fue mi cumpleaños) porque el viejo tenía la mayoría de las letras borradas, y aunque se las pintara con un tipp-ex de bolígrafo (el teclado es negro y las letras ERAN blancas), al final, acababan desvaneciéndose en la nada.

En fins, chat@s tod@s, pasado mañana os contaré...si es que todo va bien, claro XXDD.
No