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Soliloquio de una vida vulgar
La primavera es como los turrones, cada año vuelve.
Acerca de
Esta suele ser mi pinta el 20 de enero a eso de las 00:00 horas
Sindicación
 
Mi niño pequeño
Mi hermano pequeño tiene la dudosa virtud de hacerme agarrar unos cabreos superlativos. Es una cualidad que ha cultivado toda la vida. Lleva dos días agarrándo mi conexión a internet y enchufándosela en su portátil porque la capacidad de bajada de archivos del emule es mejor por el cable. Lo malo es que siempre acaba volviéndome a conectar mal los aparejos. Termino teniendo que hurgar entre los cables para repararlo. Y como sí que elevo un poco la voz, es verdad, histérica que es una, encima me viene con "No grites", y yo le devuelvo, "pues no desconectes" y él: "ùes si quieres no toco el ordenador" -JA!- ya veremos en cuanto me largue pasado mañana. No me importa que mi hermano ande en mis cosas, pero es que el tío es un patazas, ni siquiera es un manazas. Pues joder, como debe poner las inyecciones el enfermero en prácticas. Miedo me da. Ah, horror! Le he prometido que le dejo el coche estas vacaciones si me baja al autobús pasado mañana. En fin, San Cristóbal, échale un capote. Quiero mucho a mi hermanito. Casi siento devoción por él, pero a veces me entran ganas de morderle la yugular.
No