59.- Fábulas
Fábula Del Aeropuerto: llegas al aeropuerto de Tenerife con
Llegas con el recibo y te dicen que te corresponde pagar… 80 € !!, vamos, que con ese precio le puedes comprar un asiento en primera a tus dos maletas mientras tu viajas en clase turista…
Moraleja: no lleves equipaje, con lo que te cobran por el exceso te puedes comprar medio armario de ropa en Madrid.
Fábula Del Piso: comienzas tu búsqueda de piso ilusionado y expectante (además de agobiado porque sólo puedes estar una semana en casa de tu amiga), el primer piso que ves es a compartir con diez personas, esto es, un enorme pasillo con habitaciones a un lado y dos baños (modo de empleo: si quieres acceder al plato ducha cierra la puerta, si quieres hacer lo propio con el lavabo, déjala abierta o no llegarás) y una cocina al final (la cual no debe haber visto un paño de limpieza desde que se construyó el edificio).
La encargada de enseñarte el piso es la señora de la limpieza, aunque a juzgar por el estado de la casa, la mujer debe encargarse únicamente de enseñarlo.
Moraleja: si quieres un zulo háztelo tú mismo, al menos no tendrás que compartirlo.
Fábula Del Calentador: tras mudarte a un piso bien situado, bastante mono y con unos buenos compañeros de piso te dispones a darte tu primera ducha (aclaración: por primera ducha entiéndase en el piso, no la de tu vida ), con tan mala suerte de que la caldera no enciende. Has quedado y llegas tarde, así que sólo tienes dos opciones:
a) Ducharte con agua fría y comprobar si es cierta esa teoría de la hipotermina.
b) Acudir sin ducharte y ver hasta qué punto tiene desarrollado el sentido del olfato la otra persona.
Finalmente te decides por la primera, para desgracia de tu cuerpo y de tus cuerdas vocales, ya que durante la ducha sólo eres capaz de emitir sonidos del tipo “Ahh!”, “Uhh!!”, “Joooder!!”, “Mierda, mierda…!!” e imaginar graciosos pingüinos dar saltitos por todo el plato ducha.
Moraleja: cuando tu compañero de piso te dice que la caldera tiene truco para encenderla, no vayas de sobrado y listillo y digas que no se preocupe, que no tendrás problema para encenderla… dile que te lo explique sobre la marcha!!.
Fábula Del Metro: te resistías a creerlo, pero el metro, aparte de ser un sistema de transporte bastante efectivo (sigues dando gracias porque las averías aún no te han afectado), tiene un ecosistema propio. Esto es, mientras viajas a un punto determinado, la persona que tienes a tu lado comienza a reírse a carcajada limpia, tú, alma cándida, pura e inocente, piensas que es algún tipo de gracia que se tiene con la persona que se sienta en frente, pero comienzas a preocuparte cuando dicha persona se baja del metro y el personaje en cuestión sigue riéndose.
En ese momento te planteas si bajarte del metro, aunque la parada esté a tomar por culo de tu destino, si cambiarte discretamente de asiento o si empezar a gritar pidiendo ayuda.
Moraleja: en el metro la única persona cuerda que viaja eres tú, lo cual, dado el estado mental del resto de viajeros, tampoco dice mucho a tu favor.
Fábula De La Orientación: aunque siempre has presumido de tu buen sentido de la orientación tienes ciertos problemillas para encontrar la calle en la que está la academia donde estudiarás (esto es, no tienes ni zorra idea de dónde narices estás), así que decides preguntar a un transeúnte por la dirección. Tras quince minutos caminando en un sentido empiezas a preguntarte si dicha persona no se habrá equivocado o
Así que diez segundos antes de echarte a llorar (bueeeeno, vaaale, igual exagero mucho) preguntas a otra persona y te dice que vas en sentido opuesto ¬¬ .
Moraleja: hagas lo que hagas… pide siempre una segunda opinión (que la gente es muy puñetera!!).
Fábula De La Fiesta: acudes a la fiesta que celebra un amigo en su piso, bajo la temática “El Velatorio” (lo sé, sé que tengo unas amistades un tanto particulares y que debería cambiarlas), y descubres las desventajas de llegar el último:
a) Están todos en un estado alcohólico un tanto sospechoso.
b) No debes ir a la moda, ya que algunas de ellas llevan bolsas de basura alrededor de la cintura a modo de falda.
c) Aunque acabas de llegar, la concentración de humo de porros en el aire es tanta que es como si llevaras fumando unas dos horas (y tu cara tiene el mismo aspecto que la de Kate Moss después de salir de una fiesta).
Moraleja: nunca llegues el último a una fiesta, o en su defecto, llega el más borracho.
Fábula De Los Blogueros: decides quedar un fin de semana con unos blogueros (aunque prefiero llamarlos incipientes amigos, que lo de quedada bloguera es algo que nunca me ha gustado) y tras pasar un finde genial descubres varias cosas:
a) Que Unaincomprendida es una chica muy muy divertida.
b) Que las Picaras Viboritas (alias Ken Teden y La Portera) no son tan malos y están tan locos como podría parecer.
c) Que Fran (Visir Del Blog) aparte de un chico mono, es una persona encantadora y muy interesante con quien poder pasar horas y horas (gracias por el fin de semana).
Moraleja: en ocasiones (tranquilos que no voy a decir eso de “veo muertos”) las apariencias engañan.
Fábula Del Té: decides quedar con un chico francés muy mono con la intención de tomar algo en una cafetería, tras un rato de charla te invita a su piso a tomar té (uhm…), y sin saber muy bien cómo ni de qué manera pasas de tener una taza de té en la boca a tener su labios…
Moraleja: siempre que te inviten a un té… di que SÍ.