Mapoma 2008
Le había perdido el respeto a la distancia , 42195 metros, y a la prueba, Madrid con sus últimos Kilómetros que son de lo más duro de la carrera.
Creía que yendo con calma y sin apurar podría acabarla sin problema y con un tiempo relativamente aceptable.
La falta de preparación adecuada y mi sobrevaloración de las propias fuerzas me llevaron al desastre de los kilómetros finales de los cuales creo que aprenderé a no cometer los mismo errores, lo más seguro es que cometa otros pero espero que algunos como estos ya no.
No tenía ninguna dolencia y además me sentía sin presión alguna más que la que yo mismo me quisiera poner durante la propia carrera, parecía que lo tenía todo controlado y que tenía una estrategia clara, con lo cual no debería tener ningún problema y sólo debería disfrutar de la carrera.
Me voy en autobús con el tiempo suficiente para llegar sin agobios, revisar todo lo revisable , acudir al guardarropa y al servicio y con la única preocupación de no salir demasiado rápido como otras veces.
A eso de las 9:30 dan la salida, otra vez me encuentro en medio de miles de personas que se enfrentan a un reto del cual no saben con certeza si resultaran vencedores, para esta ocasión decido ir con mi MP3 desde el principio de carrera ya que no iba a seguir el ritmo de nadie ni me preocupaba nada más que sentirme lo más cómodo posible durante todo el tiempo que dure la travesía.
Salimos subiendo la Castellana y consigo hacerme un hueco a un lado de la riada de gente para “molestar” lo menos posible, me voy sintiendo cómodo con mi ritmo y la música me anima, la gente que antes formábamos todos una masa compacta empieza a disgregarse, por fin se puede correr como en cualquier entrenamiento, así es como había decidido tomármelo esta vez.
La diferencia estribaba en que en un entrenamiento si quieres te puedes parar en cualquier momento e irte a casa solamente con la sensación de que ha sido un mal día y que mañana o pasado puedes volver a salir a entrenar, pero si aquí “fallas” y te retiras algo te queda pendiente hasta el próximo año, es como si este año se marcase en rojo como el año que no pudiste hacerlo.
Siempre puedes buscar mil y una excusas por las cuales no conseguiste esto o lo otro pero tu sabes que no son mas que eso, excusas, puede que si al terminar no hicieras el tiempo esperado sientas como que no ha sido un buen año y te culpes por haber fallado en esto y en lo de más allá, pero no tienes la sensación de sentirte derrotado por la carrera, que ha podido contigo, que no has sido capaz....
Voy bien, voy agusto, tengo la sensación de que este año no voy a sufrir mucho , todo va dentro de lo previsto, además a lo lejos veo que tengo cerca un globo de esos que “marcan” a un grupo que va a terminar en un tiempo determinado, en unos pocos kilómetros creo que los alcanzo si sigo a mi ritmo.
No sabía si eran los de 3:30 o los de 3:45 pero tampoco me importaba en demasía, a llegar a ellos veo que son los de 3:30, por un momento dudo si quedarme con ellos o seguir a mi ritmo, me encontraba bien y no quería adoptar otro ritmo, además me dije que si después me alcanzaban tendría tiempo de engancharme a ellos, eso nunca pasa, si ellos vienen desde atrás y te alcanzan es porque no te quedan fuerzas para seguir su ritmo y puedes intentarlo durante un rato pero sabes que no vas a aguantar a menos que estés muy cerca de la meta y que seas capaz de sufrir como poca gente.
Bueno lo mejor de Madrid es la gente que se ve durante el recorrido, sobre todo en los lugares típicos como Sol y el centro, al pasar por Sol este año note algo raro y no sabía que era, hasta que me di cuenta habían puesto vallas en algunos sitios donde otros años la gente casi se te echaba encima y no podías pasar , este año veías la misma gente pero no tenía la sensación de agobio.
La media maratón estaba situada en el Parque del Oeste es la primera vez que yo paso por allí y no estaba mal se veía muy bien y el reloj en lo alto te indicaba claramente tu tiempo, otras ediciones estaba colocado en otro sitio donde si no estabas listo pasabas por allí y no te enterabas. Todavía iba bien pero sabía que lo mas duro estaba por llegar, pero no me imaginaba que tanto, quería seguir mi plan previsto así que a intentar mantener mi ritmo cómodo ya que pasé por la media en 1:46 y algo , que no me suponía mucho esfuerzo, dentro del esfuerzo propio de una prueba de esas características.
Luego bajaríamos por la Av. Valladolid antes de entrar en la Casa de Campo , este año la entrada era por una cuesta abajo criminal que te “cargaba” las piernas cosa mala. Pasábamos cerca del Lago y a estas alturas , como siempre, alrededor del Km. 25 es cuando empieza mi particular enfrentamiento con esta carrera. Empiezo a sentir los primeros síntomas de cansancio y antes de llegar al 30 ya me han alcanzado los del globo de 3:30 que como preveía habían pasado a mi lado y vamos, no hice ni intención de engancharme.
En la llegada a los recintos feriales se sube una cuesta que empieza a minarte las pocas fuerzas que van quedando y al llegar arriba vuelven a mi cabeza las dudas de todos los años sobre si seré capaz de terminarla, si me tendré que parar y andar un rato o si me tendré que retirar. Pero este año había una novedad empezaba a aflorar un dolorcillo en la cadera, en mi pierna derecha que cada vez era más fuerte.
Ahora para terminar estos últimos 12 Km. es todo un “juego mental” contigo mismo, le das vueltas a la cabeza planteandote mil estrategias para ver como lograr terminar lo antes posible y con el menor daño físico.
Se te ocurren cosas como:
Bueno corro hasta el 35 y si me veo bien sigo, si no, corro 2 y camino 1.
Si me veo muy mal corro 1 y camino otro aunque tarde 5 horas .... es todo psicológico.
Llego al 35 , ahora los avituallamientos serán cada 2,5 Km en vez de cada 5 me planteo a ver si puedo correr hasta el próximo avituallamiento y luego ver si camino o no. Ahora al avituallarme me paro y al caminar el dolor en mi cadera es más fuerte que al correr ¿qué hago? ¿Camino para no agotarme tanto pero el dolor de la cadera me está jodiendo o corro para que no me duela tanto pero dudando de poder terminar?, cuando digo correr en realidad no es correr , es un amago de correr arrastrando los pies, una estampa patética.
Me encuentro a un amigo que es mi salvación se pone a hacer unos Kilómetros conmigo estando el puedo ¿correr? aunque sea muy despacio, me coge un poco de agua en el 37’5 y me la lleva mientras yo sigo como puedo con la mirada fija en el suelo y agradeciendo en silencio cada una de las palabras de ánimo que me va dando.
Consigo llegar a Atocha con su inestimable ayuda, se que cada vez queda menos, me acompañará hasta el Km 40 y desde allí sólo me quedarán 2 kilómetros para el final creo que podré hacerlo solo aunque cada vez me duele más la cadera a cada paso.
En el avituallamiento del 42 me despido de él y me paro a beberme un gran sorbo de agua y un poco de Aquarius, son sólo 2 Km. Pero fue un error parar, ahora si que me duele de verdad y no puedo dar un paso más corriendo, al pasar por el 40 el reloj marcaba ya 3:30 , el tiempo a tomar por ...... pero ahora me preocupaba el poder llegar teniendo el dolor que tenía.
Hice el amago de correr pero al intentar hacerlo en cuesta arriba pues mis gemelos casi se me "rebelan" los de las dos piernas al mismo tiempo, así que desistí y me puse a caminar.
Cada paso era una punzada en el costado y veía que la gente me pasaba y me pasaba y yo no podía correr, el reloj avanzaba y la gente seguía pasando y yo no avanzaba casi nada andando. Tenía que girar hasta la puerta del retiro por donde entrar y solo quedaría un kilómetro pero yo seguía andando, maldiciendome a mi y mis dolores pero ya solo faltaba un kilómetro y era en llano o sea que más adelante podría intentar correr otra vez, ya no faltaba casi nada. Intenté correr, ahora ya iba todo mejor pero el dolor seguía y la meta estaba allí al fondo más cerca y más lejos que nunca a la vez.
Vas llegando poco a poco, tus pies perciben el final cerca y ves el reloj encima de la meta, los segundos caen y tu no te acercas, distingues el tiempo pero sabes que es el peor que has hecho nunca, al cruzar la linea de meta marca 3:50 y algo , he tardado 20 minutos en hacer 2 Kilómetros, 10 minutos el kilómetro, ...... una media acojonante si eres un caracol ...... se terminó , sólo quiero llegar a una valla y “potarlo” todo a ver si se acaba todo esto ya , y nos vamos a casa.
Con mi dolor en la cadera recojo el recuerdo de la prueba y voy al guardarropa por mi mochila, me arrastro más que caminar y en el primer espacio libre de césped me tumbo a ver si todavía estoy en casa y todo era una pesadilla , pero no .... todavía tengo que arrastrarme hasta la salida, luego hasta el metro más cercano y luego Renfe... nunca el viaje de vuelta se me había hecho tan largo e incómodo .... sólo espero llegar a casa , ducharme y dormir hasta que no pueda más .............
Creía que yendo con calma y sin apurar podría acabarla sin problema y con un tiempo relativamente aceptable.
La falta de preparación adecuada y mi sobrevaloración de las propias fuerzas me llevaron al desastre de los kilómetros finales de los cuales creo que aprenderé a no cometer los mismo errores, lo más seguro es que cometa otros pero espero que algunos como estos ya no.
No tenía ninguna dolencia y además me sentía sin presión alguna más que la que yo mismo me quisiera poner durante la propia carrera, parecía que lo tenía todo controlado y que tenía una estrategia clara, con lo cual no debería tener ningún problema y sólo debería disfrutar de la carrera.
Me voy en autobús con el tiempo suficiente para llegar sin agobios, revisar todo lo revisable , acudir al guardarropa y al servicio y con la única preocupación de no salir demasiado rápido como otras veces.
A eso de las 9:30 dan la salida, otra vez me encuentro en medio de miles de personas que se enfrentan a un reto del cual no saben con certeza si resultaran vencedores, para esta ocasión decido ir con mi MP3 desde el principio de carrera ya que no iba a seguir el ritmo de nadie ni me preocupaba nada más que sentirme lo más cómodo posible durante todo el tiempo que dure la travesía.
Salimos subiendo la Castellana y consigo hacerme un hueco a un lado de la riada de gente para “molestar” lo menos posible, me voy sintiendo cómodo con mi ritmo y la música me anima, la gente que antes formábamos todos una masa compacta empieza a disgregarse, por fin se puede correr como en cualquier entrenamiento, así es como había decidido tomármelo esta vez.
La diferencia estribaba en que en un entrenamiento si quieres te puedes parar en cualquier momento e irte a casa solamente con la sensación de que ha sido un mal día y que mañana o pasado puedes volver a salir a entrenar, pero si aquí “fallas” y te retiras algo te queda pendiente hasta el próximo año, es como si este año se marcase en rojo como el año que no pudiste hacerlo.
Siempre puedes buscar mil y una excusas por las cuales no conseguiste esto o lo otro pero tu sabes que no son mas que eso, excusas, puede que si al terminar no hicieras el tiempo esperado sientas como que no ha sido un buen año y te culpes por haber fallado en esto y en lo de más allá, pero no tienes la sensación de sentirte derrotado por la carrera, que ha podido contigo, que no has sido capaz....
Voy bien, voy agusto, tengo la sensación de que este año no voy a sufrir mucho , todo va dentro de lo previsto, además a lo lejos veo que tengo cerca un globo de esos que “marcan” a un grupo que va a terminar en un tiempo determinado, en unos pocos kilómetros creo que los alcanzo si sigo a mi ritmo.
No sabía si eran los de 3:30 o los de 3:45 pero tampoco me importaba en demasía, a llegar a ellos veo que son los de 3:30, por un momento dudo si quedarme con ellos o seguir a mi ritmo, me encontraba bien y no quería adoptar otro ritmo, además me dije que si después me alcanzaban tendría tiempo de engancharme a ellos, eso nunca pasa, si ellos vienen desde atrás y te alcanzan es porque no te quedan fuerzas para seguir su ritmo y puedes intentarlo durante un rato pero sabes que no vas a aguantar a menos que estés muy cerca de la meta y que seas capaz de sufrir como poca gente.
Bueno lo mejor de Madrid es la gente que se ve durante el recorrido, sobre todo en los lugares típicos como Sol y el centro, al pasar por Sol este año note algo raro y no sabía que era, hasta que me di cuenta habían puesto vallas en algunos sitios donde otros años la gente casi se te echaba encima y no podías pasar , este año veías la misma gente pero no tenía la sensación de agobio.
La media maratón estaba situada en el Parque del Oeste es la primera vez que yo paso por allí y no estaba mal se veía muy bien y el reloj en lo alto te indicaba claramente tu tiempo, otras ediciones estaba colocado en otro sitio donde si no estabas listo pasabas por allí y no te enterabas. Todavía iba bien pero sabía que lo mas duro estaba por llegar, pero no me imaginaba que tanto, quería seguir mi plan previsto así que a intentar mantener mi ritmo cómodo ya que pasé por la media en 1:46 y algo , que no me suponía mucho esfuerzo, dentro del esfuerzo propio de una prueba de esas características.
Luego bajaríamos por la Av. Valladolid antes de entrar en la Casa de Campo , este año la entrada era por una cuesta abajo criminal que te “cargaba” las piernas cosa mala. Pasábamos cerca del Lago y a estas alturas , como siempre, alrededor del Km. 25 es cuando empieza mi particular enfrentamiento con esta carrera. Empiezo a sentir los primeros síntomas de cansancio y antes de llegar al 30 ya me han alcanzado los del globo de 3:30 que como preveía habían pasado a mi lado y vamos, no hice ni intención de engancharme.
En la llegada a los recintos feriales se sube una cuesta que empieza a minarte las pocas fuerzas que van quedando y al llegar arriba vuelven a mi cabeza las dudas de todos los años sobre si seré capaz de terminarla, si me tendré que parar y andar un rato o si me tendré que retirar. Pero este año había una novedad empezaba a aflorar un dolorcillo en la cadera, en mi pierna derecha que cada vez era más fuerte.
Ahora para terminar estos últimos 12 Km. es todo un “juego mental” contigo mismo, le das vueltas a la cabeza planteandote mil estrategias para ver como lograr terminar lo antes posible y con el menor daño físico.
Se te ocurren cosas como:
Bueno corro hasta el 35 y si me veo bien sigo, si no, corro 2 y camino 1.
Si me veo muy mal corro 1 y camino otro aunque tarde 5 horas .... es todo psicológico.
Llego al 35 , ahora los avituallamientos serán cada 2,5 Km en vez de cada 5 me planteo a ver si puedo correr hasta el próximo avituallamiento y luego ver si camino o no. Ahora al avituallarme me paro y al caminar el dolor en mi cadera es más fuerte que al correr ¿qué hago? ¿Camino para no agotarme tanto pero el dolor de la cadera me está jodiendo o corro para que no me duela tanto pero dudando de poder terminar?, cuando digo correr en realidad no es correr , es un amago de correr arrastrando los pies, una estampa patética.
Me encuentro a un amigo que es mi salvación se pone a hacer unos Kilómetros conmigo estando el puedo ¿correr? aunque sea muy despacio, me coge un poco de agua en el 37’5 y me la lleva mientras yo sigo como puedo con la mirada fija en el suelo y agradeciendo en silencio cada una de las palabras de ánimo que me va dando.
Consigo llegar a Atocha con su inestimable ayuda, se que cada vez queda menos, me acompañará hasta el Km 40 y desde allí sólo me quedarán 2 kilómetros para el final creo que podré hacerlo solo aunque cada vez me duele más la cadera a cada paso.
En el avituallamiento del 42 me despido de él y me paro a beberme un gran sorbo de agua y un poco de Aquarius, son sólo 2 Km. Pero fue un error parar, ahora si que me duele de verdad y no puedo dar un paso más corriendo, al pasar por el 40 el reloj marcaba ya 3:30 , el tiempo a tomar por ...... pero ahora me preocupaba el poder llegar teniendo el dolor que tenía.
Hice el amago de correr pero al intentar hacerlo en cuesta arriba pues mis gemelos casi se me "rebelan" los de las dos piernas al mismo tiempo, así que desistí y me puse a caminar.
Cada paso era una punzada en el costado y veía que la gente me pasaba y me pasaba y yo no podía correr, el reloj avanzaba y la gente seguía pasando y yo no avanzaba casi nada andando. Tenía que girar hasta la puerta del retiro por donde entrar y solo quedaría un kilómetro pero yo seguía andando, maldiciendome a mi y mis dolores pero ya solo faltaba un kilómetro y era en llano o sea que más adelante podría intentar correr otra vez, ya no faltaba casi nada. Intenté correr, ahora ya iba todo mejor pero el dolor seguía y la meta estaba allí al fondo más cerca y más lejos que nunca a la vez.
Vas llegando poco a poco, tus pies perciben el final cerca y ves el reloj encima de la meta, los segundos caen y tu no te acercas, distingues el tiempo pero sabes que es el peor que has hecho nunca, al cruzar la linea de meta marca 3:50 y algo , he tardado 20 minutos en hacer 2 Kilómetros, 10 minutos el kilómetro, ...... una media acojonante si eres un caracol ...... se terminó , sólo quiero llegar a una valla y “potarlo” todo a ver si se acaba todo esto ya , y nos vamos a casa.
Con mi dolor en la cadera recojo el recuerdo de la prueba y voy al guardarropa por mi mochila, me arrastro más que caminar y en el primer espacio libre de césped me tumbo a ver si todavía estoy en casa y todo era una pesadilla , pero no .... todavía tengo que arrastrarme hasta la salida, luego hasta el metro más cercano y luego Renfe... nunca el viaje de vuelta se me había hecho tan largo e incómodo .... sólo espero llegar a casa , ducharme y dormir hasta que no pueda más .............
Etiquetas: mapoma





