Talajara ....
Talajara – Mi primera ruta multitudinaria.
Para terminar con la bici antes de que llegase el invierno, decidimos tomar parte en una prueba ciclista que se realizaba en Talavera, yo nunca había participado en una prueba de este estilo pero tenía ganas de probarlo y como ibamos en grupo, tenía la idea de que la haríamos en compañía y tranquilamente.
Es lo que tiene que dentro de un grupo haya gente de distintos niveles de preparación que hay gente que no puede seguir el ritmo de otros más acostumbrados a rodar en estas pruebas, eramos 7 los que participabamos , al final llegamos todos desperdigados y con una buena paliza en el cuerpo.
Había dos recorridos a elegir, una ruta “corta” de 70 KM y otra “larga” de 110 KM, para que elegir la corta si total, vamos sobrados, de moral porque de fuerzas justitas.
La prueba tenía lugar un Sábado pero al ser la salida en teoría pronto pues decidimos irnos el Viernes por la tarde y quedarnos en el Albergue en el cual ya habíamos estado la vez anterior cuando fuimos a Jarandila.
Llegamos el Viernes por la noche a Talavera con el tiempo justo de recoger los dorsales para la prueba ya que preveiamos que hacerlo al día siguiente por la mañana sería engorroso y complicado.
Corriendo por “El Corte Inglés” para recoger el dichoso dorsal y con el tiempo justo para ir al Albergue a descansar, pero también teníamos que cenar, así que después de todo y de dejar las cosas en el Albergue nos fuimos a cenar por Talavera.
Entramos en un chino que nos recomendaron con la idea de llenarnos de hidratos para el día siguiente, y nos llenamos de hidratos y de lo que no eran hidratos, eramos 3 los que nos fuimos antes pero comimos como un regimiento después de la batalla.
La noche se hizo corta y al levantarnos los cocineros que nos iban a dar el desayuno no habían llegado, nos tuvimos que ir sin desayunar y comprar algo por ahí antes de que empezase la carrera.
La prueba en teoría empezaba a las 10:00 pero hasta las 10:30 no salimos por los problemas que habíamos previsto en las recogidas de dorsales, nunca había visto tantos ciclistas juntos y menos que estuviera yo dentro de esa marabunta, mi principal preocupación era no caerme ya que con tantos alrededor era lo mas fácil, incluso uno casi me tira antes de salir cuando estabamos quietos asi que imaginate en movimiento.
En la salida por mi miedo a caerme iba con muchas precauciones, y por eso perdi la estela de mis compañeros pero sabía que la prueba sería larga y que alguno alcanzaría antes de terminar.
Al principio eran caminos, que una vez habíamos salido del centro de Talavera, no eran lo suficientemente anchos para albergar a tanta gente y se formaban los clásicos atascos, con alguna que otra caida, además algunos tramos llenos de barro donde alguno cayó y se puso perdido para toda la prueba, ante las caidas alguno tuvimos que hechar pie a tierra, mejor dicho al barro , con lo cual los “automaticos” de las zapatillas se llenaban de barro y era más dificil pedalear, yo como era novato (y lo sigo siendo) con esos cacharros lo pase fatal hasta que abandonamos el barro y pudimos llegar a tramos mejores.
Al llegar a la vía pecuaria ya la gente empezo a tomar su espacio y el gran pelotón se disgregaba, el rodar se hacía más fácil y empezabas a disfrutar de todo aquello.
Tomé la decisión de seguir un ritmo cómodo mientras el recorrido fuera fácil ya que sabía que luego vendría lo complicado, lo que no imaginaba es que fuera tan tan complicado.
Todavía en terreno llano alcanzo al más rezagado de mis compañeros, llevabamos una hora de camino casi, y le digo que se ponga a mi rueda, me acompaña unos kilómetros pero mi ritmo era un poco superior y decide “quedarse”, no era cuestón de quemarse cuando todavía estabamos empezando.
Seguimos un buen rato llaneando y el firme estaba mas o menos aceptable, rodabas con esfuerzo pero dentro de un ritmo que te permitia apreciar el paisaje.
Pasamos un par de avituallamientos en el segundo era donde se separaban la ruta larga y la corta, veias que mucha gente hacía la corta y te preguntabas si no te habrías equivocado al elegir la larga, pero bueno ya estaba tomada la decisión asi que a tirar hacia delante, los avituallamientos estaban muy bien , bastante agua y bebidas isotónicas y fruta, platanos sobre todo, no se si habría para todos ya que todavía venía bastante gente por detrás de mi.
Al salir de una curva, zas, las primera en la frente, una pedazo de cuesta que me hizo preguntarme si esas eran las primeras cuestas, que se suponen que eran las fáciles, como serían las difíciles.
Mi bici, chirriaba como nunca pero confiaba en que me llevaría a la meta, pobre después de lo que tendría que pasar le daré la jubilación que se la ha ganado con creces.
Habíamos entrado en la zona con los primeros montes pero se hacía más o menos llevadero, el suelo era de camino y sin muchas piedras perfecto para una bici como la mia, pasaban los kilómetros y yo calculaba más o menos lo que todavía nos faltaba y veia que habríamos hecho un cuarto de carrera o por el estilo.
Las subidas cada vez se hacían mas pronunciadas pero estas no me preocupaban tanto como sus respectivas bajadas ya que yo no acostumbro a bajar esas pendientes y mi bici sin amortiguación no es la mejor para esas cosas, a veces pillaba tanta velocidad y temblaba tanto la bici que no veia , el miedo a una caida se apoderaba de mi, a veces bajaba con los frenos echados porque veia que si lo hacía la leche que me metía era segura.
Los caminos empeoraban según subíamos, ahora eran todo piedras sueltas y la inclinación era tal que a final casi todos optamos por tomar tierra y empujar la bici cuesta arriba, había algún valiente que intentaba hacerlo sobre la bici, pero el esfuerzo no valía la pena y la mayoría desistían o se caian y se daban con alguna piedra.
En estos momentos era cuando más aflraban los pinchazos y roturas de cadenas, caidas y demás problemas, ¿quién fue el genio que decidió meternos por aquí? Madre de dios no estamos ganado cada trago de agua que damos y cada gramo de alimento que ingerimos, empujar la bici por esas cuestas nos está cargando los gemelos en demasía.
En este tramo alcanzo a otros 3 de mis compañeros que iban juntos y que por diversas circunstancias voy dejando atrás, delante de mi ya sólo hay 2 de mis compañeros pero son los más preparados y tienenmás experiencia en estas pruebas, no creo que pueda alcanzarles.
Alternando estas trialeras y tramos de pura piedra parece que vamos llegando a lo más alto, cuando nos damos cuenta que hay que subir aun más.
La gente flipa, dice que si el pavo que diseñó el recorrido estaba fumado o algo, mientras mas cerca de la cima mas llano es el terreno y algunos podemos volver a montar en la bici, pero claro después de esas subidas, quedan las bajadas, su vieja, yo que soy un “acojonado” para estas cosas cuando veo pòr donde me tengo que lanzar estoy casi seguro que me la pego y de las gordas, hay tramos que por las caracteristicas de mi bici (rigida total sin suspensión ni ostias) pues tengo que bajar frenado del todo sino corro el riesgo de embalarme y salirme del camino.
La gente se lanza montaña abajo como si no hubiera riesgo , yo lo flipo de ver como bajan sin ningún miedo, para mi es inexplicable.
Los pinchazos se siguen sucediendo y veo a gente en las cunetas reparando o descansando, ya los kilómetros y el esfuerzo hacen mella aunque en los avituallamientos se descanse y se hidrate.
Menos mal que no llueve sino esto podría haber sido mucho peor, estamos llegando al que es el último avituallamiento antes de la meta , aquí en este pueblo es donde se supone que nos darán la famosas “migas manchegas” pero me parece que no las voy a probar, prefiero no ir muy pesado para lo que falta aunque se supone que lo peor ya ha pasado.
Al llegar al pueblo, seguimos bajando pero ya el camino es mejor, al salir de una curva me encuentro un todo terreno que sale del pueblo e intento hacerme a un lado, pero con tan mala suerte que me desequilibro me voy al borde del camino y resbalo.
Salgo por encima de la bici y menos mas que en vez de caer a plomo pude rodar sobre mi hombro y espalda, sino a parte del gran golpe que tuve en la cadera teniendo un moratón increible en el costado desde la cadera hasta casi la rodilla, podía haber caido sobre el hombro y haberme roto la clavicula.
Durante un par de segundos fui consciente de que me había caido pero no sabía donde estaba si en el camino , en una zanja o en el borde, sólo sentía el golpe de la cadera y la sensación de que había girado sobre mi cabeza, luego al llegar a casa comprobé que el casco presentaba una pequeña rotura, me levanté y vi que sólo tenía un par de rozaduras en la rodilla y cara, la cadera dolorida y una rabia por haberme caido.
Menos mal que a la bici no le pasó nada, me monté otra vez y entré en el pueblo donde ya había mucha gente probando las “migas”.
Despues de tomar una bebida isostónica y un par de platanos, me acerqué a los de cruz roja para que me limpiaran las heridas, fueron muy amables y allí me di cuenta que uno de mis compañeros me había alcanzado.
Después de descansar un poco y llenar los bidones de agua salimos para afrontar el último tramo, que precisamente no fue un paseo, nada más salir del pueblo tras un par de kilómetros llanos empezamos a subir otra vez, menos mal que era la parte facil jejejeje....
Mi compañero que al principio parecía que iba mejor que yo empieza a descolgarse y aunque no se si hice bien preferí seguir a mi ritmo, más que nada para no perjudicarnos ya que a lo mejor le obligaba a seguir un ritmo alto para él y yo me quedaba “pegado” si seguía con él.
Entonces me di cuenta que era el último tramo, ya no me tenía que parar hasta meta, no sabía cuanto tiempo llevaba encima de la bici lo único que quería era llegar lo antes posible y lo menos “destrozado” que me permitiera el terreno.
Ahora la más mínima cuesta se hacía larguísima y como era un tramo rompepiernas, es decir continuas subidas y bajadas , pues era lo que nos faltaba para terminar el día. No se cuanto me falta para llegar , esa incertidumbre te cansa más que cualquier otra cosa, siempre esperando que al pasar la siguiente loma se vea Talavera y con ello el final.
Las heridas de la caida casi no me duelen, en el llano bajo los piñones para llevar una pedalada más eficiente, pero el cambio chirría cada vez más, espero que aguante.
Es una continua riada de gente por el camino, creo que ahora hay más gente ¿?. Adelanto a uno que me pareció haber adelantado ya hace mucho rato, además me acuerdo de el porque no me pareció estar en muy buena forma ¿cuándo me adelantó?. Luego caí en la cuenta que la llegada era la misma que para los que habían hecho la ruta “corta” y que por eso estaba llegando antes que yo, por eso le adelante dos veces. Al unir nuestro recorrido a los de la otra ruta supuse que ya estaría la meta cerca.
Al fin al pasar un alto se ve Talavera, pero aún está lejos, además no se si entramos por el lado contrario de donde salimos y tenemos que cruzar toda la ciudad o no.
Después de cruzar un llano llegamos a una carretera donde la guardia civil nos hace parar para cruzarla, tenemos que esperar su autorización, pues manda huevos pararme ahora que ya falta poco , sólo falta que me empiece a doler todo por este parón, así algunos que había adelantado me alcanzan en ese punto.
Nos dejan pasar, luego me entero que aquello fue debido que había otro recorrido pero que pasaba por una finca particular que en principio había dado su permiso para cruzarla aunque luego dijo que no , supongo que sería cuestión de dinero como siempre.
Ya estamos casi a las entrada de Talavera , depués de pasar por un camino se ve a lo lejos el Polideportivo del cual salimos, ya no queda nada, vamos a darle caña a ver si terminamos pronto, entramos por un parque cercanoy con un recorrido con unas cuantas curvas que no deja pillar un buen ritmo, pero ya estamos casi casi... ahí esta la entrada al aparcamiento del polideportivo y se oye por megafonía al un tio diciendo chorradas, venga 200 metros más.
De pronto oigo una bici detrás de mi , un tio que sprinta a falta de 100 metros ¿para que? ¿qué más le da 20 o 30 segundos más?, al cruzar la meta delante de mi le veo que tira la bici y le da un calambre en un gemelo ¿mereció la pena sprintar?.
Acabo un par de minutos antes de que hayan dado las 6 horas de travesía, me encuentro al profe de spinning en la meta esperandonos sorprendido de que yo entre el segundo del grupo.
Otro de mis compañeros, el que deje atrás al salir del pueblo de la “migas” entra a unos 10 minutos de mi y luego fueron llegando los demás el último llego más de una hora depues de mi, pero tan destrozado como o más que yo.
Estamos todos contentos por haber acabado sin ningún percance grave, y con un hambre que intentamos ducharnos lo más deprisa posible y “asaltar” el Burguer más cercano jejejeje.....
Estuvo muy bien la organización, los avituallamientos, la señalización y las “ayudas en carretera”, para ser la primera no ha estado nada nada mal, a ver que tal se da la próxima........
Para terminar con la bici antes de que llegase el invierno, decidimos tomar parte en una prueba ciclista que se realizaba en Talavera, yo nunca había participado en una prueba de este estilo pero tenía ganas de probarlo y como ibamos en grupo, tenía la idea de que la haríamos en compañía y tranquilamente.
Es lo que tiene que dentro de un grupo haya gente de distintos niveles de preparación que hay gente que no puede seguir el ritmo de otros más acostumbrados a rodar en estas pruebas, eramos 7 los que participabamos , al final llegamos todos desperdigados y con una buena paliza en el cuerpo.
Había dos recorridos a elegir, una ruta “corta” de 70 KM y otra “larga” de 110 KM, para que elegir la corta si total, vamos sobrados, de moral porque de fuerzas justitas.
La prueba tenía lugar un Sábado pero al ser la salida en teoría pronto pues decidimos irnos el Viernes por la tarde y quedarnos en el Albergue en el cual ya habíamos estado la vez anterior cuando fuimos a Jarandila.
Llegamos el Viernes por la noche a Talavera con el tiempo justo de recoger los dorsales para la prueba ya que preveiamos que hacerlo al día siguiente por la mañana sería engorroso y complicado.
Corriendo por “El Corte Inglés” para recoger el dichoso dorsal y con el tiempo justo para ir al Albergue a descansar, pero también teníamos que cenar, así que después de todo y de dejar las cosas en el Albergue nos fuimos a cenar por Talavera.
Entramos en un chino que nos recomendaron con la idea de llenarnos de hidratos para el día siguiente, y nos llenamos de hidratos y de lo que no eran hidratos, eramos 3 los que nos fuimos antes pero comimos como un regimiento después de la batalla.
La noche se hizo corta y al levantarnos los cocineros que nos iban a dar el desayuno no habían llegado, nos tuvimos que ir sin desayunar y comprar algo por ahí antes de que empezase la carrera.
La prueba en teoría empezaba a las 10:00 pero hasta las 10:30 no salimos por los problemas que habíamos previsto en las recogidas de dorsales, nunca había visto tantos ciclistas juntos y menos que estuviera yo dentro de esa marabunta, mi principal preocupación era no caerme ya que con tantos alrededor era lo mas fácil, incluso uno casi me tira antes de salir cuando estabamos quietos asi que imaginate en movimiento.
En la salida por mi miedo a caerme iba con muchas precauciones, y por eso perdi la estela de mis compañeros pero sabía que la prueba sería larga y que alguno alcanzaría antes de terminar.
Al principio eran caminos, que una vez habíamos salido del centro de Talavera, no eran lo suficientemente anchos para albergar a tanta gente y se formaban los clásicos atascos, con alguna que otra caida, además algunos tramos llenos de barro donde alguno cayó y se puso perdido para toda la prueba, ante las caidas alguno tuvimos que hechar pie a tierra, mejor dicho al barro , con lo cual los “automaticos” de las zapatillas se llenaban de barro y era más dificil pedalear, yo como era novato (y lo sigo siendo) con esos cacharros lo pase fatal hasta que abandonamos el barro y pudimos llegar a tramos mejores.
Al llegar a la vía pecuaria ya la gente empezo a tomar su espacio y el gran pelotón se disgregaba, el rodar se hacía más fácil y empezabas a disfrutar de todo aquello.
Tomé la decisión de seguir un ritmo cómodo mientras el recorrido fuera fácil ya que sabía que luego vendría lo complicado, lo que no imaginaba es que fuera tan tan complicado.
Todavía en terreno llano alcanzo al más rezagado de mis compañeros, llevabamos una hora de camino casi, y le digo que se ponga a mi rueda, me acompaña unos kilómetros pero mi ritmo era un poco superior y decide “quedarse”, no era cuestón de quemarse cuando todavía estabamos empezando.
Seguimos un buen rato llaneando y el firme estaba mas o menos aceptable, rodabas con esfuerzo pero dentro de un ritmo que te permitia apreciar el paisaje.
Pasamos un par de avituallamientos en el segundo era donde se separaban la ruta larga y la corta, veias que mucha gente hacía la corta y te preguntabas si no te habrías equivocado al elegir la larga, pero bueno ya estaba tomada la decisión asi que a tirar hacia delante, los avituallamientos estaban muy bien , bastante agua y bebidas isotónicas y fruta, platanos sobre todo, no se si habría para todos ya que todavía venía bastante gente por detrás de mi.
Al salir de una curva, zas, las primera en la frente, una pedazo de cuesta que me hizo preguntarme si esas eran las primeras cuestas, que se suponen que eran las fáciles, como serían las difíciles.
Mi bici, chirriaba como nunca pero confiaba en que me llevaría a la meta, pobre después de lo que tendría que pasar le daré la jubilación que se la ha ganado con creces.
Habíamos entrado en la zona con los primeros montes pero se hacía más o menos llevadero, el suelo era de camino y sin muchas piedras perfecto para una bici como la mia, pasaban los kilómetros y yo calculaba más o menos lo que todavía nos faltaba y veia que habríamos hecho un cuarto de carrera o por el estilo.
Las subidas cada vez se hacían mas pronunciadas pero estas no me preocupaban tanto como sus respectivas bajadas ya que yo no acostumbro a bajar esas pendientes y mi bici sin amortiguación no es la mejor para esas cosas, a veces pillaba tanta velocidad y temblaba tanto la bici que no veia , el miedo a una caida se apoderaba de mi, a veces bajaba con los frenos echados porque veia que si lo hacía la leche que me metía era segura.
Los caminos empeoraban según subíamos, ahora eran todo piedras sueltas y la inclinación era tal que a final casi todos optamos por tomar tierra y empujar la bici cuesta arriba, había algún valiente que intentaba hacerlo sobre la bici, pero el esfuerzo no valía la pena y la mayoría desistían o se caian y se daban con alguna piedra.
En estos momentos era cuando más aflraban los pinchazos y roturas de cadenas, caidas y demás problemas, ¿quién fue el genio que decidió meternos por aquí? Madre de dios no estamos ganado cada trago de agua que damos y cada gramo de alimento que ingerimos, empujar la bici por esas cuestas nos está cargando los gemelos en demasía.
En este tramo alcanzo a otros 3 de mis compañeros que iban juntos y que por diversas circunstancias voy dejando atrás, delante de mi ya sólo hay 2 de mis compañeros pero son los más preparados y tienenmás experiencia en estas pruebas, no creo que pueda alcanzarles.
Alternando estas trialeras y tramos de pura piedra parece que vamos llegando a lo más alto, cuando nos damos cuenta que hay que subir aun más.
La gente flipa, dice que si el pavo que diseñó el recorrido estaba fumado o algo, mientras mas cerca de la cima mas llano es el terreno y algunos podemos volver a montar en la bici, pero claro después de esas subidas, quedan las bajadas, su vieja, yo que soy un “acojonado” para estas cosas cuando veo pòr donde me tengo que lanzar estoy casi seguro que me la pego y de las gordas, hay tramos que por las caracteristicas de mi bici (rigida total sin suspensión ni ostias) pues tengo que bajar frenado del todo sino corro el riesgo de embalarme y salirme del camino.
La gente se lanza montaña abajo como si no hubiera riesgo , yo lo flipo de ver como bajan sin ningún miedo, para mi es inexplicable.
Los pinchazos se siguen sucediendo y veo a gente en las cunetas reparando o descansando, ya los kilómetros y el esfuerzo hacen mella aunque en los avituallamientos se descanse y se hidrate.
Menos mal que no llueve sino esto podría haber sido mucho peor, estamos llegando al que es el último avituallamiento antes de la meta , aquí en este pueblo es donde se supone que nos darán la famosas “migas manchegas” pero me parece que no las voy a probar, prefiero no ir muy pesado para lo que falta aunque se supone que lo peor ya ha pasado.
Al llegar al pueblo, seguimos bajando pero ya el camino es mejor, al salir de una curva me encuentro un todo terreno que sale del pueblo e intento hacerme a un lado, pero con tan mala suerte que me desequilibro me voy al borde del camino y resbalo.
Salgo por encima de la bici y menos mas que en vez de caer a plomo pude rodar sobre mi hombro y espalda, sino a parte del gran golpe que tuve en la cadera teniendo un moratón increible en el costado desde la cadera hasta casi la rodilla, podía haber caido sobre el hombro y haberme roto la clavicula.
Durante un par de segundos fui consciente de que me había caido pero no sabía donde estaba si en el camino , en una zanja o en el borde, sólo sentía el golpe de la cadera y la sensación de que había girado sobre mi cabeza, luego al llegar a casa comprobé que el casco presentaba una pequeña rotura, me levanté y vi que sólo tenía un par de rozaduras en la rodilla y cara, la cadera dolorida y una rabia por haberme caido.
Menos mal que a la bici no le pasó nada, me monté otra vez y entré en el pueblo donde ya había mucha gente probando las “migas”.
Despues de tomar una bebida isostónica y un par de platanos, me acerqué a los de cruz roja para que me limpiaran las heridas, fueron muy amables y allí me di cuenta que uno de mis compañeros me había alcanzado.
Después de descansar un poco y llenar los bidones de agua salimos para afrontar el último tramo, que precisamente no fue un paseo, nada más salir del pueblo tras un par de kilómetros llanos empezamos a subir otra vez, menos mal que era la parte facil jejejeje....
Mi compañero que al principio parecía que iba mejor que yo empieza a descolgarse y aunque no se si hice bien preferí seguir a mi ritmo, más que nada para no perjudicarnos ya que a lo mejor le obligaba a seguir un ritmo alto para él y yo me quedaba “pegado” si seguía con él.
Entonces me di cuenta que era el último tramo, ya no me tenía que parar hasta meta, no sabía cuanto tiempo llevaba encima de la bici lo único que quería era llegar lo antes posible y lo menos “destrozado” que me permitiera el terreno.
Ahora la más mínima cuesta se hacía larguísima y como era un tramo rompepiernas, es decir continuas subidas y bajadas , pues era lo que nos faltaba para terminar el día. No se cuanto me falta para llegar , esa incertidumbre te cansa más que cualquier otra cosa, siempre esperando que al pasar la siguiente loma se vea Talavera y con ello el final.
Las heridas de la caida casi no me duelen, en el llano bajo los piñones para llevar una pedalada más eficiente, pero el cambio chirría cada vez más, espero que aguante.
Es una continua riada de gente por el camino, creo que ahora hay más gente ¿?. Adelanto a uno que me pareció haber adelantado ya hace mucho rato, además me acuerdo de el porque no me pareció estar en muy buena forma ¿cuándo me adelantó?. Luego caí en la cuenta que la llegada era la misma que para los que habían hecho la ruta “corta” y que por eso estaba llegando antes que yo, por eso le adelante dos veces. Al unir nuestro recorrido a los de la otra ruta supuse que ya estaría la meta cerca.
Al fin al pasar un alto se ve Talavera, pero aún está lejos, además no se si entramos por el lado contrario de donde salimos y tenemos que cruzar toda la ciudad o no.
Después de cruzar un llano llegamos a una carretera donde la guardia civil nos hace parar para cruzarla, tenemos que esperar su autorización, pues manda huevos pararme ahora que ya falta poco , sólo falta que me empiece a doler todo por este parón, así algunos que había adelantado me alcanzan en ese punto.
Nos dejan pasar, luego me entero que aquello fue debido que había otro recorrido pero que pasaba por una finca particular que en principio había dado su permiso para cruzarla aunque luego dijo que no , supongo que sería cuestión de dinero como siempre.
Ya estamos casi a las entrada de Talavera , depués de pasar por un camino se ve a lo lejos el Polideportivo del cual salimos, ya no queda nada, vamos a darle caña a ver si terminamos pronto, entramos por un parque cercanoy con un recorrido con unas cuantas curvas que no deja pillar un buen ritmo, pero ya estamos casi casi... ahí esta la entrada al aparcamiento del polideportivo y se oye por megafonía al un tio diciendo chorradas, venga 200 metros más.
De pronto oigo una bici detrás de mi , un tio que sprinta a falta de 100 metros ¿para que? ¿qué más le da 20 o 30 segundos más?, al cruzar la meta delante de mi le veo que tira la bici y le da un calambre en un gemelo ¿mereció la pena sprintar?.
Acabo un par de minutos antes de que hayan dado las 6 horas de travesía, me encuentro al profe de spinning en la meta esperandonos sorprendido de que yo entre el segundo del grupo.
Otro de mis compañeros, el que deje atrás al salir del pueblo de la “migas” entra a unos 10 minutos de mi y luego fueron llegando los demás el último llego más de una hora depues de mi, pero tan destrozado como o más que yo.
Estamos todos contentos por haber acabado sin ningún percance grave, y con un hambre que intentamos ducharnos lo más deprisa posible y “asaltar” el Burguer más cercano jejejeje.....
Estuvo muy bien la organización, los avituallamientos, la señalización y las “ayudas en carretera”, para ser la primera no ha estado nada nada mal, a ver que tal se da la próxima........
Jarandilla de la Vera , Cáceres.....
Un día Mayo o Junio , antes de la sesión de spinning, me comenta el monitor “ ¿podíamos hacer una pequeña ruta desde aquí (Madrid) hasta Jarandilla de la vera (Extremadura) con la Mountain bike?”.
Me sale la inevitable pregunta:
“¿Cuántos kilómetros es la broma?”,
“muy pocos unos 220 para ir y otros 220 para volver, en un fin de semana lo hacemos”
“¿tu te has dado un golpe en la cabeza verdad? ¿en pleno Julio con el calor?”
Lo dejamos ahí hasta que unos días más tarde me dice un compañero, “¿Tu vas a hacer la ruta esa hasta Jarandilla?” , pienso “Este colgao se lo ha tomado en serio, nos quiere matar a todos”.
Pues después de varios comentarios y bromas acerca de la “aventura” quedamos que para el puente del 25 de Julio , es decir Viernes , Sábado y Domingo realizariamos la gesta, pero al no saber los caminos muy bien, la idea era seguir el borde de la Nacional V.
Pues decidimos salir el día 25 Viernes, ir hasta Talavera de la Reina (más o menos 120 Km), dormir allí y el Sábado realizar el resto hasta Jarandilla de la Vera (otros 120 Km),dormir en el camping de allí, volviendo el Domingo en coche.
Yo tenía miedo de cómo me responderían las fuerzas el segundo día, que era el duro ya que había que subir un puerto de montañita que aunque parezca una mierda en coche, si tienes que subirlos con una bici te parece el puerto más duro que haya en el mundo si no estás acostumbrado a largas jornadas sobre la bicicleta.
El Viernes a las 8 de la mañana, estábamos 8 personas reunidas con sus bicis y mochilas o bolsas, para emprender una autentica aventura, 7 del género masculino y una valiente fémina dispuestos a “disfrutar” de un paseo veraniego en bici.
Los primeros kilómetros todo iba bien, sin problemas y todo era muy relajado, risas hasta que empezamos a adentrarnos en territorio desconocido, empiezan las primeras dudas sobre el camino a seguir y lo único claro era que teníamos que seguir junto a la Nacional V hasta Talavera , luego ya desde Talavera tendríamos un “lugareño” que nos guiaría hasta Jarandilla, su pueblo.
Llegando a Santa cruz de Retamar, paramos en una sombra para descansar y beber un poco ya que el sol ya pegaba fuerte después de 50 Km, ya el cansancio empezaba a hacerse patente en algunos y aunque ánimos no faltaban para continuar, las fuerzas si.
En este punto del trayecto tuvimos que dejar en el camino, no sin asegurarnos que vendrían a auxiliarlos, a dos compañeros de trayecto. Nuestra compañera y otro miembro volvieron al punto de partida cuando todavía nos quedaba más de la mitad de la etapa y esto sembró la duda de si llegariamos todos al final.
Quedábamos 6 en liza, y con las fuerzas que nos quedaban , retomamos camino ya casi llegando a tierras Toledanas.
El sol apretaba de lo lindo y ya las previsiones de horario no se correspondian con nuestro esfuerzo, sabíamos que iba a ser duro pero esto empezaba a superarnos, parabamos en cada gasolinera del camino para comprar agua y recibir un poco de sombra. La crema solar nos la untabamos como mantequilla sobre tostadas y en cuanto podíamos, los cascos iban fuera, para sentir la más mínima brisa sobre nuestras cabezas, nos mirabamos unos a otros y nos reíamos por no llorar.
Ya el sudor y las marcas del sol sobre nuestra piel eran visibles a lo lejos, nuestro pedaleo se volvía más cadencioso y lento, parando cada vez por agua o por tener que tomar la decisión sobre que camino seguir. Muchas veces al bordear la carretera y los automovilistas y camioneros, al vernos a esas horas intempestivas de la tarde, con el sol en pleno esplendor, pedalear por aquellos caminos secos de la estepa castellana nos pitaban y se reian de esos locos pobres imitadores del “Tour deFrancia”.
Pedalear bajo el sol que te quema la piel , no es fácil y a veces cuando el camino se tornaba dificil, pues tambien corriamos el riesgo de una caida , lo cual allí en mitad del campo pues no tendría solución fácil si pasaba algo. Los Kilómetros pasaban demasiado lentos y las ganas por llegar crecian de forma inversamente proporcional a la distancia que nos quedaba por recorrer, cada vez que parábamos veiamos que la diferencia de tonalidad entre la piel expuesta al sol y la que no era cada vez mayor, no se pero creo que alguno corrimos el riesgo de padecer una insolación pero fuimos capeando el temporal como podíamos.
A estas alturas no sabiamos que era mejor, si parar con lo que cuesta volver a ponerse en marcha o seguir cada vez mas cansados, pero con la certeza de que cuanto antes lleguemos antes descansaríamos ya que en teoría la etapa de mañana sería la dura.
Mirando los carteles del borde de la carretera vamos viendo que cada vez queda menos para Talavera, pero una vez llegados allí aun teníamos que encontrar el Albergue para dormir.
Los caminos estaban mucho peor de lo que nos habríamos imaginado, llenos de pedruscos como pelotas de tenis y cada vez que había un “puente” sobre la carretera pues había que subirlo, con lo cual estabamos casi al límite de nuestras fuerzas aun avituallandonos por el camino, cada vez que parabamos en una gasolinera, los encargados al vernos llegar en bici y a esas horas de la tarde , cuando todo el mundo duerme la siesta, nos preguntaban si nos habíamos perdido y al contarles lo que estabamos haciendo pues nos daban por locos, unos moteros al vernos nos dijeron que nunca habian estado tan contentos de tener motor en sus “burras” al ver el estado tan lamentable que debíamos tener.
Faltando unos 20 Km para llegar, damos gracias porque el camino empieza a mejorar y el sol ya no pega tanto a esas horas de la tarde, llevamos casi 9 horas sobre la bici y todavía queda un tramo, intentamos animarnos y pensar en llegar lo antes posible, planemaos parar una vez más en una gasolinera justo antes de entrar a Talavera y luego otra vez mas para preguntar donde está el Albergue.
Sacamos fuerzas de flaqueza para afrontar el último tramo, lo que queda hasta la gasolinera es casi llano , pero llegamos con tanta hambre que aparte de agua compramos de todo lo que se nos ocurrió para comer, yo pensaba que luego no comeriamos al llegar al Albergue, que equivocado estaba jejejeje....
Una vez repuestas las fuerzas pensabamos que ya estaba casi hecho , pero... decidimos entrar a Talavera por la carretera y atravesarla en vez de rodearla y evitar así el tráfico.
Aparte del cansancio pues el continuo pasar de coches a nuestro lado aumentaba el nerviosismo y por tanto el cansancio que acumulabamos.
Tuvimos que cruzar todo el pueblo y mas o menos en el centro, llamamos al Albergue para tener la ubicación exacta, estaba en el otro lado de Talavera y debíamos encontrar la carretera correcta de salida, a cada uno que preguntabamos nos decía un sitio distinto, teniendo que parar cada poco tiempo lo cual nos retrasaba aun mas.
Estabamos deseando llegar y nos cruzabamos entre los coches por el tráfico existente, en varias rotondas tuvimos que nadar con cuidado con los coches y en la carretera era peor debido a la velocidad con que nos rebasaban.
Una vez cogido el camino correcto, pues pedaleabamos con las fuerzas que nos quedaban para llegar y bajarnos de la bici, casi no sentíamos las piernas y el trasero, los brazos acalambrados y con un calor increible acumulado durante el día.
Al fin vemos el sitio, es un antiguo colegio-internado en las afueras donde ahora se realizan campamentos veraniegos para niños, estaba lleno de niños y al vernos llegar flipaban con nosotros y nuestras pintas de locos, después de 11 horas pedaleando por fin llegamos.
Al llegar lo primero, pillar habitaciones, concertar la cena y desayuno del día siguiente, guardar las bicis y ..... a la piscina , más que hambre o cansancio lo que teníamos eran ganas de quitarnos el calor que albergabamos en el cuerpo después de toda la jornada bajo el sol. En las duchas de la piscina el agua debía estar helada pero no nos importó lo más mínimo, las marcas del sol que se notaban desde los bordes de nuetros maillots y cullotes nos durarian varias semanas y creo que salía vapor cuando nos metimos en la piscina, aunque el agua estuviera un poco caliente, ya se sabe llena de niños....
Luego una ducha en condiciones y listos para cenar, comimos como si no lo hubieramos hecho en semanas y eso que siempre caía algo en cada parada del trayecto, nos daba igual como estuviera, nosotros encantados con la cena salvo por una cosa, no tenían cerveza jajaja y eso molestó sobremanera a uno de los nuestros, le pareció algo imperdonable ya que lo consideraba casi imprescindible antes de dormir.
Nos preocupaba mucho el descansar bien ya que al día siguiente tendríamos una jornada más dura si cabe, pero temíamos que los niños o los monitores del campamento metieran mucho ruido y no nos dejaran dormir.
No hubo ningún problema, para mi por lo menos, yo me quede frito enseguida y hasta por la mañana para tomar una ducha antes del desayuno dormí como un bendito. Desayunamos también con ganas, ya que sabíamos que lo ibamos a “quemar “ todo durante la jornada, al principio había un silencio que contrastaba con el bullicio a nuestra llegada pero es que todavía los niños no se habían levantado, después del desayuno a probar las bicis, que nos quedaba un duro camino hasta Jarandilla.
Repostamos todo lo posible y volvemos a poner las alforjas en orden antes de reemprender la marcha, volviendo a Talavera y luego tomando el desvio hacia Extremadura, siempre al borde de la Nacional V.
Ya se sabía a esas alturas que el sol iba a pegar tanto o más que ayer así que en la primera parada ya acabamos con los botes de crema solar y con un poco de preocupación pero con alegría, recelando de nuestras fuerzas pero con ganas de afrontar la etapa decidimos seguir al “lugareño” por la carretera.
Dios¡¡¡¡ bendita carretera, comparada con los caminos infames que recorrimos el día anterior aquello nos parecía un paseo, claro que estabamos en la parte llana, otro cantar sería cuando la misma empezase a inclinarse y el sol nos diese con más fuerza.
Queríamos llegar para la hora de comer a Navalmoral de la Mata para comer y descansar un poco antes de subir el “Puerto especial de Jarandilla” , por eso al ser el camino favorable avanzamos mucho en comparación con el día anterior, ibamos en fila por el arcén intentando avanzar lo más rápido y juntos posibles aunque ya se veia que las fuerzas de todos no eran las mismas.
Afortunadamente el tráfico no era mucho y los conductores nos respetaban lo suficiente como para no tener ningún susto adicional, rodábamos facil y en cuanto asomaba la sed las botellas de agua seguian cayendo sin piedad.
Llegamos a una desviación en la cual nos apartabamos de la carretera principal y nos disponíamos a cruzar un pueblo entrando por el polígono industrial en las afueras, el polígono parecía un pueblo fantasma, ni un alma a esas horas y en verano, entramos en el pueblo y empezaban las primeras rampas de el día de hoy.
Se veía que no todos ibamos igual de fuerzas a las primeras pedaladas ya había gente que empezaba a romper el grupo, era pronto todavía y queríamos llegar todos juntos por lo menos hasta la hora de comer.
Yo me quede con el más rezagado para tirar un poco de él, mientras los demás nos “indicaban” el camino a seguir, de vez en cuando parabamos en algun sitio o en una gasolinera para reagruparnos y ver que tal ibamos. Cada vez eramos más prudentes en nuestras manifestaciones de alegría ya que teníamos que ahorrar todas las fuerzas posibles, pero las rampas aunque pequeñas nos hacian disminuir el ritmo y el cansancio en las piernas aparecía de forma cada vez más evidente.
Faltaba poco para llegar a nuestro destino para la hora de comer “Navalmoral de la Mata”, hasta ahora vatodo bastante bien, todo da señales de que podremos llegar sin problemas, incluso nuestros amigos que van al camping de Jarandilla para esperarnos alli , se ofrecen a llevar las mochilas con el peso extra para que nuestra subida sea mas “ligera”, para ello quedamos en encontrarnos a las afueras del pueblo darles las mochilas, ellos que siguieran hasta Jarandilla y nosotros parariamos en el pueblo para comer antes de afrontar “la subida”.
En media hora escasa por caminos no muy dificiles y escasamente transitados logramos llegar a nuestro punto de encuentro, al vernos nos decian que en nuestros rostros ya se reflejaban el esfuerzo realizado hasta el momento y nos animaban diciendo que ya casi habiamos logrado nuestro objetivo.
Decidimos partir cuanto antes hasta el pueblo y comer para ver si después nos daba tiempo a descansar un “poquito”. Al llegar nos dirigimos al Bar de un “amigo” de uno de los componentes de la travesía, algunos se comieron hasta dos bocatas de los grandes y otro se metió un menú completo entre pecho y espalda, yo pensaba que para subir no era lo mas indicado, pero bueno al fin y al cabo nos iba a hacer falta de todo para llegar hasta arriba.
Despues de “devorar” literalmente las viandas, nos dirigimos a un parque y abandonando las “bicis” nos tumbamos en el cesped, yo seguía nervioso y quería reemprender la marcha lo antes posible, pero mis compañeros no estaban por la labor, estuvimos una hora tumbados o casi en el ceesped, alguno incluso se echó una siesta, todo valía con tal de poder llegar a nuestro destino de la manera más digna posible.
Al fin después de más de una hora de relax, no ponemos en marcha, la gente sin las mochilas ni demás bartulos iba más ligera, todos salvo yo que decidí llegar con todo mi equipaje encima de la burra, “yo llego como salí , con un par......” no se si fue una decisión errónea, probablemente si, pero estaba dispuesto a ello.
Ponemos rumbo a la carretera que nos llevará a Jarandilla , vamos todos “temerosos” pero deseando afrontarlo ya, mientras antes empecemos, antes terminaremos y yo también tenía miedo que se nos hiciera de noche y no hubieramos llegado todavía.
Justo antes de subir a lo bestia, hacemos la última parada, en una gasolinera al pie de la subida desde la cual podemos observar como es el “bicho”, hasta que no lo ves no sabes a ciencia cierta como será y visto desde lejos ya impresionaba la subida, si fueramos frescos de furezas se nos haría duro, pero después de día y medio de travesía con casi 19 horas encima de la bicicleta, no queríamos ni pensar como sería el trayecto que nos quedaba.
Paramos en la gasolinera y nos ecasquetabamos las últimas botellas de agua para el cuerpo y lo que no podíamos beber iba a los bidones, justo nos encontramos con otro coche rezagado de nuestros amigos que se dirigian al camping para prepararlo todo para nuestra llegada, ellos bromeaban diciendo que si alguno no llegaba que llamaramos por movil para que fueran a buscarlo y creo que a mas de uno le dieron ganas de subirse a la furgoneta ahí mismo.
Nos despedimos hasta dentro de unas horas, en realidad no sabíamos cuantas, y al estar relativamente cerca del pueblo pues el tráfico de coches iba aumentando, el “lugareño” del grupo nos dijo que era mejor apartarnos de la carretera y subir por los caminos entre la montaña por la carretera “vieja”, joder como sería de vieja que ya no había ni carretera.
No había carretera pero si había numerosos árboles que por fortuna tapaban el sol de justicia que teníamos en esos momentos, empezamos subiendo normal pero poco a poco bajabamos los plato sy subiamos los piñones hasta que ya ibamos en lo mas bajo , hacíamos el molinillo pero nada, esas cuestas eran de lo peorcito que había visto hasta ese momento, vamos que ni en lasretransmisiones de Tour de Francia había visto yo esas cosas, claro que desde el sofa de casa se sube los puertos de puta madre con una cervecita y preguntandote porque no salta el “vago” ese a por el otro que se escapa, pues no salta porque va jodido, tan jodido como yo ahora. Las gotas de sudor que me caen son tan gruesas como si fueran de tormenta veraniega y en los tramos que la pendiente te exige ponerte de pie me voy cagando en todo lo que se menea.
De los seis que vamos dos van detrás de mi y a otro estoy a punto de sobrepasarles, ahora es cuando me digo que porque cojones no habré dejado mis bolsas en la furgoneta, que subir con este peso extra me va a matar, mira que soy bruto.
Poco a poco se va suavizando la subida o eso creo, llegamos a un cruce y tomamos el camino equivocado ahora nos encontramos con una valla que impide el paso y al otro lado el camino se convierte en un sembrado. Uno se cabreo tanto que tiro la bici al suelo y se puso a darle patadas, jajaja, a lo que llega la deseperación, claro a los demás nos puso de cabrones para arriba al ver que nos reiamos.
No queda otro remedio que volver a la carretera y llegar ya por ella con el peligro añadido que los coches circulan a gran velocidad a nuestro lado. El grupo que estaba junto al volver a la carretera ya se va deshaciendo poco a poco , cada uno sube con las fuerzas que le quedan , ahora me pregunto porque “Paca” no pesara un poco menos para poder subir mejor. Estoy casi sin aliento voy a echar mano del agua y veo que ...... coño ¡¡¡ no tengo agua ¡¡¡¡ me cago en tooooooooo ¡¡¡ voy a ver si alguno de estos se apiada y me da u traguito porque si no veo que no llego.
Menos mal que el alma caritativa de mi compañero me da un sorbo de agua, ¿pero es que este jodido pueblo lo han puesto mas arriba de las nubes? Cuestas y cuestas, y luego mas cuestas.......cuando creeemos ver lo que es el principio del pueblo pues faltan dos kilometros todavía y no son precisamente cuesta abajo.
Ya chirria toda mi bici ¿o soy yo?, que ganas de llegar ya a mis compañeros de delante ya no los veo y a los que vienen por detrás tampoco, cuando vemos el cartel de bienvenido a Jarandilla casi se me caen las lagrimas, si no fuera porque estaba tan seco, nos tumbamos a los pies del dichoso cartelito y nos sacamos varias fotos.
Decidimos esperar a todos en dicho lugar, antes de ir al camping , que como no podía ser de otra forma estaba cruzando el pueblo y en lo mas alto de la montañita.
Asi qe despues de comer y beber un poco afrontamos el último tramo cruzando el pueblo que en esas fechas esta a tope de gente y coches, pero con la alegría de saber que ya habíamos llegado, la gente nos esperaba en el camping y al vernos tan destrozados nos dijeron que no nos preocuparamos por nada, que a la ducha y luego a las tiendas a descansar para ir a cenar .
La cena me supo buenísima, que hambre¡¡¡¡¡ , luego casi no pude dormir en la tienda estaba demasiado cansado y había mucho ruido pero ya habíamos llegado, prueba superada y ya nos veríamos en la próxima, eso si , para la próxima quisiera estranar “burra” pero me da pena dejar a la “Paca” con lo bien que se ha portado siempre....
Ya veremos que hago.
Me sale la inevitable pregunta:
“¿Cuántos kilómetros es la broma?”,
“muy pocos unos 220 para ir y otros 220 para volver, en un fin de semana lo hacemos”
“¿tu te has dado un golpe en la cabeza verdad? ¿en pleno Julio con el calor?”
Lo dejamos ahí hasta que unos días más tarde me dice un compañero, “¿Tu vas a hacer la ruta esa hasta Jarandilla?” , pienso “Este colgao se lo ha tomado en serio, nos quiere matar a todos”.
Pues después de varios comentarios y bromas acerca de la “aventura” quedamos que para el puente del 25 de Julio , es decir Viernes , Sábado y Domingo realizariamos la gesta, pero al no saber los caminos muy bien, la idea era seguir el borde de la Nacional V.
Pues decidimos salir el día 25 Viernes, ir hasta Talavera de la Reina (más o menos 120 Km), dormir allí y el Sábado realizar el resto hasta Jarandilla de la Vera (otros 120 Km),dormir en el camping de allí, volviendo el Domingo en coche.
Yo tenía miedo de cómo me responderían las fuerzas el segundo día, que era el duro ya que había que subir un puerto de montañita que aunque parezca una mierda en coche, si tienes que subirlos con una bici te parece el puerto más duro que haya en el mundo si no estás acostumbrado a largas jornadas sobre la bicicleta.
El Viernes a las 8 de la mañana, estábamos 8 personas reunidas con sus bicis y mochilas o bolsas, para emprender una autentica aventura, 7 del género masculino y una valiente fémina dispuestos a “disfrutar” de un paseo veraniego en bici.
Los primeros kilómetros todo iba bien, sin problemas y todo era muy relajado, risas hasta que empezamos a adentrarnos en territorio desconocido, empiezan las primeras dudas sobre el camino a seguir y lo único claro era que teníamos que seguir junto a la Nacional V hasta Talavera , luego ya desde Talavera tendríamos un “lugareño” que nos guiaría hasta Jarandilla, su pueblo.
Llegando a Santa cruz de Retamar, paramos en una sombra para descansar y beber un poco ya que el sol ya pegaba fuerte después de 50 Km, ya el cansancio empezaba a hacerse patente en algunos y aunque ánimos no faltaban para continuar, las fuerzas si.
En este punto del trayecto tuvimos que dejar en el camino, no sin asegurarnos que vendrían a auxiliarlos, a dos compañeros de trayecto. Nuestra compañera y otro miembro volvieron al punto de partida cuando todavía nos quedaba más de la mitad de la etapa y esto sembró la duda de si llegariamos todos al final.
Quedábamos 6 en liza, y con las fuerzas que nos quedaban , retomamos camino ya casi llegando a tierras Toledanas.
El sol apretaba de lo lindo y ya las previsiones de horario no se correspondian con nuestro esfuerzo, sabíamos que iba a ser duro pero esto empezaba a superarnos, parabamos en cada gasolinera del camino para comprar agua y recibir un poco de sombra. La crema solar nos la untabamos como mantequilla sobre tostadas y en cuanto podíamos, los cascos iban fuera, para sentir la más mínima brisa sobre nuestras cabezas, nos mirabamos unos a otros y nos reíamos por no llorar.
Ya el sudor y las marcas del sol sobre nuestra piel eran visibles a lo lejos, nuestro pedaleo se volvía más cadencioso y lento, parando cada vez por agua o por tener que tomar la decisión sobre que camino seguir. Muchas veces al bordear la carretera y los automovilistas y camioneros, al vernos a esas horas intempestivas de la tarde, con el sol en pleno esplendor, pedalear por aquellos caminos secos de la estepa castellana nos pitaban y se reian de esos locos pobres imitadores del “Tour deFrancia”.
Pedalear bajo el sol que te quema la piel , no es fácil y a veces cuando el camino se tornaba dificil, pues tambien corriamos el riesgo de una caida , lo cual allí en mitad del campo pues no tendría solución fácil si pasaba algo. Los Kilómetros pasaban demasiado lentos y las ganas por llegar crecian de forma inversamente proporcional a la distancia que nos quedaba por recorrer, cada vez que parábamos veiamos que la diferencia de tonalidad entre la piel expuesta al sol y la que no era cada vez mayor, no se pero creo que alguno corrimos el riesgo de padecer una insolación pero fuimos capeando el temporal como podíamos.
A estas alturas no sabiamos que era mejor, si parar con lo que cuesta volver a ponerse en marcha o seguir cada vez mas cansados, pero con la certeza de que cuanto antes lleguemos antes descansaríamos ya que en teoría la etapa de mañana sería la dura.
Mirando los carteles del borde de la carretera vamos viendo que cada vez queda menos para Talavera, pero una vez llegados allí aun teníamos que encontrar el Albergue para dormir.
Los caminos estaban mucho peor de lo que nos habríamos imaginado, llenos de pedruscos como pelotas de tenis y cada vez que había un “puente” sobre la carretera pues había que subirlo, con lo cual estabamos casi al límite de nuestras fuerzas aun avituallandonos por el camino, cada vez que parabamos en una gasolinera, los encargados al vernos llegar en bici y a esas horas de la tarde , cuando todo el mundo duerme la siesta, nos preguntaban si nos habíamos perdido y al contarles lo que estabamos haciendo pues nos daban por locos, unos moteros al vernos nos dijeron que nunca habian estado tan contentos de tener motor en sus “burras” al ver el estado tan lamentable que debíamos tener.
Faltando unos 20 Km para llegar, damos gracias porque el camino empieza a mejorar y el sol ya no pega tanto a esas horas de la tarde, llevamos casi 9 horas sobre la bici y todavía queda un tramo, intentamos animarnos y pensar en llegar lo antes posible, planemaos parar una vez más en una gasolinera justo antes de entrar a Talavera y luego otra vez mas para preguntar donde está el Albergue.
Sacamos fuerzas de flaqueza para afrontar el último tramo, lo que queda hasta la gasolinera es casi llano , pero llegamos con tanta hambre que aparte de agua compramos de todo lo que se nos ocurrió para comer, yo pensaba que luego no comeriamos al llegar al Albergue, que equivocado estaba jejejeje....
Una vez repuestas las fuerzas pensabamos que ya estaba casi hecho , pero... decidimos entrar a Talavera por la carretera y atravesarla en vez de rodearla y evitar así el tráfico.
Aparte del cansancio pues el continuo pasar de coches a nuestro lado aumentaba el nerviosismo y por tanto el cansancio que acumulabamos.
Tuvimos que cruzar todo el pueblo y mas o menos en el centro, llamamos al Albergue para tener la ubicación exacta, estaba en el otro lado de Talavera y debíamos encontrar la carretera correcta de salida, a cada uno que preguntabamos nos decía un sitio distinto, teniendo que parar cada poco tiempo lo cual nos retrasaba aun mas.
Estabamos deseando llegar y nos cruzabamos entre los coches por el tráfico existente, en varias rotondas tuvimos que nadar con cuidado con los coches y en la carretera era peor debido a la velocidad con que nos rebasaban.
Una vez cogido el camino correcto, pues pedaleabamos con las fuerzas que nos quedaban para llegar y bajarnos de la bici, casi no sentíamos las piernas y el trasero, los brazos acalambrados y con un calor increible acumulado durante el día.
Al fin vemos el sitio, es un antiguo colegio-internado en las afueras donde ahora se realizan campamentos veraniegos para niños, estaba lleno de niños y al vernos llegar flipaban con nosotros y nuestras pintas de locos, después de 11 horas pedaleando por fin llegamos.
Al llegar lo primero, pillar habitaciones, concertar la cena y desayuno del día siguiente, guardar las bicis y ..... a la piscina , más que hambre o cansancio lo que teníamos eran ganas de quitarnos el calor que albergabamos en el cuerpo después de toda la jornada bajo el sol. En las duchas de la piscina el agua debía estar helada pero no nos importó lo más mínimo, las marcas del sol que se notaban desde los bordes de nuetros maillots y cullotes nos durarian varias semanas y creo que salía vapor cuando nos metimos en la piscina, aunque el agua estuviera un poco caliente, ya se sabe llena de niños....
Luego una ducha en condiciones y listos para cenar, comimos como si no lo hubieramos hecho en semanas y eso que siempre caía algo en cada parada del trayecto, nos daba igual como estuviera, nosotros encantados con la cena salvo por una cosa, no tenían cerveza jajaja y eso molestó sobremanera a uno de los nuestros, le pareció algo imperdonable ya que lo consideraba casi imprescindible antes de dormir.
Nos preocupaba mucho el descansar bien ya que al día siguiente tendríamos una jornada más dura si cabe, pero temíamos que los niños o los monitores del campamento metieran mucho ruido y no nos dejaran dormir.
No hubo ningún problema, para mi por lo menos, yo me quede frito enseguida y hasta por la mañana para tomar una ducha antes del desayuno dormí como un bendito. Desayunamos también con ganas, ya que sabíamos que lo ibamos a “quemar “ todo durante la jornada, al principio había un silencio que contrastaba con el bullicio a nuestra llegada pero es que todavía los niños no se habían levantado, después del desayuno a probar las bicis, que nos quedaba un duro camino hasta Jarandilla.
Repostamos todo lo posible y volvemos a poner las alforjas en orden antes de reemprender la marcha, volviendo a Talavera y luego tomando el desvio hacia Extremadura, siempre al borde de la Nacional V.
Ya se sabía a esas alturas que el sol iba a pegar tanto o más que ayer así que en la primera parada ya acabamos con los botes de crema solar y con un poco de preocupación pero con alegría, recelando de nuestras fuerzas pero con ganas de afrontar la etapa decidimos seguir al “lugareño” por la carretera.
Dios¡¡¡¡ bendita carretera, comparada con los caminos infames que recorrimos el día anterior aquello nos parecía un paseo, claro que estabamos en la parte llana, otro cantar sería cuando la misma empezase a inclinarse y el sol nos diese con más fuerza.
Queríamos llegar para la hora de comer a Navalmoral de la Mata para comer y descansar un poco antes de subir el “Puerto especial de Jarandilla” , por eso al ser el camino favorable avanzamos mucho en comparación con el día anterior, ibamos en fila por el arcén intentando avanzar lo más rápido y juntos posibles aunque ya se veia que las fuerzas de todos no eran las mismas.
Afortunadamente el tráfico no era mucho y los conductores nos respetaban lo suficiente como para no tener ningún susto adicional, rodábamos facil y en cuanto asomaba la sed las botellas de agua seguian cayendo sin piedad.
Llegamos a una desviación en la cual nos apartabamos de la carretera principal y nos disponíamos a cruzar un pueblo entrando por el polígono industrial en las afueras, el polígono parecía un pueblo fantasma, ni un alma a esas horas y en verano, entramos en el pueblo y empezaban las primeras rampas de el día de hoy.
Se veía que no todos ibamos igual de fuerzas a las primeras pedaladas ya había gente que empezaba a romper el grupo, era pronto todavía y queríamos llegar todos juntos por lo menos hasta la hora de comer.
Yo me quede con el más rezagado para tirar un poco de él, mientras los demás nos “indicaban” el camino a seguir, de vez en cuando parabamos en algun sitio o en una gasolinera para reagruparnos y ver que tal ibamos. Cada vez eramos más prudentes en nuestras manifestaciones de alegría ya que teníamos que ahorrar todas las fuerzas posibles, pero las rampas aunque pequeñas nos hacian disminuir el ritmo y el cansancio en las piernas aparecía de forma cada vez más evidente.
Faltaba poco para llegar a nuestro destino para la hora de comer “Navalmoral de la Mata”, hasta ahora vatodo bastante bien, todo da señales de que podremos llegar sin problemas, incluso nuestros amigos que van al camping de Jarandilla para esperarnos alli , se ofrecen a llevar las mochilas con el peso extra para que nuestra subida sea mas “ligera”, para ello quedamos en encontrarnos a las afueras del pueblo darles las mochilas, ellos que siguieran hasta Jarandilla y nosotros parariamos en el pueblo para comer antes de afrontar “la subida”.
En media hora escasa por caminos no muy dificiles y escasamente transitados logramos llegar a nuestro punto de encuentro, al vernos nos decian que en nuestros rostros ya se reflejaban el esfuerzo realizado hasta el momento y nos animaban diciendo que ya casi habiamos logrado nuestro objetivo.
Decidimos partir cuanto antes hasta el pueblo y comer para ver si después nos daba tiempo a descansar un “poquito”. Al llegar nos dirigimos al Bar de un “amigo” de uno de los componentes de la travesía, algunos se comieron hasta dos bocatas de los grandes y otro se metió un menú completo entre pecho y espalda, yo pensaba que para subir no era lo mas indicado, pero bueno al fin y al cabo nos iba a hacer falta de todo para llegar hasta arriba.
Despues de “devorar” literalmente las viandas, nos dirigimos a un parque y abandonando las “bicis” nos tumbamos en el cesped, yo seguía nervioso y quería reemprender la marcha lo antes posible, pero mis compañeros no estaban por la labor, estuvimos una hora tumbados o casi en el ceesped, alguno incluso se echó una siesta, todo valía con tal de poder llegar a nuestro destino de la manera más digna posible.
Al fin después de más de una hora de relax, no ponemos en marcha, la gente sin las mochilas ni demás bartulos iba más ligera, todos salvo yo que decidí llegar con todo mi equipaje encima de la burra, “yo llego como salí , con un par......” no se si fue una decisión errónea, probablemente si, pero estaba dispuesto a ello.
Ponemos rumbo a la carretera que nos llevará a Jarandilla , vamos todos “temerosos” pero deseando afrontarlo ya, mientras antes empecemos, antes terminaremos y yo también tenía miedo que se nos hiciera de noche y no hubieramos llegado todavía.
Justo antes de subir a lo bestia, hacemos la última parada, en una gasolinera al pie de la subida desde la cual podemos observar como es el “bicho”, hasta que no lo ves no sabes a ciencia cierta como será y visto desde lejos ya impresionaba la subida, si fueramos frescos de furezas se nos haría duro, pero después de día y medio de travesía con casi 19 horas encima de la bicicleta, no queríamos ni pensar como sería el trayecto que nos quedaba.
Paramos en la gasolinera y nos ecasquetabamos las últimas botellas de agua para el cuerpo y lo que no podíamos beber iba a los bidones, justo nos encontramos con otro coche rezagado de nuestros amigos que se dirigian al camping para prepararlo todo para nuestra llegada, ellos bromeaban diciendo que si alguno no llegaba que llamaramos por movil para que fueran a buscarlo y creo que a mas de uno le dieron ganas de subirse a la furgoneta ahí mismo.
Nos despedimos hasta dentro de unas horas, en realidad no sabíamos cuantas, y al estar relativamente cerca del pueblo pues el tráfico de coches iba aumentando, el “lugareño” del grupo nos dijo que era mejor apartarnos de la carretera y subir por los caminos entre la montaña por la carretera “vieja”, joder como sería de vieja que ya no había ni carretera.
No había carretera pero si había numerosos árboles que por fortuna tapaban el sol de justicia que teníamos en esos momentos, empezamos subiendo normal pero poco a poco bajabamos los plato sy subiamos los piñones hasta que ya ibamos en lo mas bajo , hacíamos el molinillo pero nada, esas cuestas eran de lo peorcito que había visto hasta ese momento, vamos que ni en lasretransmisiones de Tour de Francia había visto yo esas cosas, claro que desde el sofa de casa se sube los puertos de puta madre con una cervecita y preguntandote porque no salta el “vago” ese a por el otro que se escapa, pues no salta porque va jodido, tan jodido como yo ahora. Las gotas de sudor que me caen son tan gruesas como si fueran de tormenta veraniega y en los tramos que la pendiente te exige ponerte de pie me voy cagando en todo lo que se menea.
De los seis que vamos dos van detrás de mi y a otro estoy a punto de sobrepasarles, ahora es cuando me digo que porque cojones no habré dejado mis bolsas en la furgoneta, que subir con este peso extra me va a matar, mira que soy bruto.
Poco a poco se va suavizando la subida o eso creo, llegamos a un cruce y tomamos el camino equivocado ahora nos encontramos con una valla que impide el paso y al otro lado el camino se convierte en un sembrado. Uno se cabreo tanto que tiro la bici al suelo y se puso a darle patadas, jajaja, a lo que llega la deseperación, claro a los demás nos puso de cabrones para arriba al ver que nos reiamos.
No queda otro remedio que volver a la carretera y llegar ya por ella con el peligro añadido que los coches circulan a gran velocidad a nuestro lado. El grupo que estaba junto al volver a la carretera ya se va deshaciendo poco a poco , cada uno sube con las fuerzas que le quedan , ahora me pregunto porque “Paca” no pesara un poco menos para poder subir mejor. Estoy casi sin aliento voy a echar mano del agua y veo que ...... coño ¡¡¡ no tengo agua ¡¡¡¡ me cago en tooooooooo ¡¡¡ voy a ver si alguno de estos se apiada y me da u traguito porque si no veo que no llego.
Menos mal que el alma caritativa de mi compañero me da un sorbo de agua, ¿pero es que este jodido pueblo lo han puesto mas arriba de las nubes? Cuestas y cuestas, y luego mas cuestas.......cuando creeemos ver lo que es el principio del pueblo pues faltan dos kilometros todavía y no son precisamente cuesta abajo.
Ya chirria toda mi bici ¿o soy yo?, que ganas de llegar ya a mis compañeros de delante ya no los veo y a los que vienen por detrás tampoco, cuando vemos el cartel de bienvenido a Jarandilla casi se me caen las lagrimas, si no fuera porque estaba tan seco, nos tumbamos a los pies del dichoso cartelito y nos sacamos varias fotos.
Decidimos esperar a todos en dicho lugar, antes de ir al camping , que como no podía ser de otra forma estaba cruzando el pueblo y en lo mas alto de la montañita.
Asi qe despues de comer y beber un poco afrontamos el último tramo cruzando el pueblo que en esas fechas esta a tope de gente y coches, pero con la alegría de saber que ya habíamos llegado, la gente nos esperaba en el camping y al vernos tan destrozados nos dijeron que no nos preocuparamos por nada, que a la ducha y luego a las tiendas a descansar para ir a cenar .
La cena me supo buenísima, que hambre¡¡¡¡¡ , luego casi no pude dormir en la tienda estaba demasiado cansado y había mucho ruido pero ya habíamos llegado, prueba superada y ya nos veríamos en la próxima, eso si , para la próxima quisiera estranar “burra” pero me da pena dejar a la “Paca” con lo bien que se ha portado siempre....
Ya veremos que hago.





