Jarandilla de la Vera , Cáceres.....
Un día Mayo o Junio , antes de la sesión de spinning, me comenta el monitor “ ¿podíamos hacer una pequeña ruta desde aquí (Madrid) hasta Jarandilla de la vera (Extremadura) con la Mountain bike?”.
Me sale la inevitable pregunta:
“¿Cuántos kilómetros es la broma?”,
“muy pocos unos 220 para ir y otros 220 para volver, en un fin de semana lo hacemos”
“¿tu te has dado un golpe en la cabeza verdad? ¿en pleno Julio con el calor?”
Lo dejamos ahí hasta que unos días más tarde me dice un compañero, “¿Tu vas a hacer la ruta esa hasta Jarandilla?” , pienso “Este colgao se lo ha tomado en serio, nos quiere matar a todos”.
Pues después de varios comentarios y bromas acerca de la “aventura” quedamos que para el puente del 25 de Julio , es decir Viernes , Sábado y Domingo realizariamos la gesta, pero al no saber los caminos muy bien, la idea era seguir el borde de la Nacional V.
Pues decidimos salir el día 25 Viernes, ir hasta Talavera de la Reina (más o menos 120 Km), dormir allí y el Sábado realizar el resto hasta Jarandilla de la Vera (otros 120 Km),dormir en el camping de allí, volviendo el Domingo en coche.
Yo tenía miedo de cómo me responderían las fuerzas el segundo día, que era el duro ya que había que subir un puerto de montañita que aunque parezca una mierda en coche, si tienes que subirlos con una bici te parece el puerto más duro que haya en el mundo si no estás acostumbrado a largas jornadas sobre la bicicleta.
El Viernes a las 8 de la mañana, estábamos 8 personas reunidas con sus bicis y mochilas o bolsas, para emprender una autentica aventura, 7 del género masculino y una valiente fémina dispuestos a “disfrutar” de un paseo veraniego en bici.
Los primeros kilómetros todo iba bien, sin problemas y todo era muy relajado, risas hasta que empezamos a adentrarnos en territorio desconocido, empiezan las primeras dudas sobre el camino a seguir y lo único claro era que teníamos que seguir junto a la Nacional V hasta Talavera , luego ya desde Talavera tendríamos un “lugareño” que nos guiaría hasta Jarandilla, su pueblo.
Llegando a Santa cruz de Retamar, paramos en una sombra para descansar y beber un poco ya que el sol ya pegaba fuerte después de 50 Km, ya el cansancio empezaba a hacerse patente en algunos y aunque ánimos no faltaban para continuar, las fuerzas si.
En este punto del trayecto tuvimos que dejar en el camino, no sin asegurarnos que vendrían a auxiliarlos, a dos compañeros de trayecto. Nuestra compañera y otro miembro volvieron al punto de partida cuando todavía nos quedaba más de la mitad de la etapa y esto sembró la duda de si llegariamos todos al final.
Quedábamos 6 en liza, y con las fuerzas que nos quedaban , retomamos camino ya casi llegando a tierras Toledanas.
El sol apretaba de lo lindo y ya las previsiones de horario no se correspondian con nuestro esfuerzo, sabíamos que iba a ser duro pero esto empezaba a superarnos, parabamos en cada gasolinera del camino para comprar agua y recibir un poco de sombra. La crema solar nos la untabamos como mantequilla sobre tostadas y en cuanto podíamos, los cascos iban fuera, para sentir la más mínima brisa sobre nuestras cabezas, nos mirabamos unos a otros y nos reíamos por no llorar.
Ya el sudor y las marcas del sol sobre nuestra piel eran visibles a lo lejos, nuestro pedaleo se volvía más cadencioso y lento, parando cada vez por agua o por tener que tomar la decisión sobre que camino seguir. Muchas veces al bordear la carretera y los automovilistas y camioneros, al vernos a esas horas intempestivas de la tarde, con el sol en pleno esplendor, pedalear por aquellos caminos secos de la estepa castellana nos pitaban y se reian de esos locos pobres imitadores del “Tour deFrancia”.
Pedalear bajo el sol que te quema la piel , no es fácil y a veces cuando el camino se tornaba dificil, pues tambien corriamos el riesgo de una caida , lo cual allí en mitad del campo pues no tendría solución fácil si pasaba algo. Los Kilómetros pasaban demasiado lentos y las ganas por llegar crecian de forma inversamente proporcional a la distancia que nos quedaba por recorrer, cada vez que parábamos veiamos que la diferencia de tonalidad entre la piel expuesta al sol y la que no era cada vez mayor, no se pero creo que alguno corrimos el riesgo de padecer una insolación pero fuimos capeando el temporal como podíamos.
A estas alturas no sabiamos que era mejor, si parar con lo que cuesta volver a ponerse en marcha o seguir cada vez mas cansados, pero con la certeza de que cuanto antes lleguemos antes descansaríamos ya que en teoría la etapa de mañana sería la dura.
Mirando los carteles del borde de la carretera vamos viendo que cada vez queda menos para Talavera, pero una vez llegados allí aun teníamos que encontrar el Albergue para dormir.
Los caminos estaban mucho peor de lo que nos habríamos imaginado, llenos de pedruscos como pelotas de tenis y cada vez que había un “puente” sobre la carretera pues había que subirlo, con lo cual estabamos casi al límite de nuestras fuerzas aun avituallandonos por el camino, cada vez que parabamos en una gasolinera, los encargados al vernos llegar en bici y a esas horas de la tarde , cuando todo el mundo duerme la siesta, nos preguntaban si nos habíamos perdido y al contarles lo que estabamos haciendo pues nos daban por locos, unos moteros al vernos nos dijeron que nunca habian estado tan contentos de tener motor en sus “burras” al ver el estado tan lamentable que debíamos tener.
Faltando unos 20 Km para llegar, damos gracias porque el camino empieza a mejorar y el sol ya no pega tanto a esas horas de la tarde, llevamos casi 9 horas sobre la bici y todavía queda un tramo, intentamos animarnos y pensar en llegar lo antes posible, planemaos parar una vez más en una gasolinera justo antes de entrar a Talavera y luego otra vez mas para preguntar donde está el Albergue.
Sacamos fuerzas de flaqueza para afrontar el último tramo, lo que queda hasta la gasolinera es casi llano , pero llegamos con tanta hambre que aparte de agua compramos de todo lo que se nos ocurrió para comer, yo pensaba que luego no comeriamos al llegar al Albergue, que equivocado estaba jejejeje....
Una vez repuestas las fuerzas pensabamos que ya estaba casi hecho , pero... decidimos entrar a Talavera por la carretera y atravesarla en vez de rodearla y evitar así el tráfico.
Aparte del cansancio pues el continuo pasar de coches a nuestro lado aumentaba el nerviosismo y por tanto el cansancio que acumulabamos.
Tuvimos que cruzar todo el pueblo y mas o menos en el centro, llamamos al Albergue para tener la ubicación exacta, estaba en el otro lado de Talavera y debíamos encontrar la carretera correcta de salida, a cada uno que preguntabamos nos decía un sitio distinto, teniendo que parar cada poco tiempo lo cual nos retrasaba aun mas.
Estabamos deseando llegar y nos cruzabamos entre los coches por el tráfico existente, en varias rotondas tuvimos que nadar con cuidado con los coches y en la carretera era peor debido a la velocidad con que nos rebasaban.
Una vez cogido el camino correcto, pues pedaleabamos con las fuerzas que nos quedaban para llegar y bajarnos de la bici, casi no sentíamos las piernas y el trasero, los brazos acalambrados y con un calor increible acumulado durante el día.
Al fin vemos el sitio, es un antiguo colegio-internado en las afueras donde ahora se realizan campamentos veraniegos para niños, estaba lleno de niños y al vernos llegar flipaban con nosotros y nuestras pintas de locos, después de 11 horas pedaleando por fin llegamos.
Al llegar lo primero, pillar habitaciones, concertar la cena y desayuno del día siguiente, guardar las bicis y ..... a la piscina , más que hambre o cansancio lo que teníamos eran ganas de quitarnos el calor que albergabamos en el cuerpo después de toda la jornada bajo el sol. En las duchas de la piscina el agua debía estar helada pero no nos importó lo más mínimo, las marcas del sol que se notaban desde los bordes de nuetros maillots y cullotes nos durarian varias semanas y creo que salía vapor cuando nos metimos en la piscina, aunque el agua estuviera un poco caliente, ya se sabe llena de niños....
Luego una ducha en condiciones y listos para cenar, comimos como si no lo hubieramos hecho en semanas y eso que siempre caía algo en cada parada del trayecto, nos daba igual como estuviera, nosotros encantados con la cena salvo por una cosa, no tenían cerveza jajaja y eso molestó sobremanera a uno de los nuestros, le pareció algo imperdonable ya que lo consideraba casi imprescindible antes de dormir.
Nos preocupaba mucho el descansar bien ya que al día siguiente tendríamos una jornada más dura si cabe, pero temíamos que los niños o los monitores del campamento metieran mucho ruido y no nos dejaran dormir.
No hubo ningún problema, para mi por lo menos, yo me quede frito enseguida y hasta por la mañana para tomar una ducha antes del desayuno dormí como un bendito. Desayunamos también con ganas, ya que sabíamos que lo ibamos a “quemar “ todo durante la jornada, al principio había un silencio que contrastaba con el bullicio a nuestra llegada pero es que todavía los niños no se habían levantado, después del desayuno a probar las bicis, que nos quedaba un duro camino hasta Jarandilla.
Repostamos todo lo posible y volvemos a poner las alforjas en orden antes de reemprender la marcha, volviendo a Talavera y luego tomando el desvio hacia Extremadura, siempre al borde de la Nacional V.
Ya se sabía a esas alturas que el sol iba a pegar tanto o más que ayer así que en la primera parada ya acabamos con los botes de crema solar y con un poco de preocupación pero con alegría, recelando de nuestras fuerzas pero con ganas de afrontar la etapa decidimos seguir al “lugareño” por la carretera.
Dios¡¡¡¡ bendita carretera, comparada con los caminos infames que recorrimos el día anterior aquello nos parecía un paseo, claro que estabamos en la parte llana, otro cantar sería cuando la misma empezase a inclinarse y el sol nos diese con más fuerza.
Queríamos llegar para la hora de comer a Navalmoral de la Mata para comer y descansar un poco antes de subir el “Puerto especial de Jarandilla” , por eso al ser el camino favorable avanzamos mucho en comparación con el día anterior, ibamos en fila por el arcén intentando avanzar lo más rápido y juntos posibles aunque ya se veia que las fuerzas de todos no eran las mismas.
Afortunadamente el tráfico no era mucho y los conductores nos respetaban lo suficiente como para no tener ningún susto adicional, rodábamos facil y en cuanto asomaba la sed las botellas de agua seguian cayendo sin piedad.
Llegamos a una desviación en la cual nos apartabamos de la carretera principal y nos disponíamos a cruzar un pueblo entrando por el polígono industrial en las afueras, el polígono parecía un pueblo fantasma, ni un alma a esas horas y en verano, entramos en el pueblo y empezaban las primeras rampas de el día de hoy.
Se veía que no todos ibamos igual de fuerzas a las primeras pedaladas ya había gente que empezaba a romper el grupo, era pronto todavía y queríamos llegar todos juntos por lo menos hasta la hora de comer.
Yo me quede con el más rezagado para tirar un poco de él, mientras los demás nos “indicaban” el camino a seguir, de vez en cuando parabamos en algun sitio o en una gasolinera para reagruparnos y ver que tal ibamos. Cada vez eramos más prudentes en nuestras manifestaciones de alegría ya que teníamos que ahorrar todas las fuerzas posibles, pero las rampas aunque pequeñas nos hacian disminuir el ritmo y el cansancio en las piernas aparecía de forma cada vez más evidente.
Faltaba poco para llegar a nuestro destino para la hora de comer “Navalmoral de la Mata”, hasta ahora vatodo bastante bien, todo da señales de que podremos llegar sin problemas, incluso nuestros amigos que van al camping de Jarandilla para esperarnos alli , se ofrecen a llevar las mochilas con el peso extra para que nuestra subida sea mas “ligera”, para ello quedamos en encontrarnos a las afueras del pueblo darles las mochilas, ellos que siguieran hasta Jarandilla y nosotros parariamos en el pueblo para comer antes de afrontar “la subida”.
En media hora escasa por caminos no muy dificiles y escasamente transitados logramos llegar a nuestro punto de encuentro, al vernos nos decian que en nuestros rostros ya se reflejaban el esfuerzo realizado hasta el momento y nos animaban diciendo que ya casi habiamos logrado nuestro objetivo.
Decidimos partir cuanto antes hasta el pueblo y comer para ver si después nos daba tiempo a descansar un “poquito”. Al llegar nos dirigimos al Bar de un “amigo” de uno de los componentes de la travesía, algunos se comieron hasta dos bocatas de los grandes y otro se metió un menú completo entre pecho y espalda, yo pensaba que para subir no era lo mas indicado, pero bueno al fin y al cabo nos iba a hacer falta de todo para llegar hasta arriba.
Despues de “devorar” literalmente las viandas, nos dirigimos a un parque y abandonando las “bicis” nos tumbamos en el cesped, yo seguía nervioso y quería reemprender la marcha lo antes posible, pero mis compañeros no estaban por la labor, estuvimos una hora tumbados o casi en el ceesped, alguno incluso se echó una siesta, todo valía con tal de poder llegar a nuestro destino de la manera más digna posible.
Al fin después de más de una hora de relax, no ponemos en marcha, la gente sin las mochilas ni demás bartulos iba más ligera, todos salvo yo que decidí llegar con todo mi equipaje encima de la burra, “yo llego como salí , con un par......” no se si fue una decisión errónea, probablemente si, pero estaba dispuesto a ello.
Ponemos rumbo a la carretera que nos llevará a Jarandilla , vamos todos “temerosos” pero deseando afrontarlo ya, mientras antes empecemos, antes terminaremos y yo también tenía miedo que se nos hiciera de noche y no hubieramos llegado todavía.
Justo antes de subir a lo bestia, hacemos la última parada, en una gasolinera al pie de la subida desde la cual podemos observar como es el “bicho”, hasta que no lo ves no sabes a ciencia cierta como será y visto desde lejos ya impresionaba la subida, si fueramos frescos de furezas se nos haría duro, pero después de día y medio de travesía con casi 19 horas encima de la bicicleta, no queríamos ni pensar como sería el trayecto que nos quedaba.
Paramos en la gasolinera y nos ecasquetabamos las últimas botellas de agua para el cuerpo y lo que no podíamos beber iba a los bidones, justo nos encontramos con otro coche rezagado de nuestros amigos que se dirigian al camping para prepararlo todo para nuestra llegada, ellos bromeaban diciendo que si alguno no llegaba que llamaramos por movil para que fueran a buscarlo y creo que a mas de uno le dieron ganas de subirse a la furgoneta ahí mismo.
Nos despedimos hasta dentro de unas horas, en realidad no sabíamos cuantas, y al estar relativamente cerca del pueblo pues el tráfico de coches iba aumentando, el “lugareño” del grupo nos dijo que era mejor apartarnos de la carretera y subir por los caminos entre la montaña por la carretera “vieja”, joder como sería de vieja que ya no había ni carretera.
No había carretera pero si había numerosos árboles que por fortuna tapaban el sol de justicia que teníamos en esos momentos, empezamos subiendo normal pero poco a poco bajabamos los plato sy subiamos los piñones hasta que ya ibamos en lo mas bajo , hacíamos el molinillo pero nada, esas cuestas eran de lo peorcito que había visto hasta ese momento, vamos que ni en lasretransmisiones de Tour de Francia había visto yo esas cosas, claro que desde el sofa de casa se sube los puertos de puta madre con una cervecita y preguntandote porque no salta el “vago” ese a por el otro que se escapa, pues no salta porque va jodido, tan jodido como yo ahora. Las gotas de sudor que me caen son tan gruesas como si fueran de tormenta veraniega y en los tramos que la pendiente te exige ponerte de pie me voy cagando en todo lo que se menea.
De los seis que vamos dos van detrás de mi y a otro estoy a punto de sobrepasarles, ahora es cuando me digo que porque cojones no habré dejado mis bolsas en la furgoneta, que subir con este peso extra me va a matar, mira que soy bruto.
Poco a poco se va suavizando la subida o eso creo, llegamos a un cruce y tomamos el camino equivocado ahora nos encontramos con una valla que impide el paso y al otro lado el camino se convierte en un sembrado. Uno se cabreo tanto que tiro la bici al suelo y se puso a darle patadas, jajaja, a lo que llega la deseperación, claro a los demás nos puso de cabrones para arriba al ver que nos reiamos.
No queda otro remedio que volver a la carretera y llegar ya por ella con el peligro añadido que los coches circulan a gran velocidad a nuestro lado. El grupo que estaba junto al volver a la carretera ya se va deshaciendo poco a poco , cada uno sube con las fuerzas que le quedan , ahora me pregunto porque “Paca” no pesara un poco menos para poder subir mejor. Estoy casi sin aliento voy a echar mano del agua y veo que ...... coño ¡¡¡ no tengo agua ¡¡¡¡ me cago en tooooooooo ¡¡¡ voy a ver si alguno de estos se apiada y me da u traguito porque si no veo que no llego.
Menos mal que el alma caritativa de mi compañero me da un sorbo de agua, ¿pero es que este jodido pueblo lo han puesto mas arriba de las nubes? Cuestas y cuestas, y luego mas cuestas.......cuando creeemos ver lo que es el principio del pueblo pues faltan dos kilometros todavía y no son precisamente cuesta abajo.
Ya chirria toda mi bici ¿o soy yo?, que ganas de llegar ya a mis compañeros de delante ya no los veo y a los que vienen por detrás tampoco, cuando vemos el cartel de bienvenido a Jarandilla casi se me caen las lagrimas, si no fuera porque estaba tan seco, nos tumbamos a los pies del dichoso cartelito y nos sacamos varias fotos.
Decidimos esperar a todos en dicho lugar, antes de ir al camping , que como no podía ser de otra forma estaba cruzando el pueblo y en lo mas alto de la montañita.
Asi qe despues de comer y beber un poco afrontamos el último tramo cruzando el pueblo que en esas fechas esta a tope de gente y coches, pero con la alegría de saber que ya habíamos llegado, la gente nos esperaba en el camping y al vernos tan destrozados nos dijeron que no nos preocuparamos por nada, que a la ducha y luego a las tiendas a descansar para ir a cenar .
La cena me supo buenísima, que hambre¡¡¡¡¡ , luego casi no pude dormir en la tienda estaba demasiado cansado y había mucho ruido pero ya habíamos llegado, prueba superada y ya nos veríamos en la próxima, eso si , para la próxima quisiera estranar “burra” pero me da pena dejar a la “Paca” con lo bien que se ha portado siempre....
Ya veremos que hago.
Me sale la inevitable pregunta:
“¿Cuántos kilómetros es la broma?”,
“muy pocos unos 220 para ir y otros 220 para volver, en un fin de semana lo hacemos”
“¿tu te has dado un golpe en la cabeza verdad? ¿en pleno Julio con el calor?”
Lo dejamos ahí hasta que unos días más tarde me dice un compañero, “¿Tu vas a hacer la ruta esa hasta Jarandilla?” , pienso “Este colgao se lo ha tomado en serio, nos quiere matar a todos”.
Pues después de varios comentarios y bromas acerca de la “aventura” quedamos que para el puente del 25 de Julio , es decir Viernes , Sábado y Domingo realizariamos la gesta, pero al no saber los caminos muy bien, la idea era seguir el borde de la Nacional V.
Pues decidimos salir el día 25 Viernes, ir hasta Talavera de la Reina (más o menos 120 Km), dormir allí y el Sábado realizar el resto hasta Jarandilla de la Vera (otros 120 Km),dormir en el camping de allí, volviendo el Domingo en coche.
Yo tenía miedo de cómo me responderían las fuerzas el segundo día, que era el duro ya que había que subir un puerto de montañita que aunque parezca una mierda en coche, si tienes que subirlos con una bici te parece el puerto más duro que haya en el mundo si no estás acostumbrado a largas jornadas sobre la bicicleta.
El Viernes a las 8 de la mañana, estábamos 8 personas reunidas con sus bicis y mochilas o bolsas, para emprender una autentica aventura, 7 del género masculino y una valiente fémina dispuestos a “disfrutar” de un paseo veraniego en bici.
Los primeros kilómetros todo iba bien, sin problemas y todo era muy relajado, risas hasta que empezamos a adentrarnos en territorio desconocido, empiezan las primeras dudas sobre el camino a seguir y lo único claro era que teníamos que seguir junto a la Nacional V hasta Talavera , luego ya desde Talavera tendríamos un “lugareño” que nos guiaría hasta Jarandilla, su pueblo.
Llegando a Santa cruz de Retamar, paramos en una sombra para descansar y beber un poco ya que el sol ya pegaba fuerte después de 50 Km, ya el cansancio empezaba a hacerse patente en algunos y aunque ánimos no faltaban para continuar, las fuerzas si.
En este punto del trayecto tuvimos que dejar en el camino, no sin asegurarnos que vendrían a auxiliarlos, a dos compañeros de trayecto. Nuestra compañera y otro miembro volvieron al punto de partida cuando todavía nos quedaba más de la mitad de la etapa y esto sembró la duda de si llegariamos todos al final.
Quedábamos 6 en liza, y con las fuerzas que nos quedaban , retomamos camino ya casi llegando a tierras Toledanas.
El sol apretaba de lo lindo y ya las previsiones de horario no se correspondian con nuestro esfuerzo, sabíamos que iba a ser duro pero esto empezaba a superarnos, parabamos en cada gasolinera del camino para comprar agua y recibir un poco de sombra. La crema solar nos la untabamos como mantequilla sobre tostadas y en cuanto podíamos, los cascos iban fuera, para sentir la más mínima brisa sobre nuestras cabezas, nos mirabamos unos a otros y nos reíamos por no llorar.
Ya el sudor y las marcas del sol sobre nuestra piel eran visibles a lo lejos, nuestro pedaleo se volvía más cadencioso y lento, parando cada vez por agua o por tener que tomar la decisión sobre que camino seguir. Muchas veces al bordear la carretera y los automovilistas y camioneros, al vernos a esas horas intempestivas de la tarde, con el sol en pleno esplendor, pedalear por aquellos caminos secos de la estepa castellana nos pitaban y se reian de esos locos pobres imitadores del “Tour deFrancia”.
Pedalear bajo el sol que te quema la piel , no es fácil y a veces cuando el camino se tornaba dificil, pues tambien corriamos el riesgo de una caida , lo cual allí en mitad del campo pues no tendría solución fácil si pasaba algo. Los Kilómetros pasaban demasiado lentos y las ganas por llegar crecian de forma inversamente proporcional a la distancia que nos quedaba por recorrer, cada vez que parábamos veiamos que la diferencia de tonalidad entre la piel expuesta al sol y la que no era cada vez mayor, no se pero creo que alguno corrimos el riesgo de padecer una insolación pero fuimos capeando el temporal como podíamos.
A estas alturas no sabiamos que era mejor, si parar con lo que cuesta volver a ponerse en marcha o seguir cada vez mas cansados, pero con la certeza de que cuanto antes lleguemos antes descansaríamos ya que en teoría la etapa de mañana sería la dura.
Mirando los carteles del borde de la carretera vamos viendo que cada vez queda menos para Talavera, pero una vez llegados allí aun teníamos que encontrar el Albergue para dormir.
Los caminos estaban mucho peor de lo que nos habríamos imaginado, llenos de pedruscos como pelotas de tenis y cada vez que había un “puente” sobre la carretera pues había que subirlo, con lo cual estabamos casi al límite de nuestras fuerzas aun avituallandonos por el camino, cada vez que parabamos en una gasolinera, los encargados al vernos llegar en bici y a esas horas de la tarde , cuando todo el mundo duerme la siesta, nos preguntaban si nos habíamos perdido y al contarles lo que estabamos haciendo pues nos daban por locos, unos moteros al vernos nos dijeron que nunca habian estado tan contentos de tener motor en sus “burras” al ver el estado tan lamentable que debíamos tener.
Faltando unos 20 Km para llegar, damos gracias porque el camino empieza a mejorar y el sol ya no pega tanto a esas horas de la tarde, llevamos casi 9 horas sobre la bici y todavía queda un tramo, intentamos animarnos y pensar en llegar lo antes posible, planemaos parar una vez más en una gasolinera justo antes de entrar a Talavera y luego otra vez mas para preguntar donde está el Albergue.
Sacamos fuerzas de flaqueza para afrontar el último tramo, lo que queda hasta la gasolinera es casi llano , pero llegamos con tanta hambre que aparte de agua compramos de todo lo que se nos ocurrió para comer, yo pensaba que luego no comeriamos al llegar al Albergue, que equivocado estaba jejejeje....
Una vez repuestas las fuerzas pensabamos que ya estaba casi hecho , pero... decidimos entrar a Talavera por la carretera y atravesarla en vez de rodearla y evitar así el tráfico.
Aparte del cansancio pues el continuo pasar de coches a nuestro lado aumentaba el nerviosismo y por tanto el cansancio que acumulabamos.
Tuvimos que cruzar todo el pueblo y mas o menos en el centro, llamamos al Albergue para tener la ubicación exacta, estaba en el otro lado de Talavera y debíamos encontrar la carretera correcta de salida, a cada uno que preguntabamos nos decía un sitio distinto, teniendo que parar cada poco tiempo lo cual nos retrasaba aun mas.
Estabamos deseando llegar y nos cruzabamos entre los coches por el tráfico existente, en varias rotondas tuvimos que nadar con cuidado con los coches y en la carretera era peor debido a la velocidad con que nos rebasaban.
Una vez cogido el camino correcto, pues pedaleabamos con las fuerzas que nos quedaban para llegar y bajarnos de la bici, casi no sentíamos las piernas y el trasero, los brazos acalambrados y con un calor increible acumulado durante el día.
Al fin vemos el sitio, es un antiguo colegio-internado en las afueras donde ahora se realizan campamentos veraniegos para niños, estaba lleno de niños y al vernos llegar flipaban con nosotros y nuestras pintas de locos, después de 11 horas pedaleando por fin llegamos.
Al llegar lo primero, pillar habitaciones, concertar la cena y desayuno del día siguiente, guardar las bicis y ..... a la piscina , más que hambre o cansancio lo que teníamos eran ganas de quitarnos el calor que albergabamos en el cuerpo después de toda la jornada bajo el sol. En las duchas de la piscina el agua debía estar helada pero no nos importó lo más mínimo, las marcas del sol que se notaban desde los bordes de nuetros maillots y cullotes nos durarian varias semanas y creo que salía vapor cuando nos metimos en la piscina, aunque el agua estuviera un poco caliente, ya se sabe llena de niños....
Luego una ducha en condiciones y listos para cenar, comimos como si no lo hubieramos hecho en semanas y eso que siempre caía algo en cada parada del trayecto, nos daba igual como estuviera, nosotros encantados con la cena salvo por una cosa, no tenían cerveza jajaja y eso molestó sobremanera a uno de los nuestros, le pareció algo imperdonable ya que lo consideraba casi imprescindible antes de dormir.
Nos preocupaba mucho el descansar bien ya que al día siguiente tendríamos una jornada más dura si cabe, pero temíamos que los niños o los monitores del campamento metieran mucho ruido y no nos dejaran dormir.
No hubo ningún problema, para mi por lo menos, yo me quede frito enseguida y hasta por la mañana para tomar una ducha antes del desayuno dormí como un bendito. Desayunamos también con ganas, ya que sabíamos que lo ibamos a “quemar “ todo durante la jornada, al principio había un silencio que contrastaba con el bullicio a nuestra llegada pero es que todavía los niños no se habían levantado, después del desayuno a probar las bicis, que nos quedaba un duro camino hasta Jarandilla.
Repostamos todo lo posible y volvemos a poner las alforjas en orden antes de reemprender la marcha, volviendo a Talavera y luego tomando el desvio hacia Extremadura, siempre al borde de la Nacional V.
Ya se sabía a esas alturas que el sol iba a pegar tanto o más que ayer así que en la primera parada ya acabamos con los botes de crema solar y con un poco de preocupación pero con alegría, recelando de nuestras fuerzas pero con ganas de afrontar la etapa decidimos seguir al “lugareño” por la carretera.
Dios¡¡¡¡ bendita carretera, comparada con los caminos infames que recorrimos el día anterior aquello nos parecía un paseo, claro que estabamos en la parte llana, otro cantar sería cuando la misma empezase a inclinarse y el sol nos diese con más fuerza.
Queríamos llegar para la hora de comer a Navalmoral de la Mata para comer y descansar un poco antes de subir el “Puerto especial de Jarandilla” , por eso al ser el camino favorable avanzamos mucho en comparación con el día anterior, ibamos en fila por el arcén intentando avanzar lo más rápido y juntos posibles aunque ya se veia que las fuerzas de todos no eran las mismas.
Afortunadamente el tráfico no era mucho y los conductores nos respetaban lo suficiente como para no tener ningún susto adicional, rodábamos facil y en cuanto asomaba la sed las botellas de agua seguian cayendo sin piedad.
Llegamos a una desviación en la cual nos apartabamos de la carretera principal y nos disponíamos a cruzar un pueblo entrando por el polígono industrial en las afueras, el polígono parecía un pueblo fantasma, ni un alma a esas horas y en verano, entramos en el pueblo y empezaban las primeras rampas de el día de hoy.
Se veía que no todos ibamos igual de fuerzas a las primeras pedaladas ya había gente que empezaba a romper el grupo, era pronto todavía y queríamos llegar todos juntos por lo menos hasta la hora de comer.
Yo me quede con el más rezagado para tirar un poco de él, mientras los demás nos “indicaban” el camino a seguir, de vez en cuando parabamos en algun sitio o en una gasolinera para reagruparnos y ver que tal ibamos. Cada vez eramos más prudentes en nuestras manifestaciones de alegría ya que teníamos que ahorrar todas las fuerzas posibles, pero las rampas aunque pequeñas nos hacian disminuir el ritmo y el cansancio en las piernas aparecía de forma cada vez más evidente.
Faltaba poco para llegar a nuestro destino para la hora de comer “Navalmoral de la Mata”, hasta ahora vatodo bastante bien, todo da señales de que podremos llegar sin problemas, incluso nuestros amigos que van al camping de Jarandilla para esperarnos alli , se ofrecen a llevar las mochilas con el peso extra para que nuestra subida sea mas “ligera”, para ello quedamos en encontrarnos a las afueras del pueblo darles las mochilas, ellos que siguieran hasta Jarandilla y nosotros parariamos en el pueblo para comer antes de afrontar “la subida”.
En media hora escasa por caminos no muy dificiles y escasamente transitados logramos llegar a nuestro punto de encuentro, al vernos nos decian que en nuestros rostros ya se reflejaban el esfuerzo realizado hasta el momento y nos animaban diciendo que ya casi habiamos logrado nuestro objetivo.
Decidimos partir cuanto antes hasta el pueblo y comer para ver si después nos daba tiempo a descansar un “poquito”. Al llegar nos dirigimos al Bar de un “amigo” de uno de los componentes de la travesía, algunos se comieron hasta dos bocatas de los grandes y otro se metió un menú completo entre pecho y espalda, yo pensaba que para subir no era lo mas indicado, pero bueno al fin y al cabo nos iba a hacer falta de todo para llegar hasta arriba.
Despues de “devorar” literalmente las viandas, nos dirigimos a un parque y abandonando las “bicis” nos tumbamos en el cesped, yo seguía nervioso y quería reemprender la marcha lo antes posible, pero mis compañeros no estaban por la labor, estuvimos una hora tumbados o casi en el ceesped, alguno incluso se echó una siesta, todo valía con tal de poder llegar a nuestro destino de la manera más digna posible.
Al fin después de más de una hora de relax, no ponemos en marcha, la gente sin las mochilas ni demás bartulos iba más ligera, todos salvo yo que decidí llegar con todo mi equipaje encima de la burra, “yo llego como salí , con un par......” no se si fue una decisión errónea, probablemente si, pero estaba dispuesto a ello.
Ponemos rumbo a la carretera que nos llevará a Jarandilla , vamos todos “temerosos” pero deseando afrontarlo ya, mientras antes empecemos, antes terminaremos y yo también tenía miedo que se nos hiciera de noche y no hubieramos llegado todavía.
Justo antes de subir a lo bestia, hacemos la última parada, en una gasolinera al pie de la subida desde la cual podemos observar como es el “bicho”, hasta que no lo ves no sabes a ciencia cierta como será y visto desde lejos ya impresionaba la subida, si fueramos frescos de furezas se nos haría duro, pero después de día y medio de travesía con casi 19 horas encima de la bicicleta, no queríamos ni pensar como sería el trayecto que nos quedaba.
Paramos en la gasolinera y nos ecasquetabamos las últimas botellas de agua para el cuerpo y lo que no podíamos beber iba a los bidones, justo nos encontramos con otro coche rezagado de nuestros amigos que se dirigian al camping para prepararlo todo para nuestra llegada, ellos bromeaban diciendo que si alguno no llegaba que llamaramos por movil para que fueran a buscarlo y creo que a mas de uno le dieron ganas de subirse a la furgoneta ahí mismo.
Nos despedimos hasta dentro de unas horas, en realidad no sabíamos cuantas, y al estar relativamente cerca del pueblo pues el tráfico de coches iba aumentando, el “lugareño” del grupo nos dijo que era mejor apartarnos de la carretera y subir por los caminos entre la montaña por la carretera “vieja”, joder como sería de vieja que ya no había ni carretera.
No había carretera pero si había numerosos árboles que por fortuna tapaban el sol de justicia que teníamos en esos momentos, empezamos subiendo normal pero poco a poco bajabamos los plato sy subiamos los piñones hasta que ya ibamos en lo mas bajo , hacíamos el molinillo pero nada, esas cuestas eran de lo peorcito que había visto hasta ese momento, vamos que ni en lasretransmisiones de Tour de Francia había visto yo esas cosas, claro que desde el sofa de casa se sube los puertos de puta madre con una cervecita y preguntandote porque no salta el “vago” ese a por el otro que se escapa, pues no salta porque va jodido, tan jodido como yo ahora. Las gotas de sudor que me caen son tan gruesas como si fueran de tormenta veraniega y en los tramos que la pendiente te exige ponerte de pie me voy cagando en todo lo que se menea.
De los seis que vamos dos van detrás de mi y a otro estoy a punto de sobrepasarles, ahora es cuando me digo que porque cojones no habré dejado mis bolsas en la furgoneta, que subir con este peso extra me va a matar, mira que soy bruto.
Poco a poco se va suavizando la subida o eso creo, llegamos a un cruce y tomamos el camino equivocado ahora nos encontramos con una valla que impide el paso y al otro lado el camino se convierte en un sembrado. Uno se cabreo tanto que tiro la bici al suelo y se puso a darle patadas, jajaja, a lo que llega la deseperación, claro a los demás nos puso de cabrones para arriba al ver que nos reiamos.
No queda otro remedio que volver a la carretera y llegar ya por ella con el peligro añadido que los coches circulan a gran velocidad a nuestro lado. El grupo que estaba junto al volver a la carretera ya se va deshaciendo poco a poco , cada uno sube con las fuerzas que le quedan , ahora me pregunto porque “Paca” no pesara un poco menos para poder subir mejor. Estoy casi sin aliento voy a echar mano del agua y veo que ...... coño ¡¡¡ no tengo agua ¡¡¡¡ me cago en tooooooooo ¡¡¡ voy a ver si alguno de estos se apiada y me da u traguito porque si no veo que no llego.
Menos mal que el alma caritativa de mi compañero me da un sorbo de agua, ¿pero es que este jodido pueblo lo han puesto mas arriba de las nubes? Cuestas y cuestas, y luego mas cuestas.......cuando creeemos ver lo que es el principio del pueblo pues faltan dos kilometros todavía y no son precisamente cuesta abajo.
Ya chirria toda mi bici ¿o soy yo?, que ganas de llegar ya a mis compañeros de delante ya no los veo y a los que vienen por detrás tampoco, cuando vemos el cartel de bienvenido a Jarandilla casi se me caen las lagrimas, si no fuera porque estaba tan seco, nos tumbamos a los pies del dichoso cartelito y nos sacamos varias fotos.
Decidimos esperar a todos en dicho lugar, antes de ir al camping , que como no podía ser de otra forma estaba cruzando el pueblo y en lo mas alto de la montañita.
Asi qe despues de comer y beber un poco afrontamos el último tramo cruzando el pueblo que en esas fechas esta a tope de gente y coches, pero con la alegría de saber que ya habíamos llegado, la gente nos esperaba en el camping y al vernos tan destrozados nos dijeron que no nos preocuparamos por nada, que a la ducha y luego a las tiendas a descansar para ir a cenar .
La cena me supo buenísima, que hambre¡¡¡¡¡ , luego casi no pude dormir en la tienda estaba demasiado cansado y había mucho ruido pero ya habíamos llegado, prueba superada y ya nos veríamos en la próxima, eso si , para la próxima quisiera estranar “burra” pero me da pena dejar a la “Paca” con lo bien que se ha portado siempre....
Ya veremos que hago.





