Subida cabrona y bajada ..... más todavía.
La subida del Sábado me jodió más en mi amor propio que en las piernas y en la bajada, nunca me habían dolido las manos de frenar tanto, en serio hubo un momento de la bajada que creí que no podría hacerla toda sin descansar las manos, nunca había tenido esa sensación.
Quien diga que se divierte bajando es que en alguna de esas bajadas se le ha caido algún tornillo no del casco precisamente, si no de la cordura que todo ser humano tiene y que va en contra de todo instinto de supervivencia que tiene el ser humano.
Vamos por partes, lo primero es lo primero y lo primero es la subida, muy felices me las prometía yo con la cuestecita, no creo que la subida fuera más de un par de kilómetros, pero es que manda narices que no pudiera subirla sin bajarme de la bici a descansar, hay que ser paquete ¡¡¡¡
Empezamos bien y yo prudente mientras que David subía con el plato grande, yo quería saber hasta donde duraría con el plato grande , su intención era hacer toda la subida con él pero luego me confesó que no pudo. Pues yo iba tan contento con mi plato mediano y diciendo que por ahora iba bien, subimos un par de “eses” de la carretera hasta que después de una curva se empina más la carretera, yo que lo vi y me dije que ¡¡¡ una p.. ¡¡¡ puse el plato pequeño más rápido que la velocidad de la luz.
Pues ya iba subiendo a molinillo y que las rampas no se acababan nunca, ya empezaba a agitarse mi respiración y yo no dejaba de mirar arriba a ver donde se acababan las cuestas.
En una de esas miradas veo que al final hay lo que parece un “descansillo” en la subida, un terrenillo que me permitiría tomar un poco de aire que falta me hacía, echo el resto a ver si llegaba pero cuando estaba en las últimas miro donde estaba el supuesto “descansillo” y veo que no es tal sino que es una mini curva donde empieza otra pendiente.
Aquello me terminó de matarme, tuve que echar pié a tierra, y cuando lo hice me di cuenta que mi respiración era muy muy agitada y que sudaba como un “ceporro” , menos mal que no llevaba pulsómetro si no vete a saber que hubiera marcado.
David se paró a mi lado pero le dije que continuara que sólo necesitaba un descansillo, justo en ese momento suben dos coches por la carretera que venían en primera y el motor casi echando humo, el del primero , un todo terreno me hace el gesto que si me lleva mientras le veo descojonarse y el segundo en un coche normalillo me mira con una cara de sorprendido que me hizo pensar ¿tan mala pinta tengo?.
Bueno avanzo unos metros empujando la bici hasta que encuentro un terreno propicio para volver a montarme , al principio vuelvo a sentirme bien pero pasados unos instantes vuelve el cansancio pero seguía a molinillo subiendo, de pronto siento un escozor terrible en el triceps de mi brazo derecho, era un tábano que se estaba dando un festín a mi costa, me sorprende como estos bichos te pueden hacer daño incluso a través de la ropa, me lo quito pero al segundo siento algo similar en mi espalda.
Me lo vuelvo a quitar de encima pero ya iba subiendo con una mano en el manillar uy otra repartiendo mandobles a diestro y siniestro para evitar más picotazos.
Una vez superadas un par de rampas empieza a suavizarse el puerto y por tanto empiezo a recuperarme David después de casi coronar había bajado a buscarme, ahora marchabamos juntos a buen ritmo y sólo nos quedaba superar las últimas subidas que estas si que las pude hacer con el plato mediano y a buen ritmo.
Llegamos arriba y seguimos por la carreterilla hasta una fuente donde bebemos un poco de agua y volvemos para retornar por una trialera de bajada, y yo que creía que la subida había sido lo peor, y un huevo de pato cojo ¡¡¡¡
Este animal se lanza cuesta abajo y yo que dudo pero me lanzo detrás después de dos bajadas donde voy más frenado que dando pedales, llegamos a una que era más empinada y que abajo hacía una “T” dividiendose en dos caminos. Pienso , si me tiro por aquí voy a ser incapaz de frenar y me caigo precipicio abajo, así que me baje de la bici mientras David miraba desde abajo descojonandose de risa.
Me dice que ha pasado lo peor que ahora es todo más fácil, bueno las bajadas no son tan empinadas pero son cortas y dando giros de 180 grados asi si te lanzas lo más fácil es que acabes fuera del camino en el fondo de un barranco. Aquí es de donde tanto frenar me dolían las manos como nunca , encima al dar un par de curvas me derrapó la rueda trasera que casi me voy al suelo. Seguimos bajando así un ratohasta que llegamos a un cruce que da a un rio y se caba todo rastro de sendero camino u otro sitio transitable.
Retrocedemos un poco y parece ser que tenemos que ir por lo que era un cauce de un río con unas piedras más grandes que Sandías y el camino seguía cuesta abajo. Yo este camino lo hice andando, pero es que para mí y mi destreza encima de una bici esto no es ciclable, en un momento veo a David que su bici se ha quedado encajada entre dos piedras y que estaba literalmente en el aire, manda narices, así quería que bajase yo montado. Una vez llegado más abajo van desapareciendo paulatinamente las “Sandías” y se puede ver algo de camino y cuando lo veo mínimamente ciclable me monto en la bici y pronto llegamos al Camping donde habíamos dejado el coche.
Yo daba gracias por poder haber llegado abajo sano y salvo , relativamente, pero ya tenía ganas de volver a intentar la subida , que esa tengo que hacerla del tirón por...... cabezón.
Quien diga que se divierte bajando es que en alguna de esas bajadas se le ha caido algún tornillo no del casco precisamente, si no de la cordura que todo ser humano tiene y que va en contra de todo instinto de supervivencia que tiene el ser humano.
Vamos por partes, lo primero es lo primero y lo primero es la subida, muy felices me las prometía yo con la cuestecita, no creo que la subida fuera más de un par de kilómetros, pero es que manda narices que no pudiera subirla sin bajarme de la bici a descansar, hay que ser paquete ¡¡¡¡
Empezamos bien y yo prudente mientras que David subía con el plato grande, yo quería saber hasta donde duraría con el plato grande , su intención era hacer toda la subida con él pero luego me confesó que no pudo. Pues yo iba tan contento con mi plato mediano y diciendo que por ahora iba bien, subimos un par de “eses” de la carretera hasta que después de una curva se empina más la carretera, yo que lo vi y me dije que ¡¡¡ una p.. ¡¡¡ puse el plato pequeño más rápido que la velocidad de la luz.
Pues ya iba subiendo a molinillo y que las rampas no se acababan nunca, ya empezaba a agitarse mi respiración y yo no dejaba de mirar arriba a ver donde se acababan las cuestas.
En una de esas miradas veo que al final hay lo que parece un “descansillo” en la subida, un terrenillo que me permitiría tomar un poco de aire que falta me hacía, echo el resto a ver si llegaba pero cuando estaba en las últimas miro donde estaba el supuesto “descansillo” y veo que no es tal sino que es una mini curva donde empieza otra pendiente.
Aquello me terminó de matarme, tuve que echar pié a tierra, y cuando lo hice me di cuenta que mi respiración era muy muy agitada y que sudaba como un “ceporro” , menos mal que no llevaba pulsómetro si no vete a saber que hubiera marcado.
David se paró a mi lado pero le dije que continuara que sólo necesitaba un descansillo, justo en ese momento suben dos coches por la carretera que venían en primera y el motor casi echando humo, el del primero , un todo terreno me hace el gesto que si me lleva mientras le veo descojonarse y el segundo en un coche normalillo me mira con una cara de sorprendido que me hizo pensar ¿tan mala pinta tengo?.
Bueno avanzo unos metros empujando la bici hasta que encuentro un terreno propicio para volver a montarme , al principio vuelvo a sentirme bien pero pasados unos instantes vuelve el cansancio pero seguía a molinillo subiendo, de pronto siento un escozor terrible en el triceps de mi brazo derecho, era un tábano que se estaba dando un festín a mi costa, me sorprende como estos bichos te pueden hacer daño incluso a través de la ropa, me lo quito pero al segundo siento algo similar en mi espalda.
Me lo vuelvo a quitar de encima pero ya iba subiendo con una mano en el manillar uy otra repartiendo mandobles a diestro y siniestro para evitar más picotazos.
Una vez superadas un par de rampas empieza a suavizarse el puerto y por tanto empiezo a recuperarme David después de casi coronar había bajado a buscarme, ahora marchabamos juntos a buen ritmo y sólo nos quedaba superar las últimas subidas que estas si que las pude hacer con el plato mediano y a buen ritmo.
Llegamos arriba y seguimos por la carreterilla hasta una fuente donde bebemos un poco de agua y volvemos para retornar por una trialera de bajada, y yo que creía que la subida había sido lo peor, y un huevo de pato cojo ¡¡¡¡
Este animal se lanza cuesta abajo y yo que dudo pero me lanzo detrás después de dos bajadas donde voy más frenado que dando pedales, llegamos a una que era más empinada y que abajo hacía una “T” dividiendose en dos caminos. Pienso , si me tiro por aquí voy a ser incapaz de frenar y me caigo precipicio abajo, así que me baje de la bici mientras David miraba desde abajo descojonandose de risa.
Me dice que ha pasado lo peor que ahora es todo más fácil, bueno las bajadas no son tan empinadas pero son cortas y dando giros de 180 grados asi si te lanzas lo más fácil es que acabes fuera del camino en el fondo de un barranco. Aquí es de donde tanto frenar me dolían las manos como nunca , encima al dar un par de curvas me derrapó la rueda trasera que casi me voy al suelo. Seguimos bajando así un ratohasta que llegamos a un cruce que da a un rio y se caba todo rastro de sendero camino u otro sitio transitable.
Retrocedemos un poco y parece ser que tenemos que ir por lo que era un cauce de un río con unas piedras más grandes que Sandías y el camino seguía cuesta abajo. Yo este camino lo hice andando, pero es que para mí y mi destreza encima de una bici esto no es ciclable, en un momento veo a David que su bici se ha quedado encajada entre dos piedras y que estaba literalmente en el aire, manda narices, así quería que bajase yo montado. Una vez llegado más abajo van desapareciendo paulatinamente las “Sandías” y se puede ver algo de camino y cuando lo veo mínimamente ciclable me monto en la bici y pronto llegamos al Camping donde habíamos dejado el coche.
Yo daba gracias por poder haber llegado abajo sano y salvo , relativamente, pero ya tenía ganas de volver a intentar la subida , que esa tengo que hacerla del tirón por...... cabezón.
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