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Una historia ordinaria
Si la vida no te sonrie, hazle cosquillitas... Pero si te da la espalda, PARTELE LA CARA
Acerca de
Entre la sombra y la luz, hay mucho mas que una delgada linea. Existen muchos tonos de penumbra, de negrura y de claridad. Hay quien no ve mas que blanco o negro... yo veo blanco, negro y gris, veo colores, siento el viento en mi cara... y sonrio. ¿Tienes miedo? Deberias... Sigue al conejito...
Sindicación
 
¿Justicia?
Víctor siempre había sido bastante más alto y corpulento que los demás niños de su edad. Jamás fue agredido, insultado o amenazado por nadie.

Vivía tranquilo, pero siempre se sintió culpable. Consideraba injusto vivir en paz sin hacer ningún esfuerzo mientras que muchos otros eran continuamente sometidos a humillaciones. En especial sentía gran compasión por Luis.

Luis era bajito y enfermizo. Sufría todo tipo de alergias, tenía asma, y al menos una vez al mes llegaba a su casa llorando, sangrando por la nariz y con las gafas de culo de vaso hechas añicos. A veces Víctor aparecía en escena antes de que Luis recibiera el primer puñetazo, y los dos o tres vándalos de turno simplemente se esfumaban. Pero otras muchas veces Luis no tenía tanta suerte.

Pasó el tiempo y Luis se hizo empleado de banca. Se despertaba cada día a la misma hora, llegaba al banco a la misma hora y tomaba café a la misma hora. Fumaba mucho. Su vida era monótona, pero se sentía razonablemente seguro. Era soltero y vivía con su madre.

Víctor se hizo policía y se dedicó a ello en cuerpo y alma. Sentía que le debía algo a la gente y procuraba devolvérselo. Lidiaba con la violencia y con la miseria, normalmente trabajaba por la noche y dormía durante el día, y con los años se llevó más de un navajazo. Jamás se echó una novia, pero sacó de apuros a muchos Luises.

Se veían de vez en cuando. Luis siempre quería que Víctor le hablara sobre su trabajo: a quién había detenido, si había habido tiroteo, si había sentido miedo. Incluso le pidió en una ocasión que trajera su pistola y estuvo jugueteando con ella, imaginando que era un policía duro, invencible, que nunca tenía miedo y que siempre andaba liado con mujeres.

En el fondo Luis sospechaba que su vida siempre había sido triste y anodina, que había tenido mala suerte.

Se confirmaron sus sospechas el día que le diagnosticaron el cáncer de pulmón. No supo encajarlo. En el banco le dieron la baja y durante meses se encerró en casa y no quiso ver a nadie. Se torturó pensando que su vida había sido una mierda y que iba a morir pronto.

Concluyó que cuanto antes mejor. No le costó mucho conseguir una pistola. Decidió que lo haría de noche, en la plaza donde tantas veces le habían roto las gafas. Le dio un beso a su madre y salió de casa.

Se sentó en un banco y se apretó el cañón contra la sien, pero no tuvo cojones de disparar. Retiró la pistola, apuntó a las sombras y pensó: soy un policía duro, invencible. Me esperan mil mujeres. No moriré nunca.

Salió de la plaza pistola en mano, apuntando de vez en cuando a los fantasmas del pasado. Se perdió en la noche, sonriendo, con la sensación de que por primera vez su vida tenía sentido.

Víctor acababa de dejar a María y volvía a casa, planteándose seriamente dejar la policía. Tenía un apartamento casi pagado, dos perros y unos buenos ahorros. Además se había enamorado.

Se cruzaron en un callejón. Estaba oscuro y no se reconocieron. Víctor solo alcanzó a distinguir una silueta que empuñaba un arma.

-Eh amigo, ¿está usted bien? -preguntó.

-Mejor que nunca -respondió la silueta.

-No puede andar por ahí con un arma…

-Claro que puedo. ¿Cree usted que tiene derecho a ir por ahí diciéndole a los demás lo que pueden y no pueden hacer? -le apuntó a la cabeza.

-¿Tiene licencia?

-¡Claro que lo tengo, soy policía! -dijo Luis, sin dejar de apuntar.

-Yo soy policía, amigo. Deje el arma en el suelo e identifíquese.

-¡Y una mierda! ¡Identifíquese usted!

Víctor llevó lentamente la mano al bolsillo sin dejar de mirar la pistola. Abrió la cartera dejando al descubierto la placa. Una dolorosa frase surgió en la mente de Luis: el es policía, yo tengo cáncer.

La sacó de su cabeza de un disparo. El fogonazo le iluminó la cara, y Víctor le reconoció justo antes de que la bala le atravesara la cabeza.

Murió casi en el acto; sólo le dio tiempo a pensar en María, en sus perros, y en que quizás había desperdiciado su vida por un montón de desgraciados hijos de la gran puta.


PD: Extraido del blog de Fuckowski
 
Comentario:
El fuckowski es un crack, además hassta le han publicao un libro con historias de su blog y le han dao 3000 lerdos.

Ya hacía falta actualizarlo eh!!, poco a poco y aver cuando nos vemos tio

Un abrazo
 
Comentario:
Hey, Zeki, m alegro q, aunq haya sido sacado de otro blog, por fin hayas actualizado :)
Weno,niño, nos vemos, y ya sabes, a vivir la vida ;) q pa desperdiciarla siempre hay tiempo..
un bsazo tio(K)
 
Comentario:
Ya veh... Fukowski es un mago. Y ehto eh pati, pake lo dihfruteh pa ke te enamoreeeh
 
Comentario:
que puto amo el fuckowski, es Dios. :$
No