Blogs.ya.com Quitar publicidad
Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

Geo Visitors Map
 
El resucitar de los muertos
No acostumbro a ser yo quien llame a mis amigos-amantes, porque la experiencia me ha demostrado que lo peor que puedo hacer es demostrar interés. Es triste, pero es así.


En estos últimos tiempos no he hecho demasiado para recuperar a muchos de ellos; es más, a los que se han decidido les he dado negativas –sutiles- pero negativas al fin y al cabo. Como ya dije, últimamente sólo a P8 le estaba permitida la entrada en mi Reino de Hielo. Pero últimamente ha habido más de uno que bien parecía que habían desaparecido de la faz de la tierra, y no iba a hacer yo nada para hacerlos resurgir.

Pero ahora, no sé si ha sido la cuadratura de algún planeta, que de golpe han resucitado unos cuantos de ellos.

Después de los kilómetros que P me hizo recorrer por la geografía española para acabar oyendo que le estaban entrando los remordimientos porque había conocido a “alguien”, no había vuelto a saber más de él, y la verdad es que ni ganas. Pero el otro día apareció conectado.

P: ¿Qué tal?, ¿algún príncipe azul?.
BdG: Solo ranas.
P:¿En serio?. Me tendré que presentar yo ahí.
BdG: ¿Tú?, pero si tu ya tienes tu princesa.
P: Algo rana, también. Tendremos que unirnos tú y yo en una Asociación.
Me pidió para poner la cam.
P: Estás muy guapa para estar en casa. No sé como lo haces, pero lo has conseguido: erección espontánea.
BdG: Poder mental.
P: Encantadora de serpientes, diría yo.
BdG: Así, ¿qué ha pasado con tus remordimientos?.
P: El único remordimiento que tengo es no haber tenido nada contigo ese día.

Esta vez no estuve tan condescendiente como otras veces, porque una tiene un poco de orgullo y dignidad (aunque sea poco), así que al ver que no le seguía el rollo como anteriormente, al final acabó diciendo:
P: Bueno, bonita, me voy a dormir, besos cariñosos y un gran abrazo.
Y así tal cual me puso un No admitido grande como la copa de un pino.

¿Será posible?, tantos kilómetros por ambas partes y al final, a la única conclusión a la que llega es ésa. Y eso que, en teoría, ese día iba a purgar los pecados cometidos en nuestra primera cita Y aún me dice que no sea rencorosa. No, si rencorosa no soy, pero un poco hasta los mismos (si los tuviera), pues sí.

--
Después, en mi correo me encontré un mensaje:

Para: BdG
De: Jok
Asunto: Hola


Hola bella, ¿qué tal estás?.
Hace tiempo que no sé de ti, espero que no pase nada. Cuando tengas un tiempo envíame un e-mail para saber cómo estás.
Besitos.
Cuídate



Si no me hubieras bloqueado en el Messenger hace tres meses, pues sabrías que sigo por aquí, con días de mejor humor que otros, con días de terrible melancolía y quién sabe con qué sentimientos más, pero ya sé que a tí eso te importa poco.

¿Y tú, qué tal con “ésta”?. Porque así es como llamas a tu mujer, “ésta” con la que, según tú no te hablas; “ésta” a la que no soportas y te estás separando –como todos-; “ésta” a la que aún le das mil explicaciones porque no quieres que ella te fastidie la separación, “ésta” con la que seguro todavía sigues después de los tres meses que hace que tú y yo no hablamos.

--
Tumbada en el sofá, mi teléfono vibra con un mensaje, son las 14:20.
In: Hola, ¿estás en kasa? (y digo yo: ¿no cuesta lo mismo escribir una k que una c?).
No contesto.
Las 14:21, una llamada telefónica. Vuelvo a estirar el brazo. In de nuevo. Lo dejo sonar.
Las 14:25, otro mensaje.
In: Ya tengo cam, ahora no pases de mi.

Me conecté, más que nada por la curiosidad de ver qué aspecto tenía.
El estuvo sonriendo todo el tiempo, es que estoy muy nervioso -decía- pero al final, me reconoció que había regresado con su novia.
BdG: Pues nada, que ha sido un gusto poderte "conocer" por fin, pero...
In: No soy tu tipo, ¿no?.
BdG: Básicamente no salgo con casados o comprometidos.
In: ¿Ves como debería haberte mentido?. La cam sólo la he comprado para tí.
BdG: Pues tendrás que buscarte otra forma de amortizarla.
In: No me abandones...

¿Cuánto hace que no sabía nada de él?. Ah sí, desde ese día en que me dijo que era su cumpleaños y que le apetecía una buena comida. Una comida que no necesariamente tenía que pasar por la cocina, de eso ya hará más de dos meses. Me dijo que yo no era capaz de cumplir mi palabra, como si yo tuviera alguna obligación de solucionar sus carencias sexuales.

--
Y por fin, C. Llevaba días viéndolo conectado, después de más de tres meses de la última vez, pero mi pequeño orgullo y un poquito de amor propio, me había hecho bloquearlo, ya que las dos últimas veces que le había insinuado el vernos (por una vez que me decido), él no había podido.

No duró demasiado mi “dureza”, ya había gastado toda mi dignidad con los demás, así que esta vez caí. Lo primero se disculpó por no haber contestado mi último sms. Después ya entramos en nuestra línea. Que si “ojalá fuéramos vecinos” (...) que estaríamos todo el día que si "pásame un pepino” (...) que si “pélame el plátano” (...) que si “dale de comer al conejo” (...).
- Si fuéramos vecinos no tendría gracia, entraríamos en la monotonía –dije.
- ¿Cuánto hace que no nos vemos?.
- Tres meses –le dije haciendo cuentas.
- Pues sí, vaya monotonía la nuestra, jaja.
- Dos veces al año no hace daño.
- Yo diría que este año han sido tres, pero no me importaría a mí que hubiera una cuarta –sugirió.
Ya se había terminado el hacerme la “dura”.
- Cuando tú quieras –añadí.
- ¿Qué te parece no dormir esta noche?.

Lo malo es que tenía niños, y como dice él, debería pensar en comprarme un cerrojo para mi cuarto.

Mi hijo, que lo vio un día que pasó por casa por si le prestaba una jaula para el conejo (eso no va con segundas, pues los dos tenemos conejos en casa), al marcharse, comentó:
- Mamá, éste sí que es guapo.
- Ya lo sé, hijo.
- Pero muy joven para ti. Si te siguen gustando así tendrás que hacerte un lifting.

Angelito.

 
Donde dije Diego, digo...


Es cierto, cuesta dejar de escribir cuando siempre se tiene algo que contar, aunque sólo sea para desahogarse, haya lectores o no, haya comentaristas o no, o haya desgraciados que sirvan de musa a la inspiración de alguien. También hay cosas buenas que relatar, aunque últimamente no me haya prodigado demasiado en ellas. Así que voy a darme una segunda oportunidad, porque, por suerte para mí, vuelvo a ser la de siempre.









Para: BdG
De: Q
Asunto: RE: ¿Me contarás que ha pasado?


No es culpa tuya, tranquila.

Eres una chica maja, y mereces algo mejor.

Yo a veces intento engañarme a mí mismo, pero no puede ser. Soy un tío muy desagradable, créeme. No valgo nada la pena. Soy algo así como un desviado o depravado. Así es como me siento. Tengo mis fantasías por aquí, pero después tengo la suficiente lucidez para ver que no vale la pena hacer perder el tiempo a nadie por una simple cuestión de morbo personal.

Espero que encuentres lo que deseas.




“¡Qué miedoooooooooo!, de la que me he librado”, supongo que espera que yo piense. Desviado o depravado no lo sé, pero que no vale nada la pena, eso seguro.

“No eres tú, soy yo” (...) “Tú mereces algo mejor” (...) eso lo hemos visto en muchas películas, encima de que te dejan plantada, quieren quedar bien, y lo están haciendo para hacerte un favor. Aun tenemos que correr detrás de ellos agradeciéndoles lo “bien” que se portan contigo no queriéndote arrastrar a un futuro infeliz con alguien tan “poco merecedor” de nuestras grandes virtudes.

Lo que ese tipo de individuos no sabe es que en ese momento nos invade un ataque grave de falta de autoestima. Porque él se queda tan pancho, incluso hasta se llegará a imaginar que he creído eso de lo “maja que soy”. En realidad es todo lo contrario: ¿en qué he fallado?. Incluso llegué a pensar que –milagros de la técnica- había encontrado mi blog y había descubierto que no era la buena niña que intentaba aparentar últimamente.

Ese día quedé chocada, todo hay que reconocerlo. No era el hecho de que quisiera o no salir conmigo esa tarde, era el no saber qué había sucedido realmente, y el que me hubiera eliminado del Messenger sin mediar palabra. Y no era No admitido como algunos habían sugerido, era un Eliminado con todas las de la ley. Un No admitido se puede entender cuando estás ocupado y no quieres que te molesten en ese momento, cuando llevas tiempo sin hablar con alguien que no sabes si volverás a hablar algún día, o incluso para alguien que no sabes ni como te ha aparecido ahí, y ni tan siquiera le conoces. Un Eliminado es igual a un me importas una puta mierda.

No lloro con facilidad, de hecho, no lloro nunca. Cuando siento que necesito hacerlo me busco la película más lacrimógena, y en el momento en que atropellan al gatito de la vecina empiezo a llorar y saco todo lo que llevo dentro desde hace meses. Cuando termino ni recuerdo cuál era el motivo de mi llanto, pero sé que me he sentido mucho mejor. Menos en mi aspecto, eso sí, porque al día siguiente había perdido el glamour de la pelirroja más sexy, y más bien parecía que había subido al ring en Million dollar baby, tal y como tenía los ojos y con la cabeza a punto de estallar.

Esta vez no necesité película para derramar mis horas de lágrimas. Un correo de X (A.W.) me hizo tambalear mi estado confuso y doloroso –aunque no sabe cuánto se lo agradecí- y unas palabras con S –también con intención de querer ayudarme, aunque él también me había herido- para dar rienda suelta a mis miserias. Lloré y lloré, y no por el mezquino de Q, sino por toda la rabia acumulada en estos últimos meses y que no había conseguido sacar de mí en todo ese tiempo.

Hay personas de las que no vale la pena hablar ni perder parte de nuestro preciado tiempo en intentar entender el porqué de sus elucubraciones. Así que finito. Ahora, eso sí, debería existir justicia divina para que sufriera un ataque de gasteroenteritis aguda, unas hemorroides galopantes, una ...

En fin, que aquí estoy, renaciendo como el ave fénix, sin querer preocuparme de las motivaciones de los demás a actuar de tal modo, y eso va por todos, ya no simplemente por Q. Todos cometemos errores y lo peor de todo es que parece que nos gusta hacerlo. Si soy capaz de muchas otras cosas, ¿por qué no superar un pequeño revés sin importancia?.

 
Ya basta
No voy a escribir más aquí. Este es mi último post de un blog que me ayudaba a desahogarme y tomarme un poco a risa las historias que me pasaban. Pero hoy me he cansado de tanto desamor. Hoy cierro el chiringuito después de darme cuenta de que no podré hablar de otra cosa, porque venga de donde venga es incapaz de entrar el amor. Y lo peor de todo es que, a veces, no quiere entrar.

¿Para qué mariposas en el estómago?, ¿para qué un taladro que te golpea el corazón?. Porque yo corazón tengo, lo que pasa que bastante oculto bajo la gruesa capa de hielo, pero que estoy segura que en el fondo estaba deseando que se resquebrajara un poco, aunque fuera sólo un resquicio.

He estado todo el fin de semana en casa. Ya dije que tenía ofertas, pero no quería salir con nadie hasta conocer a Q. No me parecía bien salir con otro el sábado por la noche, ni tan siquiera el domingo por la mañana. Tenía ilusión y no necesitaba más.

Ayer no me llamó para concretar, esta mañana tampoco. Hacia el mediodía he empezado a comerme las uñas hasta que mis dedos eran ya puro muñones. Nunca hasta ahora me había sentido así de intranquila ante una nueva cita, y las mariposas en el estómago eran como elefantes huyendo de una emboscada.

He decidido mandarle un sms, preguntándole si íbamos a salir. Mi teléfono ha quedado mudo, ninguna respuesta. Ha pasado la hora. Como una ilusa que soy, pensaba que tal vez le había pasado algo. No es que dudara de que no quería salir conmigo –está claro que en esto ya me vengo acostumbrando- sino que no entendía el porqué después de la última conversación, o que al menos no me hubiera llamado para darme una explicación, como en teoría había hecho con la chica anterior.

Cuando me he sentado ante el Messenger he visto que había estado conectado (señal de que al menos estaba bien). Por inercia he mirado si me había eliminado, ha sido un gesto sin pensar, pues nada me decía que tendría alguna necesidad de hacerlo. Mi corazón de hielo se ha quedado de piedra al verme eliminada de sus contactos. Y sin darme cuenta, una lágrima ha resbalado por mi mejilla. Una sola lágrima, pero lo suficientemente profunda para no seguir.
 
Al revés te lo digo para que me entiendas
Llevo casi tres semanas en lo que se viene a llamar “dique seco”. Me hice a mí misma una especie de propósito de enmienda, y parece ser que lo vengo cumpliendo. ¿El motivo?, aparte de practicar un poco la castidad, pues hay uno, sí, ya que no todo es filantropía. El motivo tiene nombre, y se llama Q. No, no es el chico Septiembre (no lo he sacado del mismo saco que a los demás), y aunque sólo he hablado con él unas pocas veces, se puede decir que me gusta.

Físicamente tiene algo que me atrae, aparte de sus ojos verdes. No sé que me pasa con los ojos verdes que me atraen como un fuerte imán. También los tiene mi ex marido, C, P, P8, X y otros muchos anteriores a mi blog. Interiormente lo veo inteligente, culto, formal, tranquilo, simpático y muy muy divertido.

Siempre he creído que tengo un cierto ojo clínico para acertar con la gente, aunque cualquiera lo diría después de las “joyas” con las que me he relacionado hasta hace poco; pero hay que aclarar que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, y aquí había mucho “tuerto”.

Después de hablar la primera vez quedamos en que nos pondríamos pronto en contacto: “¡Para una vez que tengo suerte!” había dicho él. El segundo día me preguntó si quería salir a tomar un café el sábado por la tarde, ya que por la noche tenía una cena, pero, era imposible, yo tenía niños. Hablamos de que él valoraba mucho la fidelidad (así que más motivo para seguir yo con mi acto de contrición). El tercero, antes de despedirse, me levantó un dedo diciendo: “Un momento…. Tachaaaaannnnn… y me dio su número de móvil. Yo le di el mío, y aún no habíamos cerrado la web cam, mi móvil estaba sonando.

Estos días me los ha hecho pasar mirando continuamente mi móvil a ver si se encendían las dos lucecitas que me indican que tengo un sms o una llamada perdida. Me ha devuelto el interés y la ansiedad por algo. No se conecta todos los días, así que en mi interior está la preocupación continua, ¿… o son mariposas revoloteando?.

Ayer vibró mi móvil, había recibido un sms. Pensé que podría ser él. No, era H a ver si podíamos vernos el viernes en mi casa. Pues va a ser que no.

Al poco rato, otra vez otro sms. Volví a meter la mano en el bolso emocionada. Esta vez era A, a ver si podíamos comer juntos el domingo. El tenía un viaje a Ámsterdam, pero lo cancelaría si nos veíamos. Pues no, no hace falta que cancele nada. ¿Para que perder el tiempo si al fin yo tenía ilusión por alguien?.

Por fin, otro sms. Esta vez sí que era él. Simplemente me saludaba.

Cuando me conecté al Messenger, él seguía sin aparecer. ¿Dónde estará?, ¿no le interesa hablar conmigo?, ¿querrá salir este fin de semana? … mil preguntas pasando por mi cabeza.

Hablé con I, uno de los pocos que se salvaban de la quema en mi anterior etapa, lástima que tengamos “ciertos problemillas” debido a su alergia a los gatos (dice él). También se ofreció a quedar conmigo el día que a mí me viniera bien, pero preferí negarme, de momento, a ver qué pasaba con Q.

Recibí un mail de Se, de quien aún no he hablado, también preguntándome si podíamos vernos antes de que se marchara de vacaciones. Aún no le conozco en persona, pero mi interés por Q hace que, de momento, tampoco esto vaya a ser posible.

Pero bueno, ¿dónde estaba el sms de Q que estaba esperando yo con una impaciencia nada habitual en mí?. ¡Por fiiiiiiiiiiiiin!, el teléfono vibra con un mensaje: “¿Quieres que nos veamos mañana viernes por la tarde?”.

¿Viernes?, ¿por qué viernes si yo tengo niños?. Le mandé uno, “¿no podría ser sábado?”. Se conecta, saluda, y me dice que el sábado tiene una cena familiar, que si nos podemos ver el domingo por la tarde. Sí, claro, pero no estoy yo acostumbrada a estas citas de quinceañeros, creo que todo esto va a ser novedad para mí, pero la verdad es que me emociona.

Q: El sábado deberías quedar con otro admirador. Aprovechaaaa.
¿Quéeeee????????, yo haciendo propósito de enmienda, comportándome como una buena chica, y éste va y me dice que salga con otro. ¡Hay que joderse!.
Q: Ayer había quedado con otra chica, pero al final me lo repensé, la llamé y se lo anulé. La ví demasiado superficial y algo desquiciada, y paso de que me miren con lupa para que me observen desde todos los ángulos.
Intenté ocultar mi desilusión.
BdG: Espero que no me hagas esto a mí el domingo.
Q: Noooo, tú eres más normal, y además … tienes más curvas.

Pues como siempre, el mundo al revés. Ahora que soy yo la que me quiero dedicar a una sola persona, ahora es él el que va picoteando de aquí para allá para ver con cual de ellas se queda. Me da la impresión de que voy a ir a un casting para ver si me dan el papel.

 
Cambio de planes
En uno de mis últimos posts dije: “Borrón y cuenta nueva”, y así viene siendo, aunque parezca imposible.

He hecho tanto borrón que hasta miedo me da de que se me acaben los temas de los que hablar aquí.


El último día que me encontré con P, allí charlando en una construcción abandonada en medio del monte, mientras me confesaba que estaba enamorado (no de mí, claro –ahí radicaba el problema-), me dijo que creía que para llegar a encontrar el amor se necesitaba un tiempo de castidad. Claro que no hacían falta los 150 km, ni los 46 euros en mensajes, que es lo que costó conocer cual era su conclusión sobre el amor y/o desamor, para hacer tal alegato. Pero en el fondo puede que tenga razón.

Después de 10 años de fiel monogamia tenía yo ganas de desmelenarme un poco, y saber que, a pesar de haber llegado a la cuarentena, seguía siendo capaz de alborotar las feromonas de los demás. Pero creo que esto ya ha llegado a su fin (no que las alborote, sino que tenga ganas de comprobarlo).

Me he dado cuenta de que es muy difícil encontrar lo que yo busco. Mi idea era aquello de los “fucky friends”, dicho más finamente: amigos con derecho a roce. Pero estos dos años me han demostrado que la amistad termina en cuanto termina el roce, y que aquello de que “el roce hace al cariño....” es algo que no sé quien lo inventó. En este tiempo he podido ver que entre hombres y mujeres todo es blanco o todo negro, no existe el gris. O lo único que hay es sexo exclusivamente, o yéndonos al otro extremo: relación formal.

Hasta ahora, el primer punto me servía, porque mientras duraba lo que duraba la “relación”, ésta era amistosa. Aquello de que “el amor dura lo que dura dura”, bien se puede aplicar también a la amistad, eso está comprobado. Es de sobras conocida mi tesis doctoral sobre los chicos del calendario, en este caso, año 2005, Los chicos del calendario.

Hay que reconocer que el año 2006 no ha sido tan fructífero.
Enero era tan joven y guapo, que como dice hnh en uno de sus comentarios, a veces te preguntas: “¿Qué quiere un chico tan joven y guapo conmigo?”, y preferí no llegar a conocerlo.

Febrero no era mi tipo, y tampoco valía la pena quedar. A veces aun hablamos por aquí. Ayer le comenté mi nueva decisión y me dijo que no creía que fuera capaz de cumplirla.
- ¿De verdad tienes ganas de encontrar ese hombre, digamos, definitivo?. Yo no te veo aferrada a un hombre.
Tiene razón, porque lo que yo busco, ese punto medio del que hablábamos, no existe.

A Marzo ya lo conocemos todos: Ax, que bien podría ser Marzo-Abril-Mayo pero que acabó por no querer darle exclusividad (yo), porque no sabía bien lo que quería (él), porque metió la pata una vez (él) y en lugar de reírse con mi comentario, me eliminó directamente del Messenger (otra vez él).

Junio, el tacaño. El sexo bien, gracias, pero .... ¿y después?. Me puedo pasar tres y cuatro horas tecleando como loca en el Messenger con gente de todo tipo y con él, con quien, en teoría, me une una cierta “complicidad” no escribimos más de 5 ó 6 líneas seguidas. Y lo mismo en la realidad, además del problema agravado de su “roñosidad”. La última vez que acepté salir con él (aclaro que el cine lo pagué yo –el de los dos-), cuando estábamos en medio de la cuestión que a mí me interesaba (aclaro otra vez, que no era el cine), yo me miraba la lámpara del techo y pensaba: “A esta lámpara habrá que sacarle el polvo alguna vez”.

Porque ahora el sexo por sexo me aburre.

De Julio no hay más que decir ya después de tantos tiras y aflojas, al menos no en este sentido del que ahora estamos hablando.

No ha habido ni Agosto ni Septiembre, porque a P8 no lo he sacado de Internet, como al resto. El calendario de 2006 se ha quedado un poco cojo, pero no me interesa seguir con él.

Solamente voy a mantener a P8, no como pareja, ni como enamorado, ni como futuro hombre de mi vida, simplemente le seguiré viendo porque es amigo mío; es inteligente, irónico, me río con él, nos quedamos en mi casa tomando unos vinos y preparándonos unas pizzas, mientras vemos la tele, hablamos y nos divertimos. Y, como él dice, cada tres horas le doy un beso. Ya sé que no soy muy cariñosa ni muy dulce, pero nos sentimos cómodos. Sí, también sé, en cuanto a sexo no tiramos cohetes, pero ahora no me importa, me vale más lo demás. Mi mejor amiga-su mejor amiga está (o dice que lo está) encantada con nuestro affaire, y quiere que salgamos juntos alguna vez los cuatro. Eso romperá la monotonía de mis salidas de "chica busca chico o viceversa para acabar siempre en lo mismo".

Así que él que sabe mi manera de pensar, que no va a sentirse engañado, que sabe que hay que aprovechar lo que tenemos en cada momento sin exigir demasiado, que sabe que no hay compromiso, será la única persona con la que voy a seguir saliendo en algunas ocasiones. Atrás queda todo lo demás; ahora sólo queda saber si ese hombre que yo busco, existe. Y si existe, si se va a enamorar perdidamente de mi.

Sólo queda ver si soy capaz de mantener ese semi-celibato y dejar de tener pensamientos y deseos impuros.
Amén.
 
Si más no, pues amigos
“Un amigo es con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello”
Anónimo
.

Cuando empecé a escribir este blog, se llamaba “Crónicas de amor y desamor”, pero a lo largo de los posts me di cuenta que el amor brillaba por su ausencia, sólo pinceladas en el caso de Marcos, así que no hace mucho le mutilé el nombre para dejarlo sólo en “Crónicas de desamor” que mayormente es lo que viene siendo.

Sí que hablo de muchos hombres, amigos-amantes, amantes a secas, admiradores pirados, mentes enfermizas, pero no suelo hablar de amigos-amigos. Tal vez es que no los tenga, o los pocos que tengo no me dan materia para hablar aquí.

A lo largo de casi dos meses vengo hablando de S. He tenido diferentes criterios sobre él, desde el de que no sabía si todo era una parafernalia para inspirarme compasión y con ella, confianza; pasando por sus dudas e incertidumbres acompañadas de poca confianza en sí mismo, pero que a mí me daba buenas vibraciones (por eso me empeñaba en que pudiéramos conocernos), hasta llegar, al final, a la convicción de que era mejor que no nos conociéramos nunca porque no íbamos a acoplarnos, y que un corazón helado como el mío no iba a encajar con un corazón ya herido como el suyo.

No hace mucho le hablé –craso error- de la existencia de este blog, y como la curiosidad mató al gato, él quiso conocerlo. Me negué rotundamente, sobre todo porque hablaba de él. Y no porque pensara que mis palabras pudieran molestarle –pues al fin y al cabo siempre he sido sincera en mis conversaciones, y lo que digo aquí era lo que hablábamos- sino por los comentarios que mis lectores habían vertido sobre él, siempre con buena intención hacia mí.

Un día me dijo que le dejara leer algo de mi blog, aunque no fuera uno de los posts que había escrito sobre él. Le pasé un texto word, ya intentando que no hubiera muchas “etiquetas” que pudieran identificarme, -craso error de nuevo- ya que según he sabido, simplemente escribiendo las primeras líneas en el magnífico Google le llevaba directamente a mi blog.

Tal como yo había imaginado no le gustó lo que leyó, creyó que le ridiculizaba y me reía de él. Nunca hice tal cosa, si no, no hubiera intentado conocerle en persona. Sólo me limité a resumir nuestras conversaciones. A lo largo de esta andadura me he encontrado con chicos de carácter muy diferente, la mayoría bastante salidos, pero también los hay sensibles y cariñosos que sueñan con encontrar una mujer de la que estar enamorados durante toda la vida, que viven las relaciones con ansiedad y temen que les hagan daño. Son vulnerables, y en eso del amor tienen su corazoncito. No critico en absoluto esa manera de ser, para nada, incluso me parece asombroso que puedan sentir así, pero, desgraciadamente, yo lo que necesito es alguien seguro de sí mismo, que tenga su espacio y mantenga el mío.

Pero, como dice Lucía Etxebarría:
No es amor temer a cada momento la pérdida de alguien a quien consideramos la fuente primordial de nuestra seguridad, tranquilidad y bienestar.
No es amor convertir a otra persona en la pantalla en la que proyectamos la película que nos hemos montado en la cabeza.
No es amor la posesión
.

De todos modos, él ya no entra en el juego del amor y del desamor conmigo, pero sí parece que podemos ser amigos. Este no es un blog de amistad, no hay cabida para los amigos en este blog, así que dejaré de hablar de S, pero no porque haya desaparecido de mi vida, sino porque ha entrado como algo a veces más valioso: amigo, aunque en nuestro caso, amigo virtual.

“Portémonos con los amigos como querríamos que ellos se portaran con nosotros”.
Aristóteles
.

 
Amor a primera vista
Recibí un sms de A preguntándome como estaba. Hombre, después de dos meses y medio sin tener noticias ya está bien que lo pregunte, me ha dado tiempo de morirme y todo. A mi respuesta de “bien, tranquilita” apareció otro mensaje: ¿“Aun de vacaciones”?. No contesté, P8 estaba a punto de venir a casa y no era cuestión de ponerme ahora con mensajitos. Y más después de la factura de 46 euros que me ha llegado de los sms y llamadas con P de hace unas semanas, que si aún hubiera servido para algo, aparte de chafarme un poquito más...

Al día siguiente A insistió con otro sms:
A : ¿Te apetece venir mañana por la tarde a mi ciudad?.
A vive a 66 km de la mía, así que poco me apetecía.
BdG: Lo siento, ando ocupada y no me será posible.
A: ¿Y por la noche?, entonces podría ir yo a la tuya.
BdG: Creo que tampoco podrá ser, los niños ya van a regresar conmigo.
A: Pues me dices algo mañana ¿vale?.
Pero no, no le dije nada. ¿Qué ha sido de su amiga la morbosa, la sexy, la desinhibida?.

- No sé de que te quejas –ha dicho S en cuanto se lo he contado- tú también haces lo mismo, sales con quien quieres.
- Yo no aparco a nadie y lo dejo de reserva en el banquillo. Para mí mis amigos son mis amigos y no hago diferencias.
- Es que tú lo quieres todo.
- Tu también.
- Yo sólo te quiero a ti, pero como tú no me quieres sólo a mí.....
- Tú lo que quieres es empezar la casa por el tejado. ¿Cómo puedes pedirme exclusividad y fidelidad si ni tan siquiera nos hemos visto en persona?. Si te gustara una chica de la oficina y quedaras con ella, seguro que de entrada no le pedirías esto.
- Ya salió tu teoría de la chica de la oficina, no es lo mismo.

Y he estado pensando. No quiero salir ninguna vez con S. A P8 le he contado como están las cosas, y él ha aceptado. Sabe que sólo somos amigos, con derecho a roce, si quieres, pero sin obligaciones. “Llámame cuando tengas un huequecillo para mi” ha dicho, y eso es lo que hago. No creo que S pudiera asimilar esto. Que no pretende que me enamore de él –dice-. Entonces, ¿cómo voy a salir con él siempre que tenga libre o darle exclusividad?, ¿cómo le puedo decir algún día que “hasta aquí hemos llegado, que tú ya lo sabías...”. Mejor dejar las cosas tal como están y no buscar problemas cuando no hay ninguna necesidad.

Porque yo ya sé que no me voy a enamorar de S, ni de P8, porque yo soy de las que se enamoran a primera vista. Y no es por el físico, ya que para gustos están los colores, y la verdad es que yo tengo un gusto un poco raro. Y estuve pensando cuando fue la última vez que se produjo en mí ese fogonazo.

Mi madre estaba en la UCI en el Hospital. El régimen de visitas era muy estricto y sólo se podía visitar en horas muy concretas y entrar dos personas, así que la familia nos íbamos turnando. El día que fui yo a verla, oí una voz a mis espaldas: ¿Es familiar de la señora?”. Al volverme me encontré a un médico, con pijama verde, mirándome. Era bajito y creo que sudamericano por su acento y sus rasgos. El me miró fijamente y sentí una punzada en el estómago. Me habló de mi madre, no con demasiadas buenas noticias. Tanto lo que estaba oyendo como la sensación de su mirada clavada en mí me hacía sentir nerviosa y asustada.
La noche en que mi madre empeoró mis hermanos, de entrada, no me llamaron; yo estaba embarazada de cinco meses y mi entonces marido estaba en un Congreso. Sólo me llamaron cuando la cosa ya fue a peor. Al entrar en el hospital no era hora para visitas en la UCI, cuando en ese momento pasó ese médico, volví a sentir esa punzada como la vez anterior, y haciéndome señas me dijo que podía entrar a verla aunque no fuera horario. A los pocos minutos murió.

Como aun no usábamos móviles, me dejó pasar a un despacho para hacer unas llamadas. Mientras las estaba haciendo, él pasó por delante del gran ventanal de ese despacho, volvió a mirarme detenidamente y levantó la mano en un gesto de despedida. Su cara hizo una mueca de comprensión, pero también me estaba diciendo algo más.

Es la última sensación que tengo de haber sentido una gran atracción por una persona, esas mariposas de las que tanto hablamos, eso que ahora estoy buscando y hace años que no aparece (mi hijo ya tiene 8 años), aunque, desgraciadamente, no era ni el lugar ni el momento.