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Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

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Portales en búsqueda del amor ... o eso dicen
Ya dije que si seguía así de buena, y me refiero a comportarme como una buena niña, se me acabarían los temas para explayarme aquí. También dije que los chicos del calendario se habían terminado, de hecho, me quedé en Julio con S, y así me lució el pelo, y ya no ha habido ni Agosto, Septiembre y por lo que estamos llevando ya de mes, tampoco Octubre.

Como he dicho también, estoy cansada de encontrarme tantas ranas en mi camino. Mis comentaristas me dan toda la razón, ¿para qué perder mi tiempo con ejemplares de este estilo bloqueando mi agenda?.

En un ataque momentáneo, un cruce de cables, cuando me entraron los “cinco minutos” decidí inscribirme en uno de esos portales para buscar “el amor” o lo que fuera, podría ser uno cualquiera (vamos a hacer publicidad, total… a ¿quién no le han aparecido mil veces en Internet cuando estás interesado buscando otras cosas?): Meetic, el número 1 de los sitios de encuentro en Europa; Match, el portal número 1 para encontrar pareja (¿otro número 1?); be2, encuentra tu pareja ideal; Parship, encuentra la pareja de tu vida; Citasweb, el amor es más fuerte; Inlove, mucho más que encuentros; ViaContactos, encuentra tu pareja; Amigar encuentra la persona y la relación que estás buscando; … y así hasta la infinidad. Cuando lo comenté con algunos de mis amigos me dijeron que esos portales no estaban hechos para mí, que allí la gente buscaba pareja para casarse, y estaba claro que eso no era lo que yo pretendía. Me decían que ahí había gente formal y que yo no buscaba eso. Pero a mí, basta que me digan que una cosa no puede ser, para intentar comprobarlo. Así, que ni corta ni perezosa me inscribí en uno de ellos.

Buscar el nick. No podía llamarme Boneca do gelo, de entrada este nombre ya desanimaba a cualquiera, ¿quién estaría interesado en conocer a alguien que se autodefine como de hielo?. Me busqué un nombre que me pareció interesante (que no voy a descubrir, jaja), pero que era el de una diosa (no digo de que divinidad, pero que no es Afrodita -me pareció pecar de vanidad-), representa la potencialidad femenina, y que se desposó con tantos hombres como quiso. Bonito nick y, además, un bonito nombre. Después vino la definición, una larga lista de preguntas sobre la apariencia física, intereses, estilo de vida, cómo debería ser la persona ideal, y una descripción (en la cual nunca nadie sabe que decir), en la que intenté ser lo más sincera posible para que nadie llegara a conclusiones equivocadas. Lo último, la fotografía.

Vale, ya estaba todo hecho, ahora a esperar.
En menos de 2 meses he tenido más de 100 personas supuestamente interesadas. Pero lo difícil era ahora la elección. Bueno, difícil no tanto, ya que el 95% quedaban excluidos de entrada, porque puestos a escoger, pues me fijaba en cada punto y coma del texto, aunque también ya sé que muchos de ellos mienten más que hablan.

¿Y quien había dicho que ahí estaba gente formal que buscaba una pareja estable, una chica también formal y con ganas de una relación duradera?. Que vengan y me lo cuenten. Ya había dicho yo que allí habría de todo y, efectivamente, yo me he encontrado "el de todo".

Conecté con uno que estaba como un queso, unos ojos verdes que traspasaban la pantalla (sí, ya sabemos que son mi perdición). Nada más hablar me dijo que sólo quería sexo (umm… perdón, ¿cómo dice?). Eso me lo dijo mientras hablábamos sin cámara.
- Quedemos el miércoles, ¿vale? –me dijo a los pocos minutos.
Después una vez en casa puse mi cámara.
- ¿Por qué no lo adelantamos al lunes? -dijo entonces.
Me contó que tenía unas sandalias transparentes con un tacón de vértigo, y que le encantaría que me las pusiera en nuestro encuentro.
- Ya verás que morbo que te da, será tipo peli porno.
Pues no, que no me veo yo con esas sandalias. Porque si hay algo que no soporto es sentirme ridícula. No me sentiría cómoda con un tipo tan herculíneo, intentando ocultar yo mi celulitis y mis michelines, y alzada sobre esos tacones impresionantes.

Hablé con otro, también ojos verdes, de mirada penetrante. Me mandó un mensaje diciéndome si aquella misma tarde me apetecía tomar una copa. Tenía niños, así que le dije que al día siguiente tal vez podría ser. Una vez conectados por el Messenger me dice si quiero salir a cenar y tomar unas copas con él y unos amigos y amigas. Perfecto, un grupito, mejor. Le digo que sí. Al poco rato, veo un No disponible y deja de dirigirme la palabra. Así que, de momento, se acabó mi cita, antes de empezar.

El siguiente… no, éste no tiene ojos verdes. Hablamos, parece que tenemos bastante en común, y también parece que lo que es pareja formal no busca. Bien, vamos bien. Pero de momento ahí nos hemos quedado, y creo (viendo ya mi experiencia), que ahí es donde nos quedaremos.

Y claro, no hablemos del mirlo blanco de Q, que resultó ser un buitre negro (es que a veces me sorprendo a mí misma siendo tan ingenua, con la de camino que ya llevo recorrido). Ya me extrañaba a mí haber tenido tanta suerte, encontrar alguien que me interesara, ojos verdes incluidos, al tercer día de estar inscrita.

Así que el próximo que me diga que en esos portales la gente lo que busca es pareja formal… le voy a dar yo cuatro explicaciones. Total, que no voy a seguir ahí mucho tiempo, ha sido una prueba piloto, un trabajo de campo, un estudio… pero nada de nada.

Y como que yo en invierno soy como un oso, que lo que más me gusta es dormir (ya sé que hay muchos malpensados que creían que era otra cosa lo que más me gustaba hacer), voy a empezar a hibernar. Porque odio el frío, el invierno, la Navidad... y ya volveré a salir en primavera, renaciendo como el ave fénix. Pero lo dicho al principio de este post: ¿qué crónicas del desamor podré contar entonces?.

Y hablando de osos, al salir de mi trabajo, me encuentro un mail de P8:
¿No necesitarás un día de estos un oso que ronca pero que te acaricia, te besa y te toca el culete?.
Vale, puede venir a hibernar conmigo en mi cueva y así hacer más llevadero el largo invierno.
 
No entiendo nadaaaaaaaaa, pero al menos... dale a tu cuerpo alegría...
Por mucho empeño que le pongo no hay manera de que pueda entenderlos. He dicho y desdicho muchas veces, he hecho y deshecho otras tantas, pero es que con los hombres no hay manera. Ya conté la criba que había hecho, no hablé de P8 porque es el único al que no he conocido a través de este medio. Últimamente salgo a menudo con él, le he explicado bastante clarito cual es mi posición, y le parezca bien o no, la ha aceptado. Con él me siento muy cómoda, no tengo que esforzarme en estar guapa (para él siempre estoy bien), sólo estando en casa viendo la tele y charlando tenemos suficiente, no necesitamos salir para no sentirnos agobiados, lo malo es que yo no estoy enamorada de él.

A parte habían quedado esas pizzas frías o requemadas que hasta ahora han estado llegando a mi puerta. O al menos, eso creía yo.

Salía de comer cuando vibró el móvil con un mensaje: P, Super P, el señor de los mensajes. Le siguieron 42 más, y porque me quedé sin batería. A su pregunta de cuál era mi deseo, le dije que me gustaría encontrar a alguien que se enamorara de mí, pero que yo también lo estuviera de él.
P: ¿Y yo te gusto?.
BdG: Aún no sé porqué, pero sí.
P: ¿Sexualmente o emocionalmente?.
BdG: ¿Cómo me vas a gustar sexualmente si apenas hemos tenido nada, y lo que hemos tenido resultó un fracaso?.
P: Tú pide por esa boca lo que quieres sacar de mí.

Las preguntas se fueron sucediendo una tras otra, preguntándome constantemente qué es lo que me gustaba de él. Al final le dije que él nunca se mojaba, así que yo también quería saber si yo le gustaba.
P: Te encuentro muy atractiva, y tu imagen en la cama no me la quito de la cabeza.

Los mensajes siguieron hasta que me quedé sin batería. Al llegar a casa lo cargué, y a los pocos minutos empezaron a entrar más mensajes. Había tres más de P, pero entre ellos se había colado uno de Q.

Primero creí que lo había mirado mal. Justo hacía un mes que Q me dejó más tirada que una colilla, dejándome sumida en una tristeza nada habitual en mí. Q, el único chico con el que tenía realmente ganas de salir, y quizá el que peor sabor de boca me ha dejado.

Volví a mirar el móvil, sí, el mensaje era de esa misma tarde. Lo leí curiosa:
Q: ¿Te asustaste realmente?.

La pregunta me chocó. Hace un mes, él me había dejado ese mensaje en el mail diciéndome que era un tío muy desagradable (según sus propias palabras), un desviado y un depravado. A mí me sentó igual de mal leer eso que cualquier otra cosa que me hubiera dicho, porque lo que realmente me sentó mal fue que ni hubiera llamado para anularme la cita ni hubiera contestado mi sms cuando vi que no estaba dando señales de vida, porque para mí no hay mayor indiferencia que el no hacer deferencia. Lo que no entendí fue el sentido de la pregunta, ¿debía asustarme? ¿eso era lo que pretendía?, así que eso es lo que le respondí.

Al poco rato otro mensaje:
Q: No, más bien debería darte risa y pena.
BdG: Risa ya me dio (¡qué embustera que soy!), pero pena… ¿de quien?.
Q: De mi.
BdG: No te entiendo.
Y aquí terminaron los sms. Pero definitivamente, no le entiendo.

Al día siguiente y al otro se sucedieron los de P. Ayer, al final
P: ¡Qué pena!.
BdG: ¿el qué, concretamente?.
P: No verte.
Siguió mandando mensajes, indistintamente a mis dos móviles, hasta que al final me llamó por uno de ellos. Me dijo que tendría que hacer algo para venir a verme.
¿Qué le ha cogido ahora con tanta desesperación?. Otro al que no entiendo.

Lo bueno de la jornada fue C. Ya me iba a dormir cuando oí que se conectaba (pues a él le he puesto un aviso con un sonido distinto, y así poder identificar si vale la pena que me acerque al ordenador o no). Empezamos a hablar, él me contaba que se había dado cuenta de que no estaba hecho para tener pareja estable, y que yo era como él, que no entendía porqué me había llegado a casar.
- Tú no estás hecha para el matrimonio.
- Porque hay ciclos para todo, me casé tarde, creyendo que ya lo había hecho todo, aunque me equivoqué.
- Bueno, si algún día llego a pensar esto, sé que me quedas tú.
- El día que llegues a pensar esto yo estaré hecha una momia –reí.


Así hablando se nos hicieron más de la 1 de la madrugada.
- Deja que me ponga cómodo, que no me has dado ni tiempo –me dijo.
Cuando regresó seguimos hablando un rato hasta que dijo:
- Es que no quiero empezar, que nos picamos muy pronto. Y si te pido cam no sé si aguantaré sin estar allí, eso es lo que me da miedo.
- ¿No crees en tu capacidad de auto-control? –le dije poniendo mi cámara.
- ¿Tienes un pacto con el diablo o es que esta cam te hace más joven? –dijo al aparecer yo en la pantalla.
Ya empezamos a charlar y reirnos y animarnos y... luego ya vino lo de “es que no sé como te lo haces” (...) “lo malo de esto es que te pone los dientes largos” (...) “es que me encantaría estar ahí ahora” (...) “cuando te pille, te vas a enterar” (...) .

Total, que se nos hicieron las 2.30 de la mañana.
- Mañana, cuando despertemos, nos acordaremos el uno del otro.
- Sí, nos preguntaremos “¿para qué nos habremos liado?”.
- Pero ha valido la pena, como siempre.

Así que ... dale a tu cuerpo alegríaaaaa...

 
Buscando al hombre perfecto en Internet
Según una de mis amigas, para la gente de nuestra edad donde más se liga es en el trabajo, en la puerta del colegio y, evidentemente, por Internet. Aunque yo conseguí a tres de mis principales relaciones amorosas en mi anterior trabajo, relaciones de aquellas que dejan huella y sintiendo aquellas sensaciones que a veces parezco añorar, ahora es un poco difícil en el lugar donde me encuentro. En la puerta del colegio va a ser que no, pues es algo que evito siempre que puedo el tener que ir a buscar a los niños a la hora punta en que niños histéricos y madres más histéricas aún, se aglomeran en la puerta, a ver quien puede salir antes y, además, tampoco he visto ningún padre que me parezca interesante.


Así que, está claro que el único camino posible que me queda es el de Internet, ya que mis amigas están todas casadas y no voy a estar saliendo de copas yo sola con la caña a punto. En todo este tiempo ha sido el medio utilizado para mí para conseguir a mis conquistas; siempre lo he dicho, es como pedir una pizza: contactas, la eliges a tu gusto, y a los pocos minutos está en la puerta de tu casa. El problema está en que o bien llega fría, o cruda, o demasiado “quemada”, o incluso, sosa.

A pesar de esto, mis encuentros no han sido malos del todo, al fin y al cabo, con todos he repetido. Pero prácticamente ninguno ha sido lo que yo andaba buscando, supongo que debe ser algo bastante inusual o difícil de llevar. Sólo me he encontrado chicos que buscaban sexo por sexo o, yéndome al extremo opuesto: chicos que buscaban pareja estable. Así que con el tiempo, se han ido perdiendo por el camino, y muy pocos se salvan de la quema.

Haciendo balance veo que en estos tres años que he pasado conectada a este medio cibernético, actualmente sólo podría salvar a cuatro. A, Ya tocaba. que a pesar de sus deseos de fantasías e innovaciones que a mi no me ha apetecido cumplir, se puede decir que siempre ha estado ahí. Ha sido detallista conmigo, me ha mandado sms casi diariamente sólo para preguntarme cómo estaba, me ha traído bombones, un buen surtido de juguetes sexuales, y cuando se ha presentado en casa lo ha hecho con su botellita de vino blanco bajo el brazo. Cuando fui a visitar a Marcos a su país, él me llevó al aeropuerto, y cuando regresé sólo preguntó si me habían tratado bien. Nunca se ha metido en lo que yo hago ni dejo de hacer, al igual que yo con él. Aún guardo su primer sms, después de comer juntos la primera vez, en junio del año pasado: “Que sí, que me gustas, que tienes una mirada muy interesante…”

Salvaría a I, Alergia felina, que quien a pesar del problema que tenemos por su exagerada alergia a los gatos, ha seguido queriendo volverme a ver, tomándose a broma los efectos secundarios que esta alergia le provoca. Ahora acaba de comprarse un piso y me dice que seré la primera en estrenarlo, para ver si se termina la maldición que nos persigue. Es atento, inteligente, conversador y generoso. Tampoco exige, ni yo a él.

Y, por supuesto, salvaría a C, Juventud, divino tesoro. Ya sabemos que es mi ojito derecho. Fue el primer chico de Internet con quien quedé, pese a mi gran reticencia inicial, pues una cosa era el coqueteo tras una pantalla, y otra muy distinta, encontrarme en persona con alguien, que además, era mucho más joven que yo. Me río con él, charlamos hasta la saciedad, se disculpa mil veces si no puede llegar a salir conmigo, y el sexo es de lo más gratificante, seguramente por la gran confianza que hay entre nosotros.

Esos tres son los únicos a quien considero amigos, amigos con derecho a roce, que es lo que andaba buscando desde el principio. Porque mucho ojo con los que consideramos amigos, esos que en realidad sólo lo son cuando te necesitan. Esa gente te hace pensar que seguramente deben ir sobrados de amigos, cuando en realidad lo que les sucede es que no saben lo que esa palabra significa. Esa gente que cuando las cosas van mal dadas, se encuentran solos y huraños porque no tienen con quien compartir. Pero a amigos como estos, ¡que les den!.

No sé porqué habré escrito este último párrafo cuando aquí de lo que se trata es de hablar de los amigos internautas que puedo salvar de la quema de brujas a la que les estoy sometiendo. En realidad, quizá sí que lo sé, pero no voy a perder mi tiempo hablando de ello.

Y, sobre todas las cosas, salvaría a Marcos, Con ganas de..... y también lo que comenté en mis posts de Abril la última vez que nos encontramos, porque a pesar de las veces que lo he intentado, no me lo puedo sacar de la cabeza ni del corazón. Marcos es mi hombre Ares, y es por eso que tenemos una relación tan tormentosa, pero ya dicen que los polos opuestos se atraen, y está claro que eso es lo que me sucede con él.


 
Bien está lo que bien acaba
Me había quedado en que este último fin de semana se me habían acumulado las ofertas, para luego nada, como casi siempre. Le había mandado un mensaje a I diciéndole que al fin no podría salir con él, que ya le contaría. Al menos yo aviso, y además digo la verdad, pues pensaba contarle la razón del porqué no podría salir con él ese sábado. Más tarde lo encontré conectado, y le comenté que si le iba bien, volvía a estar libre. Me dijo que había quedado ya con unos amigos, pero que intentaría arreglarlo.

Le conté el motivo de haberle anulado la cita, le dije lo de A. A mí no me gusta que me mientan, así que yo no lo hago, digo lo que hay, y que cada uno haga lo que crea más conveniente. Le conté lo del fin de semana a Ámsterdam.
I: Pues tenía muy buena pinta, no?. ¿También le conoces de Internet?.
BdG: Sí, es de los más antiguos, hace más de un año que nos vemos.
I: Ah, vale, mira que si no, reivindico mis derechos, eh.
Total, que al final me dijo que miraría de arreglarlo, y podernos ver ese sábado.

Más tarde llamé a P8. Mi amiga me había dicho que había comido con él y le había visto algo alicaído, así que le hice una llamadita. Me preguntó si podíamos vernos el sábado. Yo creí que I no haría nada para arreglarlo, ya que estaba en todo su derecho de cambiar sus planes después de que yo se lo anulara, así que le dije que podríamos salir, aunque ya se lo confirmaría.

Me sorprendió recibir un mensaje de I: Nos vemos el sábado, paso a recogerte por tu casa. Así que haciendo de tripas corazón llamé a P8. Le dije que no podía salir, pero que ya que el miércoles era fiesta, podíamos cenar juntos.
- ¿Tendré que esperar hasta entonces?. No sé si podré aguantar tanto tiempo, mi corazón llorará desconsolado.
- Sí, seguro -le dije.
- Tonta.
- ¿Sabes que podríamos hacer también? comer el jueves. Gané en un concurso una comida para dos en un muy buen restaurante. Hace mucho que lo tengo, pero me gustaría gastarlo contigo. ¿Te gustaría?.
-Todo lo que sea pasar más tiempo contigo me parece bien.

Así que el sábado por la noche salí con I. Nos fuimos de copas, nos reímos y charlamos sin parar, hasta quedar afónicos intentándonos hacer oir entre la música del bar. Nos lo pasamos bien, regresamos a casa en taxi, y después, hablando y todo lo demás, se nos hicieron las 6 de la mañana.

El miércoles estaba esperando que pasara P8 por casa, cuando me aparece conectado C. Empezamos a liarnos, como siempre, y tuve que decirle que ya había quedado.
C: Llámame cotilla, pero como hay confianza y pocos secretos entre nosotros, pregunto, ¿con quien vas a salir esta noche?.
BdG: Con un conocido de toda la vida pero con el que nunca había hablado más de dos palabras, pero me lo reencontré en la fiesta a la que te invité y no pudiste venir.
C: Eso es el destino. Si hubiera ido yo, al estar conmigo no te hubiera dicho nada.
BdG: Bueno, digo yo que si habían pasado más de 20 años sin decirnos nada, no vendría de una noche más, ¿no?.
C: ¡Qué mala eres!. Bueno, total, que hoy me quedo sin verte.
BdG: Si hubieras avisado….
C: ¿Y cuando aviso yo?.

Claro, ese es el problema, pero bueno, había quedado con P8, ya le había anulado el sábado y, evidentemente, no cambiaría ahora otra vez, por mucho que me guste C.

Aquella noche salí a cenar con P8 a una pizzería cerca de casa, para volver enseguida y ponernos a ver la tele y charlar. Subimos a la habitación y nos dormimos abrazados. Al día siguiente, después de desayunar, y estar mirando álbumes de fotos de nuestra juventud, en las que salíamos los dos, pero cada uno en un extremo de la foto, salimos a comer. Fue divertido vernos en aquellas fotos de hacía casi 20 años, fotos que yo no había vuelto a ver desde hacía mucho tiempo.

Salimos a comer al restaurante en el que yo había ganado el premio. Era un lugar precioso, romántico, y al sentarnos nos sirvieron cava. Comimos de lo mejor, nos sirvieron una comida ejemplar, bordado con unos postres deliciosos. El y yo no dejábamos de hablar, mientras lo hacíamos me acariciaba la mano. ¡Cuánto tiempo hacía que alguien no me acariciaba la mano mientras comía!. El pidió más cava, dijimos que lo pagaríamos a parte, pero nos obsequiaron con toda la botella. Bebíamos y charlábamos, había poca gente, pero era como si no hubiera nadie.

Salimos a la calle y nos hicimos una foto nosotros mismos ante el local, los dos sonrientes. Nos subimos en el coche sin dejar de besarnos, y le llevé hasta su casa. Allí nos despedimos. Regresé contenta a casa, y feliz de haber compartido mi premio con él.

Esta mañana me he encontrado un mail:
Hola pequeñaja. Vuelvo encantado de haber estado contigo. Eres un encanto. Me hubiera gustado hacer el amor contigo esta tarde. Un beso, mi amor.
 
Parece ser que la culpa la tiene Afrodita
Abro inciso
El otro día, leí un comentario de Cieso diciéndome: (...) “Aunque, la verdad sea dicha, la revelación de que tienes en casa un conejito (ita) ha sido un detalle tierno” me ha sorprendido un poco, y lo digo de buen rollo. Ya sé que no soy demasiado tierna cuando hablo de hombres, pero parece que con los animales de cuatro patas me llevo mejor.

En casa tengo 4 gatos, uno de ellos octogenario en la edad gatuna, pero que ha sido donante de sangre durante toda su vida, y ahora me tiene el corazón robado; una perrita ya mayor también, que desde que murió su madre no me suelta ni para dejarme ir al baño, padece depresión por separación, y debe medicarse por ello; una tortuga de agua que prefiere dormir en la cama del perro, y estira el cuello cuando oye mi voz; dos pajaritos que siempre pienso que cuando mueran, se acabaron los pájaros, pero cada vez que muere uno de ellos mis hijos me dicen que el otro se morirá de tristeza, así que siempre entra un pájaro nuevo en casa; y por último, mi conejita, que solo entra en su jaula para comer y beber ya que vive suelta en el pequeño jardín.
Cierro inciso

Últimamente estoy leyendo bastante, ya no sólo blogs, sino libros. Me había apartado bastante de ello porque vivía frente al ordenador y el Messenger, pero ahora que esto me ocupa cada vez menos tiempo y menos ganas, he vuelto a la lectura. Voy alternando la lectura de libros densos con libros más de andar por casa, que me hacen sonreir, y a veces me digo: "parece que lo haya escrito yo".


El otro día me compré Descubre la diosa que hay en ti. Cuando acabé de separarme de mi primer marido, me sentía bastante deprimida, ya que aunque había sido una situación de mutuo acuerdo, fue un poco impulsada por él. Conocí a un chico que me encontré en la cola del supermercado mientras yo compraba chocolate. En realidad era becario en la oficina donde yo trabajaba, aunque nunca había reparado en él. No hubo nada entre nosotros, aparte de una rara y especial amistad, pero esto viene a cuento porque el me llamaba semidiosa. No es que yo me tenga por tal, ni mucho menos, pero en aquellos momentos yo estaba necesitada de un poco de la auto-estima que él me inyectaba.

Bueno, todo esto viene a cuento por el libro que me he comprado. Según este libro, después de responder al cuestionario, soy en un 60% Afrodita. Escribo textualmente: Si estás regida principalmente por Afrodita, las fuertes directrices de tu vida son tu feminidad y tu espíritu apasionado. Tiendes a ser carismática y segura de ti; estás a gusto con tu cuerpo y sexualmente no tienes inhibiciones. Los hombres se sienten atraídos por ti como las abejas por una flor; esto satisface tu naturaleza erótica. Sin embargo, generalmente no estableces vínculos permanentes con tus amantes porque valoras tu libertad sexual, y esto puede hacer que te sientas sola, incluso vacía cuando una relación de pareja termina. Para encontrar una relación más duradera y poder consolidarla, debes añadir a tu vida más cualidades de la diosa Hera..

Pero va a ser que no, porque da la casualidad, que no he dado ninguna de las respuestas para parecerme algo, ni mínimamente, a esa diosa. Cero, cero patatero.

Un 30% soy Atenea. Si estás regida por Atenea eres brillante, sagaz, ingeniosa e inventiva. Eres una consejera sabia para tus amigos, siempre dispuesta a dar un mensaje estimulante. Crees firmemente que las mujeres son capaces de lograr las mismas cosas que los hombres (...) . Hay más definición, pero ya no concuerda con mi carácter. Tengamos en cuenta que sólo soy Atenea en un 30% !!!!.

Según el libro, la diosa Afrodita puede disfrutar de sus amantes sin comprometerse. Parecer ser que Afrodita tenía un cinturón mágico para seducir a cualquier hombre que deseara. Evita que la domine un hombre y no permanece ligada a uno solo. Sin embargo, nunca se hastía ni se endurece con sus experiencias. Para ella, el amor es siempre la respuesta. El problema que tiene es que no ve al hombre tal como es, sino como ella quiere que sea, ese es su punto débil, y parece que el mío también. Cuando percibe al hombre real, con todos sus defectos, se siente decepcionada y opta por dejarlo.

El libro habla de los dioses también, más que nada qué dios se llevaría mejor con cada diosa. Y parece ser que debo buscar al dios Ares para sentirme plenamente satisfecha. Y no porque vaya a ser una relación dulce y placentera, si no más bien una pasión turbulenta, que al fin y al cabo parece ser que es lo que la vida me ha demostrado que me gusta a mí.

Luego hay un cuestionario para que conteste yo de cómo es mi hombre ideal, y, casualidades de la vida, el número de aciertos me ha llevado al dios Ares

¿Características de Ares?. Ya me veo yo preparando el cuestionario para todos mis amantes.
 
No pasa nada...
Lo que son las cosas, estos últimos tiempos andaba con el móvil arriba y abajo esperando notar su vibración y, a continuación, escuchar el politono de Amores de barra de Ella Baila Sola. No encontré música más adecuada para clasificar en la agenda de mi móvil al ser masculino que frecuento. Decía que iba todo el día con el móvil en mano. Ahora no me preocupo demasiado por él, si suena, ya me lo encontraré con las dos luces parpadeando, dándome a entender que hay un mensaje o llamada perdida.

Estaba saliendo del endocrino, porque después de los excesos del verano recuperé de nuevo mis kilos perdidos, y después de tener un asesor de imagen de 11 años que me dice que acaba de ver una foto de cuando yo “era joven”, y que entonces era guapa y delgada, y que cómo puede ser que ahora esté así (cualquiera que leyera esto pensaría que sufro obesidad mórbida y que soy casi casi como Quasimodo), pues decidí ir al endocrino, más que nada por puro pique personal con mi hijo. Salí contenta de la visita, y no precisamente por haber visto mi peso en la báscula (más de lo que pesaba antes de mi fantástica dieta pre-verano), tampoco los euros que solté solamente para que me pesara y me diera la dieta que, evidentemente, me sé de memoria, sino por el hecho de que había en la consulta una persona popular, de las que salen en las revistas del corazón. De hecho, mientras esperaba en la salita pude ver una foto de ella (pillada en una situación un poco comprometedora). No diré quien era, pero salí feliz al pensar que todos somos humanos, y que una mujer que sale tan estupenda en las revistas y que ha sido capaz de enamorar a un españolito bastante deseado, necesite acudir al mismo endocrino que yo.


Ya me he dispersado. Estaba contando que salía del endocrino, me iba a subir en la moto cuando vibró el móvil con un mensaje. P, SuperP como le llamamos mi amiga y yo. Pero.... ¿no me había puesto un No Admitido grande como una catedral?, ¿qué quería ahora?. Miré el mensaje, me preguntaba si estaba trabajando. A partir de ahí se sucedieron hasta 13 mensajes (su compañía telefónica debe estar encantada con él) y al final una llamada. Me dijo que hoy iba a estar en mi ciudad, por trabajo, que andaría muy ocupado, pero que le gustaría verme. Le dije que tenía poco tiempo, sólo una hora para comer. Por la noche yo la tengo libre –mi noche semanal sin niños- pero él ya cogía el avión.

P: ¿Querrás verme?.
BdG: Depende de cómo te portes.
P: ¿Cómo quieres que me porte, bien o mal?.
BdG: Bien.
P: Define bien.
BdG: No voy a tener mucho tiempo, pero me gustaría que dejaras de putearme como las últimas veces.

Ahí ya fue cuando me llamó, hablamos, y me dijo que lo tenía bastante complicado ya que tenía una comida de trabajo.

En fin, que no nos hemos visto. Mi amiga ya me dice que no se entiende nada su comportamiento, pero quizá ahí radica su encanto y el morbo que desprende. No sé, la verdad es que tampoco me quita el sueño. No pasa nada.

Eso sucedía ayer tarde. Por la noche, cuando me iba a acostar miré el móvil que había dejado en mi cuarto. Dos mensajes. Los dos eran de A.

En el primero me preguntaba si estaba durmiendo. Como él tiene el restaurante y acaba tarde, siempre cree que yo también estoy despierta, como alguna vez que me mandaba algún mensaje ya de madrugada, y al contestarle yo, me devolvía otro: ¿Aún despierta?, ¡qué sorpresa!. ¿Cómo no iba a estarlo si me acababa de despertar?.

Bueno, y el segundo mensaje era para decirme que había ganado un fin de semana en Ámsterdam y que si quería acompañarlo. Eso sí que fue una sorpresa. Desde que conoció a la otra chica (esa que se ofreció a cumplir todas sus fantasías sexuales) me había dejado totalmente de lado. No es que me importara mucho, aunque en realidad llevaba más de un año viéndome con él. Por lo visto con esa chica ya cumplió alguna de esas fantasías, y ahora ya no ha vuelto a verla más, y parece que quiere regresar con la buena de BdG. Pues bueno, le he dicho esta mañana que sí, que podíamos ir a Ámsterdam.

Después me ha mandado un mensaje diciéndome que lo tendríamos que posponer para finales de mes, ya que no había encontrado vuelo. Bueno, igual que con P, tampoco pasa nada. Lo único, que antes de eso había quedado que tal vez saldría con I, al que hace mucho tiempo que no veo, y aparte de su alergia a los gatos –lo cual es contraproducente para mí– es una de las pocas personas agradables que se salvan de la quema.

Le he mandado un sms diciéndole que tendríamos que dejarlo para otro día, que ya le contaría. Ahora ya no sé si podré recuperar la cita, pero si no lo hago.... tampoco pasa nada.