Hablar y dormir.
La cita de ayer por la noche con Se-L fue rara-rara. Se presentó puntual, a las 8.30, tal como habíamos quedado. Al abrir la puerta de casa me llevé una agradable sorpresa. Nos habíamos visto un par de veces por cam, pero ahora, en persona mejoraba pero mucho. Alto, moreno, pelo un poco largo, ojos azules y una bonita sonrisa. Me dio un par de besos en la mejilla y le hice entrar.
Eran las 8.30, he dicho, y empezamos a hablar sin parar, hasta que a las 10.30 le pregunté si quería cenar. Nos sentamos a la mesa, la verdad es que eso de jugar a la “cocinillas” no se me da demasiado bien, y como se dice que al hombre se le conquista por el estómago, ahí debió empezar a fallar algo.
Regresamos al sofá y seguimos hablando. Hicimos una pausa para ver el CD que había traído con sus fotos de la India, donde había estado tres meses de meditación y para encontrarse a si mismo (eso dijo). Las fue comentando y luego dijo que podía quedármelo.

Hablamos, hablamos, hablamos y seguimos hablando. Eran las 5 de la mañana cuando le dije:
- ¿Has visto que hora es?.
- ¡Las 5 ya!, ¿es posible que llevemos ocho horas y media hablando sin parar?.
Yo a todo esto ya empecé a darme cuenta de que aunque estábamos muy a gusto, él no parecía sentir una atracción sexual hacia mi. Raro. Digo raro, porque es la primera vez que quedo con alguien que conozco por Internet y que no acabe abalanzándose sobre mi, y más aún cuando habíamos hablado de ello e incluso había dicho que iba a traer un aceite especial para masajes. Claro que también había dicho que en la India había aprendido a ver las cosas de diferente forma.
Las 6.30 de la mañana.
- Tienes los ojos muy rojos –le dije
- Eso son las lentillas y el sueño.
El vive fuera de mi ciudad y había venido en tren, así que ya habíamos hablado que se quedaría a dormir en casa.
- Te prepararé el desayuno y te lo llevaré a la cama –había dicho antes de venir.
Yo empecé a pensar que se le estaba haciendo difícil el irse a dormir. Porque... íbamos a estar en la misma cama, pero parecía que él no tenía ninguna intención para conmigo. Pero a este paso, si seguíamos así, ya veía yo que íbamos a pasar la noche en el sofá si no se decidía, así que al final me atreví a decir.
- ¿Y si vamos a dormir... dormir-dormir?.
No quería que se creyera con ningún tipo de obligación. Llegamos a la habitación, seguidos de mi perra Winnie. El se sentó a un lado de la cama, yo al otro, y la perra en medio. El la acariciaba. Empecé a sacarme el pantalón con cuidado, entonces él se sacó la camisa, seguía acariciando a Winnie. Se sacó entonces el pantalón y yo mi camiseta, y nos metimos en la cama, siempre con la perra entre los dos. Nos miramos. Yo me sentía un poco incómoda, pero quería dar sensación de normalidad.
- Pues... a dormir –dijo él finalmente.
- Pos sí.
Al despertar por la mañana me ha saludado con un buenos días acompañado de su bonita sonrisa. Los dos desnudos en la cama, separados por Winnie a quien él no dejaba de acariciar. Tenía más mimos ella que yo.
Ha seguido sin dar muestras de que quisiera utilizar el aceite para masajes que llevaba en su mochila. Sin embargo, hemos seguido con la conversación dos horas más hasta que he tenido que levantarme. Cuando he salido del baño incluso me había hecho la cama.
Se ha puesto las gafas, aún así seguía estando atractivo. Al despedirnos me ha vuelto a dar a dar un par de castos besos en la mejilla.
- Adiós guapísima. Seguiremos en contacto.
Nota: Ahora acabo de hablar con él.
- Me lo pasé muy bien ayer –ha dicho- y no había hecho un trío todavía, jaja.
- Sí, nos pasó el tiempo rápido.
- Era como estar en la India, el tiempo pasaba sin importarme. Por cierto, la próxima vez iremos a cenar fuera, que no puedo estarme sin hacer nada viendo como lo haces todo tú.
- Pero... si incluso me has hecho la cama y me has puesto los platos en el lavavajillas...
Pero lo que realmente me ha sorprendido es que me hablara de la próxima vez, cuando creí que no le volvería a ver nunca más. Raro, muy raro.
Eran las 8.30, he dicho, y empezamos a hablar sin parar, hasta que a las 10.30 le pregunté si quería cenar. Nos sentamos a la mesa, la verdad es que eso de jugar a la “cocinillas” no se me da demasiado bien, y como se dice que al hombre se le conquista por el estómago, ahí debió empezar a fallar algo.
Regresamos al sofá y seguimos hablando. Hicimos una pausa para ver el CD que había traído con sus fotos de la India, donde había estado tres meses de meditación y para encontrarse a si mismo (eso dijo). Las fue comentando y luego dijo que podía quedármelo.

Hablamos, hablamos, hablamos y seguimos hablando. Eran las 5 de la mañana cuando le dije:
- ¿Has visto que hora es?.
- ¡Las 5 ya!, ¿es posible que llevemos ocho horas y media hablando sin parar?.
Yo a todo esto ya empecé a darme cuenta de que aunque estábamos muy a gusto, él no parecía sentir una atracción sexual hacia mi. Raro. Digo raro, porque es la primera vez que quedo con alguien que conozco por Internet y que no acabe abalanzándose sobre mi, y más aún cuando habíamos hablado de ello e incluso había dicho que iba a traer un aceite especial para masajes. Claro que también había dicho que en la India había aprendido a ver las cosas de diferente forma.
Las 6.30 de la mañana.
- Tienes los ojos muy rojos –le dije
- Eso son las lentillas y el sueño.
El vive fuera de mi ciudad y había venido en tren, así que ya habíamos hablado que se quedaría a dormir en casa.
- Te prepararé el desayuno y te lo llevaré a la cama –había dicho antes de venir.
Yo empecé a pensar que se le estaba haciendo difícil el irse a dormir. Porque... íbamos a estar en la misma cama, pero parecía que él no tenía ninguna intención para conmigo. Pero a este paso, si seguíamos así, ya veía yo que íbamos a pasar la noche en el sofá si no se decidía, así que al final me atreví a decir.
- ¿Y si vamos a dormir... dormir-dormir?.
No quería que se creyera con ningún tipo de obligación. Llegamos a la habitación, seguidos de mi perra Winnie. El se sentó a un lado de la cama, yo al otro, y la perra en medio. El la acariciaba. Empecé a sacarme el pantalón con cuidado, entonces él se sacó la camisa, seguía acariciando a Winnie. Se sacó entonces el pantalón y yo mi camiseta, y nos metimos en la cama, siempre con la perra entre los dos. Nos miramos. Yo me sentía un poco incómoda, pero quería dar sensación de normalidad.
- Pues... a dormir –dijo él finalmente.
- Pos sí.
Al despertar por la mañana me ha saludado con un buenos días acompañado de su bonita sonrisa. Los dos desnudos en la cama, separados por Winnie a quien él no dejaba de acariciar. Tenía más mimos ella que yo.
Ha seguido sin dar muestras de que quisiera utilizar el aceite para masajes que llevaba en su mochila. Sin embargo, hemos seguido con la conversación dos horas más hasta que he tenido que levantarme. Cuando he salido del baño incluso me había hecho la cama.
Se ha puesto las gafas, aún así seguía estando atractivo. Al despedirnos me ha vuelto a dar a dar un par de castos besos en la mejilla.
- Adiós guapísima. Seguiremos en contacto.
Nota: Ahora acabo de hablar con él.
- Me lo pasé muy bien ayer –ha dicho- y no había hecho un trío todavía, jaja.
- Sí, nos pasó el tiempo rápido.
- Era como estar en la India, el tiempo pasaba sin importarme. Por cierto, la próxima vez iremos a cenar fuera, que no puedo estarme sin hacer nada viendo como lo haces todo tú.
- Pero... si incluso me has hecho la cama y me has puesto los platos en el lavavajillas...
Pero lo que realmente me ha sorprendido es que me hablara de la próxima vez, cuando creí que no le volvería a ver nunca más. Raro, muy raro.
Seguimos intentando...
El otro día comí con mi amiga S, la mejor amiga de P8.
- ¿Sabes algo de él? –me preguntó.
- Pues no, desde aquella cena en la que fuimos juntos, no he vuelto a saber nada más.
- Está medio-enamoriscado de una, pero como siempre, no le saldrá bien. Ha dicho que te lo quiere contar él mismo.
Me alegro de que así sea, digo el que esté medio-enamoriscado, porque es la manera más fácil de dejar de ver a alguien sin tener que pasar el mal rato de decidirlo tú.
Al llegar a la oficina me encontré un correo.
Para: BdG
De: P8
Fecha: 18/1/2007 – 16:25
Asunto: Hola
Hola Bone. En principio, ¿todavía tengo margen para felicitarte el año? Pues venga. ¿Cómo va todo? Yo liadete, sobre todo emocionalmente que me he metido en un berenjenal que no sé cómo salir. Te cuento si tenemos oportunidad. Cuéntame tú... Besos.
P8
Pensé en contestarle, pero me despisté, así que al final tuvo que llamarme a casa el sábado. Estuvimos hablando un rato divertido, y colgó diciéndome que cuando saliera de la guardería (en clara alusión a mis novietes) podríamos quedar una noche para cenar.
También P me mandó sus interminables sms. Me he cansado de jugar al gato y al ratón con él.
P: Me encanta acordarme de ti. ¿Quieres que te llame?.
BdG: Podré sobrevivir sin ello.
P: ¡Qué mala eres!, ¿no?.
Llamó, pero ahí donde estaba no había cobertura, así que a las dos llamadas perdidas debió pensar que no quería hablar con él, y cuando fui yo quien le llamé, no me cogió el teléfono. No me importa, ya perdió su oportunidad, y lo mejor de todo es que me da igual.
Como dijo Mor una vez: “es bueno tener hombres en el congelador para que te saquen de un apuro”, lo malo es que incluso en el congelador, cuando los sacas, a veces se te han caducado.
Dije que eran tres en reserva la semana pasada. A Jr ya le di el pasaporte, pero vuelven a ser tres. Al final tuve que anular la cita de E, pero si todo va bien, este jueves nos veremos, y la verdad es que me apetece. Sí, es tan joven como todos los demás, pero no me parece para nada un crío, incluso creo que nos podemos llevar bien, pero más vale no echar palomos al vuelo, que luego ya se sabe.
Decía que volvían a ser tres, porque este sábado saldré con Se-L. Ha regresado de la India, y hemos quedado para cenar en mi casa, todo un lujo. No suelo invitar a nadie de entrada y mucho menos preocuparme por jugar a las “cocinitas”, pero no sé porque pero me apetece hacerlo. También, joven, aunque bastante curtido ya.

Y Cs quien me comentó que no sabía por qué pero que no le gustaba que saliera con niñatos.
- ¿Y con adultos? –le dije riendo.
- Tampoco, pero supongo que tendré que aceptarlo mientras no nos conozcamos en persona.
Mis hijos vieron su foto en la ventanita del Messenger.
- Qué mayor, ¿no?.
- No, hijo, no es que sea mayor, es que es de mi edad.
- ¿Sabes algo de él? –me preguntó.
- Pues no, desde aquella cena en la que fuimos juntos, no he vuelto a saber nada más.
- Está medio-enamoriscado de una, pero como siempre, no le saldrá bien. Ha dicho que te lo quiere contar él mismo.
Me alegro de que así sea, digo el que esté medio-enamoriscado, porque es la manera más fácil de dejar de ver a alguien sin tener que pasar el mal rato de decidirlo tú.
Al llegar a la oficina me encontré un correo.
Para: BdG
De: P8
Fecha: 18/1/2007 – 16:25
Asunto: Hola
Hola Bone. En principio, ¿todavía tengo margen para felicitarte el año? Pues venga. ¿Cómo va todo? Yo liadete, sobre todo emocionalmente que me he metido en un berenjenal que no sé cómo salir. Te cuento si tenemos oportunidad. Cuéntame tú... Besos.
P8
Pensé en contestarle, pero me despisté, así que al final tuvo que llamarme a casa el sábado. Estuvimos hablando un rato divertido, y colgó diciéndome que cuando saliera de la guardería (en clara alusión a mis novietes) podríamos quedar una noche para cenar.
También P me mandó sus interminables sms. Me he cansado de jugar al gato y al ratón con él.
P: Me encanta acordarme de ti. ¿Quieres que te llame?.
BdG: Podré sobrevivir sin ello.
P: ¡Qué mala eres!, ¿no?.
Llamó, pero ahí donde estaba no había cobertura, así que a las dos llamadas perdidas debió pensar que no quería hablar con él, y cuando fui yo quien le llamé, no me cogió el teléfono. No me importa, ya perdió su oportunidad, y lo mejor de todo es que me da igual.
Como dijo Mor una vez: “es bueno tener hombres en el congelador para que te saquen de un apuro”, lo malo es que incluso en el congelador, cuando los sacas, a veces se te han caducado.
Dije que eran tres en reserva la semana pasada. A Jr ya le di el pasaporte, pero vuelven a ser tres. Al final tuve que anular la cita de E, pero si todo va bien, este jueves nos veremos, y la verdad es que me apetece. Sí, es tan joven como todos los demás, pero no me parece para nada un crío, incluso creo que nos podemos llevar bien, pero más vale no echar palomos al vuelo, que luego ya se sabe.
Decía que volvían a ser tres, porque este sábado saldré con Se-L. Ha regresado de la India, y hemos quedado para cenar en mi casa, todo un lujo. No suelo invitar a nadie de entrada y mucho menos preocuparme por jugar a las “cocinitas”, pero no sé porque pero me apetece hacerlo. También, joven, aunque bastante curtido ya.

Y Cs quien me comentó que no sabía por qué pero que no le gustaba que saliera con niñatos.
- ¿Y con adultos? –le dije riendo.
- Tampoco, pero supongo que tendré que aceptarlo mientras no nos conozcamos en persona.
Mis hijos vieron su foto en la ventanita del Messenger.
- Qué mayor, ¿no?.
- No, hijo, no es que sea mayor, es que es de mi edad.
Tres eran tres
Si Eugenia y Gonzalo Miró (se llevan 13 años), Carmen M. Bordiu y José Campos (14 años), Fran Rivera y Blanca de Urquijo (8 años), Demi Moore y Ashton Kutcher (15), Madona…, Cameron Diaz… y otros tantos, y ¿cómo no? Ana Obregón con su Darek (19) son tan felices (o al menos lo aparentan) con sus parejas tantos años más jóvenes que ellas, ¿por qué no debería serlo yo, y me sale Fk diciéndome que le gusto pero que no tenemos futuro?. Además, ¿qué es lo que busco realmente?, me parece que a él no.
Porque hace diez días volvimos a hablar.
- ¿Ya no quieres salir más conmigo? -preguntó.
- Creí entender que eras tú.
- ¿Y por qué tendría que pensar yo eso?. ¿Quieres que pase hoy por tu casa?.
- Como tú veas...
- Ummm, es que mañana tengo que madrugar.
Mecagüen todos sus muertos.... ¿Para qué habla si no sabe ni lo que dice?.
- Pero sábado, si quieres... -añadió.
- Pues va a ser que sábado no me va bien.
El que sí llamó y apareció fue C. Pero lo que son las cosas, ahora mi interés es mucho más escaso.
- ¿Ya te has echado noviete o aún estoy a tiempo de casarme contigo?.
Sé que iba en broma, pero me sorprendió bastante su actitud o algunas de sus frases al decirme: "contigo estoy muy bien... bueno, lo que me dejas" (...) "eres una persona con la que puedo hablar de todo" (...) "¿puedes creerte que me he acordado de ti más de una vez?" (...) "nuestra relación se puede llamar rara, pero creo que es lo que la hace más interesante y con un aspecto diferente" (...) "pues bueno, eso, que he pensado en ti" (...).
Hasta ahora, para mí, C era un chico casi diez. Sólo le faltaría ser millonario para ser perfecto. Pero siempre he sabido que era un "guapete" de gimnasio y que nos unía una relación, como él mismo, dice, rara. Pero nunca pensé que se acordara de mí más de lo necesario ni que tuviera especiales ganas de verme.
Naturalmente se pasó por mi casa, y una vez más hablamos y reimos hasta las tantas. Y fue a las tantas cuando volvió a pasar lo de siempre. Pero esta vez no se me quedó la sonrisa de gilipollas que siempre ha acompañado nuestros encuentros.

No quiero dispersarme.
Tres eran tres decía. Y no estoy hablando de hacer ningún trío.
Con ganas de renovar un poco la situación en la que me encuentro estancada desde hace ya un par de años, añadí tres nuevos fichajes a mi lista.
Primero: Jr. Tan yogurín casi como C. Salí con él este último fin de semana. Bien pero no. Le faltaba chispa al asunto. El chico era simpático y agradable, pero no existía el feeling que estoy buscando. Supongo que no volveremos a vernos, al menos a mí no me apetece. De todas formas, imagino que se cree que soy más “buena” de lo que soy, ya que a la temible pregunta de si había salido con chicos tan jóvenes como él, y a la inesperada respuesta de que sí, llega la otra pregunta: “pero… con menos de cinco, ¿no?”.
Y digo yo, ¿por qué todos creen que son los únicos?. Vamos a ver, te invita a cenar, a tomar algo, luego pasamos por casa (claro, la mayoría viven con los papis), vemos una película, y después te suelta: “eres mucho más guapa en real que por cam”, ahí ataca y se supone que eso sólo pasa con él. A eso le llamo yo ser inocente.
Segundo: E. También de la misma quinta que los anteriores, sólo que con algún handicap menos, ya que hace tres años que vive sólo y tiene una profesión que le obliga a viajar a menudo, lo que le hace alguien independiente y parece que un poco más seguro de sí mismo. Me resistí un poco a quedar con él después de lo de Fk. Porque reconozco que aunque ha sido el que ha actuado más como un crío, y aún así ha sido el que más me ha enganchado.
Decía que estuve hablando con E sobre Fk.
- ¿Cómo puede decirte que no tenéis futuro?. Eso si no se intenta no se sabe.
- Ya.
- Quizá te extrañe lo que voy a decirte, pero… a mí me gustaría intentarlo… contigo.
- ¿En serio? –le dije realmente sorprendida.
Hemos quedado para el próximo jueves, aunque yo no espero ya nada especial.
Y tercero: Cs. El único de mi quinta. Por primera vez me siento atraída por alguien que supera los cuarenta. Divertido, con sentido del humor, independiente e interesante. Y con una ventaja (o inconveniente, según se mire): vive lejos de mi ciudad. Viudo, con dos hijas; yo separada, con dos hijos… a ver si vamos a parecer los Serrano. Eso sí: posesivo, como todos. Vamos a ver, quieren mujeres independientes, decididas, atrevidas… pero que hayan estado con pocos hombres. ¿Eso existe?. Aún así, creo que vamos a conocernos.
Eso de ser posesivos se supone que es un problema de cultura o seguridad, pero… acabas conociendo gente de diferentes culturas y más o menos seguros, y al final todo acaba en lo mismo. Mi primer “marido” era mucho mayor que yo, y era muy celoso (confesaba a sus amigos el miedo que tenía a perderme), y fue precisamente esa posesión lo que hizo que al final rompiéramos. Mi segundo marido era mucho menor que yo, en teoría no tenía que existir ese problema, pero volvió a aparecer, él era menos seguro que yo. Entonces llegas a la conclusión de que busques donde busques, encuentres lo que encuentres… seguimos en la línea del desamor.
Porque hace diez días volvimos a hablar.
- ¿Ya no quieres salir más conmigo? -preguntó.
- Creí entender que eras tú.
- ¿Y por qué tendría que pensar yo eso?. ¿Quieres que pase hoy por tu casa?.
- Como tú veas...
- Ummm, es que mañana tengo que madrugar.
Mecagüen todos sus muertos.... ¿Para qué habla si no sabe ni lo que dice?.
- Pero sábado, si quieres... -añadió.
- Pues va a ser que sábado no me va bien.
El que sí llamó y apareció fue C. Pero lo que son las cosas, ahora mi interés es mucho más escaso.
- ¿Ya te has echado noviete o aún estoy a tiempo de casarme contigo?.
Sé que iba en broma, pero me sorprendió bastante su actitud o algunas de sus frases al decirme: "contigo estoy muy bien... bueno, lo que me dejas" (...) "eres una persona con la que puedo hablar de todo" (...) "¿puedes creerte que me he acordado de ti más de una vez?" (...) "nuestra relación se puede llamar rara, pero creo que es lo que la hace más interesante y con un aspecto diferente" (...) "pues bueno, eso, que he pensado en ti" (...).
Hasta ahora, para mí, C era un chico casi diez. Sólo le faltaría ser millonario para ser perfecto. Pero siempre he sabido que era un "guapete" de gimnasio y que nos unía una relación, como él mismo, dice, rara. Pero nunca pensé que se acordara de mí más de lo necesario ni que tuviera especiales ganas de verme.
Naturalmente se pasó por mi casa, y una vez más hablamos y reimos hasta las tantas. Y fue a las tantas cuando volvió a pasar lo de siempre. Pero esta vez no se me quedó la sonrisa de gilipollas que siempre ha acompañado nuestros encuentros.

No quiero dispersarme.
Tres eran tres decía. Y no estoy hablando de hacer ningún trío.
Con ganas de renovar un poco la situación en la que me encuentro estancada desde hace ya un par de años, añadí tres nuevos fichajes a mi lista.
Primero: Jr. Tan yogurín casi como C. Salí con él este último fin de semana. Bien pero no. Le faltaba chispa al asunto. El chico era simpático y agradable, pero no existía el feeling que estoy buscando. Supongo que no volveremos a vernos, al menos a mí no me apetece. De todas formas, imagino que se cree que soy más “buena” de lo que soy, ya que a la temible pregunta de si había salido con chicos tan jóvenes como él, y a la inesperada respuesta de que sí, llega la otra pregunta: “pero… con menos de cinco, ¿no?”.
Y digo yo, ¿por qué todos creen que son los únicos?. Vamos a ver, te invita a cenar, a tomar algo, luego pasamos por casa (claro, la mayoría viven con los papis), vemos una película, y después te suelta: “eres mucho más guapa en real que por cam”, ahí ataca y se supone que eso sólo pasa con él. A eso le llamo yo ser inocente.
Segundo: E. También de la misma quinta que los anteriores, sólo que con algún handicap menos, ya que hace tres años que vive sólo y tiene una profesión que le obliga a viajar a menudo, lo que le hace alguien independiente y parece que un poco más seguro de sí mismo. Me resistí un poco a quedar con él después de lo de Fk. Porque reconozco que aunque ha sido el que ha actuado más como un crío, y aún así ha sido el que más me ha enganchado.
Decía que estuve hablando con E sobre Fk.
- ¿Cómo puede decirte que no tenéis futuro?. Eso si no se intenta no se sabe.
- Ya.
- Quizá te extrañe lo que voy a decirte, pero… a mí me gustaría intentarlo… contigo.
- ¿En serio? –le dije realmente sorprendida.
Hemos quedado para el próximo jueves, aunque yo no espero ya nada especial.
Y tercero: Cs. El único de mi quinta. Por primera vez me siento atraída por alguien que supera los cuarenta. Divertido, con sentido del humor, independiente e interesante. Y con una ventaja (o inconveniente, según se mire): vive lejos de mi ciudad. Viudo, con dos hijas; yo separada, con dos hijos… a ver si vamos a parecer los Serrano. Eso sí: posesivo, como todos. Vamos a ver, quieren mujeres independientes, decididas, atrevidas… pero que hayan estado con pocos hombres. ¿Eso existe?. Aún así, creo que vamos a conocernos.
Eso de ser posesivos se supone que es un problema de cultura o seguridad, pero… acabas conociendo gente de diferentes culturas y más o menos seguros, y al final todo acaba en lo mismo. Mi primer “marido” era mucho mayor que yo, y era muy celoso (confesaba a sus amigos el miedo que tenía a perderme), y fue precisamente esa posesión lo que hizo que al final rompiéramos. Mi segundo marido era mucho menor que yo, en teoría no tenía que existir ese problema, pero volvió a aparecer, él era menos seguro que yo. Entonces llegas a la conclusión de que busques donde busques, encuentres lo que encuentres… seguimos en la línea del desamor.
Buscando un parche
Ya se dice que “con quien niños se acuesta, mojado se levanta”, pero hasta ahora no me había pasado. O quizá era que no me había importado lo que viniera después, me daba igual si iba a volver a verlo o no, o lo que fuera que pasara por su cabeza. Esta vez sí.

Después del último mensaje, silencio total. No llamó, no explicó, no hubo razones... Dos días después yo mandé un sms: “¿Habrá explicación o se va a quedar así?”. Pues va a ser que se va a quedar así, porque hubo la callada por respuesta.
Puedo aceptar que yo no le interese, quizá por mi edad, quizá por su inmadurez, pero lo que no entiendo es un cambio repentino en un día, o mejor dicho, en horas. Tal vez si no fuera un crío habría habido alguna llamada de excusa: “eres demasiado mayor para mi” (...) “no quiero complicarme la vida” (...) “eso de que tengas hijos...” (...) o incluso la más usada, y no por ello menos patética, de: “estoy en crisis, no sé lo que me pasa, necesito tiempo, no eres tú, soy yo”.
¿De qué tiene miedo?. Ellos siempre tienen miedo a algo. Pero si yo no soy una persona complicada..., defiendo la familia monoparental, y no espero nada de nadie. A él le interesa no abandonar la casa de papá y mamá, a parte de por culpa de la crisis de la vivienda, también porque es mucho más cómodo que te cuiden como a un crío. Pero yo tampoco estoy pretendiendo esto, que acabamos de conocernos, nadie ha hablado de ningún compromiso. Es más, cuando le dije que había anulado, de momento, otra posible cita, él comentó: “¿Cómo que de momento?, nunca vas a salir con él”.
Y yo que duermo como una marmota, que ni una vez que se cayó la pared de mi habitación conseguí enterarme. Que sólo me despiertan los lamentos de mis hijos o los maullidos de mis gatos (instinto maternal), ahora despierto por las noches y me doy cuenta de que estoy pensando en él. Me pasa como en las películas de amor (esas que no soporto ver), y como en cámara lenta se me suceden imágenes suyas, sonriendo tras su gran timidez, como me acariciaba el pelo... Es precisamente en el recuerdo de detalles pequeños e insignificantes, pero parece que ya irrepetibles, donde se halla esta añoranza que me duele, y que intento sacarme de la cabeza a golpe de teclado.
Fin de año, y sola en casa. Yo creo que sufro lo que se llama Demofobia, o sea, pánico a las multitudes. No soporto los lugares cargados de gente, sean centros comerciales, conciertos, discotecas, aglomeraciones en la calle, gente en el Metro.... Así que imposible pensar en salir una noche como esa, y además... ¿con quién? ya digo siempre que quien mucho abarca poco aprieta, y ese es mi caso. Tengo para escoger, pero mi elegido (quien hace dos días iba a compartir conmigo esta noche) ha desaparecido sin ni una mala explicación.
Media tarde, aparece conectado, saluda, se disculpa por no haber contestado al sms.
- Me sabe mal no haberlo hecho.
- ¿Sólo eso te sabe mal?.
- No tenemos ningún futuro juntos, pero me caes muy bien.
- ¿Buscabas un futuro?.
Después de un silencio me pregunta qué haré esta noche.
- Nada, ponerme hasta el culo de cava, tomarme las uvas (y evidentemente, no entro a contarle si voy a ponerme el tanga rojo o no), ver la tele...
- ¿Y si después vengo yo?.
Ya estamos, otra vez. No quiere nada conmigo, pero piensa en mí. Huye, pero después se arrepiente, o quiere quedar, y es de eso de lo que se arrepiente.
Mi táctica para olvidar a los hombres es buscarles sus defectos. ¿Por qué intentar martillear mi cabeza con los buenos momentos vividos?, lo mejor es buscar todo aquello que podría desagradarme. Era un indeciso. Sin embargo, me gustaba. Tenía el cuerpo bastante peludo para su edad (o para la moda metrosexual en que vivimos). Y seguía gustándome. Era listo, pero no sé si inteligente. Y aún así, quería estar con él. Vacilaba en sus decisiones, no sabía lo que realmente quería ni buscaba, y lo que era peor, no era capaz de afrontarlo. Era un cobarde, su frase “lo hablamos después, ¿vale?” era su válvula de escape, porque ese “después” ya no existía, al menos no pasados dos días.
Sigo siendo la misma de siempre, a pesar de que estas noches me haya despertado pensando en él. Ha sido sólo un paréntesis fugaz que ha durado únicamente diez días. ¿Para qué darle tantas vueltas a algo tan efímero?, quise sentir esa sensación y la tuve, ahora es cuestión de seguir con lo de siempre, que al fin y al cabo, como administradora de mis sentimientos soy bastante buena.
Ya se dice que un clavo saca otro clavo. Para estas ocasiones hay que buscarse un parche que sirva de complemento. Parches, por suerte, de buena o mala calidad, todo sea dicho, no me faltan, así que he tenido que recuperar a Se-W a quien había dejado aparcado por Fk. Sé que no será lo mismo, pero tampoco quiero que lo sea.

Después del último mensaje, silencio total. No llamó, no explicó, no hubo razones... Dos días después yo mandé un sms: “¿Habrá explicación o se va a quedar así?”. Pues va a ser que se va a quedar así, porque hubo la callada por respuesta.
Puedo aceptar que yo no le interese, quizá por mi edad, quizá por su inmadurez, pero lo que no entiendo es un cambio repentino en un día, o mejor dicho, en horas. Tal vez si no fuera un crío habría habido alguna llamada de excusa: “eres demasiado mayor para mi” (...) “no quiero complicarme la vida” (...) “eso de que tengas hijos...” (...) o incluso la más usada, y no por ello menos patética, de: “estoy en crisis, no sé lo que me pasa, necesito tiempo, no eres tú, soy yo”.
¿De qué tiene miedo?. Ellos siempre tienen miedo a algo. Pero si yo no soy una persona complicada..., defiendo la familia monoparental, y no espero nada de nadie. A él le interesa no abandonar la casa de papá y mamá, a parte de por culpa de la crisis de la vivienda, también porque es mucho más cómodo que te cuiden como a un crío. Pero yo tampoco estoy pretendiendo esto, que acabamos de conocernos, nadie ha hablado de ningún compromiso. Es más, cuando le dije que había anulado, de momento, otra posible cita, él comentó: “¿Cómo que de momento?, nunca vas a salir con él”.
Y yo que duermo como una marmota, que ni una vez que se cayó la pared de mi habitación conseguí enterarme. Que sólo me despiertan los lamentos de mis hijos o los maullidos de mis gatos (instinto maternal), ahora despierto por las noches y me doy cuenta de que estoy pensando en él. Me pasa como en las películas de amor (esas que no soporto ver), y como en cámara lenta se me suceden imágenes suyas, sonriendo tras su gran timidez, como me acariciaba el pelo... Es precisamente en el recuerdo de detalles pequeños e insignificantes, pero parece que ya irrepetibles, donde se halla esta añoranza que me duele, y que intento sacarme de la cabeza a golpe de teclado.
Fin de año, y sola en casa. Yo creo que sufro lo que se llama Demofobia, o sea, pánico a las multitudes. No soporto los lugares cargados de gente, sean centros comerciales, conciertos, discotecas, aglomeraciones en la calle, gente en el Metro.... Así que imposible pensar en salir una noche como esa, y además... ¿con quién? ya digo siempre que quien mucho abarca poco aprieta, y ese es mi caso. Tengo para escoger, pero mi elegido (quien hace dos días iba a compartir conmigo esta noche) ha desaparecido sin ni una mala explicación.
Media tarde, aparece conectado, saluda, se disculpa por no haber contestado al sms.
- Me sabe mal no haberlo hecho.
- ¿Sólo eso te sabe mal?.
- No tenemos ningún futuro juntos, pero me caes muy bien.
- ¿Buscabas un futuro?.
Después de un silencio me pregunta qué haré esta noche.
- Nada, ponerme hasta el culo de cava, tomarme las uvas (y evidentemente, no entro a contarle si voy a ponerme el tanga rojo o no), ver la tele...
- ¿Y si después vengo yo?.
Ya estamos, otra vez. No quiere nada conmigo, pero piensa en mí. Huye, pero después se arrepiente, o quiere quedar, y es de eso de lo que se arrepiente.
Mi táctica para olvidar a los hombres es buscarles sus defectos. ¿Por qué intentar martillear mi cabeza con los buenos momentos vividos?, lo mejor es buscar todo aquello que podría desagradarme. Era un indeciso. Sin embargo, me gustaba. Tenía el cuerpo bastante peludo para su edad (o para la moda metrosexual en que vivimos). Y seguía gustándome. Era listo, pero no sé si inteligente. Y aún así, quería estar con él. Vacilaba en sus decisiones, no sabía lo que realmente quería ni buscaba, y lo que era peor, no era capaz de afrontarlo. Era un cobarde, su frase “lo hablamos después, ¿vale?” era su válvula de escape, porque ese “después” ya no existía, al menos no pasados dos días.
Sigo siendo la misma de siempre, a pesar de que estas noches me haya despertado pensando en él. Ha sido sólo un paréntesis fugaz que ha durado únicamente diez días. ¿Para qué darle tantas vueltas a algo tan efímero?, quise sentir esa sensación y la tuve, ahora es cuestión de seguir con lo de siempre, que al fin y al cabo, como administradora de mis sentimientos soy bastante buena.
Ya se dice que un clavo saca otro clavo. Para estas ocasiones hay que buscarse un parche que sirva de complemento. Parches, por suerte, de buena o mala calidad, todo sea dicho, no me faltan, así que he tenido que recuperar a Se-W a quien había dejado aparcado por Fk. Sé que no será lo mismo, pero tampoco quiero que lo sea.





