Tic–Tac, Tic-Tac, Tic-Tac…
Bló, 9-11-97;
Tic–Tac, Tic-Tac, Tic-Tac…
Son las once de la mañana y el sol se ha despertado, colándose en mi habitación por la ventana. No hay ninguna opción a regresar del sueño de donde venía. Es domingo y hace un día fantástico para sacar a pasear el body por ahí.
Llevo casi una semana teniendo una extraña sensación dentro de mí. No sé diferenciarla de la tristeza y tampoco sé si lo es. Estoy ausente de todo el mundo. No tengo ganas de hablar con nadie y mato el tiempo frente a la caja tonta. ¡Joder, qué asco!
La semana pasada tuve mi primer accidente con el coche. Una curva maldita, que no tenía que haberse puesto allí, y algunas copas de más, que no me dejaron conducir en paz. Gastesi y Jany no se hicieron daño, pero algo, en ese instante, se coló dentro de mí y ya no me deja respirar con normalidad. ¡¡¡Todo es una puta mierda!!!
Para colmo, me dejo atrapar por la pantalla de la tele, y tengo miedo de apartar la vista, y que mi coco empiece otra vez a darle vueltas a todo. Pero al cabo de un rato, empiezan los telediarios y lo del coche y mi depresión es una puta mariconada.
¡Pero mecagüenlaputa! Tan difícil les resulta, a los políticos y militares, ayudar a su gente en el tercer mundo, o es que la codicia les ha matado el alma, y solo piensan en enriquecerse a costa de la vida de todos sus habitantes.
Para colmo, Benicarló se me esta poniendo muy cuesta arriba. La gente me agobia y solo huyendo de ella me siento seguro y sin miedo. ¿Qué coño me está pasando en la cabeza que no para de hacerme pasar tan malos ratos donde voy? ¿Qué cojones me hacen ver mis dos ojos? Porque lo que se encuentran es desconfianza a gente de toda la vida y eso no es posible que sea así. ¿Me estaré volviendo loco...?
Todo por una curva que jamás tendría que haber madrugado, aquella maldita noche en la que bebí.
Todo por un verano puteado como un cabrón, luchando contra un sueño cansado y pegajoso, que no quería separarse de mí.
Todo por un pasado que me tiene angustiado de tanto pensar.
Todo por una hoja más, que acabará escondida en la carpeta y que, por lo menos ella, me ha querido escuchar.
Pero las horas no pasan, los minutos se cachondean y los segundos me dan la espalda, porque ellos no se estamparon contra una curva de madrugada.
PD. Y así me va pasando el tiempo: Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac...
Tic–Tac, Tic-Tac, Tic-Tac…
Son las once de la mañana y el sol se ha despertado, colándose en mi habitación por la ventana. No hay ninguna opción a regresar del sueño de donde venía. Es domingo y hace un día fantástico para sacar a pasear el body por ahí.
Llevo casi una semana teniendo una extraña sensación dentro de mí. No sé diferenciarla de la tristeza y tampoco sé si lo es. Estoy ausente de todo el mundo. No tengo ganas de hablar con nadie y mato el tiempo frente a la caja tonta. ¡Joder, qué asco!
La semana pasada tuve mi primer accidente con el coche. Una curva maldita, que no tenía que haberse puesto allí, y algunas copas de más, que no me dejaron conducir en paz. Gastesi y Jany no se hicieron daño, pero algo, en ese instante, se coló dentro de mí y ya no me deja respirar con normalidad. ¡¡¡Todo es una puta mierda!!!
Para colmo, me dejo atrapar por la pantalla de la tele, y tengo miedo de apartar la vista, y que mi coco empiece otra vez a darle vueltas a todo. Pero al cabo de un rato, empiezan los telediarios y lo del coche y mi depresión es una puta mariconada.
¡Pero mecagüenlaputa! Tan difícil les resulta, a los políticos y militares, ayudar a su gente en el tercer mundo, o es que la codicia les ha matado el alma, y solo piensan en enriquecerse a costa de la vida de todos sus habitantes.
Para colmo, Benicarló se me esta poniendo muy cuesta arriba. La gente me agobia y solo huyendo de ella me siento seguro y sin miedo. ¿Qué coño me está pasando en la cabeza que no para de hacerme pasar tan malos ratos donde voy? ¿Qué cojones me hacen ver mis dos ojos? Porque lo que se encuentran es desconfianza a gente de toda la vida y eso no es posible que sea así. ¿Me estaré volviendo loco...?
Todo por una curva que jamás tendría que haber madrugado, aquella maldita noche en la que bebí.
Todo por un verano puteado como un cabrón, luchando contra un sueño cansado y pegajoso, que no quería separarse de mí.
Todo por un pasado que me tiene angustiado de tanto pensar.
Todo por una hoja más, que acabará escondida en la carpeta y que, por lo menos ella, me ha querido escuchar.
Pero las horas no pasan, los minutos se cachondean y los segundos me dan la espalda, porque ellos no se estamparon contra una curva de madrugada.
PD. Y así me va pasando el tiempo: Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac...
Relojes
Bló, 11/8/2004;
Relojes
Reloj de saetas
Danzando en la plaza
Tiritando segundos,
el bigote loco de Dalí
Reloj de cuco
Tonto al cantar
Entrando después,
a dormir los minutos
Reloj de campanario
Tic-tac del pueblo
Boceando metal,
salmos, engaños y alabanzas
Reloj del pasado
Tiempo en el recuerdo
Lo bueno y lo malo,
matando las horas
Reloj que no para
Me dejaste al marchar
Distraído por el sol,
la lluvia, el viento y la mar
El tiempo, el tiempo se va...
Relojes
Reloj de saetas
Danzando en la plaza
Tiritando segundos,
el bigote loco de Dalí
Reloj de cuco
Tonto al cantar
Entrando después,
a dormir los minutos
Reloj de campanario
Tic-tac del pueblo
Boceando metal,
salmos, engaños y alabanzas
Reloj del pasado
Tiempo en el recuerdo
Lo bueno y lo malo,
matando las horas
Reloj que no para
Me dejaste al marchar
Distraído por el sol,
la lluvia, el viento y la mar
El tiempo, el tiempo se va...
Bonifasi con 18

¿Brindamos?........niño, adolescencia, juventud
Castellón, 12-8-2002;
¿Brindamos?
Por las rodilleras que parcheaban todas los pantalones de los que volábamos por el patio del Marqués. Una carambola me daba dos canicas y jugando a "favavásisesclafelaburranovaldrá", destrozaba los riñones de todos mis compañeros de clase. -¡A las cinco a la olivera!- Se retaban los más valientes del lugar. Yo aprovechaba la hora del recreo para ir con Sepi y Chechu a robarle la pelota a las chicas. ¡Las teníamos acojonadas!
En el Toro Loco los cubatas costaban a ciento cincuenta pelas y con menos de veinticinco gramos de costo en el bolsillo del pantalón, se consideraba consumo propio, ¡qué tiempos!Las motos tomaban Peñiscola en Verano y el autobús del Popy nos llevaba a Vinaroz.Yo fui rebelde, de yo que sé, con chupa de cuero y mirada arrogante. FP era un descontrol de gente muy loca que no sabía que hacer con su vida.En BUP no eran la excepción, y en el solarium la gente se ponía fina, escaqueándose de todas las clases que hicieran falta.Los viernes podías lograr juntar a todo el “ganao” en el Purgatori y acabar llegando a casa siempre a las seis de la mañana. Hoy de menú: fresones a la “encaná” colectiva.
La gente empezaba a desaparecer del Ramonet y del Non, con dirección fija hacia las universidades o la mili.Ya no podíamos ir al Jupa, ni al Graffiti, ni al Master, ni al Monforte y nos teníamos que conformar con el futbolín del Garitto, que era lo único que nos unía, de nuevo, a aquellos tiempos tan lejanos...
Mossén Tomás, el Piter, Pepe Palanques(déjate las drogas)
Fallas, cabalgata del Ninot, Sant Antoni y Fiestas de Agosto
El Rap, el Choco, el Seneca y el Cosquillero
Futbito de verano, la procesión del Cristo del Mar
Brindo por los Rodriguez y por los bailes en el Hook
Brindo por un sorbito de agua en las escaleras del Trip
Brindo por las pachangas de los sábados en BUP
Brindo por aquellos días que supimos disfrutar
PD. ¡Salud!
¿Brindamos?
Por las rodilleras que parcheaban todas los pantalones de los que volábamos por el patio del Marqués. Una carambola me daba dos canicas y jugando a "favavásisesclafelaburranovaldrá", destrozaba los riñones de todos mis compañeros de clase. -¡A las cinco a la olivera!- Se retaban los más valientes del lugar. Yo aprovechaba la hora del recreo para ir con Sepi y Chechu a robarle la pelota a las chicas. ¡Las teníamos acojonadas!
En el Toro Loco los cubatas costaban a ciento cincuenta pelas y con menos de veinticinco gramos de costo en el bolsillo del pantalón, se consideraba consumo propio, ¡qué tiempos!Las motos tomaban Peñiscola en Verano y el autobús del Popy nos llevaba a Vinaroz.Yo fui rebelde, de yo que sé, con chupa de cuero y mirada arrogante. FP era un descontrol de gente muy loca que no sabía que hacer con su vida.En BUP no eran la excepción, y en el solarium la gente se ponía fina, escaqueándose de todas las clases que hicieran falta.Los viernes podías lograr juntar a todo el “ganao” en el Purgatori y acabar llegando a casa siempre a las seis de la mañana. Hoy de menú: fresones a la “encaná” colectiva.
La gente empezaba a desaparecer del Ramonet y del Non, con dirección fija hacia las universidades o la mili.Ya no podíamos ir al Jupa, ni al Graffiti, ni al Master, ni al Monforte y nos teníamos que conformar con el futbolín del Garitto, que era lo único que nos unía, de nuevo, a aquellos tiempos tan lejanos...
Mossén Tomás, el Piter, Pepe Palanques(déjate las drogas)
Fallas, cabalgata del Ninot, Sant Antoni y Fiestas de Agosto
El Rap, el Choco, el Seneca y el Cosquillero
Futbito de verano, la procesión del Cristo del Mar
Brindo por los Rodriguez y por los bailes en el Hook
Brindo por un sorbito de agua en las escaleras del Trip
Brindo por las pachangas de los sábados en BUP
Brindo por aquellos días que supimos disfrutar
PD. ¡Salud!
Mi mamá
Bló, 31-5-2001;
Mi mamá
A ella le hicieron lanzar su bola en la ruleta del destino y le tocó el peor premio del mundo. Aún tengo metido en la cabeza ese pánico al oír rugir el viejo Citroën de mi padre. Hasta que uno empieza a pensar por si sólo, todo es muy difícil junto a la vida de un alcohólico, que para nosotros, no tenía nada de anónimo.
¡Maldita sea, hasta podías elegir turnos y todo! Cada semana cambiaba de horas en el trabajo y rompía cada uno de los segundos que pasaba en mi casa. Pero algo ocurrió. Puede que fueran aquellas súplicas desesperadas que una vez le hice a algún dios que me escuchara. Algo de la nada, se llevó todo el alcohol de este mundo y nunca más se supo nada de aquello.
Mi mamá curraba como una mula, limpiando casas ajenas y bordando preciosas letras de hilo, en finas sábanas blancas de algodón. Ahora sé lo que sentía, cuando nos dejaba solos a cargo de recalentarnos la comida de la noche anterior. A las siete y media de la madrugada, tenía que llevar a Joaquín, a un infierno llamado Castellón, todos los lunes jodidos del colegio.
La he visto llorar a solas sin que ella lo supiera. Nada, pero que nada en el mundo, me podrá romper el corazón, como aquellos suspiros quebrados y llenos de dolor que se escuchaban en el triste y mudo silencio del comedor.
Luchó por buscarnos una casa donde poder vernos crecer con dignidad. Se sacó el carnet de conducir, se pagó un coche de color rojo y os puedo asegurar que, para mi mamá, la libertad tiene cuatro ruedas.
Nosotros nunca fuimos caprichosos, madurar a tan pronta edad te marca y ya no quieres ser una carga para nadie.
Nosotros le hemos dado muchos disgustos y aún puedes encontrar una sonrisa sincera dibujada en su cara.
Nosotros, sus cuatro hijos, sí sabemos lo que hizo para que viviéramos felices.
Mi mamá me prepara las mejores lentejas del mundo mundial
Mi mamá te escucha, se pone algo histérica, pero te escucha
Mi mamá es la mejor mamá del mundo
Mi mamá
A ella le hicieron lanzar su bola en la ruleta del destino y le tocó el peor premio del mundo. Aún tengo metido en la cabeza ese pánico al oír rugir el viejo Citroën de mi padre. Hasta que uno empieza a pensar por si sólo, todo es muy difícil junto a la vida de un alcohólico, que para nosotros, no tenía nada de anónimo.
¡Maldita sea, hasta podías elegir turnos y todo! Cada semana cambiaba de horas en el trabajo y rompía cada uno de los segundos que pasaba en mi casa. Pero algo ocurrió. Puede que fueran aquellas súplicas desesperadas que una vez le hice a algún dios que me escuchara. Algo de la nada, se llevó todo el alcohol de este mundo y nunca más se supo nada de aquello.
Mi mamá curraba como una mula, limpiando casas ajenas y bordando preciosas letras de hilo, en finas sábanas blancas de algodón. Ahora sé lo que sentía, cuando nos dejaba solos a cargo de recalentarnos la comida de la noche anterior. A las siete y media de la madrugada, tenía que llevar a Joaquín, a un infierno llamado Castellón, todos los lunes jodidos del colegio.
La he visto llorar a solas sin que ella lo supiera. Nada, pero que nada en el mundo, me podrá romper el corazón, como aquellos suspiros quebrados y llenos de dolor que se escuchaban en el triste y mudo silencio del comedor.
Luchó por buscarnos una casa donde poder vernos crecer con dignidad. Se sacó el carnet de conducir, se pagó un coche de color rojo y os puedo asegurar que, para mi mamá, la libertad tiene cuatro ruedas.
Nosotros nunca fuimos caprichosos, madurar a tan pronta edad te marca y ya no quieres ser una carga para nadie.
Nosotros le hemos dado muchos disgustos y aún puedes encontrar una sonrisa sincera dibujada en su cara.
Nosotros, sus cuatro hijos, sí sabemos lo que hizo para que viviéramos felices.
Mi mamá me prepara las mejores lentejas del mundo mundial
Mi mamá te escucha, se pone algo histérica, pero te escucha
Mi mamá es la mejor mamá del mundo
¿Cómo explicártelo?
Bló, 29-5-2001;
¿Cómo explicártelo?
Ella apareció de un pequeño sueño, que una vez tuve un verano.
Ella me dió el trocito más hermoso de su tierno corazón.
Ella me invitó a un concierto del Corazón partido y mis labios desmontaron para siempre el cartel de “SE VENDE”.
Todo era increíble en cualquier rincón del día, mirándola a ratitos cuando coincidíamos en la terraza de Las Atalayas de Peñíscola.
Todo lo que mis pensamientos me daban para hoy, estaba ella en pequeños retales y bordada a mano con cada uno de ellos.
Todo era tan especial, que tenía miedo de despertarme en cualquier momento desde mi cama y darme cuenta que todo lo ocurrido era un sueño más de los míos.
Disfruté como un loco de enamorarme de unos ojitos rasgaditos y del color de la noche.
Descubrí contigo los secretos del desván y cada centímetro de tu cuerpo.
Labios carnosos que consiguen dejar este mundo y visitar por unos momentos el tuyo.
Zapatitos de tacón y un pelo muy chulo al viento.
Piel que me roza con ternura y yo me pongo muy, pero que muy tontito...
El tiempo me ha descubierto a una persona tan loca como yo. Agarrados de la mano pasan mejor las horas, las tardes y los días a su lado. Los cine ABACO, el chino y las tardes en el pinar del Grao, son parte importante de esta historia que os relato.
A ella se le iluminan los ojos sin querer, cuando mira la sonrisa de un nene en su carrito.
A ella se le ha pegado un bonito contoneo, cuando su cuerpo echa a andar.
A ella será difícil devolverle todo el cariño que me da, con abrazos, besos y susurros al oído.
Gracias por rescatarme a tiempo de un mundo triste y hostil.
Gracias por escucharme con atención y respetar cada uno de mis pensamientos.
Gracias Ana, porque sin ti, nunca hubiera nacido esta bonita carta de amor.
¿Cómo explicártelo?
Ella apareció de un pequeño sueño, que una vez tuve un verano.
Ella me dió el trocito más hermoso de su tierno corazón.
Ella me invitó a un concierto del Corazón partido y mis labios desmontaron para siempre el cartel de “SE VENDE”.
Todo era increíble en cualquier rincón del día, mirándola a ratitos cuando coincidíamos en la terraza de Las Atalayas de Peñíscola.
Todo lo que mis pensamientos me daban para hoy, estaba ella en pequeños retales y bordada a mano con cada uno de ellos.
Todo era tan especial, que tenía miedo de despertarme en cualquier momento desde mi cama y darme cuenta que todo lo ocurrido era un sueño más de los míos.
Disfruté como un loco de enamorarme de unos ojitos rasgaditos y del color de la noche.
Descubrí contigo los secretos del desván y cada centímetro de tu cuerpo.
Labios carnosos que consiguen dejar este mundo y visitar por unos momentos el tuyo.
Zapatitos de tacón y un pelo muy chulo al viento.
Piel que me roza con ternura y yo me pongo muy, pero que muy tontito...
El tiempo me ha descubierto a una persona tan loca como yo. Agarrados de la mano pasan mejor las horas, las tardes y los días a su lado. Los cine ABACO, el chino y las tardes en el pinar del Grao, son parte importante de esta historia que os relato.
A ella se le iluminan los ojos sin querer, cuando mira la sonrisa de un nene en su carrito.
A ella se le ha pegado un bonito contoneo, cuando su cuerpo echa a andar.
A ella será difícil devolverle todo el cariño que me da, con abrazos, besos y susurros al oído.
Gracias por rescatarme a tiempo de un mundo triste y hostil.
Gracias por escucharme con atención y respetar cada uno de mis pensamientos.
Gracias Ana, porque sin ti, nunca hubiera nacido esta bonita carta de amor.
Mi curro dirección a Castellón
Bló, 14-6-2001;
Mi curro dirección a Castellón
Sí señor, la jornada laboral me tiene atrapado desde que dejé la puta mili. Un buen día apareció el “Siñó Coke” por mi casa y mi vida cambió para siempre...
Laboratorio. ¿Cómo suena verdad?. Suena a una bata blanca como la de los médicos, un montón de frascos de cristal intercalados entre sí y escupiendo, con alegría, una gota milagrosa capaz de cambiar el mundo. Pero al final, resultó ser que aquel tinglado estaba montado para sacarse la pasta con la cosa de la cerámica.
Porque el “rollo del pollo” está de Onda a Villarreal, de lucena Ribesalbes, de Villafamés a Nules y la fábrica estará montada en algún lugar de Alcora. Sí señor, justo en medio del “rollo del pollo”. Allí acabaré después de tanto tiempo.
Después de horas sin saber, ¡qué coño era la tixotropía!
Después de sufrir la angustia de ver que un producto analizado no estaba OK.
Después de comprar cien mil cisternas de P-18 y una que tendría que estar aquí, hace dos horas, no hay manera de poder localizarla desde el teléfono del laboratorio.
Después de tantas lecciones aprendidas y al final acabaré de encargado de producción.
Tenía ilusiones, que compensado con un buen sueldo a final de mes, poder trabajar entre empastes y molinillos.
Tenía tanta experiencia en ver pequeños detalles en las cosas que manejaba, que todo se me olvidará cargando sacos en un palet.
Tenía tantas y tantas ganas de continuar trabajando bien.
Pero bueno, el dinero, poderoso caballero, lo puede todo, y allí estaré de encargado de producción.
Currante siempre he sido, de niño junto al lado de mi abuelo y en los veranos, en la terraza del bar.
¿Saber mandar? No será más jodido que en la cocina del Tercio, que tenía a cinco tíos, dos de ellos legionarios, mandados por un “pistolillo” que daba ejemplo para todos.
¿Promesas? Hacer lo mismo que cuando maquillé aquel laboratorio soso y perdido que estaba al final de las escaleras.
Todo lo he aprendido con el teléfono en la mano y hablando con proveedores de chaqueta y corbata.
Sin más sueños que despertar a la mañana y servir a nuestros clientes una imagen diferente.
Vivir en Castellón vale la pena.
¿No te parece Ana?
PD.Ella es de allí.
Mi curro dirección a Castellón
Sí señor, la jornada laboral me tiene atrapado desde que dejé la puta mili. Un buen día apareció el “Siñó Coke” por mi casa y mi vida cambió para siempre...
Laboratorio. ¿Cómo suena verdad?. Suena a una bata blanca como la de los médicos, un montón de frascos de cristal intercalados entre sí y escupiendo, con alegría, una gota milagrosa capaz de cambiar el mundo. Pero al final, resultó ser que aquel tinglado estaba montado para sacarse la pasta con la cosa de la cerámica.
Porque el “rollo del pollo” está de Onda a Villarreal, de lucena Ribesalbes, de Villafamés a Nules y la fábrica estará montada en algún lugar de Alcora. Sí señor, justo en medio del “rollo del pollo”. Allí acabaré después de tanto tiempo.
Después de horas sin saber, ¡qué coño era la tixotropía!
Después de sufrir la angustia de ver que un producto analizado no estaba OK.
Después de comprar cien mil cisternas de P-18 y una que tendría que estar aquí, hace dos horas, no hay manera de poder localizarla desde el teléfono del laboratorio.
Después de tantas lecciones aprendidas y al final acabaré de encargado de producción.
Tenía ilusiones, que compensado con un buen sueldo a final de mes, poder trabajar entre empastes y molinillos.
Tenía tanta experiencia en ver pequeños detalles en las cosas que manejaba, que todo se me olvidará cargando sacos en un palet.
Tenía tantas y tantas ganas de continuar trabajando bien.
Pero bueno, el dinero, poderoso caballero, lo puede todo, y allí estaré de encargado de producción.
Currante siempre he sido, de niño junto al lado de mi abuelo y en los veranos, en la terraza del bar.
¿Saber mandar? No será más jodido que en la cocina del Tercio, que tenía a cinco tíos, dos de ellos legionarios, mandados por un “pistolillo” que daba ejemplo para todos.
¿Promesas? Hacer lo mismo que cuando maquillé aquel laboratorio soso y perdido que estaba al final de las escaleras.
Todo lo he aprendido con el teléfono en la mano y hablando con proveedores de chaqueta y corbata.
Sin más sueños que despertar a la mañana y servir a nuestros clientes una imagen diferente.
Vivir en Castellón vale la pena.
¿No te parece Ana?
PD.Ella es de allí.
El tío más tonto de aquella fábrica
Castellón, 11-10-2002;
El tío más tonto de aquella fábrica
Él llegó con toda la ilusión del mundo por un pequeño, pero importante, puesto laboral.
Él se instaló a vivir todo contento con un coleguilla de toda la vida.
Él se reunió ya para siempre con su otra mitad, esa con quien envejecer y poder compartir ya el presente y el futuro.
Él ahora se está hundiendo en un cansancio de tantas y tantas horas que pasaba en aquella puta fábrica.
Porque con diez añitos, él se abrió sus dos tiernas muñecas ayudando a su abuelo, a entrar cientos de balas de paja, en la masía donde se crió en verano.
Porque se paso semanas agachando los riñones, durante ocho largas horas al día, para arrancar hierbas en los campos que había junto a los invernaderos del “Mas de Fabra”.
Porque para que pasaran más rápidos los días en el Tercio, él se apuntó al tren de lavado, con todos aquellos montones de vasos y bandejas metálicas, que todos los días se tenían que volver a limpiar.
Porque en tres veranos consecutivos, alternaba los análisis de un laboratorio, con una joven bandeja, a la cual, no dejaba de tocarle el culo durante toda la noche.
Con todo eso a sus espaldas, él no tenía miedo al trabajo y hasta a veces, disfrutaba preparando productos químicos para el sector de la cerámica.
Con gran maestría, podía aprovechar mejor las horas del día que pasaba en aquella nave: ordenando, limpiando el suelo, poniendo etiquetas, apuntando lotes, descargando cisternas, cargando el camión... Entonces siempre aparecía alguien diciéndole “lo que yo te pido cuesta solo cinco minutos, ¿seguro que no tienes cinco minutos?” ¡Cómo odiaba aquella frase que se fue extendiendo como la pólvora y acabó siendo parte de su familia más cercana!
Con las horas que ponía en el contrato, ya no podía seguir viviendo y se aferró a largas semanas, con sus largos meses, con sus largas horas, todo el día metido en aquella mierda de nave.
Con ese cansancio que se pega al cuerpo cuando uno lleva meses y meses dándolo todo y sin darle ningún fichaje, porque yo no sabía organizarme con la otra persona que estaba en la fábrica. Al llegar la noche y antes de dormir, cavilaba todo lo que tenía que hacer al día siguiente: “llamaré al de las estructuras, quedaré con el ingeniero, el torito no funciona, subiré cajas de empaquetar para Pul...” Todas las putas noches lo mismo, en el último puto pensamiento antes de irse a dormir. ¿Qué tonto, verdad?
El tonto de la fábrica que de allí no se podía marchar.
El tonto que no sabía decir que no y el puto no, le hacía quedarse más y más y más y más...
El tonto currela, que se ve que era encargado y hacía de todo, menos ser encargado.
El tonto que las horas no le valían para nada.
El tonto que para colmo, toda su familia le recordaba, por si no lo sabía, que estaba más tonto que los pelos del culo, que ven la mierda salir y no se apartan.
Sí, así era el tío más tonto de aquella fábrica.
El tío más tonto de aquella fábrica
Él llegó con toda la ilusión del mundo por un pequeño, pero importante, puesto laboral.
Él se instaló a vivir todo contento con un coleguilla de toda la vida.
Él se reunió ya para siempre con su otra mitad, esa con quien envejecer y poder compartir ya el presente y el futuro.
Él ahora se está hundiendo en un cansancio de tantas y tantas horas que pasaba en aquella puta fábrica.
Porque con diez añitos, él se abrió sus dos tiernas muñecas ayudando a su abuelo, a entrar cientos de balas de paja, en la masía donde se crió en verano.
Porque se paso semanas agachando los riñones, durante ocho largas horas al día, para arrancar hierbas en los campos que había junto a los invernaderos del “Mas de Fabra”.
Porque para que pasaran más rápidos los días en el Tercio, él se apuntó al tren de lavado, con todos aquellos montones de vasos y bandejas metálicas, que todos los días se tenían que volver a limpiar.
Porque en tres veranos consecutivos, alternaba los análisis de un laboratorio, con una joven bandeja, a la cual, no dejaba de tocarle el culo durante toda la noche.
Con todo eso a sus espaldas, él no tenía miedo al trabajo y hasta a veces, disfrutaba preparando productos químicos para el sector de la cerámica.
Con gran maestría, podía aprovechar mejor las horas del día que pasaba en aquella nave: ordenando, limpiando el suelo, poniendo etiquetas, apuntando lotes, descargando cisternas, cargando el camión... Entonces siempre aparecía alguien diciéndole “lo que yo te pido cuesta solo cinco minutos, ¿seguro que no tienes cinco minutos?” ¡Cómo odiaba aquella frase que se fue extendiendo como la pólvora y acabó siendo parte de su familia más cercana!
Con las horas que ponía en el contrato, ya no podía seguir viviendo y se aferró a largas semanas, con sus largos meses, con sus largas horas, todo el día metido en aquella mierda de nave.
Con ese cansancio que se pega al cuerpo cuando uno lleva meses y meses dándolo todo y sin darle ningún fichaje, porque yo no sabía organizarme con la otra persona que estaba en la fábrica. Al llegar la noche y antes de dormir, cavilaba todo lo que tenía que hacer al día siguiente: “llamaré al de las estructuras, quedaré con el ingeniero, el torito no funciona, subiré cajas de empaquetar para Pul...” Todas las putas noches lo mismo, en el último puto pensamiento antes de irse a dormir. ¿Qué tonto, verdad?
El tonto de la fábrica que de allí no se podía marchar.
El tonto que no sabía decir que no y el puto no, le hacía quedarse más y más y más y más...
El tonto currela, que se ve que era encargado y hacía de todo, menos ser encargado.
El tonto que las horas no le valían para nada.
El tonto que para colmo, toda su familia le recordaba, por si no lo sabía, que estaba más tonto que los pelos del culo, que ven la mierda salir y no se apartan.
Sí, así era el tío más tonto de aquella fábrica.
Conversación de besugos
-¿Qué tal?-
Hoy bien pero ayer estaba destrozado.
-¿Y eso?-
El sábado estube en las fiestas de Benlloch y me pillé un pedal muy guapo que acabó en el típico resacón del domingo.
-¿Qué, te estás haciendo mayor, eh?-
Puede ser, el día 7 cumplí 29 y se notan los años, para que engañarte.
-Eres un abuelito-
Vete a la mierda.
-Joder, que mal hablado que eres-
Sí, suelo meter tacos con bastante facilidad en mi forma de hablar.
-¿Cómo llegaste a este mundo de los blogs?-
Fue gracias a mi Ana, un día le comenté que quería colgar el libro que escribí (Ya tengo un cuarto de siglo en el fondo del bolsillo) por Internet y ella me encontró la página de yoescribo.com.
-¿yoescribo.com?-
Sí, allí está la NBA de peña que escribe. Pero lo curioso fue que un día me fijé que cuando buscaba en google la palabra escribo, aparecía también algo que decía: a veces escribo cartas, lo abrí y flipé.
-¿Flipaste colorines?-
Vaya que si flipé, creía que era un bicho raro en este mundo, por lo de escribir, pero estaba equivocado, esto está llenito de peña zumbada por las palabras.
-Continua, por favor-
Pues eso, me quedé fascinado, gente escribiendo cosas de verdad, sentimientos, poesía, pesadillas, mira que a mí no me gusta leer y con está gente era todo lo contrario. Al cabo de unos minutos encontré Anaescribe y el corazón un poco más me sale del pecho.
-Eres un exagerado-
Bueno pues dime tú como te quedarías sí encuentras una página con el tono pergamino clavado a las hojas de tu libro, con una persona que se llama igual que tu novia y que encima sus palabras al leerlas te retumbaran en la cabeza.
-¿Cuándo te decidiste a tener tu propio mundo?-
En primer lugar, yo lo quería tener cuando estaría viviendo en la casa que nos están construyendo, más o menos en octubre de este año. Ya estaba registrado en ya.com pero mi prioridad era escribir a los demás en sus comentarios y así gracias a ellos, me haría un libro que se llamaría Bitácoras. Un mal día discutimos Ana y yo, lo dejamos, me asusté mucho y me lancé con mi blog a la red.
-¿Esto se acabará algún día?-
Sí cuando tenga el libro perfilado haré 11 copias y dejaré de escribir como Bonifasi y sus cartas.
-¿Por qué 11 copias?-
Porque son 9 de los enlaces, mi Ana y yo.
-¿De donde ha salido el nombre de Bonifasi?-
Mis amigos, los coleguillas, me llaman pípol y Bonifasi. Pípol porque siempre estoy diciendo –hola pípol, pípol por aquí, pípol por allá- y Bonifasi de mi apellido que es Bono.
-¿Qué has estudiado?-
Nada, llegué a 2º de electricidad. Era una auténtica bala perdida y creo que tengo suerte de no haber acabado mal.
-No te entiendo-
Era muy conflictivo, era un chulo de mierda, un broncas, un árbol torcido, he tenido suerte de no tirar mi vida a la mierda.
-Háblame de tus padres-
Mi madre la quiero y la odio a cantidades iguales. Mi padre un día dejó de hacer el burro y ahora es una persona normal.
-¿Viven juntos tus padres?-
Sí.
-¿Y tú?-
Yo estuve viviendo 2 años en Castellón con Coke y desde febrero del año pasado volví a Benicarló a casa con mis padres y mis hermanos Desi y Joaquín.
-¿En que trabajas?-
Soy el encargado de una fábrica de productos químicos que se utilizan en los procesos de fabricación de azulejos, aunque agacho demasiado el lomo porque me faltan currantes.
-¿Dónde está la fábrica?
En Alcora.
-¿Y vas y vienes todos los días?-
Pos sí tío. Hice números y me ahorraba unas 80.000 pts todos los meses y pensé que hasta que me dieran la casa era una buena solución para poder ahorrar.
-¿Qué coñazo, no?-
Pues ya ves, todos los días una hora de ir y una hora de volver. Menos mal que el coche, la gasolina y la autopista se la paga la empresa a Pepe que es uno de los socios fundadores que vive en Cálig.
-¿Cómo eres?-
¿En que sentido?
-Físico-
Soy alto, estoy fuerte, tengo las tapitas del bar pegadas a mi cintura, tengo el pelo rizado e imposible de dejar largo, tengo los ojos marrones, los dos dientes de arriba de enfrente los tengo torcidos, tengo dos orejas que no cortan el viento y calzo un 44.
-¿Y tu forma de ser?-
No creo que pueda saber como es mi forma de ser, solo se que la gente que conozco me quiere mucho y con eso me sobra.
-¿Practicas algún deporte?-
Soy un adicto al deporte. He jugado de crío al balonmano, al baloncesto, al fútbol y ahora tengo dos pesas de 6 kilos que utilizo para fibrar mi espalda, hombros y brazos. Siempre que puedo me voy acorrer (llevo un año sin poder ir a correr, me duelen mucho los tobillos). Cuando me pondré a vivir a mi casa nueva volveré a apuntarme a natación y también suelo escaparme siempre que puedo a la montaña.
-¿La montaña?-
Sí, alta montaña, los Pirineos, los coleguillas, refugios con literas, mochilas en la espalda, sacos de dormir, horas andando por los collados, los valles, aire puro, no hay ruido y la recompensa de hacer el pico de un 3000 y ver todo lo que la vista alcanza es lo mejor de todo.
-¿Es duro?-
La parte física te desgasta muchísimo pero el aspecto psicológico es lo más importante de todo. Cuando el cuerpo dice basta la cabeza te pide más. Siempre hay momentos que me pregunto que coño estoy haciendo allí sufriendo como un perro, pero lo que te digo, cuando coronas una montaña como Monte Perdido ya no te acuerdas del cansancio.
-¿Te gusta escribir?-
Sí, pero que mucho, mucho, mucho...
-¿Por qué?-
Porque sí.
-¿Cómo lo haces?
En manuscrito, con hojas sueltas, con una fecha y que salga lo que le de la gana.
-¿Tienes más proyectos en mente?-
Diario de una puta mili. (Falta pasarlo a ordenador)
Cartas de amor a mi Ana. (Falta pasarlo a ordenador)
La peña Puntaço. (No tengo nada)
Y escribiré un libro a cada hijo que tenga y se lo daré cuando cumpla los 18. (No tengo ninguno)
-Pues no te queda ná-
No tengo prisa tengo una vida por delante.
-¿Algo más que añadir?-
Solo quería decir que si emociono la mitad de lo que me emocionan los posts que leo, esto habrá valido la pena.
-Gracias por tu sinceridad-
Gracias a ti por no meterme caña.
-Todo llegara-
No me asustes. Tengo miedo.
PD. Estaré un tiempo liado en unas cosas. Nos vemos pronto.
Hoy bien pero ayer estaba destrozado.
-¿Y eso?-
El sábado estube en las fiestas de Benlloch y me pillé un pedal muy guapo que acabó en el típico resacón del domingo.
-¿Qué, te estás haciendo mayor, eh?-
Puede ser, el día 7 cumplí 29 y se notan los años, para que engañarte.
-Eres un abuelito-
Vete a la mierda.
-Joder, que mal hablado que eres-
Sí, suelo meter tacos con bastante facilidad en mi forma de hablar.
-¿Cómo llegaste a este mundo de los blogs?-
Fue gracias a mi Ana, un día le comenté que quería colgar el libro que escribí (Ya tengo un cuarto de siglo en el fondo del bolsillo) por Internet y ella me encontró la página de yoescribo.com.
-¿yoescribo.com?-
Sí, allí está la NBA de peña que escribe. Pero lo curioso fue que un día me fijé que cuando buscaba en google la palabra escribo, aparecía también algo que decía: a veces escribo cartas, lo abrí y flipé.
-¿Flipaste colorines?-
Vaya que si flipé, creía que era un bicho raro en este mundo, por lo de escribir, pero estaba equivocado, esto está llenito de peña zumbada por las palabras.
-Continua, por favor-
Pues eso, me quedé fascinado, gente escribiendo cosas de verdad, sentimientos, poesía, pesadillas, mira que a mí no me gusta leer y con está gente era todo lo contrario. Al cabo de unos minutos encontré Anaescribe y el corazón un poco más me sale del pecho.
-Eres un exagerado-
Bueno pues dime tú como te quedarías sí encuentras una página con el tono pergamino clavado a las hojas de tu libro, con una persona que se llama igual que tu novia y que encima sus palabras al leerlas te retumbaran en la cabeza.
-¿Cuándo te decidiste a tener tu propio mundo?-
En primer lugar, yo lo quería tener cuando estaría viviendo en la casa que nos están construyendo, más o menos en octubre de este año. Ya estaba registrado en ya.com pero mi prioridad era escribir a los demás en sus comentarios y así gracias a ellos, me haría un libro que se llamaría Bitácoras. Un mal día discutimos Ana y yo, lo dejamos, me asusté mucho y me lancé con mi blog a la red.
-¿Esto se acabará algún día?-
Sí cuando tenga el libro perfilado haré 11 copias y dejaré de escribir como Bonifasi y sus cartas.
-¿Por qué 11 copias?-
Porque son 9 de los enlaces, mi Ana y yo.
-¿De donde ha salido el nombre de Bonifasi?-
Mis amigos, los coleguillas, me llaman pípol y Bonifasi. Pípol porque siempre estoy diciendo –hola pípol, pípol por aquí, pípol por allá- y Bonifasi de mi apellido que es Bono.
-¿Qué has estudiado?-
Nada, llegué a 2º de electricidad. Era una auténtica bala perdida y creo que tengo suerte de no haber acabado mal.
-No te entiendo-
Era muy conflictivo, era un chulo de mierda, un broncas, un árbol torcido, he tenido suerte de no tirar mi vida a la mierda.
-Háblame de tus padres-
Mi madre la quiero y la odio a cantidades iguales. Mi padre un día dejó de hacer el burro y ahora es una persona normal.
-¿Viven juntos tus padres?-
Sí.
-¿Y tú?-
Yo estuve viviendo 2 años en Castellón con Coke y desde febrero del año pasado volví a Benicarló a casa con mis padres y mis hermanos Desi y Joaquín.
-¿En que trabajas?-
Soy el encargado de una fábrica de productos químicos que se utilizan en los procesos de fabricación de azulejos, aunque agacho demasiado el lomo porque me faltan currantes.
-¿Dónde está la fábrica?
En Alcora.
-¿Y vas y vienes todos los días?-
Pos sí tío. Hice números y me ahorraba unas 80.000 pts todos los meses y pensé que hasta que me dieran la casa era una buena solución para poder ahorrar.
-¿Qué coñazo, no?-
Pues ya ves, todos los días una hora de ir y una hora de volver. Menos mal que el coche, la gasolina y la autopista se la paga la empresa a Pepe que es uno de los socios fundadores que vive en Cálig.
-¿Cómo eres?-
¿En que sentido?
-Físico-
Soy alto, estoy fuerte, tengo las tapitas del bar pegadas a mi cintura, tengo el pelo rizado e imposible de dejar largo, tengo los ojos marrones, los dos dientes de arriba de enfrente los tengo torcidos, tengo dos orejas que no cortan el viento y calzo un 44.
-¿Y tu forma de ser?-
No creo que pueda saber como es mi forma de ser, solo se que la gente que conozco me quiere mucho y con eso me sobra.
-¿Practicas algún deporte?-
Soy un adicto al deporte. He jugado de crío al balonmano, al baloncesto, al fútbol y ahora tengo dos pesas de 6 kilos que utilizo para fibrar mi espalda, hombros y brazos. Siempre que puedo me voy acorrer (llevo un año sin poder ir a correr, me duelen mucho los tobillos). Cuando me pondré a vivir a mi casa nueva volveré a apuntarme a natación y también suelo escaparme siempre que puedo a la montaña.
-¿La montaña?-
Sí, alta montaña, los Pirineos, los coleguillas, refugios con literas, mochilas en la espalda, sacos de dormir, horas andando por los collados, los valles, aire puro, no hay ruido y la recompensa de hacer el pico de un 3000 y ver todo lo que la vista alcanza es lo mejor de todo.
-¿Es duro?-
La parte física te desgasta muchísimo pero el aspecto psicológico es lo más importante de todo. Cuando el cuerpo dice basta la cabeza te pide más. Siempre hay momentos que me pregunto que coño estoy haciendo allí sufriendo como un perro, pero lo que te digo, cuando coronas una montaña como Monte Perdido ya no te acuerdas del cansancio.
-¿Te gusta escribir?-
Sí, pero que mucho, mucho, mucho...
-¿Por qué?-
Porque sí.
-¿Cómo lo haces?
En manuscrito, con hojas sueltas, con una fecha y que salga lo que le de la gana.
-¿Tienes más proyectos en mente?-
Diario de una puta mili. (Falta pasarlo a ordenador)
Cartas de amor a mi Ana. (Falta pasarlo a ordenador)
La peña Puntaço. (No tengo nada)
Y escribiré un libro a cada hijo que tenga y se lo daré cuando cumpla los 18. (No tengo ninguno)
-Pues no te queda ná-
No tengo prisa tengo una vida por delante.
-¿Algo más que añadir?-
Solo quería decir que si emociono la mitad de lo que me emocionan los posts que leo, esto habrá valido la pena.
-Gracias por tu sinceridad-
Gracias a ti por no meterme caña.
-Todo llegara-
No me asustes. Tengo miedo.
PD. Estaré un tiempo liado en unas cosas. Nos vemos pronto.
¡Eh! Que yo no soy el único
Castellón, 22-10-2001;
¡Eh! Que yo no soy el único
Vosotros bien lo sabéis, que nada me gusta más que un viernes por la noche. Allí solemos quedar un puñado de colgados para brindar hasta las tantas de la madrugada.
Pero todo va bien hasta que supero la tasa de alcohol, después de quinientos quintos por bandera, tres litros de vino tinto de la casa y dos chupitos de orujo blanco, para acompañar el café. Es entonces cuando los cubatas hacen el resto y de repente aparece por sorpresa mi otro yo...
Él se va enchufando poco a poco, y se hace al timón de un trasatlántico sin ninguna brújula a bordo que sepa marcarle el norte.
Él se dedica a coleccionar mogollón de JB´s y a tintar todos sus glóbulos de un color naranja chillón.
Él puede recorrer la mismas calles una y otra vez, en busca de un coche que nunca llegó a sacar del puto garaje.
Él golpeaba con autoridad sobre el mostrador de la gasolinera y cabezón repetía, después de que Coke ya lo había pagado todo y justo cuando una pareja de picoletos iban a entrar, “¡Esta ronda la pago yo!”
Él estuvo en el Viña Rock dos días desparramando con alegría y no sabrá deciros mucha cosa de los conciertos que tocaron.
Él y sus secuaces, jugando al futbolín ,colándose entre la gente y flipando con el colocón.
Él solito y sin ayuda, se lanzó “to resacoso” de un segundo piso de las literas de un refugio de montaña, pensando que se había acostado en la planta baja y despertando, con un buen susto, a todo el vecindario del alrededor.
Ése a quien le encanta agarrarse a los colegas mientras se dirigen hacia el coche.
Ése que parece un armario tosco y sin gracia, asustando a la pobre gente que habita en mitad justo del pasillo del Garitto.
Ése al que tanto le gustan los viernes entrados en la madrugada.
Ése que no anda sólo y Gracies a Nostre Sinyò Jesucristo, hay muchos como él.
PD. Lo siento, voy muy ciego.
¡Eh! Que yo no soy el único
Vosotros bien lo sabéis, que nada me gusta más que un viernes por la noche. Allí solemos quedar un puñado de colgados para brindar hasta las tantas de la madrugada.
Pero todo va bien hasta que supero la tasa de alcohol, después de quinientos quintos por bandera, tres litros de vino tinto de la casa y dos chupitos de orujo blanco, para acompañar el café. Es entonces cuando los cubatas hacen el resto y de repente aparece por sorpresa mi otro yo...
Él se va enchufando poco a poco, y se hace al timón de un trasatlántico sin ninguna brújula a bordo que sepa marcarle el norte.
Él se dedica a coleccionar mogollón de JB´s y a tintar todos sus glóbulos de un color naranja chillón.
Él puede recorrer la mismas calles una y otra vez, en busca de un coche que nunca llegó a sacar del puto garaje.
Él golpeaba con autoridad sobre el mostrador de la gasolinera y cabezón repetía, después de que Coke ya lo había pagado todo y justo cuando una pareja de picoletos iban a entrar, “¡Esta ronda la pago yo!”
Él estuvo en el Viña Rock dos días desparramando con alegría y no sabrá deciros mucha cosa de los conciertos que tocaron.
Él y sus secuaces, jugando al futbolín ,colándose entre la gente y flipando con el colocón.
Él solito y sin ayuda, se lanzó “to resacoso” de un segundo piso de las literas de un refugio de montaña, pensando que se había acostado en la planta baja y despertando, con un buen susto, a todo el vecindario del alrededor.
Ése a quien le encanta agarrarse a los colegas mientras se dirigen hacia el coche.
Ése que parece un armario tosco y sin gracia, asustando a la pobre gente que habita en mitad justo del pasillo del Garitto.
Ése al que tanto le gustan los viernes entrados en la madrugada.
Ése que no anda sólo y Gracies a Nostre Sinyò Jesucristo, hay muchos como él.
PD. Lo siento, voy muy ciego.
Yo soy del gremio
Bló, 17-7-2001;
Yo soy del gremio
Comencé a los doce años, detrás de la barra del bar de mis tíos y preguntando cien veces al personal, cuánto costaba una tapita de callos.
Hice de barman en un pub de Benicarló, se llamaba Factoría, y al gintónic se le pone limón exprimido.
En Alcocebre serví arroz negro y paellas, en aquella Semana Santa del 91 y casi me fichan para el verano siguiente.
En Las Atalayas de Peñiscola acabé con toda esta historia, cortándome la coleta, tras casi siete años sirviendo con honor a la causa.
La bandeja era una extensión de mi cuerpo y todas las bebidas viajaban con máxima urgencia a sus destinos correspondientes.
Cada quince días, entraban nuevos clientes con ganas de paladear en grandes cantidades la típica sangría española.
Los idiomas se iban entrecruzando por todas las mesas que rodeaban la piscina, holandés, alemán, francés; Al cabo de los años hasta entendía todo lo que me decían aquellos hijos de la gran europa.
Cada uno de cada mes, un sobre repleto de billetes me decían lo bueno que era en este oficio de verano.
Conocí a mi Ana sirviendo carajillos en la noche del show flamenco.
Descubrí a gente alucinante que viven más allá de los Pirineos.
Me compré un coche que lo flipas y sufrí como un cabrón, tres veranos de mi vida, para poder cumplir, cada uno de cada mes, al mismo banco vampiro de siempre.
Me lo pasé de puta madre, con otros romanos de camisa blanca y pantalón negro, en aquellas deliciosas Atalayas de Peñiscola...
La media luna se iba acercando, bailando al son de la orquesta que tocaba aquella noche en la piscina. El barril de cerveza lo cambiamos dos veces y nunca me llegaré a explicar dónde coño podían meterse todos aquellos litros de birra en el cuerpo. Las mesas eran pistas de baile de un montón de vasos vacíos de cristal. Dos cubitos naufragaban en un cubalibre de ron añejo y la cocina cerraba por defunción todos los días, a las once de la noche.
Después de recogerlo todo y hacer la caja, nos dirigíamos a “L´estany” y con un buen trozo de vaca a la brasa, dejábamos que la madrugada y el vino hicieran el resto. Y a carcajadas, me iba despidiendo de mis colegas los camatas hasta el día siguiente.
Buenas noches,
¿qué quieren tomar?
Yo soy del gremio
Comencé a los doce años, detrás de la barra del bar de mis tíos y preguntando cien veces al personal, cuánto costaba una tapita de callos.
Hice de barman en un pub de Benicarló, se llamaba Factoría, y al gintónic se le pone limón exprimido.
En Alcocebre serví arroz negro y paellas, en aquella Semana Santa del 91 y casi me fichan para el verano siguiente.
En Las Atalayas de Peñiscola acabé con toda esta historia, cortándome la coleta, tras casi siete años sirviendo con honor a la causa.
La bandeja era una extensión de mi cuerpo y todas las bebidas viajaban con máxima urgencia a sus destinos correspondientes.
Cada quince días, entraban nuevos clientes con ganas de paladear en grandes cantidades la típica sangría española.
Los idiomas se iban entrecruzando por todas las mesas que rodeaban la piscina, holandés, alemán, francés; Al cabo de los años hasta entendía todo lo que me decían aquellos hijos de la gran europa.
Cada uno de cada mes, un sobre repleto de billetes me decían lo bueno que era en este oficio de verano.
Conocí a mi Ana sirviendo carajillos en la noche del show flamenco.
Descubrí a gente alucinante que viven más allá de los Pirineos.
Me compré un coche que lo flipas y sufrí como un cabrón, tres veranos de mi vida, para poder cumplir, cada uno de cada mes, al mismo banco vampiro de siempre.
Me lo pasé de puta madre, con otros romanos de camisa blanca y pantalón negro, en aquellas deliciosas Atalayas de Peñiscola...
La media luna se iba acercando, bailando al son de la orquesta que tocaba aquella noche en la piscina. El barril de cerveza lo cambiamos dos veces y nunca me llegaré a explicar dónde coño podían meterse todos aquellos litros de birra en el cuerpo. Las mesas eran pistas de baile de un montón de vasos vacíos de cristal. Dos cubitos naufragaban en un cubalibre de ron añejo y la cocina cerraba por defunción todos los días, a las once de la noche.
Después de recogerlo todo y hacer la caja, nos dirigíamos a “L´estany” y con un buen trozo de vaca a la brasa, dejábamos que la madrugada y el vino hicieran el resto. Y a carcajadas, me iba despidiendo de mis colegas los camatas hasta el día siguiente.
Buenas noches,
¿qué quieren tomar?
Se murió la peseta
Castellón, 21-5-2002;
Se murió la peseta
La de los chicles Boomer, las nubes, los regalices, las moras y todas las golosinas que vendía Pablito a cinco pesetas.
La de los futbolines en el Graffiti, los petacos y las maquinitas de cinco duros que mataban a muchos marcianos.
La de los bocatas del Ramonet a dos chapas y las bolsas de Doritos, a una libra, por todos sus servicios.
La de los taleguillos de costo del Coco, por un billete verde y arrugado de uno de mis bolsillos de la chupa de cuero.
Con las bambas de diez billetes el par.
Con los cien duros que costaba un billete en el cine.
Con los cubatas cerca del alba y con la calderilla “apretujá”, con apenas algo de espacio para bailar, en ese diminuto bolsillo del pantalón.
Con la rubia se cometió un trágico asesinato sin perdón.
¿Por qué ahora cien Euros es más que quince mil Pts.?
¿Por qué coño el As pasó de ser ciento veinticinco Pts. a convertirse en un cero, una coma y un ochenta con sus céntimos?
¿Por qué la desgracia se ha aprovechado del festín y ahora ya nunca podré ser millonario?
¿Por qué la dejamos unos meses en coma y sin oxígeno asistido, y ella se iba arrastrando moribunda por los monederos de los mercados, sabiendo que si salía de allí, ya no volvería jamás?
No encuentro camino para traducir tantos años pidiendo cañitas a veinte duros.
No hay sentido en los cortes publicitarios porque esos cochazos que ahora venden solo cuestan veinte mil Euros de los de ahora.
¡No y no, coño!, que no puede ser que antes los pisos costaran quince kilos y, esta misma tarde, puedo comprarme uno por noventa mil Euros de ésos.
Qué raro es salir por ahí sin tus moneditas pintadas de caretos de reyes y dictadores para el tabaco y el futbolín.
Qué complejo es pagar la gasolina, la compra de la semana y el cambio de la correa de distribución.
Qué extraño es perder un billete morado de cinco mil, con su bocadillito, sus cubatas y su taleguillo de hachís.
Qué triste que la peseta murió sin poder dar el pésame y oficiarle la extrema unción.
Ahora sí que ya no voy a tener un puto duro en mi vida.
Se murió la peseta
La de los chicles Boomer, las nubes, los regalices, las moras y todas las golosinas que vendía Pablito a cinco pesetas.
La de los futbolines en el Graffiti, los petacos y las maquinitas de cinco duros que mataban a muchos marcianos.
La de los bocatas del Ramonet a dos chapas y las bolsas de Doritos, a una libra, por todos sus servicios.
La de los taleguillos de costo del Coco, por un billete verde y arrugado de uno de mis bolsillos de la chupa de cuero.
Con las bambas de diez billetes el par.
Con los cien duros que costaba un billete en el cine.
Con los cubatas cerca del alba y con la calderilla “apretujá”, con apenas algo de espacio para bailar, en ese diminuto bolsillo del pantalón.
Con la rubia se cometió un trágico asesinato sin perdón.
¿Por qué ahora cien Euros es más que quince mil Pts.?
¿Por qué coño el As pasó de ser ciento veinticinco Pts. a convertirse en un cero, una coma y un ochenta con sus céntimos?
¿Por qué la desgracia se ha aprovechado del festín y ahora ya nunca podré ser millonario?
¿Por qué la dejamos unos meses en coma y sin oxígeno asistido, y ella se iba arrastrando moribunda por los monederos de los mercados, sabiendo que si salía de allí, ya no volvería jamás?
No encuentro camino para traducir tantos años pidiendo cañitas a veinte duros.
No hay sentido en los cortes publicitarios porque esos cochazos que ahora venden solo cuestan veinte mil Euros de los de ahora.
¡No y no, coño!, que no puede ser que antes los pisos costaran quince kilos y, esta misma tarde, puedo comprarme uno por noventa mil Euros de ésos.
Qué raro es salir por ahí sin tus moneditas pintadas de caretos de reyes y dictadores para el tabaco y el futbolín.
Qué complejo es pagar la gasolina, la compra de la semana y el cambio de la correa de distribución.
Qué extraño es perder un billete morado de cinco mil, con su bocadillito, sus cubatas y su taleguillo de hachís.
Qué triste que la peseta murió sin poder dar el pésame y oficiarle la extrema unción.
Ahora sí que ya no voy a tener un puto duro en mi vida.
Una mirada
Bló, 25-4-2001;
Una mirada
El viernes es el día más esperado de todo buen trabajador que se precie. La semana tiene siete hijos bajo su tutela y de todos ellos, yo me quedo con el viernes travieso.
El Garitto es un lugar maravilloso para beber, reír, hablar y, sobre todo, para jugar al futbolín. Grandes batallas se han desencadenado, al son de buena música y bajo la luz de una bombilla.
Pero algo perturba la calma del lugar. Es el contoneo de tu cuerpo al andar y, por encima de todo, la luz que desprenden tus ojos al mirar.
¿Por qué me siento nervioso cuando tú estás, si mi vida es sencilla, plena y no carezco de nada?
¿Por qué me dejas colarme en tu mirada y por un momento creer que estoy en tu vida, y al rato, despierto del mejor de los sueños?
¿Por qué te escribo ésto? Porque con las palabras se puede conseguir arrancar un escalofrío, un suspiro y hasta estremecer como el más tierno beso.
La noche nos envuelve a todos entre abrazos de alcohol y risas de un cálido colocón de canutos.
Las saetas del reloj siguen marcando su mismo baile eterno y las horas pasan sin que nadie las pueda detener.
Tus pestañas cierran un telón donde se han escondido tus ojos.
Tus ojos son un perfecto paraíso para poder vivir con tu mirada.
Y de tu mirada, ¡qué decirte!, miles y millones de chispitas caen, como en una lluvia de primavera, para dejarlo todo perdido por donde pasas.
PD. Eres muy mala, me has puesto los pelos de punta, el alma en un acantilado, el mar arañando en las rocas...
Una mirada
El viernes es el día más esperado de todo buen trabajador que se precie. La semana tiene siete hijos bajo su tutela y de todos ellos, yo me quedo con el viernes travieso.
El Garitto es un lugar maravilloso para beber, reír, hablar y, sobre todo, para jugar al futbolín. Grandes batallas se han desencadenado, al son de buena música y bajo la luz de una bombilla.
Pero algo perturba la calma del lugar. Es el contoneo de tu cuerpo al andar y, por encima de todo, la luz que desprenden tus ojos al mirar.
¿Por qué me siento nervioso cuando tú estás, si mi vida es sencilla, plena y no carezco de nada?
¿Por qué me dejas colarme en tu mirada y por un momento creer que estoy en tu vida, y al rato, despierto del mejor de los sueños?
¿Por qué te escribo ésto? Porque con las palabras se puede conseguir arrancar un escalofrío, un suspiro y hasta estremecer como el más tierno beso.
La noche nos envuelve a todos entre abrazos de alcohol y risas de un cálido colocón de canutos.
Las saetas del reloj siguen marcando su mismo baile eterno y las horas pasan sin que nadie las pueda detener.
Tus pestañas cierran un telón donde se han escondido tus ojos.
Tus ojos son un perfecto paraíso para poder vivir con tu mirada.
Y de tu mirada, ¡qué decirte!, miles y millones de chispitas caen, como en una lluvia de primavera, para dejarlo todo perdido por donde pasas.
PD. Eres muy mala, me has puesto los pelos de punta, el alma en un acantilado, el mar arañando en las rocas...
Índice de Bitácoras, de sueños, de vidas
Bló, 11/1/2005;
Índice de Bitácoras, de sueños, de vidas
-Bitácoras .................................................................(.................)....-La primera-
-Índice de Bitácoras, de sueños, de vidas ........(11/1/2005).....-1-
-Palabras ..................................................................(15/6/2004).....-2-
-He vuelto a casa ......................................................(1/2/2004).....-3-
-Y yo, dándole vueltas al palo ...............................(23/2/2004).....-4-
-Winni de pooth ..........................................................(8/3/2004).....-5-
-11S-11M .....................................................................15/3/2004).....-6-
-Tres flores ..................................................................(4/6/2004).....-7-
-Menos mal que escribía ........................................(17/6/2004).....-8-
-Mi Hada ......................................................................(21/6/2004).....-9-
-Que me voy.................................................................(26/7/2004).....-10-
-Otra vez chiquilla, que le voy hacer ........................(29/7/2004).....-11-
-Que raro es conocer almas sin cara.......................(8/9/2004).....-12-
-Torre de Irta ................................................................(11/9/2004).....-13-
-Mi vieja carpeta de FP ...............................................(10/9/2004).....-14-
-sexo ..............................................................................(10/9/2004).....-15-
-Por que mi verde, verde, verde? ..............................(20/9/2004).....-16-
-En la era se trillaba ....................................................(27/9/2004).....-17-
-Una galleta de chocolate ...........................................(27/9/2004).....-18-
-Escritor compulsivo anda suelto por la red ...........(4/10/2004).....-19-
-Lo siento mucho esque es otoño y está lloviendo.....(5/10/04).....-20-
-¿Para cuando un amor de verdad? ...........................(19/10/04).....-21-
-Ay! Corazón, que se me va el barco ...........................(27/10/04).....-22-
-¡Cuidao que acaban de soltar un Miura! .....................(5/11/04).....-23-
-Gracias Ana ..............................................................(23/11/2004).....-24-
-Galatea ...........................................................................(28/11/04).....-25-
-Flor de Lys .......................................................................(1/12/04).....-26-
-Cartas .......................................................................(10/12/2004)....-27-
-Nimue y su Kaos ....................................................(23/12/2004)....-28-
-Gordito cósmico de chocolate .................................(27/12/04)....-29-
-Yo ..............................................................................(28/12/2004)....-30-
-1995 .........................................................................(29/12/2004)....-31-
-Os invito siempre a tomar un café .....................(30/12/2004).....-32-
-No quiero los Reyes Magos ...................................(3/1/2005)....-33-
-¿Qué pasa? Hoy cumplo los 29 ............................(7/1/2005).....-34-
-Los guiños de Pole ................................................(10/1/2005)....-35-
-Hoy tengo Brisa por ti ............................................(10/1/2005)....-36
-Viento .......................................................................(11/1/2005)...-37-
-Aquí me falta una firma ........................................(11/1/2005).....-38-
-etc...
-etc...
-Sin vosotros este libro nunca hubiera existido ...(.............).....-La última-
.........................................................-1-.........................................................
PD. La editorial, Bonifasi Produccions, se reserva el derecho de modificar o alterar este índice tantas veces sea. (Hola Pípol)
Índice de Bitácoras, de sueños, de vidas
-Bitácoras .................................................................(.................)....-La primera-
-Índice de Bitácoras, de sueños, de vidas ........(11/1/2005).....-1-
-Palabras ..................................................................(15/6/2004).....-2-
-He vuelto a casa ......................................................(1/2/2004).....-3-
-Y yo, dándole vueltas al palo ...............................(23/2/2004).....-4-
-Winni de pooth ..........................................................(8/3/2004).....-5-
-11S-11M .....................................................................15/3/2004).....-6-
-Tres flores ..................................................................(4/6/2004).....-7-
-Menos mal que escribía ........................................(17/6/2004).....-8-
-Mi Hada ......................................................................(21/6/2004).....-9-
-Que me voy.................................................................(26/7/2004).....-10-
-Otra vez chiquilla, que le voy hacer ........................(29/7/2004).....-11-
-Que raro es conocer almas sin cara.......................(8/9/2004).....-12-
-Torre de Irta ................................................................(11/9/2004).....-13-
-Mi vieja carpeta de FP ...............................................(10/9/2004).....-14-
-sexo ..............................................................................(10/9/2004).....-15-
-Por que mi verde, verde, verde? ..............................(20/9/2004).....-16-
-En la era se trillaba ....................................................(27/9/2004).....-17-
-Una galleta de chocolate ...........................................(27/9/2004).....-18-
-Escritor compulsivo anda suelto por la red ...........(4/10/2004).....-19-
-Lo siento mucho esque es otoño y está lloviendo.....(5/10/04).....-20-
-¿Para cuando un amor de verdad? ...........................(19/10/04).....-21-
-Ay! Corazón, que se me va el barco ...........................(27/10/04).....-22-
-¡Cuidao que acaban de soltar un Miura! .....................(5/11/04).....-23-
-Gracias Ana ..............................................................(23/11/2004).....-24-
-Galatea ...........................................................................(28/11/04).....-25-
-Flor de Lys .......................................................................(1/12/04).....-26-
-Cartas .......................................................................(10/12/2004)....-27-
-Nimue y su Kaos ....................................................(23/12/2004)....-28-
-Gordito cósmico de chocolate .................................(27/12/04)....-29-
-Yo ..............................................................................(28/12/2004)....-30-
-1995 .........................................................................(29/12/2004)....-31-
-Os invito siempre a tomar un café .....................(30/12/2004).....-32-
-No quiero los Reyes Magos ...................................(3/1/2005)....-33-
-¿Qué pasa? Hoy cumplo los 29 ............................(7/1/2005).....-34-
-Los guiños de Pole ................................................(10/1/2005)....-35-
-Hoy tengo Brisa por ti ............................................(10/1/2005)....-36
-Viento .......................................................................(11/1/2005)...-37-
-Aquí me falta una firma ........................................(11/1/2005).....-38-
-etc...
-etc...
-Sin vosotros este libro nunca hubiera existido ...(.............).....-La última-
.........................................................-1-.........................................................
PD. La editorial, Bonifasi Produccions, se reserva el derecho de modificar o alterar este índice tantas veces sea. (Hola Pípol)
Todo comenzó un buen día...
Bló, 21-6-2001;
Todo comenzó un buen día...
Me gustaría plasmar la fecha exacta de la carta, con sus minutos y sus segundos. Recuerdo que en aquella época los recreativos y las motos eran mi única mochila de viaje. Solo sé que han pasado diez años cuando lo intenté por primera vez...
Una apática hoja en blanco me miraba de arriba abajo y se preguntaba, ¿qué coño querrá este tío?
Un bolígrafo cobarde y cargado de tinta, que no se atrevía a salir del burladero.
Un tonto pensamiento de los míos que me tenía angustiado todo el puto día.
Seguro que la mayoría de mis hormonas estaban más alteradas que nunca.
Seguro que me sentía sólo, incomprendido y más triste que un chuletón al punto y sin pan.
Seguro que acabé acorralado y perdido, en alguna esquina de mi casa y quise correr pasillo abajo, para contárselo a la pared.
Seguro que aquella carta hoy hubiera valido millones en este raro libro que os escribo.
Recuerdo que una sensación de nada, era el instante más largo de todos los días de la semana. Complejas ilusiones de encontrar algo con lo que mereciera poder respirar a la mañana siguiente.
Una cinturita a la que poder agarrar, a la cual contar mis penas y poder pasear junto ella por la orilla de la playa, eran sueños que hacían mucho, pero que mucho daño.
Mi casa fue gris y desolada, tanto que yo me acostumbré a estar en blanco y negro.En la habitación éramos tres: la soledad, el silencio y yo. Pero cada uno estaba a su pelota.Las manos me temblaban mucho y en cada suspiro que se iba escapando de mi interior, las malditas palpitaciones se convertían en un Parkinson crónico, que me afectaba por todo el cuerpo.Mi corazón se quedó más vacío que nunca y la pena, penita pena, se acomodó en un sillón del comedor.Algo me tocó tanto en mi interior, me hizo tanto daño, que, perdido y cansado, me quería morir allí mismo, en aquel cruel e injusto instante.
Tantas y tantas cosas me pasaron por la cabeza, que continué callado en aquella tarde, de un mes cualquiera y nunca llegué a escribir nada en aquel trozo de papel.
Así fué, realmente, como comencé a escribir por primera vez.
Todo comenzó un buen día...
Me gustaría plasmar la fecha exacta de la carta, con sus minutos y sus segundos. Recuerdo que en aquella época los recreativos y las motos eran mi única mochila de viaje. Solo sé que han pasado diez años cuando lo intenté por primera vez...
Una apática hoja en blanco me miraba de arriba abajo y se preguntaba, ¿qué coño querrá este tío?
Un bolígrafo cobarde y cargado de tinta, que no se atrevía a salir del burladero.
Un tonto pensamiento de los míos que me tenía angustiado todo el puto día.
Seguro que la mayoría de mis hormonas estaban más alteradas que nunca.
Seguro que me sentía sólo, incomprendido y más triste que un chuletón al punto y sin pan.
Seguro que acabé acorralado y perdido, en alguna esquina de mi casa y quise correr pasillo abajo, para contárselo a la pared.
Seguro que aquella carta hoy hubiera valido millones en este raro libro que os escribo.
Recuerdo que una sensación de nada, era el instante más largo de todos los días de la semana. Complejas ilusiones de encontrar algo con lo que mereciera poder respirar a la mañana siguiente.
Una cinturita a la que poder agarrar, a la cual contar mis penas y poder pasear junto ella por la orilla de la playa, eran sueños que hacían mucho, pero que mucho daño.
Mi casa fue gris y desolada, tanto que yo me acostumbré a estar en blanco y negro.En la habitación éramos tres: la soledad, el silencio y yo. Pero cada uno estaba a su pelota.Las manos me temblaban mucho y en cada suspiro que se iba escapando de mi interior, las malditas palpitaciones se convertían en un Parkinson crónico, que me afectaba por todo el cuerpo.Mi corazón se quedó más vacío que nunca y la pena, penita pena, se acomodó en un sillón del comedor.Algo me tocó tanto en mi interior, me hizo tanto daño, que, perdido y cansado, me quería morir allí mismo, en aquel cruel e injusto instante.
Tantas y tantas cosas me pasaron por la cabeza, que continué callado en aquella tarde, de un mes cualquiera y nunca llegué a escribir nada en aquel trozo de papel.
Así fué, realmente, como comencé a escribir por primera vez.
Hola a todos
Melilla, 10-5-95;
Hola a todos
No sé cómo comenzar. Si os dijera que estoy bien os mentiría, y si fuera la contestación que estoy muy triste, no os engañaría.
Era un joven que fue apartado de sus seres más queridos, era una tierra que le robó meses de su vida. Esa historia, hasta el día de hoy, todavía continua para mí.
Del juicio no se enteró, de la condena aún paga en silencio... y de la prisión, “¡qué deciros!”, son kilómetros llenos de jóvenes como yo.
Aún la veo ondear en el cielo, teñida de sangre y de sol. Mi vista le dice con odio,”¿qué has hecho de mi vida, tanto que yo te doy y tú nada a cambio?”. Mi corazón bombea litros de confusión, la sangre convertida en rabia y mucha impotencia. Y, cada mañana, tengo que mirarla a la hora que ella despierta en el cuartel.
Por la noche tengo que esperar a que todos duerman en sus literas. Cuando ellos sueñan estar en casa, yo ya puedo derrumbarme en un montón de escombros, en un cuarto ajeno a mí y a mis pensamientos.
Solo han sido tres largos meses los que se han ido de aquí. Cada día que va pasando, alguien se lleva mis sonrisas para siempre, cada hora me apuñala a traición por la espalda y los minutos torturan poco a poco, para acabar a solas con mi soledad.
De buenos amigos no te faltan aquí. De ánimos sobran y se reparten... Pero nadie llena el vacío que encuentro en mi interior. “¡Cuánto añoro las calles de Benicarló!”, tan pequeñito en el mapa y cuanto lo hecho en falta.
Melilla me la conozco y, sin embargo, me siento perdido en la lejanía. “¿Tanto cuesta la felicidad aquí?”. Ni los cheques de cada mes, me compensan lo que perdí una vez: Un lugar de la tierra que me vió crecer entre sus casas, una ciudad que me hizo madurar a su compás y un nombre que llevo escrito en mis pensamientos... ¡Benicarló...!
Un día, el destino, hará que yo regrese. Un papel me dará la libertad para siempre y yo, entonces, despertaré de este mal sueño que es la mili y la historia, de un joven recluta apartado de su tierra.
Ojalá que estas palabras os hagan pensar en la suerte que tenéis al poder volar en libertad.
Hola a todos
No sé cómo comenzar. Si os dijera que estoy bien os mentiría, y si fuera la contestación que estoy muy triste, no os engañaría.
Era un joven que fue apartado de sus seres más queridos, era una tierra que le robó meses de su vida. Esa historia, hasta el día de hoy, todavía continua para mí.
Del juicio no se enteró, de la condena aún paga en silencio... y de la prisión, “¡qué deciros!”, son kilómetros llenos de jóvenes como yo.
Aún la veo ondear en el cielo, teñida de sangre y de sol. Mi vista le dice con odio,”¿qué has hecho de mi vida, tanto que yo te doy y tú nada a cambio?”. Mi corazón bombea litros de confusión, la sangre convertida en rabia y mucha impotencia. Y, cada mañana, tengo que mirarla a la hora que ella despierta en el cuartel.
Por la noche tengo que esperar a que todos duerman en sus literas. Cuando ellos sueñan estar en casa, yo ya puedo derrumbarme en un montón de escombros, en un cuarto ajeno a mí y a mis pensamientos.
Solo han sido tres largos meses los que se han ido de aquí. Cada día que va pasando, alguien se lleva mis sonrisas para siempre, cada hora me apuñala a traición por la espalda y los minutos torturan poco a poco, para acabar a solas con mi soledad.
De buenos amigos no te faltan aquí. De ánimos sobran y se reparten... Pero nadie llena el vacío que encuentro en mi interior. “¡Cuánto añoro las calles de Benicarló!”, tan pequeñito en el mapa y cuanto lo hecho en falta.
Melilla me la conozco y, sin embargo, me siento perdido en la lejanía. “¿Tanto cuesta la felicidad aquí?”. Ni los cheques de cada mes, me compensan lo que perdí una vez: Un lugar de la tierra que me vió crecer entre sus casas, una ciudad que me hizo madurar a su compás y un nombre que llevo escrito en mis pensamientos... ¡Benicarló...!
Un día, el destino, hará que yo regrese. Un papel me dará la libertad para siempre y yo, entonces, despertaré de este mal sueño que es la mili y la historia, de un joven recluta apartado de su tierra.
Ojalá que estas palabras os hagan pensar en la suerte que tenéis al poder volar en libertad.
Yo vivo en una casa
Castellón, 10-7-2001;
Yo vivo en una casa
El paseo, así se llama mi calle. Un montón de árboles rinden saludo de sables a todo el mundo que pasa con el coche por debajo del puente, que se va formando con las ramas unidas de los árboles de una acera con sus vecinos de enfrente.
Dos casas más arriba está el Cactus, ese antro que a la inauguración llegaban todos los punkis guarros del contorno, con sus crestas y sus vomitonas artísticas por el suelo.
Antes de que pusieran aceras, alquitranaran la carretera y pusieran farolas, había más tierra y piedras que en el campo de fútbol del Jaime. Y cada veinte metros, había una bombilla colgada de rama en rama, que nunca acababa de iluminar con claridad por donde pisabas.
Abajo del todo está el cine Capitol, donde Rambo sacaba a la peña presa del cautiverio de Vietnam, mientras todos en el gallinero, nos dedicábamos a marear al acomodador de turno.
Muy cerca de aquí plantan la falla de L´Embut, justo en el óvalo, y en las despertadas, con los “masclets” y la banda de música a todo trapo, te cagabas en todo, por la resaca que a los quince años me empezaba a visitar.
Todo éso estaba cerca de mi casa, esa casa que compró mi abuelo, con una hipoteca que nunca quiso que se la devolviera mi madre.
Con dos plantas sin ascensor y un patio lleno de plantas enseñando con gracia sus picardías cuando bailan en primavera el cancán.
Un hotel cinco estrellas, con dos salas de cine, palomitas y partidos de la Copa de Europa.
Parking, vigilado las veinticuatro horas del día, con coche, moto y bicicletas.
Las otras dos casas que nos flanquean son territorio de gatos y aventuras desgarradas de amor y odio.
Frente al patio de atrás, un chalet enorme con piscina y una pista de petanca para los guiris que solo vienen en verano.
La música puede sonar a cualquier hora del día con el volumen a toda hostia.
No hay horarios, absolutamente ni uno, y solo el curro, es quien afecta más a la salud de las viejas cerraduras que viven en las puertas.
Una suerte de no hablar del tiempo cuando compartes el silencio con otro en el ascensor.
Una pasada el no tener cuotas ni reuniones de escalera.
Una fortuna no molestar a ningún vecino a veinte metros a la redonda.
Un verdadero placer de poder vivir en paz.
Yo vivo en una casa
El paseo, así se llama mi calle. Un montón de árboles rinden saludo de sables a todo el mundo que pasa con el coche por debajo del puente, que se va formando con las ramas unidas de los árboles de una acera con sus vecinos de enfrente.
Dos casas más arriba está el Cactus, ese antro que a la inauguración llegaban todos los punkis guarros del contorno, con sus crestas y sus vomitonas artísticas por el suelo.
Antes de que pusieran aceras, alquitranaran la carretera y pusieran farolas, había más tierra y piedras que en el campo de fútbol del Jaime. Y cada veinte metros, había una bombilla colgada de rama en rama, que nunca acababa de iluminar con claridad por donde pisabas.
Abajo del todo está el cine Capitol, donde Rambo sacaba a la peña presa del cautiverio de Vietnam, mientras todos en el gallinero, nos dedicábamos a marear al acomodador de turno.
Muy cerca de aquí plantan la falla de L´Embut, justo en el óvalo, y en las despertadas, con los “masclets” y la banda de música a todo trapo, te cagabas en todo, por la resaca que a los quince años me empezaba a visitar.
Todo éso estaba cerca de mi casa, esa casa que compró mi abuelo, con una hipoteca que nunca quiso que se la devolviera mi madre.
Con dos plantas sin ascensor y un patio lleno de plantas enseñando con gracia sus picardías cuando bailan en primavera el cancán.
Un hotel cinco estrellas, con dos salas de cine, palomitas y partidos de la Copa de Europa.
Parking, vigilado las veinticuatro horas del día, con coche, moto y bicicletas.
Las otras dos casas que nos flanquean son territorio de gatos y aventuras desgarradas de amor y odio.
Frente al patio de atrás, un chalet enorme con piscina y una pista de petanca para los guiris que solo vienen en verano.
La música puede sonar a cualquier hora del día con el volumen a toda hostia.
No hay horarios, absolutamente ni uno, y solo el curro, es quien afecta más a la salud de las viejas cerraduras que viven en las puertas.
Una suerte de no hablar del tiempo cuando compartes el silencio con otro en el ascensor.
Una pasada el no tener cuotas ni reuniones de escalera.
Una fortuna no molestar a ningún vecino a veinte metros a la redonda.
Un verdadero placer de poder vivir en paz.
¡Hombre, mi querida habitación!
Bló, 29-3-2000;
¡Hombre, mi querida habitación!
Aquí hay tres camas y, entre ellas, aparecen pequeños pasillos para poder acceder a los armarios, dos de muy forzudos, que no soportan el tener malos inquilinos, que no pagan la luz ni el alquiler del mes. Pantalones a su justa medida, chaquetas formales y la chupa de cuero más colgada, que el Tino liando petas en un Sidecar, después de acabar la procesión del Cristo del Mar .
Unas copas de fútbol se asoman con cuidado desde el terrado del armario. Majestuosas y solemnes recuerdan tiempos mejores en las que las horas, los minutos y los segundos carecían de ningún sentido, en un mundo sin prisas para mí.
Como en todas las habitaciones, tengo silla y tengo una mesita, bueno... hay tres sillas y tres mesitas. En mi silla se amontona ropa y más ropa, como si una gran manifestación a favor del aborto hubiera acabado allí. La mesita tampoco se escapa. Hay dos libros, de los cuales, solo recuerdo que pasaban por aquí y que ya se han empadronado al vecindario. Dos pomadas para los esguinces de tobillo aconsejan reposo y un bote, de esos polvos para quitar el olor a queso, está tomando el sol en porretas, debajo de la lamparilla encendida de mi mesita.
En un bote metálico, repleto de bolígrafos, van asomando sus cabecitas curiosas para ver lo que hoy estoy escribiendo. Un sinfín de cartas de la baraja española juegan “aquetepillo” por encima de la mesita y dos despertadores gruñones y enfadados, vigilan el sueño de sus amos. Dos inseparables serenos con un sonido casi tan familiar... Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac...
Allí, a lo lejos, está el rey del rock. Un viejo búho que duerme a ratos y otras veces no para de cantar. “Hasta tiene para poder poner CD, un regalo del banco por los dineros de mis abuelos”
Veo también un montón de sombreros bien aparcados. Si cada uno de ellos hablara, nos pasaríamos toda la noche riéndonos en mi cama y escuchando aventuras muy locas por las fiestas de mi pueblo.
Sí, esta es mi habitación, bueno... nuestra habitación, pero si tuviera que escoger de todo lo que veo, no dudaría y acabaría cediendo mis derechos del sueño a mi cama de siempre. Nadie como ella para hacerme dormir.
Buenas noches pípol
¡Hombre, mi querida habitación!
Aquí hay tres camas y, entre ellas, aparecen pequeños pasillos para poder acceder a los armarios, dos de muy forzudos, que no soportan el tener malos inquilinos, que no pagan la luz ni el alquiler del mes. Pantalones a su justa medida, chaquetas formales y la chupa de cuero más colgada, que el Tino liando petas en un Sidecar, después de acabar la procesión del Cristo del Mar .
Unas copas de fútbol se asoman con cuidado desde el terrado del armario. Majestuosas y solemnes recuerdan tiempos mejores en las que las horas, los minutos y los segundos carecían de ningún sentido, en un mundo sin prisas para mí.
Como en todas las habitaciones, tengo silla y tengo una mesita, bueno... hay tres sillas y tres mesitas. En mi silla se amontona ropa y más ropa, como si una gran manifestación a favor del aborto hubiera acabado allí. La mesita tampoco se escapa. Hay dos libros, de los cuales, solo recuerdo que pasaban por aquí y que ya se han empadronado al vecindario. Dos pomadas para los esguinces de tobillo aconsejan reposo y un bote, de esos polvos para quitar el olor a queso, está tomando el sol en porretas, debajo de la lamparilla encendida de mi mesita.
En un bote metálico, repleto de bolígrafos, van asomando sus cabecitas curiosas para ver lo que hoy estoy escribiendo. Un sinfín de cartas de la baraja española juegan “aquetepillo” por encima de la mesita y dos despertadores gruñones y enfadados, vigilan el sueño de sus amos. Dos inseparables serenos con un sonido casi tan familiar... Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac...
Allí, a lo lejos, está el rey del rock. Un viejo búho que duerme a ratos y otras veces no para de cantar. “Hasta tiene para poder poner CD, un regalo del banco por los dineros de mis abuelos”
Veo también un montón de sombreros bien aparcados. Si cada uno de ellos hablara, nos pasaríamos toda la noche riéndonos en mi cama y escuchando aventuras muy locas por las fiestas de mi pueblo.
Sí, esta es mi habitación, bueno... nuestra habitación, pero si tuviera que escoger de todo lo que veo, no dudaría y acabaría cediendo mis derechos del sueño a mi cama de siempre. Nadie como ella para hacerme dormir.
Buenas noches pípol
Yo estuve en los Picos de Europa
Castellón, 13-10-2002;
Yo estuve en los Picos de Europa
Aún recuerdo el pánico metido en el cuerpo, cuando Sansano y Nahum comenzaron a meter las coordenadas de un plano, que estaba colgado en la pared del refugio, dentro de un GPS de ésos de localización directa por satélite. Eh tú, yo no sé vosotros, pero yo me estaba cagando de miedo.
Partimos con una tenue lluvia que nos iba desperezando de la noche anterior, tras muchas horas en la carretera, dentro de una furgoneta y con cinco “sonaos” de mierda a tu alrededor, todo el puto viaje.
Nos llevamos ropa para seis días, solo lo imprescindible. Con ese tipo de comida que la puedes poner en cualquier rincón de la mochila y con la incógnita de saber como iría la cosa. Para colmo, cambiamos toda la ruta que teníamos estudiada meses antes y ya ni sabíamos cuantas noches íbamos a dormir a rasero y con un techo de verdad sobre nuestras cabezas.
A mí me pesaba el culo, como de costumbre, y en la primera cuesta que pillamos acabé mareado y al borde de una taquicardia profunda. Pues de esas rampitas, las encontramos a patadas.
A mí me volvía loco Sansano, que no paraba de ajustarse la mochila y con aquellos dos ojitos saltones, que no me decían nada, pero, en aquella mirada sin expresión, a mí había algo allí que me tenía bastante preocupado.
A mí el Nahum me tenía hasta la polla, corriendo de aquí para allá y por momentos creía estar en el patio de una guardería.
A mí me parecía estar en un documental de La 2, con su corresponsal de prensa Coke montañero, sentado con su cámara, tras un día de aventuras, en las escaleras del mítico e inconfundible “Albergue Peña Main”.
A mí el ver una caseta metálica en mitad de los Picos de Europa, pintada de rosa, con un tipo peculiar llamado Mariano, que dedicaba su tiempo libre a vender latas de coca-cola a los domingueros a cuatrocientas pelas y, de repente, toparme con Arturet, “fent un caldo”(fumándose un cigarrito). A mí había algo allí que no me cuadraba.
A mí el estar contemplando las vistas del paisaje. Con esos matices que dan los últimos rayos de luz, que se van filtrando por las crestas de las montañas y no darte cuenta que también estaba el Vallés a mi lado, con aquel careto que solo te apetece más que inflarlo a hostias, y los dos juntos y en silencio, flipamos con lo único auténtico que le queda al hombre: Las montañas.
Con todos ellos, con sus fatigas, con su momento Muesly, con sus risas, con su olor a queso de cabrales, con su andar en fila india, con sus segundos de gloria coronando la Torre de Cerredo, con su rollo Puntaço armándola con el pacharán y el orujo en el refugio del Naranjo de Bulnes, con ese final de la pateada hacia el descampado donde dejamos la furgoneta el día en que llegamos y entonces, nosotros mismos, ¡mira que somos gilipollas!, nos aplaudimos por haber compartido esta aventura de montañeros.
PD. Allí quedaron todas aquellas crestitas pinchando nubes de algodón.
Yo estuve en los Picos de Europa
Aún recuerdo el pánico metido en el cuerpo, cuando Sansano y Nahum comenzaron a meter las coordenadas de un plano, que estaba colgado en la pared del refugio, dentro de un GPS de ésos de localización directa por satélite. Eh tú, yo no sé vosotros, pero yo me estaba cagando de miedo.
Partimos con una tenue lluvia que nos iba desperezando de la noche anterior, tras muchas horas en la carretera, dentro de una furgoneta y con cinco “sonaos” de mierda a tu alrededor, todo el puto viaje.
Nos llevamos ropa para seis días, solo lo imprescindible. Con ese tipo de comida que la puedes poner en cualquier rincón de la mochila y con la incógnita de saber como iría la cosa. Para colmo, cambiamos toda la ruta que teníamos estudiada meses antes y ya ni sabíamos cuantas noches íbamos a dormir a rasero y con un techo de verdad sobre nuestras cabezas.
A mí me pesaba el culo, como de costumbre, y en la primera cuesta que pillamos acabé mareado y al borde de una taquicardia profunda. Pues de esas rampitas, las encontramos a patadas.
A mí me volvía loco Sansano, que no paraba de ajustarse la mochila y con aquellos dos ojitos saltones, que no me decían nada, pero, en aquella mirada sin expresión, a mí había algo allí que me tenía bastante preocupado.
A mí el Nahum me tenía hasta la polla, corriendo de aquí para allá y por momentos creía estar en el patio de una guardería.
A mí me parecía estar en un documental de La 2, con su corresponsal de prensa Coke montañero, sentado con su cámara, tras un día de aventuras, en las escaleras del mítico e inconfundible “Albergue Peña Main”.
A mí el ver una caseta metálica en mitad de los Picos de Europa, pintada de rosa, con un tipo peculiar llamado Mariano, que dedicaba su tiempo libre a vender latas de coca-cola a los domingueros a cuatrocientas pelas y, de repente, toparme con Arturet, “fent un caldo”(fumándose un cigarrito). A mí había algo allí que no me cuadraba.
A mí el estar contemplando las vistas del paisaje. Con esos matices que dan los últimos rayos de luz, que se van filtrando por las crestas de las montañas y no darte cuenta que también estaba el Vallés a mi lado, con aquel careto que solo te apetece más que inflarlo a hostias, y los dos juntos y en silencio, flipamos con lo único auténtico que le queda al hombre: Las montañas.
Con todos ellos, con sus fatigas, con su momento Muesly, con sus risas, con su olor a queso de cabrales, con su andar en fila india, con sus segundos de gloria coronando la Torre de Cerredo, con su rollo Puntaço armándola con el pacharán y el orujo en el refugio del Naranjo de Bulnes, con ese final de la pateada hacia el descampado donde dejamos la furgoneta el día en que llegamos y entonces, nosotros mismos, ¡mira que somos gilipollas!, nos aplaudimos por haber compartido esta aventura de montañeros.
PD. Allí quedaron todas aquellas crestitas pinchando nubes de algodón.
Mi Ana
Alcora, 3-3-2003;
Mi Ana
Mi rama con frutos
Mis hojitas para respirar
Mis raíces hacia un futuro
Mi jardín para crecer en paz
Mi sombra de cobijo
Mi luz de candil
Mi alcoba del deseo
Mi cajón para dormir
Mi amiga de confesiones
Mi compañera de fatigas
Mi copiloto en los viajes
Mi juguetito sin cuerda
Mi sonrisa más sincera
Mi ojito derecho consentido
Mi mirada preferida
Mi pecado original
Mi tempestad de invierno
Mi lluvia de Abril
Mi brisa marina
Mi solete que se va a momir
Mi teatro principal
Mi banda sonora
Mi telón de camerino
Mi romance de película
Mi cuento de un verano
Mi sueño que se cumplió
Mi almohada más tierna
Mi mujer, mi amada, mi dios
Mi Ana
Mi rama con frutos
Mis hojitas para respirar
Mis raíces hacia un futuro
Mi jardín para crecer en paz
Mi sombra de cobijo
Mi luz de candil
Mi alcoba del deseo
Mi cajón para dormir
Mi amiga de confesiones
Mi compañera de fatigas
Mi copiloto en los viajes
Mi juguetito sin cuerda
Mi sonrisa más sincera
Mi ojito derecho consentido
Mi mirada preferida
Mi pecado original
Mi tempestad de invierno
Mi lluvia de Abril
Mi brisa marina
Mi solete que se va a momir
Mi teatro principal
Mi banda sonora
Mi telón de camerino
Mi romance de película
Mi cuento de un verano
Mi sueño que se cumplió
Mi almohada más tierna
Mi mujer, mi amada, mi dios





