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Bonifasi y sus cartas
Acerca de
-¡¡¡Me falta valor!!!- Y ya he dado mi primer paso, que después de marzo me dejo el trabajo, que me largo a Palma con mi amada, que estoy más loco que una cabra............................... -¡¡¡Me falta valor!!!- Sí, lo tengo claro, pero tengo un nudo en el estomago, tengo un poco de miedo en mi cerebro, lo tengo claro por la tarde y por la mañana vuelvo a estar asustado...... -¡¡¡Me falta valor!!!- No la quiero perder, mi felicidad es estar con ella, tal vez no salga bien, tal vez sea para toda la vida, tal vez sí, tal vez no.............................. -¡¡¡Me falta valor!!!- Pues eso, que le he echado un poco de valor y he apostado por mi felicidad................. -¡¡¡Ya no tengo miedo!!!- Todo o nada, menuda apuesta loca de remate, pero es la mía y ahora por fin en abril estaré para siempre a su lado.............. "Cositas de un chiquillo locamente enamorado"
Sindicación
 
Me piro Casimiro.
Mañana tengo una entrevista para pedir mi primera hipoteca. Vaya, la
casa está acabada, le falta poner verde en el jardín, los
electrodomésticos en la cocina, el sofá en el comedor, una cama en mi
guarida, me falta, me falta. Me parece mentira, una casa tan grande para
un capullo como yo. Pero nunca me a asustado la soledad y creo que nunca
lo hará. No sé, a veces, cuando la buscas te sienta muy bien. Mañana, a
la del banco, le tendré que decir lo que cobro en mi nómina, si tengo
algún préstamo de más por ahí, que si tengo a quien me avale, que cuanto
quieres, a cuanto me lo devuelves, para cuantos años quieres que esta
sea tu bendita penitencia.

Llevo dos días haciendo números y no me salen ni jartos de vino. Que si
muchas retenciones en mi nueva nómina, que si una mensualidad de mi
coche, que si una hipoteca que me ahogará, que si comer todos los días,
que si la basura, que si el gas, que si la luz, que yo rezo sin ser
cristiano, que no me falte la salud.

Tampoco creas que me estoy comiendo a todas horas las uñas. Me parece
increíble lo bien que me ha sentado el cambiar de aires. Hace millones
de ratos que no me enfado y miles de noches que no duermo tranquilo por
culpa de algo. Que pasa tía, que no me como la olla, que no le doy
demasiadas vueltas a las cosas, que no le busco tres pies al gato, que
carajo, que no vale la pena, lo que tenga que ser será, ya me lo dirás,
seguro, ya verás.


Yo mientras a la mía, quemando los días que me quedan, saboreando los
fines de semana como si fueran el último pitillo que fumas antes de ser
fusilado en el paredón. Cada momento con los colegas son ratos
alucinantes. Recuerdas como jugamos de niños en las calles y ahora
estamos todos unidos de por vida por culpa de un minúsculo teléfono
escondido en el bolsillo. Ellos, amigos, son culpables de mis sonrisas,
ellos en la playa, Bonifasi con el palo, Bonifasi montado en la moto de
agua, ellos en el bareto, Bonifasi con una cerveza en la mano, Bonifasi
con un futbolín en la noche.

Que quiero decir que mañana es un día importante, bueno... ¿Pero porque
os miento? Ahora para mí, todos los días son los más importantes de mi
vida.



PD. Que me cojo vacaciones, que dormiré la siesta el mediodía, haré
deporte por las tardes, que haré el vago por la noche. Que volveré en
Septiembre y os contaré mi viaje con dos coleguillas por un trozo de
Europa, que si mis montañas, que si mis fiestas, que si mi mundo...

Muchas Gracias

Quiero que sepáis que he aprendido mucho en este curso...

Me habéis enseñado a escuchar.
Me habéis enseñado que no estamos solos en este mundo.
Me habéis enseñado a sentir lo que uno siente en su interior.
Me habéis enseñado que hay días tristes y días de gozo.
Me habéis enseñado las calles romanas de Zaragoza.
Me habéis enseñado a ser respetuoso.
Me habéis enseñado lo que es el cariño.
Me habéis enseñado a sentirme querido.
Me habéis enseñado su cuerpo desnudo.
Me habéis enseñado su alma en palabras.
Me habéis enseñado cosas de ti.
Me habéis enseñado el dolor.
Me habéis enseñado que vale la pena vivir.
Me habéis enseñado a volar por los confines del universo estrellado.
Me habéis enseñado, me habéis enseñado.


Yo para el curso que viene me encantaría volver a sentarme junto a tu
pupitre.
Mi Hada, Quiarita, Corazón, Marta,Sory, Nimue, Isis, Brisa, Pole, Lunaaaaa, Bruixeta,Lokura, Cross, A oscuras y Rosi, que muchas gracias por enseñarme tantas y tantas cosas de ti.

Un beso, un saludo,un abrazo, un hasta luego.


 
Cuando mi hermano pueda me bajará la foto del DVD del salto y la colgaré. Perdón por las molestias.
Bló, 5/7/2005;

Mi primer salto al vacío

Allí estábamos todos dentro del avión, sentados y con el cinturón de seguridad bien abrochado en la cintura. Allí, los siete intrépidos civiles con ganas de aventura, los siete paracaidistas locos que estarían enganchados a nosotros con los arneses y que se encargarían de cuidarnos hasta llegar sanos y vivos a tierra. También estaban sentados otros paracaidistas de más, por cada uno de nosotros que había pagado 60 euros para que le grabaran en vídeo. No sé, seríamos casi unos veinte. El avión llegó al principio de la pista y los dos motores comenzaron a rugir... máxima potencia amigos, nos vamos al cielo...

Después de recorrer la pista de aterrizaje como alma que lleva el diablo ya estábamos todo el mundo en el aire...

Sensación extraña de ver como la tierra se alejaba de mí...
Sensación de flotar en el aire, surcando el cielo...
Sensación de volar, bonita sensación de volar...

Frank, mi monitor, holandés de nacimiento, que llevaba dos años currando de paracas en Empuriabrava, con 6000 saltos en su currículum personal, se quedó de piedra, extrañado, cuando le dije que era mi primer salto y también la primera vez que subía en un avión.

-No te rajes tío-

Me dijo tres veces antes de engancharme con mi arnés al suyo en el avión.

-No te rajes tío-

Me volvió a repetir mientras me revisaba una y otra vez todas la sujeciones de mi arnés. Se saludó con el paraca que nos acompañaba al salto y que tenía la cámara de vídeo sujeta al casco, me saludo a mí, nos deseamos todos suerte y nos dirigimos hacia la puerta...

Sensación de acojone dirección a la puerta...
Sensación de no te rajes, retumbando en mi alma...
Sensación de no hay marcha atrás, ha llegado el momento...

¡Joder... menudas vistas... yo de pie desde la puerta abierta... abismo sin fin... los campos... hectáreas de campos reducidos a centímetros cuadrados... colores... verdes, marrones, amarillos, ocres... piscinas... diminutas lagrimillas azules que guiñaban al sol... calles... manzanas llenas de edificios eran más pequeñas que un sello de correos... todo se hacía tan pequeño desde allá arriba... 4000 metros de altitud... el mar se podía ver más infinito que nunca... nunca se acababa a nuestra vista... sabana sedosa pintada de azul... no tenía sensación de vértigo, ni siquiera de miedo...

Yo llevaba más de 15 años soñando en mis noches de sueño que volaba. Fue por culpa de una serie de televisión, "El héroe americano", un tipo normal que se había encontrado un traje a lo “Superman” que te hacía volar. Por culpa de aquella serie, yo soñaba en mis noches que volaba. Al principio, los primeros años, lo pasé muy mal. Casi no podía despegar del suelo y me ostiaba a todas horas...yo... Bonifasi.... tope torpe... como un tonto, me abalanzaba contra las montañas y los edificios y me despertaba en mi cama sudoroso y con el corazón acelerado y apunto de estallar. Pero ahora, estos últimos diez años, cuando viene a visitarme este sueño maravilloso, yo ya se volar y se llegar hasta el límite del cielo, esa fina, cristalina e inmóvil frontera que limita el ozono cascado con el espacio oscuro y luego, tras una lenta pirueta hacia atrás, me encaro hacia al planeta azul, bajo en picado, a toda velocidad, hasta que la tierra está apunto de cazarme y salgo victorioso del torneo... planeando a centímetros escasos de mi pecho contra el suelo... tierra de fuego... y luego vuelvo al cielo... vuelvo entre mis nubes... vuelvo a mis sueños...

Sensación de libertad...
Sensación de control...
Sensación de sueños...

-¡Vamos!-

Me dijo Frank y saltamos los dos al vacío... ¡joder... era como en mis sueños... aquello me sonaba... tenía una alegría recorriéndome por todo mi cuerpo, cuerpo, mi cuerpo enganchado delante de mi nuevo amigo Frank y que nos arrastraba a los dos hacía el vacío... el holandés y yo, 150 kilos muertos a plomo... a 200 kiómetros hora... ¡a toda ostia... la piel temblaba al contacto violento del aire que atravesábamos a toda velocidad... me costaba mucho respirar... el otro paracas, el que llevaba la cámara, ya estaba delante de nosotros.

-¡¡UUAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!-

Comencé a gritarle como un loco, a gesticular con los brazos abiertos mostrándole mi subidón, expulsando toda la adrenalina acumulada previo al salto... a 200 por hora, caída libre, grabados por vídeo, no sé si serían treinta segundos de caída libre, treinta momentos, cayendo y cayendo, sin esperar que nada cortase nuestra caída en picado, nada ni nadie, en esos momentos, nos estorbaba a nuestro paso...

El peso era una continua aceleración que nunca dejaba de acelerar...

Sensación de caída libre sin fin...
Sensación de aceleración continua...
Sensación de ser un paquete muy urgente...

Frank me toco al hombro, era la señal, encogí mis brazos contra mi pecho y él abrió el paracaídas... ¡Madre mía, que frenazo! Hasta tuve la sensación de subir mil pisos de golpe. Mi arnés no hacía más que apretar violentamente mi entrepierna, estirándome detrás de él, hacia el cielo, mi arnés y yo, hacía el espacio exterior, mientras el paracaídas subía y subía y se habría para poder intentar parar aquella maldita caída...

Sensación de corazón en un puño...
Sensación de dolor en las piernas...
Sensación de, por favor, que esto se acabe de una vez...

Toda aquella lokura de velocidad en picado para abajo... de velocidad de frenazo para arriba... toda aquella adrenalina a borbotones... quedó en una quietud de calma... el paracaídas completamente abierto y nos llevaba suavemente flotando por los aires... era un día precioso... no hacía mucho viento... podía respirar tranquilo... todo mi silencio...

Frank me dijo que podía quitarme las gafas de paracaidista y así lo hice. Era una pasada, Frank se dedicaba a hacer pequeñas piruetas circulares sobre el propio eje del paracaídas... nosotros rodando como una feria, nosotros colgados de las nubes del cielo...

-¿Quieres conducir?-

Me dijo y con una enorme sonrisa agarré con cada una de mis manos, aquellas dos especies de anillas de cuerda que eran los mandos del paracaídas y comencé a volar como en mis sueños. Yo era quién decidía donde ir... izquierda... derecha... sin curvas ni rectas... el cielo era mío...

Sensación desbordante de un niño...
Sensación, sensaciones sin palabras...
Sensación de un sueño cumplido...

Después todo se acabó. Aterrizamos suavemente. Frank se desengancho de mí. Le di la mano, le dije que había sido un auténtico placer. El otro paracas con la cámara de vídeo, que había aterrizado antes para poder preparar el rodaje de mi aterrizaje, continuaba rodando la escena y no pude evitarlo, era mi momento, yo era una estrella en tierra y pegué tres saltitos sobre ella, ya ves, la ilusión de un niño muy pequeño que había cumplido su sueño. ..

Mientras, Grisel mi cuñada y Paco un amigo, iban aterrizando con sus respectivas parejas de paracas. Más tarde, nos dieron un diploma conmemorativo de nuestro primer salto, nos dieron el DVD de la aventura y nos fuimos de allí...

Ya por el camino de vuelta a casa aún me quedaban más sensaciones bonitas para mí...

Sensación de satisfacción...
Sensación de mucha calma...
Sensación de felicidad...

Sensación de que ahora sí que puedo decir que me puedo ir a dormir en paz...


PD. Infokydiveempuriabrava.com
Sector aeroclub s/n- Apt. 194
17487 Empuriabrava
Tel. 972 450 111

¡Suerte!
 
Y yo, dándole vueltas al palo


Alcora,23/2/2004;

Y yo, dándole vueltas al palo

El sábado fue el día escogido para presentar mi libro en sociedad. En la
parança de los Flares se fueron dando cita todos los invitados a tan
peculiar evento. Allí en teoría estaría toda la peña Puntaço al
completo.

Cerveza, vino tinto del barato, mezcla de frutos secos, un pequeño
piscolabis para hacer más amena la ansiada espera. Risas, saludos,
abrazotes, besitos y mucha camarería se repartían con cariño por donde
uno menos se lo esperaba. Algunos llegaron un poco tarde, por culpa del
horario de la Filipi y por otros que venían algo colocados de ver el
partido de futbito del Povet.

Coke... mi hermano Coke... personaje que conocí en los vestuarios del
Benihort... ese tío alegre y dicharachero que me encontraba en todas las
fiestas del pueblo... amigo... de los primeros que vieron romper mis
ojos a llorar... compadre que me consiguió un trabajo después de la
mili... compañero de piso en Castellón... risas, risas y ajedrez...
Coke, el único que vio como había quedado el libro y lo había leído
entero... recuerdo que cuando me lo encontré me pegó un abrazote de esos
que saben muy bien...

Así pués, Coke presentó el acto. Primero pidió la atención a los
personajes que nos habíamos reunido allí. Luego explicó que él ya lo
había leído, que estaba muy guapo, que estaba lleno de sentimientos, que
entre las fechas, las muchas fechas, se iba apreciando esa soledad que
se busca al escribir... bendita soledad...

-Se tiene que leer del tirón y con dos petardos en palanca.-

Concluyó mi compañero de piso.

Yo me había llevado un palo de madera. Quería enseñarles las dos cosas
que me llevé de Melilla; escribir y manejar el palo. Creo la mayoría de
la gente desconocía mis dos pasiones...

-Escribo desde los 15 o los 16 años, en mi casa las cosas nunca eran
fáciles y escribir fue mi válvula de escape. Luego, llegó la mili y allí
exploté... de allí me llevé dos cosas... escribir y manejar el palo.-

Me aferré al palo y le di vueltas y más vueltas. No sé cuentas le daría.


-Leer la página 28 y la última del libro-

Les dije al acabar el numerito circense y mientras dejaba mi palo
apoyado en la pared.

-¡Qué-le-a, que-le-a, que-le-a!-

Comenzaron todos a corear y Sansano vino andando hasta donde estaba yo
con el libro abierto por la página 28. (Gracias por tener amigos).

Empecé a leer con pausa, sin prisas. Comas, puntos, sostenidos, melodía.
Puse mi voz en off, puse mi alma en cada renglón. Aquel comedor se llenó
de tanto sentimiento que me sentía a gusto de leerlo. Al acabar, luego,
dos segundos más tarde, cuando todas aquellas caras regresaron de sus
mundos, un aplauso, que sabía a premio, fue creciendo entre los
asistentes y las felicitaciones y los abrazos fueron la guinda del
pastel.

Fue un sueño cumplido...

Poco a poco, la peña se fueron marchando y unos cuatro gatos nos
quedamos a limpiar los restos de comida de las mesas. En una caja de
cartón, apilé los seis o siete libros de los que no pudieron venir.

Al fin cerramos las puertas de la parança y allí dentro se quedó el
recuerdo del Bono repartiendo libros, sonrisas, abrazos y dándole
vueltas al palo.



PD. Parança: Caseta de madera o de obra que está junto a un árbol grande
que es utilizado para cazar tordos con ramas secas impregnadas de
pegamento. (Caza con Parany)
 
Malabares
Llegamos todos muy asustados al cuartel de la Legión. Ya se había
terminado la instrucción, ya había pasado un mes de estar en África y
nos habían dado el destino final, el lugar donde pasaríamos el resto de
los ocho meses restantes de condena. A los que nos tocó en el Tercio se
nos cayó el mundo encima. Desde que atracamos al puerto de Melilla nunca
dejamos de oír historias sobre aquellos que se hacían llamar "los novios
de la muerte", con aquel característico Chapiri en la cabeza y la
borlita de seda roja jugueteando por su nariz, con aquel saludo tan
enérgico y disciplinado que te asustaba pensar en lo que serían capaces
de hacer en un conflicto.

Lo demostraron en la guerra civil española. Ellos fueron asesinos,
carniceros del 36.

-¡Sois unos pistolos de mierda!-

Nos gritaban desde la cocina del Tercio. Pistolos, así nos llamaban los
legionarios a todos los soldados que no éramos como ellos.

-¡Pistolos de mierda, os vamos a matar a todos, hijos de puta!-

Creo que me cagué de miedo. Me temblaban las piernas y rezaba,
suplicando pasar toda la mili desapercibido, que nadie me rompiera los
dientes, que nadie me cogiera manía, que pronto se acabara aquella
estúpida pesadilla. Al día siguiente, para colmo, me toco ir a la
cocina. Allí estaba lo peor de lo peor. Asustado entré con la mirada
fija en el suelo. Pregunté por el Cabo Salvatierra, me presenté, le di
novedades y me mandó al tren de lavado. Aquello estaba apartado de la
cocina, estaba al otro ala del comedor. Allí el comedor era muy bestia,
era como un campo de fútbol lleno de mesas y sillas. Al llegar, vi como
un soldado veterano de mi compañía, le estaba dando vueltas a un palo
largo de madera. Vueltas, vueltas y más vueltas. Era de una plasticidad
exquisita, como hacía deslizar el palo entre sus manos, como le hacía
que girara sobre su propio eje, formando una imagen borrosa parecida al
girar de las hélices de un avión. Con el tiempo supe de donde salía esa
obsesión del palo. Todos los cuarteleros de las compañías mataban el
tiempo dándole vueltas a un palo de madera. Ellos imitaban a los
gastadores. Las nueve compañías tenían a sus cinco gastadores. Elegían a
los legionarios más altos. Vestidos con cuerdas de colores que adornaban
sus ropas y con aquellas muñequeras de cuero que tapaban hasta el
antebrazo. Ellos se dedicaban todo el día a desfilar con el fusil, a
darle vueltas, a lanzárselos y cambiárselos de unos a otros, a metros de
distancia, aquello era puro arte.

Pasaron meses, al final los legionarios no se comían a nadie, yo acabé
en la cocina, era el encargado del tren de lavado. Limpiábamos las
bandejas metálicas para la comida y los vasos de cristal todos los días;
desayuno, comida y cena. Al acabar de limpiar y ordenar los cacharros,
teníamos vidilla hasta llegar la hora de la siguiente comida. Mis compis
se marchaban a la cantina o a la compañía. Yo me quedaba horas y horas a
continuar practicando con el palo...

11 años después...

Este finde me he llevado el palo a la playa. He disfrutado mucho de
lanzarlo al aire, a diez metros de distancia de mí y recogerlo con mimo,
con maestría y lo he vuelto a lanzar a los aires. Vueltas, vueltas, mil
vueltas con mis dos manos, acompañando el sentido de las agujas del
reloj, cambiando el sentido al tiempo... yo y mi palo... conectados en
un mismo ser, realizando trucos, combinaciones, cambios y dándole
vueltas al palo sin pensarlo, sin dudarlo, sin quererlo.


Sí, porque no os lo he dicho, pero yo se hacer malabares con un palo de
madera.



PD. La semana que viene a la playa me voy a llevar mi palo bueno, el que
tiene contrapesos en las puntas, el que está adornado a dos colores,
rojo y negro, con cinta aislante que hace que tenga más agarre y que
coja más velocidad. Será una pasada, poder mandarlo a los aires y
acunarlo después con mimo en mis manos.


 
Oye, mi Hada, que menudo bosque que tienes
Bló, 21/9/2004;

Oye, mi Hada, que menudo bosque que tienes



Recién desayunado en el bosque; cerezas, moras y fresas...


Me gusta correr desde primera hora de la mañana cuando el sol se asoma
perezoso en su cielo particular, yo, alumbrado el día, corro como un
loco atado de contento por los senderos marrones marcados en los mapas
de mis ojos, por los riachuelos chiquitines de los barrancos del río,
por todas las ramas de los sauces llorones. Duende, ese soy yo, el que
brinca alegre, gamberro verde quita la miel a las abejas amarillas
vestidas de rayas negras, saltando de árbol en árbol, con mis dos
zapatitos nuevos puntiagudos pintados de charol; voy todo guapo hecho un
pincel;

Verde, verde, verde, ay!
Pero que guapa que eres.


Yo, al mirar por tu ventana, me quedo sin palabras. Tu aire, tu
silencio, tus pensamientos tocan el cielo con tus alas teñidas de polvo
de estrellas, y yo con los ojitos de un niño ilusionado, acabo marchando
detrás de tus pequeños suspiros; suspiros, ay! Pero cuantos suspiros
sueltos se te escapan sin querer en todos tus puntitos suspensivos...


Y yo me voy en busca de mi tesoro. El arco iris ha despertado de su
sueño. Hay sol, hay lluvia, hay una pincelada multicolor allí al final
de donde mis ojos alcanzan la vista.


Y yo me subo a toda prisa a mi tobogán de caramelo,
a millones de kilómetros de tu bonito bosque,
de los estanques de nenúfares de Dragonfly,
de los unicornios alados de color Café con leche por favor,
de los vientos alisios y suaves de Galatea,
de los prados bonitos de Nimue y su Kaos,
del aroma perfumado de Flor de Lys...


y yo me lanzo para abajo, tobogán sin fondo, con los brazos abiertos
saludando a todas las nubes que me encuentro a mi paso.


Y yo así llego a un maravilloso bosque de hadas.
Y yo así llego hasta mi pequeño tesoro, tesoro, tesoro.


Oye, mi Hada, que menudo bosque que tienes.


 
Mi tío Franky, mi tío James, my brother Coke y Bonifasi
 
Estoy muuuuuuuu contento
Bló, 29/6/2005;

Estoy muuuuuuuu contento

Ayer me fui al cine con mi tío James, que nos es mi tío, que es mi
amigo, pero yo le he puesto ese título parentesco porque a mí me da la
gana. Nos largamos a ver la última película de la saga de la guerra de
las galaxias y flipé como el chaval de la peca que se pasaba al lado
oscuro. ¡Qué malo!

Este finde pasado también estuve con mi tío James y con mi tío Franky,
este último tampoco es pariente mío pero como si lo fuera, pues los tres
nos piramos para los Pirineos, mas exactamente en la zona de Pineta y
coronamos el pico de Robiñeta de 3.003 metros de altitud. Como siempre,
buen rollo, mogollón de horas en la carretera, mogollón de horas
pateando y con unas vistas de este mundo alucinantes. Valió la pena el
sacrifico. Tengo las piernas molidas.

Durante esta semana hemos tenido mucha faena en el curro. Me siento muy
bien con los currantes que tengo bajo mi mando, son la ostia y siempre
sacan el trabajo para adelante. Para ellos un 10.

El abuelito de Anita está en la UCI del Hospital, pero se ha
estabilizado y no a empeorado. Me alegro un montón. Desde aquí te mando
un besazo y que sepas que he pensado mucho en él durante esta semana.

Este domingo me voy a lanzar desde un avión, con un monitor enganchado a
mí y con un paracaídas para los dos. Mi cuñada, que es la mejor cuñada
del mundo, como está como un cencerro, también se va a tirar. La muy
cabrona este finde pasado estuvo en Sort y se dedico a los deportes de
montaña: rafting, escalada, no sé que otra cosa me dijo y parapente...
¡Qué envidia la mala p.! Yo también quiero subirme a un parapente y
surfear desde las alturas por los valles de los Pirineos.

Bueno, pues eso, mañana me piro para Barna y también he quedado con una
coleguilla para hacer unas birras. Estoy con el guapo subido de tono,
que eso no significa que sea guapo, que eso significa que estoy de buen
humor, que se me va la pinza diciendo tonterías y que estoy a gusto con
todo el mundo.


La semana comenzó un poco rara y creo que va a acabar genial porque
estoy muuuuu contento.




PD. Hace mucho calor, aquí en el levante, la humedad te persigue a todas
partes.