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Bonifasi y sus cartas
Acerca de
-¡¡¡Me falta valor!!!- Y ya he dado mi primer paso, que después de marzo me dejo el trabajo, que me largo a Palma con mi amada, que estoy más loco que una cabra............................... -¡¡¡Me falta valor!!!- Sí, lo tengo claro, pero tengo un nudo en el estomago, tengo un poco de miedo en mi cerebro, lo tengo claro por la tarde y por la mañana vuelvo a estar asustado...... -¡¡¡Me falta valor!!!- No la quiero perder, mi felicidad es estar con ella, tal vez no salga bien, tal vez sea para toda la vida, tal vez sí, tal vez no.............................. -¡¡¡Me falta valor!!!- Pues eso, que le he echado un poco de valor y he apostado por mi felicidad................. -¡¡¡Ya no tengo miedo!!!- Todo o nada, menuda apuesta loca de remate, pero es la mía y ahora por fin en abril estaré para siempre a su lado.............. "Cositas de un chiquillo locamente enamorado"
Sindicación
 
Calles llenas de niños
Bló, 13/9/2004;

Calles llenas de niños

No habían tantos coches como ahora en la Calle Cesar Cataldo, aquella que se alargaba tres manzanas hasta desembocar sin remedio en el azul infinito del mar. Seguramente era principios de Julio. Un sol de justicia castigaba duramente a las aceras echas de terrazo a las tres de la tarde. La luz blanca e intensa de levante alumbraba las ventanas asomadas al cielo que miraban sin parpadear. Nosotros, desde el primer piso, podíamos escuchar el repicar de la pequeña campanilla que llevaba el polero en su vespa, esa que empujaba el carrito acondicionado para transportar los helados, las capuchetas, la horchata y el granizado de limón. Alterados de mala manera, nos íbamos los cuatro patitos detrás de mamá, escaleras abajo, empujándola, con prisas para llegar los primeros al polero, pero siempre había alguien que se nos adelantaba. Ya todos con el cucurucho y con la bola helada refrescante de color en la boca, nos tirábamos debajo de la sombra de algún portal para saborear con calma su sabor.

Siempre que podías estabas en las calles. Allí podías jugar a bandereta-bandereta. Los equipos los elegían los dos capitanes que se la jugaban a monta y cabe, a piedra, papel o tijera. Como en un gran torneo medieval, los dos equipos se ponían en una línea horizontal imaginaria, una enfrente de la otra, a muchos metros de distancia, uno de nosotros hacía de mare (Juez) a mitad del camino de los dos equipos enfrentados y con un pañuelo colgado de su mano gritaba bien alto:

-¡Bandereta-bandereta número diez!-

Allí salían escopeteados los miembros de cada equipo que tenían el número que había gritado. Llegaban a la mare, al pañuelo, a esa otra línea imaginaria del juego que partía los dos campos (no podías pisar su territorio sin que él hubiera cogido el pañuelo, podías ser eliminado por la mare) tras un par de engaños, me lo llevo, te pillo, te engaño, al final, el más rápido, el más hábil, acababa victorioso con el pañuelo en su mano, corriendo hacia su casa, con el otro detrás de él sin poderlo agarrar en la carrera y con todos los miembros del equipo ganador cantando al unísono:

-¡Estás eliminado!- ¡Estás eliminado!- ¡Estás eliminado!-

De todos los juegos, el escondite, era mi favorito. Mientras el que pagaba echaba su contar hasta 50 contra una pared, los demás, corríamos a escondernos agazapados en las ruedas de los coches, detrás de un árbol o cualquier lugar donde la imaginación nos decía que no nos iban a ver... ¡Qué ilusos, que ingenuos, éramos niños!

-¡Jaime, te he visto, estas detrás de esa pobre abuelita que anda poco a poco riéndose hacia mí!-

Con las bicicletas, aquellas que llevaban tres ruedas detrás, aquellas tan pequeñas como nosotros, aquellas que solo sabían dar la misma vuelta a la misma manzana, a las mismas cuatro calles de siempre.

-¡Es que mamá no nos deja cruzar solos la calle con la bici!-

La tarde se quedaba apaciguada, calmada por el atardecer que oscurecía las calles y así el sol navegaba a la deriva en busca de las Américas, así se marchaba para aliviarnos un poco de la calor. Desde la terraza de casa, mamá nos estaba llamando, la cena estaba lista, que nos vamos a cenar. ¡Qué bien, patatas fritas! Pero cuando acabemos, ya sabéis, volveremos a las calles, esas calles de verano que estaban siempre llenas de niños.

PD. -¡¡¡Salvado por mí y por todos mis compañeros!!!-
 
Sentimiento Cadufero
Bló, 16/5/2005;

Sentimiento Cadufero

En cada pueblo, en cada ciudad, en cada región, hay un nombre con que se les conoce a sus habitantes, un apodo; maños, pucelanos, gaditanos, aquí, en Benicarló, se nos conoce como Caduferos. Otro día os explicaré el por qué.

En mi pueblo, esto no es muy grande, tampoco es muy pequeño, tenemos un equipo de futbito que juega en división de honor, con los mejores equipos de España, en la mejor liga del mundo.

En mi pueblo, los sábados, día de partido, las peñas quedan para comer, o quedan para hacer unas birras antes del partido y acaba todo el mundo ciego como ratas, borrachitos con finas capas de alcohol y así de contentos nos vamos a ver a nuestro equipo campeón.

En mi pueblo la gente está colgada y cuando comienza el partido nadie para de animar al equipo hasta que acaba el encuentro, aunque perdamos, aunque ganemos, pase lo que pase, aquí la gente no deja de cantar, no deja de animar. Una charanga con trompetas y tambores ayudan con la melodía a nuestro equipo campeón, está sonando Paquito el chocolatero os dejo que ahora viene lo bueno.

En mi pueblo, el año pasado, nos dieron el premio a la mejor afición de España de fútbol sala en la división de plata. No sé, yo me siento orgulloso de ese premio, me siento muy orgulloso de ser Cadufero.

En mi pueblo se desató la locura cuando subimos este año a la división de honor, el campo se llena de una marea de camisetas de color azul y no se deja de animar, ganemos o perdamos, esto es siempre una fiesta, que jugamos en primera, que ganamos al playas en su casa, que los jugadores se dejan la piel en el campo, que los jugadores de los otros equipos quieren venir a jugar aquí contra nosotros para ver como animamos, para ver como les cantamos a los nuestros y para ver como hacemos afición.

En mi pueblo no nos lo creíamos cuando nos clasificamos en los “play offs” de este año, quedamos los quintos, entre los ocho primeros y también íbamos a disputar la liga...

Este fin de semana se acabó el sueño, un dulce sueño, el sueño más bonito del mundo, una temporada impresionante, el primer año en división de honor y llegamos a jugarnos el clasificarnos para disputar las semifinales en el campo del Polaris de Cartagena, ellos, la otra afición, ya han quedado hermanada para siempre con la afición Cadufera, ellos, cantando nuestras canciones, ellos, aplaudiendo al final del partido gritando y coreando el nombre de nuestro corazón; Benicarló.

A mí, en esos momentos, con la piel de gallina, sentimiento Cadufero, me sentía muy orgulloso de ser eso, de ser Cadufero.

Sentimiento Cadufero en el corazón, la la la la la la la la la la la la laaaaaaa, aleeee Beeeenicarló...

PD. (17/9/20005)Hoy nos han dado el premio a la mejor afición de España de futbito, nosotros, los de mi pueblo somos así.
 
Banderas


Bló, 20/9/2005;

Banderas

Me dan miedo las banderas, todas, todas ellas, trapos de colores
ondeando en la punta del mástil; tú desde allí arriba, desde tu
pedestal, me das miedo, me dais miedo. Banderas pintadas a conciencia en
la cola de un avión cargado de bombas, cargado de muerte. Banderas
nacionalistas, banderas fascistas, banderas que defienden intereses de
unos pocos, banderas de bancos, banderas de armas, banderas asesinas en
la tele desfilando ante ti.

Me dan miedo las banderas, todas, todas ellas.
 
Bruixeta
Bló, 11/4/2005;

Bruixeta

¿Qué es lo que te pasa, princesa, por favor, dímelo?
¿Qué es lo que no tienes?
¿Qué es lo que te atormenta?
¿Qué es lo que tú sientes?

Recuerdos, seguro que ellos son los culpables de todo; su mano, sus
labios, sus abrazos, su risa, su complicidad, su cuerpo, sus caricias,
su cariño, sus promesas...
Recuerdos, en cualquier rincón del día, apareciendo, los muy cabrones y
sin avisar; doliendo, como en el primer momento en que todo aquello se
rompió por dentro; roto, lo notas, todo tu interior.
Recuerdos, recuerdos, malditos recuerdos; por favor, marchaos de aquí.

Y no puedes hacer nada, si no es más que esperar a que se vayan los
meses y que, con ellos, cicatrice de una vez, esa fea herida que arañó,
partiendo en mil pedazos, tu pequeñito corazón.

Luchas desesperadamente para no hundirte, para no odiarte demasiado,
para no caer en la locura, para que no volver a llorar en silencio;
soledad no me tortures, soledad no me hagas daño.

Sientes que vives en un mundo injusto. Tú solo pedías un cachito de
felicidad, una persona a la que amar, un amanecer precioso y sin escarcha,
un sol que iluminara toda tu vida.
¡Vida, mi vida, te necesito, vida mía!
¡Maldita sea! ¿Pero tanto le pedías a la vida?

Hay noches que aun te acuestas en tu cama, esperando un pequeño milagro,
esperando a que llegue ese amanecer y que todo lo ocurrido, haya sido
una película de esas de amor, que aún no se ha acabado de verdad, que
aun no se ha escrito el final.


Bruixeta espanta todos sus demonios con las teclas de un ordenador
Bruixeta generosa, nos regala sus suspiros, sus ojos, sus sueños, su olor
Bruixeta montada en su escoba mágica y con sus dos zapatitos de tacón
Bruixeta sensible, dibujando un cuento de esperanza en un mundo mejor


Tal vez todo se cure...
Tal vez todo se arregle...
Tal vez todo se olvide...
Tal vez... ¡Ay, mi vida!
Tal vez...


PD. Cuídate mucho Bruixeta


 
Si estás triste no lo leas
Eran las cinco de la mañana, era aún de noche, salí de mi camareta y se
oían voces en la otra camareta de en frente. Me quedé mirando. Era
extraño. Allí estaba el coronel y el teniente coronel, los dos mandos
con más rango del cuartel. Era muy extraño. Ellos dos allí con el
capitán de guardia. Me resultaba tan extraño que estuvieran escudriñando
en la taquilla de alguien de aquella camareta.

-¡Encima es un ladrón, aquí hay dos boquillas de corneta!-
Dijo el coronel con aquellas dos piezas metálicas en su mano.

-¿Qué coño habrá echo el Sevilla? ¡Me caguen la puta!-
Me pregunté yo mismo. Joder, si ayer, después de estar arrestado casi 4
meses sin poder salir del cuartel, estaba muy alegre porque por fin
pisaba la calle.

-Venga pípol, vente conmigo, que vamos a quemar Melilla-
Me dijo con aquella enorme sonrisa en sus labios y aquel brillo especial
en sus ojos negros. Era todo felicidad.

-No salgo Sevilla, ya sabes que a mí no me apetece salir de aquí. De
todas formas píllame un billete de grifa y luego te lo pago-

Regresó sobre las cinco. Me buscó en mi camareta. Me venía un poco
ciego, colocado de porros y algo bebido con ese puntito maravilloso de
risas y buena camarería. Me dio mi piedra de costo. Se hizo un buen
canuto y comenzamos a fumar. Allí era normal el fumarse a cualquier hora
del día un canuto. Coño, pero si estábamos en el cuartel de La Legión,
Tercio Gran Capitán 1º de La Legión. Allí los suboficiales, los cabos
primeros hasta los sargentos, daban vidilla a las compañías después de
un día duro de maniobras y hacían vista gorda, dejando que los lejías,
se pudieran hacer tantos canutos quisieran en los momentos de descanso.
Los suboficiales eran legionarios, habían sudado sangre para conseguir
el chapiri y así convertirse en los legendarios Novios de la muerte.
Pero los oficiales jóvenes eran otra cosa. Eran de academia, no de la
antigua academia militar legionaria, si no de la de Zaragoza y luego
pedían ser trasladados a La Legión. Llegaban ya con el Chapiri puesto,
sin habérselo ganado y sin saber lo que era sudar sangre, lo que era dar
vidilla, lo que era el grito de, ¡A mí La Legión! Llegaban algo locos
por intentar inventar La Legión, cuando aquello ya llevaba todo
inventado, exactamente 75 años inventado por Millán Astray. Pero luego
no sabían ni dar vidilla. A mi una vez me pilló un Capitán de los
chungos en la cocina fumando canutos con seis personas más. Nos quedamos
helados al verlo. Nos pilló a todos con las manos en la masa, con una
niebla espesa y concentrada en una habitación.

-Bueno. Aquí me vais a dar vuestra palabra que no vais a fumar más
canutos. Ahora bien, como os vuelva a pillar os mato-
Así que fue pasando uno a uno, mientras se escuchaba las promesas de no
volver a fumar más. Cuando me tocó a mí me quedé en silencio. No me
atrevía a prometer algo que no podía cumplir.

-¡Pero a ti que cojones te pasa!-
Me dijo gritando a dos centímetros de mi cara.

-¡¡Yo quiero que me de Legión mi capitán!!-
Le dije sin mirarle fijamente a los ojos.

-Así que tú quieres que te de legión, pistolo de mierda, si ni siquiera
eres legionario-
Me dijo mientras se arremangaba el brazo de la chaquetilla

-¡¡Sí mi capitán, quiero un buen bimbazo en el pecho mi capitán!!-
Le contesté como si fuera el mayor de mis deseos.

-Ahora te voy a atender con gusto. Te voy a matar de una hostia, hijo de
puta.-
Y continuó arrancando promesas de no volver a fumar porros a chavales
que no iban a poder cumplir aquella promesa y que se arriesgaban a algo
peor. A mí me dejo el último. Hizo que todos se marcharan de allí y me
vino como un toro hacia mí. Miedo era poco lo que tenía. Me quedé
rígido, tenso, esperando aquel puñetazo en el pecho, no era la primera
vez que me daban caña, pero aquel animal era demasiado. Cuando ya
preparaba el brazo y yo me temía lo peor se detuvo.

-Pistolo, tienes cojones, anda, lárgate.-
Al final no me ocurrió nada. Aquello era dar legión en vez de arrestos.

Allí estábamos el Sevilla y yo, riéndonos, en mi camareta, sin
preocupaciones, sabíamos que si venía algún mando seríamos avisados por
el cuartelero.

-¡Agua, agua, agua!-
Se gritaba en voz baja cuando veían desde el rellano de la escalera como
subía un mando a la primera planta donde estábamos y teníamos tiempo de
esconder el costo y abrir las ventanas para que se ventilara todo.

Allí estábamos El Sevilla y yo, como casi siempre. Él y yo hicimos muy
buenas migas, coincidimos en la cocina un par de meses hasta que por
falta de legionarios en la banda de música y gracias a que en su ficha
ponía que sabía tocar la corneta, le dieron el uniforme de lejía, con el
chapiri incluido y se largaba a ensayar con la trompeta con aquella
banda.

-El único pistolo-legionario de toda historia de La Legión-
Le solía decir yo cuando le veía vestido de legionario.

Nos hicimos muy buenos amigos. Me contó como había perdido a su madre
por culpa del cáncer. Me contó como curraba y ahorraba para poder ayudar
a su hermana en los estudios el día de mañana. Me contó que en Sevilla
están las mujeres más guapas del mundo.

-Verás pípol, cuando vengas verás que niñas más guapas tenemos. Las feas
no salen de casa.-
Me decía con aquel maravilloso acento andaluz. Pero de repente irrumpió
el Teniente Salas en la camareta. El nervioso, el que seguro que se
comía tres gramos de cocaína al día. Entró con la mandíbula desencajada,
me pegó un puñetazo al pecho que me tumbó, le metió otro al Sevilla que
acabó golpeándose contra las taquillas.

-¿Dónde está?-
Y se hizo un silencio. ¿Cómo coño no habremos escuchado el agua? Me
preguntaba. De todas formas yo estaba tranquilo por mí, porque solía
esconderme mi costo en un chivato de plástico dentro de los calzoncillos
y allí no te solían registrar.

-¡Me cagüen tu puta madre!-
Me gritó mientras me volvía a pegar un pechazo que me tumbaba de nuevo
en el suelo. Me volví a levantar corriendo y me cuadraba de nuevo como
si no pasara nada. Como si tuviera ganas de que me volviera a reventar
el pecho. El Sevilla no hacía buena cara. Se le acercó y le comenzó a
registrar.

-¿Y esto que es?-
Le decía orgulloso con una penca de unos 25 gramos. Mientras veías como
el Sevilla se quedaba blanco.

-Por mis cojones que tú te vas a quedar aquí dos meses más que todos tus
compañeros-
Sentenció amenazante mientras se marchaba en busca de las escaleras.
Sevilla se quedó callado y no dijo nada. Luego se puso el uniforme,
aquella noche le tocaba Guardia en Rio Nano, un trozo de la frontera con
Marruecos que ahora vigila la guardia civil...


-¡Encima es un ladrón, aquí hay dos boquillas de corneta!-
Dijo el coronel con aquellas dos piezas metálicas en su mano.

Me largué para la cocina a empezar a montar el comedor para los
desayunos y entonces lo escuché.
-¿Sabes que uno se ha pegado un tiro en Rio Nano?-

Dios mío. Se me doblaron las rodillas y me quedé un rato en el suelo con
las manos en la cabeza, ausente a todo. Después por la cocina se podía
oír el cachondeo de que un pistolo de mierda se había pegado un tiro.
Que no pasaba nada, que era una boca menos que alimentar. Por la tarde
quedamos todos los soldados, todos los pistolos de mierda que vivían con
los legionarios en el cuartel de la Legión, pistolos, camareros,
chispas, fontaneros, cocineros, chóferes... Todos fuimos a rendirle
nuestro último homenaje en la arriada de bandera en el cuerpo de
guardia. Comenzamos a cruzar el patio de armas.

-¡¡¡Una boca menos que alimetar!!!-
-¡¡¡A ver si nos hacéis un favor y os pegáis todos un tiro!!!-
-¡¡¡Pistolos de mierda!!!-
-¡¡¡¿Dónde Vais mariconas?!!!-

En mi vida había sentido tanto dolor. Tardamos minutos en cruzar el
patio de armas hasta llegar al cuerpo de guardia. En mi vida había
estado en una romería tan llena de rabia, dolor, resignación y odio.
Luego formamos en frente del mástil. Maldita puta bandera que nos trajo
hasta allí. Sonaba el cornetín mientras hacían descender aquella bandera
de mierda que llegué a odiar tanto. Antes de acabar nos saltamos el
protocolo y comenzamos a gritar, no entiendo porque, salió instantáneo,
teníamos tanta mierda acumulada que la sacamos gritando su nombre una y
otra vez.

-¡¡Me cagüen vuestras putas madres. No me toquéis los cojones y esperaos
a que acabé la airrada!!-
Nos gritó el capitán que estaba de guardia. Luego el cornetín tocó
romper filas y gritamos, gritamos y gritamos su nombre una y otra vez
hasta que rompimos todos a llorar...

Se hizo de noche. Los legionarios de la banda de música, sus compañeros,
quisieron rendirle su pequeño homenaje. Siempre había un turuta de
guardia que se encargaba todo el día de pegar vueltas por el cuartel
tocando con la corneta todas las ordenes del día hasta llegar a la noche
que acababa con toque de silencio...

Al tocar silencio, los tres legionarios con sus cornetas, nudos en la
garganta, recuerdos que escocían mis ojos, nudos en la garganta en cada
nota que sonaba. Al tocar silencio, las notas metálicas volaban hasta
nuestras ventanas, tanto silencio, tanto silencio. Al tocar silencio, El
Sevilla se marchó para siempre de allí.



PD. El cabo Salvatierra no me dejó ir a la misa, donde acudió su padre.
No pude darle el pésame. Me amenazó que no me dejaría irme de permiso y
yo estaba muy quemado y resignado no pude ir. Más tarde me contaron que
a su padre le habían dicho que se había pegado el tiro por culpa de un
problema con las drogas. Pero nadie le contó la amenaza del teniente
Salas, eso nadie se lo contó. Pasó lo que pasó y ya está, pero me
prometí que nunca lo olvidaría. Aún días como hoy me veo sentado en el
suelo, con las manos en la cabeza y sufriendo pensando cuanta tristeza
le arrastró para que se pegara un tiro en la oscuridad de la noche,
cuanta, cuanta tristeza.


 
Conversación de besugos
-¿Qué tal Bonifasi, cómo va todo?-
Pues muy bien.

-Y esa sonrisa estúpida que me llevas dibujada en la cara. ¿Qué estás
enamorado?-
¡Síííííííííííííííííííí!

-¡No me chilles! ¿Pero que estás tonto o te entrenas?-
Tío, que estoy muy feliz. Enamoradísimo de la muerte. Tengo muchas ganas
de vivir.

-¿Cómo es ella?-
Es un bombón

-¿Un bombón?-
Sí porque está para comérsela.

-¿Dónde la conociste?-
En una cena de empresa de este verano.

-¿Qué curra contigo?-
No. Ella vino con la chica de recepción que son muy amigas.

-¿Y..?-
Nada, un poco de vinito, un bailecito muy pegadito, su pierna en mi
entrepierna, mi pierna en su entrepierna y un baile muy muy muy ...

-Muy, muy, muy... ¿Pero tú estás bobo o qué?-
No te faltes tío.

-¿Pero que pasó?-
Nada, después fuimos a otro sitio y allí otro bailecito, un mordisquito
como quien no quiere la cosa en su cuello y un bocado en su boca...

-Continua, si us plou, no te detengas.-
Luego me puse todo ciego, ella no quiso venir con Juanjo y conmigo a
otro pub que estaba cerca y ya está.

-¿Y ya está? Te pusiste todo ciego y la cagaste. ¡Vete a freír
espárragos hombre!-
Aquella noche sí. Qué por cierto empalme y me fui a almorzar con unos
coleguillas y luego a la playa...


-Déjate de rollos y de playas y cuéntame lo que me interesa.-
Y que es lo que te interesa.

-Pues que tiene que ser, tonto a las tres, ella. ¿Por cierto, cómo se
llama ella?-
Para ti Xana.

-¿Y para ti?-
Mi bombón, mi bichito, mi niña mala, mi pareja de baile, mi mujer
sexi...

-No me vaciles ¿Pero no tiene nombre?-
Sí pero me dijo que no lo dijera aquí y hasta aquí puedo leer.

-Hasta aquí puedo leer. Joder, como está el niño de los cojones.-
Mira, no te enfades, que ella es la mujer de mi vida. Ella sabe
escucharme, sabe comprenderme, con ella todo es muy sencillo, es
extremadamente inteligente, le gusta mucho divertirse, bailar conmigo y
la muy mala me ha robado el corazón. Solo hago más que pensar en ella y
me encantaría vivir toda mi vida a su lado. Sabes, por fin la he
encontrado.

-Bla, bla, bla... ¿Pero cuando os volvisteis a ver?-
El jueves siguiente que celebraba su cumpleaños.

-¿Qué te invitó?
No fue ella directamente. Fue Lidia, la chica de recepción.

-¿Lidia?-
Lidia es la amiga de Xana que la trajo a la cena. Lidia es un encanto y
nos hizo de celestina. Yo el lunes, un poco preocupado, le pregunté si
estuve muy pesado con su amiga y me dijo que no la molesté en ningún
momento en la cena de empresa, sino al contrario, que ella estaba
encantada de la vida. Me dijo que el jueves era su cumpleaños y que
fuera.

-Así que fuiste-
Vaya si fui. Pero lo más bestia eran mis celestinas. Lidia por un lado
que lo montó todo y mi jefa Isabel, que es la hermana de mi amigo Coke,
que por casualidades de la vida, se iba de viaje a Ibiza y me dejó las
llaves de su ático y de su BMW.

-¡Toma ya!-
Sí, fue genial. No dormimos en toda la noche. Cenamos, bailamos,
hablamos, reímos, jugamos, disfrutamos de la compañía y hasta hoy.

-¿Pues sabes lo que te digo?-
No

-Que os lo merecéis los dos. Que tenéis muchas cosas en común. Que esta
bonita historia de amor seguro que tiene un final muy feliz y que me
alegro mucho por ti.-
Pues sabes lo que te digo yo.

-No. ¿Dime?-
Pues que el afortunado soy yo. Me ha tocado un ángel.



PD. El 23 me voy a Palma a verla y me la voy a comer a besos
 
Aroma a ti, mi Flor de Lys
Bló, 19/5/2005;

Aroma a ti, mi Flor de Lys


Me desperté por la mañana, hacía un sol precioso en mi vida, allá
arriba, sonriendo estaba el rey de todos los astros. Su amante, la luna
guapa, despeinada, hacía rato que se había marchado a su cama.

Andaba, andaba y andaba, respirando profundamente y con calma, aire
puro, que las prisas no las quiero para mí, que no las quiero, que no
las quiero, que voy paseando al lado de mi alma disfrutando los dos de
esta soleada mañana.

Mira, ya ves, que pasaba por aquí, créeme, con mi pequeño viento,
peinando los campos, rizando el deseo... Te vi en mitad de un prado
verde, y tú estabas allí, no me lo creía, mi Sory, mi pequeñita Flor de
Lys.

Niña, pero como eres, tan guapa entre tanto prado verde, que yo solo
tenía ganas de decirle a las montañas, al contemplarte lo bonita que
estabas, un montón de cosas preciosas que sentía al verte, cositas sabor
a miel, rocío fresco que quita la sed.

Me senté al lado del camino, no estaba cansado, una gran piedra inmóvil
fue mi único testigo, continué mirándote desde la distancia, mis ojos,
tus ojos, ¡ay, pero que bonita! Allí estabas tú, chiquitina mía, pequita
sexy en la mejilla, en mitad de un prado verde.


Así que acabado el día, con una bella sonrisa en mis labios, recogí
todos los bártulos que llevaba en mis bolsillos, recogí todos mis
trastos, mis sentimientos, mi alma, mi arte, allí no quería dejarme nada
en el camino...

Así que te arranqué de la madre tierra, lo hice con muchísimo cuidado,
no quería hacerte daño, te acuné en un canasto bordado de mimbre, te
canté cien nanas, canciones de cuna, te hice mil mimitos todo el camino
de vuelta a la casa...

Al llegar, te planté con cariño en mi bonito jardín.
Ahora ya eres mía...
Sí, tú, de verdad, mi Flor de Lys.


 
No sé... que lo siento... por desgracia... de verdad...
Bló, 23/6/2005;

No sé... que lo siento... por desgracia... de verdad...


Barritas humeantes con bocanadas de incienso... bolígrafos de madera que
hablan con tinta china... colgantes hippies de mil formas por el
cuello... paz y hermandad para todos vosotros...

Sueños despiertos de hoy... añoro que me den mimitos.... echo de menos
que me quieran... no quiero nada parecido a lo que ya tenía...

Calor exagerado a borbotones... cambio climático de marras... el planeta
que se está muriendo... el dinero lo mata poco a poco...

Nervios por mi casa que ya está acabada... por la escritura de
octubre... por la hipoteca, la muy cabrona... mi nómina al final se
quedará un poco corta... seguro que me asfixiará todos los días...

La moral por los suelos... sonrisas falsas cuando quiero... disimulo que
estoy bien... que cosas, he aprendido a guardar toda mi verdad...

Sensación de vacío... todo el vacío del mundo en mi interior... retumba
el silencio y el vacío en mi interior... ya ves, estoy bastante raro y
vacío en mi interior...

Me apetece mandarlo todo a la mierda... comprarme una caseta con un
huerto... no tener nada y vivir de la tierra.... mandar el estrés al
quinto pepino...

Estoy cansado de las dos horas de todos los días... mi curro a casi 100
kilómetros de distancia... estoy muy cansado... cansado de tanto
viaje... cansado de tanto ir... cansado de tanto venir...

No entiendo porque mi alma está tan triste... porque soy tan
autodestructivo... porque tengo tantas ganas de acabar con todo...
porque tengo tantas ganas de morirme hasta mañana...

Hoy me jode haberle dado la dirección de mi página web a los colegas...
hoy me joderá si alguien me llama... hoy es hoy, ya lo sé... hoy no me
apetece nada que se preocupen por mí... hoy no, por favor, hoy no...

Este finde hice el animal... este finde me pase cuatro pueblos... este
finde le metí mucha caña a mi cuerpo... tal vez la culpa de todo sea de
este maldito finde... tal vez sea así o tal vez no lo sea...

Respiro profundamente... uno, dos, tres, cuatro veces...
profundamente... abdominalmente... allí donde se encuentran todos mis
órganos...

Vuelvo a respirar profundamente... lunes, martes, miércoles, jueves...
miles de veces... burbujeando mi cerebro... oxigenando mis órganos...
buscando la paz...

No la encuentro, maldita sea, maldita paz... respiro tristeza... intento
que no me afecte... pero al final lo ha hecho... no hay sonrisas para
Corazón... no hay sonrisas para nadie...


No sé...
Que os pido perdón... perdón por lo raro que soy... perdón porque el
otro día me iba a comer el mundo con patatas fritas... perdón porque hoy
no me apetece vivir más que hasta esta noche... perdón porque estoy un
poco tonto... perdón, perdón y perdón...



PD. Si me ves, por favor, hazte el loco, como si no lo supieras, no me
preguntes, no te lo voy a contar, estoy acostumbrado a comerme mis
penitas con pan....


 
SEXO
Castellón, 10/9/2004;

SEXO

Sexo inocente
Sexo es el enemigo
Sexo incomprensible
Sexo en el colegio

Sexo con granitos
Sexo en sueños
Sexo muy duro
Sexo muy tieso

Sexo en cintas guarras
Sexo en revistas picantes
Sexo sin novia
Sexo con mano

Sexo; Venus de Milo
Sexo; plátano de Canarias
Sexo; chistorra, longaniza
Sexo; cuello, pecado

Sexo consentido
Sexo deseado
Sexo de rutina
Sexo con los cuernos

Sexo de "matí-mañana"
Sexo con la luna llena
Sexo en la montaña
Sexo por las playas

Sexo cargadito de amor
Sexo cabalgando hasta el amanecer
Sexo desnudos por el suelo
Sexo convexo en un 69

Sexo, lujuria, tanguita, jadeos
Sexo, bonito, ternura, suspiros
Sexo, follando, rompiéndolo todo
Sexo, cariño, haciendo el amor


PD.¿Te gusta conducir?


 
Sueños desde la otra orilla
Estoy muy enamorado y eso me mata, dulcemente pero me mata. A ratitos, la busco en mis recuerdos, desnudos, dándonos mimitos, con esas miraditas que sin hablar y en silencio se decían tantas y tantas cositas bonitas entre los dos. No os miento, cuando os digo, que tiene la mirada más tierna de este mundo.

La hecho mucho de menos. Todo fue demasiado rápido. Los días que he pasado a su lado se escapaban como la arena entre los dedos, las horas corrían locas de alegría por la arena de la playa y los minutos que duraba una canción de amor, nosotros dos, bailábamos muy apretujaditos para detener las saetas del reloj.

Hoy llueve mi vida. Mi corazoncito de chocolate solo sabe pensar en ti. Que cada gota en el suelo no sabe apagar este volcán que te desea. Miro al cielo. Nubes grises. Mi alma sola. Tú en la otra orilla. Grito tu nombre en silencio. Te veo en mis recuerdos. Me das un beso. Me acurruco en tu espalda. Te doy dos besitos en el cuello. Te susurro al oído lo mucho que te quiero. Se me escapa un suspiro muy dulce que me sabe a ti. Te abrazo muy fuerte. Me pongo a dormir...


Despierto de este sueño, miro al cielo, nubes grises, mi alma sola y tú en la otra orilla.



PD. Tú, mi sueño hecho realidad.
 
Brisa, que lo siento, es que hoy te necesito más que nunca
Bló, 18/7/2005;

Brisa, que lo siento, es que hoy te necesito más que nunca


Brisa, hoy te necesito, echo de menos que me toques el pelo con la puntita de tus dedos; caramelos, te echo de menos, eres tan guapa en estos días, hace tanto calor y no te encuentro...

Brisa que calma mi alma.
Brisa que apaga mi fuego.

Brisa, hoy te necesito, hoy más que nunca, por favor, como meses antes que andábamos los dos descalzos cogidos de la mano, por la orilla de la playa, tú rizándote en mi cuerpo, abrazándome con cariño y susurrándome cositas muy bonitas al oído; yo te necesito...

Brisa que silba en las costas.
Brisa, murmullo, caracola de mar.

Brisa, hoy te necesito, por favor, siéntate conmigo, debajo de este parral, aquí hace sombra, siéntate conmigo, cariño mío, pediré un café con hielo, lo partiré para los dos, nos lo beberemos tú y yo, bien fresquito; hoy te necesito, por favor...

¿Brisa donde te has metido?
Brisa, hoy que hace tanto calor.



PD. Ojalá que esta tarde muevas, ojalá, y así, que suerte la mía, podré
sonreír de felicidad al ver el contoneo de tu Brisa al bailar.
 
Aquellos susurros, secretos del 36
Bló, 8/8/2005

Aquellos susurros, secretos del 36

"Cuando estábamos todos en silencio, se podía oír perfectamente como el aire soplaba con fuerza en los campos; el viento enmudecía la oscuridad de la noche..."

No recuerdo exactamente que edad tenía pero sin embargo, aquella noche,la tengo grabada a fuego en el cajón de mis recuerdos. Mis tres hermanos y yo éramos todos muy pequeños. Solo nos dedicábamos a jugar con nuestraimaginación y nos sobraban todos los juguetes de este mundo. Malditafecha. Era ya de noche en la masía de mis abuelos. Ellos dos tambiénestaban con sus nietos. La luz del candil iluminaba tímidamente elpequeño comedor y nos sombreaba con gracia en las paredes pintadas decal. Aquellas sombras chinas poco a poco comenzaron a no ser tanagradables a nuestros ojos. Había una única ventana con cristal queestaba cerrada a su vez por dentro con una puertecita de madera y detrásde ella se presentía una oscuridad absoluta, un manto negro sin luna niestrellas. El mal tiempo azotaba las lomas secas de agosto y solo loszorros y los tejones se atrevían a salir de sus madrigueras. Era unanoche cerrada a cal y canto. Allí dentro, a cobijo de los grandes murosde piedra, estábamos los seis sentados junto a la estufa de leña encendida, a diez kilómetros de distancia de la masía más cercana. A esas horas no había un alma en los caminos de tierra que bordeaban loscampos oscuros del Alto Maestrazgo.

"Desde las casetas de piedra esculpidas en los muros de la masía, Linday Roqui encadenados a ellas, solían aullar a todas las visitas
inesperadas. Aquella noche no se escucharon a ninguno de los dos..."

No sé porque salió el tema. No sé porque nos comenzaron a contar como las pasaron de canutas por culpa del hambre y de la guerra. No sé porqueempezaron a relatar como los maquis campaban por las sierras escapandode la guardia civil y confiscando a la fuerza lo que les hacía faltapara sobrevivir. No sé porque, nosotros cuatro, callados, atendíamos inquietos a la historia de gente salvada de morir al paredón de puromilagro, o los chivatazos de los vencedores que señalaban a los traidores. No entendíamos que querían decir con aquello de cantar todos los días el "Cara al sol" en los colegios, o que pasaban lista en las misas, o el miedo a las capas y los tricornios en las carreteras de noche. Una España partida con sangre y con odio que nació a partir del 36.

"No cesaba aquel viento furioso de silbar, acompañando de la mano al mal tiempo que hacía a fuera de los muros del comedor. Nosotros seis, yo pensaba, al principio, a salvo, a dentro, en silencio..."

Mis abuelos cada vez bajaban más el tono de sus voces. Aquellas
palabras que sonaban de sus labios ya eran susurros apagados, terribles secretos que alguien podía escuchar. A mí de vez en cuando se me congelaba la sangre en mis venas y me aterraba el pensar que alguien pudiera estar detrás de aquella ventana cerrada, amparados con el viento en la calle, sin que los perros nos hubieran podido avisar a tiempo... y ellos allí, pensaba yo, detrás del muro, mirándonos, atentos, escuchando los susurros de mis abuelos, esperando su momento....

"Debajo de las mantas, asustado, aquella noche en mi cama, no pude
dormir..."
 
Xana, quiero que sepas que tú siempre serás mi princesa
Alcora,10/8/2005;

Xana, quiero que sepas que tú siempre serás mi princesa


Me parece un milagro tenerte encima mía, desnuda, en mis brazos. Mientras, en calma, sin prisas, excitado, yo estoy dentro de ti y te siento, te siento tanto y los dos fundidos en un millón de sentimientos que no se pueden explicar... Y tú entonces te deslizas suavemente sobre mi cuerpo depilado y yo te abrazo y tú me das tu regalo sin lazo y yo te lo pido una vez más.

-¡Por favor, dámelo!-

Y tú te deshaces encima mía como un azucarillo en el café. ¡Por Dios! Me haces tan feliz cuando veo que te aprovechas tan a gusto de mí...

Me parece que por momentos me voy a morir, cuando casi estoy llegando a mi clímax y tus gemidos me tienen ya loco de remate y yo exploto por dentro y tú continuas gimiéndome al oído y yo pierdo el rumbo, pierdo el sentido por ti... ¿La culpa? Tus pies con tus zapatitos de tacón, tu culito, tus pechos, tu chochito; y yo entonces te la meto hasta el fondo y tus tiernos gemidos me hacen que me corra como nunca antes lo había hecho; me corro tan a gusto contigo cariño mío... Uno, dos, tres, cuatro oleadas violentas de escalofríos metálicos recorriendo mi cuerpo entero y que hacen que se me caiga hasta la baba y que estos ojitos míos no me sirvan para nada y así de loco entro en el clímax y llego al orgasmo más bestia que haya sentido en mi vida... Contigo, niña mala, más que nunca, he descubierto la verdad de esta palabra...

Me parece lo más bonito del mundo, asomarme después a esos dos ojitos tuyos y ver como es la mirada de una niña enamorada. Me gusta jugar con la yema de los dedos, surcando, recorriendo sin prisas toda tu piel desnuda. Me gusta un montón darte mis mimitos, darte miles de besitos, recordarte lo guapa que estás, lo mucho que me cuidas, lo mucho que me excitas...

Me pareces un auténtico encanto, una estrella en el firmamento, un ángel caído, una bella sirena de mar. Me gusta descubrirte, saber lo que sientes, bailar pegadito a tu alma, escucharte cuando me hablas, endulzarme con la miel de tus palabras, besar tus labios, emborracharme de tu boca. A veces, tengo la sensación de conocerte de toda la vida. Tienes un corazón muy bonito, una cabecita bien amueblada, una inteligencia cautivadora, una sonrisa que enamora. Y es que contigo todo es tan sencillo...

Me parece increíble el haberte encontrado. Llevo tanto tiempo, llevo toda mi vida buscándote en este mundo y aquí estás, a mi lado, desnuda, con esa bonita sonrisa, ya sabes, estás increíble, estás preciosa cuando me acabas de hacer el amor...

Xana, mi amor, quiero que sepas que nunca te podré olvidar.

Con cariño siempre tuyo


PD. Contigo no se puede dormir.