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Bonifasi y sus cartas
Acerca de
-¡¡¡Me falta valor!!!- Y ya he dado mi primer paso, que después de marzo me dejo el trabajo, que me largo a Palma con mi amada, que estoy más loco que una cabra............................... -¡¡¡Me falta valor!!!- Sí, lo tengo claro, pero tengo un nudo en el estomago, tengo un poco de miedo en mi cerebro, lo tengo claro por la tarde y por la mañana vuelvo a estar asustado...... -¡¡¡Me falta valor!!!- No la quiero perder, mi felicidad es estar con ella, tal vez no salga bien, tal vez sea para toda la vida, tal vez sí, tal vez no.............................. -¡¡¡Me falta valor!!!- Pues eso, que le he echado un poco de valor y he apostado por mi felicidad................. -¡¡¡Ya no tengo miedo!!!- Todo o nada, menuda apuesta loca de remate, pero es la mía y ahora por fin en abril estaré para siempre a su lado.............. "Cositas de un chiquillo locamente enamorado"
Sindicación
 
Cartas
Bló,10/12/2004;

Cartas


Tenía 10 años. Clase de cuarto B del Marqués. Don Ignacio, mi profe, su bigote y su peculiar forma de enseñar todas las asignaturas del curso. En uno de los pupitres, bien sentada, atenta, una niña rubia, rulitos, Mª Luisa... Yo algo sentía dentro de mí que se lo tenía que decir. Escribí una carta, habían solo tres o cuatro palabras, no lo sé... Nunca se la envié.

Tenía 13 años y no me preguntéis el por que, cogí un papel, dibujé una rosa, pétalos rojos, alguna hoja verde, incluso pinchos afilados... Allí estaba yo intentando comprender aquella oleada de sentimientos que chocaban en mi pecho, violento, envistiendo con fuerza, tormentas, yo luchando contra vientos y mareas, por Dios! Cuantas sensaciones que no pude hacer nada para que llegaran a buen puerto, no encontré las palabras, no navegó mi velero.

Tenía 15 años, salí con mi primera novia, Susana y cuando todo se acabó, le escribí una carta que nos enseñaba a los dos a ser mejores personas y cuidar al próximo amor. Nunca se la di.

Tenía 16 años, salía con Isabel, escribí una especie de diario con hojas sueltas, unas 30 serían, esas que aún conservo en mi vieja carpeta de FP, esas que nunca le dije a ella que escribía.

Tenía 16 años, me encontré por Bló a Marta Mundo, aquella niña guapa de la otra clase que nos acompañábamos todos los días del colegio a casa. No pude evitarlo, le pedí la dirección de su nuevo hogar en Castellón y le escribí una carta. Ella cambió mi forma de ver el mundo, con una carta que me envió, una hoja con bellos senderos, con un atajo que cruzaba la maleza para llegar al río, con un montón de caminos preciosos, mi corazón un poco más y se sale de mi pecho. Marta, si alguna vez me encuentras en la red, gracias, gracias y gracias. (Que sepas que tienes un libro, te mudaste de la dirección antigua y no he sabido encontrarte)

Tenía 17 años, salía con mi amigo Paquito Piñaba. Mi personaje favorito, un amigo de verdad, el tío más feliz del planeta tierra, el compi que se escaqueaba conmigo de las clases de FP, un chaval que os enamoraría a todas... Mientras él hacía reír a carcajada limpia a todo el mundo en el patio de BUP, yo, un poco apartado de todos, anotaba palabras que me hacían, sin querer, poner todos los pelos de punta... Acantilado, profundo, te quiero, cielo, viento, terremoto, te adoro... Después, en casa, las cogía a todas y las pegaba con cemento y mortero.

Tenía 19 años, salí con Melilla y con Rosa a la vez. A una la odié hasta límites insospechables, a la otra, la quise con toda mi alma desgarrada. Escribí, todos los días, durante 9 meses, por la mañana y por la tarde, las cartas más tristes del mundo.

Tenía 21 años, estaba conmigo mismo, acababa de salir de la depresión más cruel y despiadada de mi corta vida; Melilla, recuerdos, tormentos, borracho a cualquier hora del día, con muchas ganas de morirme, todo aquello quedó en el olvido. Aquel año maravilloso, mi Ana y yo, nos enamoramos con un montón de cartas que nos enviamos desde aquella bonita distancia que nos separaba de los dos.

Tenía 25 años, salía con mi Ana y me animó para que escribiera un libro para mis amigos.

Tenía 28 años, repartí 95 libros y mi gente se quedó con la boca abierta. No lo digo porque sea bueno o malo lo que había escrito, o porque el libro tenía una pinta rústica de la ostia, o ni siquiera era porque había tardado tres años en currármelo yo solito, sino porque el Bonifasi tiene pinta de todo menos de escribir. No os engaño, nunca lo voy a hacer.



Tengo 28 años, ha pasado mucho tiempo y aun continuo escribiendo cartas.





PD. ¿Recuerdas tu primera vez?
 
Comentario:
Mi Hada;
Guapa...


Guau,guau,guau;
OOOOOÓPTIMO
EMPALTÁ
OOOOOÓLEO
No sé si el cactus durará mucho en nuestras manos. Acuerdate de pedirle el dosificador a Elisa.

VAAAA poooos
 
Comentario:
guau, guau!! tú y yo lo sabiamos
 
Comentario:
yo no me acuerdo cuándo empecé.
las personas a las q escribes son muy afortunadas, lo sepan o no...
mil besos, duende guapo
 
Comentario:
Lokura;
Mario, fué Mario el gran culpable, el bendito culpable de tanto escribir.
Que suerte la nuestra.

Un beso


Marta;
¿Y tú cuando comenzaste en esta eventura?
Un besito


Cross;
Creo que nos pasa a todos eso de escribir y no esseñarselo a nadie.
Un abrazo

 
Comentario:
La primera vez que me di cuenta de que escribir era casi una necesidad fue en el colegio (EGB). Nos mandaban una redacción a la semana y yo tenía escritas 4 ó 5 y no sabía cúal presentar.
Lo de escribir y no enseñar lo escrito es muy común. Es como una relación amor-odio con los posibles lectores. Al fin y al cabo, a veces nos despelotamos en público por escrito....
Me encanta tu página.
Un abrazo.
 
Comentario:
Vengo a dejarte uno de buenas noches-
 
Comentario:
Y espero que las sigas escribiendo, porque esas te ayudaran a conocerte, y a comprender los porqués de tus experiencias en la vida, y a nosotros nos ayudan también a conocerte.
28 años de cartas, aunque le quites los 10 del principio, son muchos años, y muchas palabras, y todas ellas, seguro que tienen el sentimiento de las de este blog. Y conservan tu esencia.

besos
 
Comentario:
Vengo con el corazon temblando, con el corazon rebosante porque vengo a verte, a enamorarme de cada una de tus vocales y consonantes, a enamorarme de tus espacios en blanco.
Tendrias que a ver enviado todas esas cartas.. cuando algo tiene dueño y no esta escrito al aire, hay que regalarlo para bien o para mal a la musa que te lo inspiro si es que la crees merecedora de ser musa.
Mi primera vez ¿? emmm creo que cuando empece a escribir, despues de aprender a redondear mi nombre, aprendi a redondear ( alla por parvulos, ) el nombre de Mario... y luego, luego ya no pude parar hasta ahora.
Besos amontones para mi Jeovano.
No