Aquellos susurros, secretos del 36
Bló, 8/8/2005
Aquellos susurros, secretos del 36
"Cuando estábamos todos en silencio, se podía oír perfectamente como el aire soplaba con fuerza en los campos; el viento enmudecía la oscuridad de la noche..."
No recuerdo exactamente que edad tenía pero sin embargo, aquella noche,la tengo grabada a fuego en el cajón de mis recuerdos. Mis tres hermanos y yo éramos todos muy pequeños. Solo nos dedicábamos a jugar con nuestraimaginación y nos sobraban todos los juguetes de este mundo. Malditafecha. Era ya de noche en la masía de mis abuelos. Ellos dos tambiénestaban con sus nietos. La luz del candil iluminaba tímidamente elpequeño comedor y nos sombreaba con gracia en las paredes pintadas decal. Aquellas sombras chinas poco a poco comenzaron a no ser tanagradables a nuestros ojos. Había una única ventana con cristal queestaba cerrada a su vez por dentro con una puertecita de madera y detrásde ella se presentía una oscuridad absoluta, un manto negro sin luna niestrellas. El mal tiempo azotaba las lomas secas de agosto y solo loszorros y los tejones se atrevían a salir de sus madrigueras. Era unanoche cerrada a cal y canto. Allí dentro, a cobijo de los grandes murosde piedra, estábamos los seis sentados junto a la estufa de leña encendida, a diez kilómetros de distancia de la masía más cercana. A esas horas no había un alma en los caminos de tierra que bordeaban loscampos oscuros del Alto Maestrazgo.
"Desde las casetas de piedra esculpidas en los muros de la masía, Linday Roqui encadenados a ellas, solían aullar a todas las visitas
inesperadas. Aquella noche no se escucharon a ninguno de los dos..."
No sé porque salió el tema. No sé porque nos comenzaron a contar como las pasaron de canutas por culpa del hambre y de la guerra. No sé porqueempezaron a relatar como los maquis campaban por las sierras escapandode la guardia civil y confiscando a la fuerza lo que les hacía faltapara sobrevivir. No sé porque, nosotros cuatro, callados, atendíamos inquietos a la historia de gente salvada de morir al paredón de puromilagro, o los chivatazos de los vencedores que señalaban a los traidores. No entendíamos que querían decir con aquello de cantar todos los días el "Cara al sol" en los colegios, o que pasaban lista en las misas, o el miedo a las capas y los tricornios en las carreteras de noche. Una España partida con sangre y con odio que nació a partir del 36.
"No cesaba aquel viento furioso de silbar, acompañando de la mano al mal tiempo que hacía a fuera de los muros del comedor. Nosotros seis, yo pensaba, al principio, a salvo, a dentro, en silencio..."
Mis abuelos cada vez bajaban más el tono de sus voces. Aquellas
palabras que sonaban de sus labios ya eran susurros apagados, terribles secretos que alguien podía escuchar. A mí de vez en cuando se me congelaba la sangre en mis venas y me aterraba el pensar que alguien pudiera estar detrás de aquella ventana cerrada, amparados con el viento en la calle, sin que los perros nos hubieran podido avisar a tiempo... y ellos allí, pensaba yo, detrás del muro, mirándonos, atentos, escuchando los susurros de mis abuelos, esperando su momento....
"Debajo de las mantas, asustado, aquella noche en mi cama, no pude
dormir..."
Aquellos susurros, secretos del 36
"Cuando estábamos todos en silencio, se podía oír perfectamente como el aire soplaba con fuerza en los campos; el viento enmudecía la oscuridad de la noche..."
No recuerdo exactamente que edad tenía pero sin embargo, aquella noche,la tengo grabada a fuego en el cajón de mis recuerdos. Mis tres hermanos y yo éramos todos muy pequeños. Solo nos dedicábamos a jugar con nuestraimaginación y nos sobraban todos los juguetes de este mundo. Malditafecha. Era ya de noche en la masía de mis abuelos. Ellos dos tambiénestaban con sus nietos. La luz del candil iluminaba tímidamente elpequeño comedor y nos sombreaba con gracia en las paredes pintadas decal. Aquellas sombras chinas poco a poco comenzaron a no ser tanagradables a nuestros ojos. Había una única ventana con cristal queestaba cerrada a su vez por dentro con una puertecita de madera y detrásde ella se presentía una oscuridad absoluta, un manto negro sin luna niestrellas. El mal tiempo azotaba las lomas secas de agosto y solo loszorros y los tejones se atrevían a salir de sus madrigueras. Era unanoche cerrada a cal y canto. Allí dentro, a cobijo de los grandes murosde piedra, estábamos los seis sentados junto a la estufa de leña encendida, a diez kilómetros de distancia de la masía más cercana. A esas horas no había un alma en los caminos de tierra que bordeaban loscampos oscuros del Alto Maestrazgo.
"Desde las casetas de piedra esculpidas en los muros de la masía, Linday Roqui encadenados a ellas, solían aullar a todas las visitas
inesperadas. Aquella noche no se escucharon a ninguno de los dos..."
No sé porque salió el tema. No sé porque nos comenzaron a contar como las pasaron de canutas por culpa del hambre y de la guerra. No sé porqueempezaron a relatar como los maquis campaban por las sierras escapandode la guardia civil y confiscando a la fuerza lo que les hacía faltapara sobrevivir. No sé porque, nosotros cuatro, callados, atendíamos inquietos a la historia de gente salvada de morir al paredón de puromilagro, o los chivatazos de los vencedores que señalaban a los traidores. No entendíamos que querían decir con aquello de cantar todos los días el "Cara al sol" en los colegios, o que pasaban lista en las misas, o el miedo a las capas y los tricornios en las carreteras de noche. Una España partida con sangre y con odio que nació a partir del 36.
"No cesaba aquel viento furioso de silbar, acompañando de la mano al mal tiempo que hacía a fuera de los muros del comedor. Nosotros seis, yo pensaba, al principio, a salvo, a dentro, en silencio..."
Mis abuelos cada vez bajaban más el tono de sus voces. Aquellas
palabras que sonaban de sus labios ya eran susurros apagados, terribles secretos que alguien podía escuchar. A mí de vez en cuando se me congelaba la sangre en mis venas y me aterraba el pensar que alguien pudiera estar detrás de aquella ventana cerrada, amparados con el viento en la calle, sin que los perros nos hubieran podido avisar a tiempo... y ellos allí, pensaba yo, detrás del muro, mirándonos, atentos, escuchando los susurros de mis abuelos, esperando su momento....
"Debajo de las mantas, asustado, aquella noche en mi cama, no pude
dormir..."
Comentario:
Corazón;
Hola Corazón, ya ves, otra vez por aquí y me encanta verte a ti también.
Un besito.
Brisa;
Es cierto nunca hay que dejar de olvidar ese oscuro capítulo de la historia.
Un beso
Hola Corazón, ya ves, otra vez por aquí y me encanta verte a ti también.
Un besito.
Brisa;
Es cierto nunca hay que dejar de olvidar ese oscuro capítulo de la historia.
Un beso
Comentario:
Y es que hay historias que se nos quedan gravadas a base de miedo y miedo, y quizás es bueno que no las olvidemos. Solo decirte que me has hecho vivir ese momento con vosotros.
Un besito gradísimo :)
Un besito gradísimo :)
Comentario:
Hola Bonifasi ;-)
Ya extrañaba estas cartas tuyas, siempre me gusta que compartas aquellas experiencias. Las narras con tanto cariño y naturalidad que hasta siento vivirlas :-)
Un abrazo y beso de re-bienvenida
;o)
Ya extrañaba estas cartas tuyas, siempre me gusta que compartas aquellas experiencias. Las narras con tanto cariño y naturalidad que hasta siento vivirlas :-)
Un abrazo y beso de re-bienvenida
;o)





