Señoras y señores, el Chino se nos ha casado
Bló, 29-9-2001;
Señoras y señores, el Chino se nos ha casado
Uno de nuestro más fiel feligrés de la peña Puntaço,
cometió ese gran error, que es el perdernos de vista por un buen tiempo. Ya sabes que a veces en los viajes de novios, te vas y ya no regresas más, a frecuentar la barra del bar.
A las cuatro fue la hora marcada en el calendario de muchos, para comenzar una apoteósica romería por las calles de Benicarló.
A las cuatro y cuarto, minuto arriba minuto abajo, pasó una tormenta de esas traicioneras con ganas de guasa.
A las cuatro y media el whisky corría a raudales y todos los asistentes nos enfundamos con elegantes trajes de Armani.
A las cinco menos cuarto, antes que el campanario voceara metal, todos ya un poco tocados y valientes, nos fuimos a pegar una volteta, un sábado, por el pueblo.
Tres caballos y un carromato engalanado para llevarnos todos a pie de la iglesia.
Dos mozos de cuadra tiraban de ellos y realizaban complicadas maniobras frente al Muchola.
Un chofer a cargo de controlar las riendas, ese llamado el Angustias, mito histórico en las bellas páginas de Benicarló.
Todos encima del carro, cantando los grandes éxitos que siempre habíamos desentonado de críos, en los casales falleros.
Después de derrapar mentalmente, sobre el séquito que esperaba la elegante carroza que traía a la Filipi, le cantamos con mucho arte; “¡¡Chino no te cases!!”, y el cura, que oficiaba aquella bella eucaristía, rezó dos Avemaría Purísimas y un Padre Nuestro por aquella blasfema herejía.
No tardamos mucho en salir de aquel tugurio lleno de estampitas de la Virgen, y largarnos a por un par de JB´s con naranja en el bareto de enfrente.
No pasaba ni media hora y ya nos tirábamos el arroz y los macarrones a discreción sobre nuestras cabezas.
No fue nada más que un ratito. Lo que tardó el Nahum en sacar su otro yo e intentar reventar una boda, que solo le quedaban cinco minutos para acabar.
No se lo creían los invitados, cuando al concluir la solemne sesión familiar de fotos, dentro de la iglesia, lo manteamos al Chino en mitad de la calle gritándole; “¡¡To-re-ro, to-re-ro, to-re-ro!!”
Cenamos manjares, bebimos más alcohol y cayeron un par de puros por el colega que se nos casaba.
Bailamos lo impensable a la vista de algún abuelete gay, que no daba crédito a las nuevas tendencias en las pistas de baile de las bodas.
Reímos y disfrutamos de una gran fiesta que se organizó para el Chino.
Él miraba y sonreía medio pedo, alegre de que allí, estuvieran sus amiguetes.
Felicidades Héctor.
Felicidades Patri, te llevas lo mejorcito de la tienda.
Señoras y señores, el Chino se nos ha casado
Uno de nuestro más fiel feligrés de la peña Puntaço,
cometió ese gran error, que es el perdernos de vista por un buen tiempo. Ya sabes que a veces en los viajes de novios, te vas y ya no regresas más, a frecuentar la barra del bar.
A las cuatro fue la hora marcada en el calendario de muchos, para comenzar una apoteósica romería por las calles de Benicarló.
A las cuatro y cuarto, minuto arriba minuto abajo, pasó una tormenta de esas traicioneras con ganas de guasa.
A las cuatro y media el whisky corría a raudales y todos los asistentes nos enfundamos con elegantes trajes de Armani.
A las cinco menos cuarto, antes que el campanario voceara metal, todos ya un poco tocados y valientes, nos fuimos a pegar una volteta, un sábado, por el pueblo.
Tres caballos y un carromato engalanado para llevarnos todos a pie de la iglesia.
Dos mozos de cuadra tiraban de ellos y realizaban complicadas maniobras frente al Muchola.
Un chofer a cargo de controlar las riendas, ese llamado el Angustias, mito histórico en las bellas páginas de Benicarló.
Todos encima del carro, cantando los grandes éxitos que siempre habíamos desentonado de críos, en los casales falleros.
Después de derrapar mentalmente, sobre el séquito que esperaba la elegante carroza que traía a la Filipi, le cantamos con mucho arte; “¡¡Chino no te cases!!”, y el cura, que oficiaba aquella bella eucaristía, rezó dos Avemaría Purísimas y un Padre Nuestro por aquella blasfema herejía.
No tardamos mucho en salir de aquel tugurio lleno de estampitas de la Virgen, y largarnos a por un par de JB´s con naranja en el bareto de enfrente.
No pasaba ni media hora y ya nos tirábamos el arroz y los macarrones a discreción sobre nuestras cabezas.
No fue nada más que un ratito. Lo que tardó el Nahum en sacar su otro yo e intentar reventar una boda, que solo le quedaban cinco minutos para acabar.
No se lo creían los invitados, cuando al concluir la solemne sesión familiar de fotos, dentro de la iglesia, lo manteamos al Chino en mitad de la calle gritándole; “¡¡To-re-ro, to-re-ro, to-re-ro!!”
Cenamos manjares, bebimos más alcohol y cayeron un par de puros por el colega que se nos casaba.
Bailamos lo impensable a la vista de algún abuelete gay, que no daba crédito a las nuevas tendencias en las pistas de baile de las bodas.
Reímos y disfrutamos de una gran fiesta que se organizó para el Chino.
Él miraba y sonreía medio pedo, alegre de que allí, estuvieran sus amiguetes.
Felicidades Héctor.
Felicidades Patri, te llevas lo mejorcito de la tienda.
Comentario:
Nimue, soy de Benicarló, casi tocando Catalunya, allí somos muy festeros.
un abrazo
un abrazo
Comentario:
jeje, que monos, el próximo post que les dediques será para felicitarles cuando lo tengan. Cuando leo tus posts olvido mirar la fecha:S,¿tú de donde eres?
un besito
un besito
Comentario:
Claro que sí Marta y además están buscando un nene.
Madre mía cuantos tíos y tías que va a tener.
Un beso...
Madre mía cuantos tíos y tías que va a tener.
Un beso...
Comentario:
Y siguen comiendo perdices, dos años más tarde, verdad? Me encanta leer este tipo de posts :)
Besitos
Besitos





