(Bló, 27/12/2005;).....Mi boca era un cenicero
Apenas fumo. Casi me atrevería a decir que me he dejado de fumar. Puede que algún día me haga un cigarrito o incluso que alguna noche de un fin de semana me coma un paquete de rubio entero, pero la verdad es que no tengo la ansiedad de fumar. Digo la ansiedad esa que a primera hora de la mañana te hace buscar un cigarrito con urgencia y desesperación, digo esa ansiedad que después de comer y con el aroma del café en los labios te hace dar tu vida por las caladas de un cigarro, digo esa ansiedad que yo ya no tengo.
Desde Febrero de este año fue cuando me fui dejando este tonto vicio que nos arrastra detrás de él. Lo primero que dejé fueron los porros y a continuación, con paciencia y sin volverme loco, fui alargando mi primer cigarro del día. A las diez, a las once, a las doce, a la una y así alargando y alargando el primer cigarrito del día hasta no llegar a pensar en fumar. Día tras día fui liberándome de mi tonta condena.
Me quedé muy alucinado. Hacía años que no olía bien. Exactamente desde los dieciséis años, cuando era más que habitual el llevar un paquete de Fortuna en los bolsillos de mi pantalón. Desde entonces, no he vuelto a oler bien y mi nariz ha sido algo decorativo sin funcionalidad en mi cara. Pero hay una sola putada, un solo pero en eso de recobrar el olfato y es que el mundo huele a mierda. No os podéis imaginar incluso la peste que hacemos los fumadores, bueno, los que nunca habéis fumado y nos habéis aguantado a todos nosotros estos años sabéis de lo que os hablo. Una fuerte hedor concentrada de nicotina y mal aliento alimentada constantemente por paquetes y paquetes de tabaco y más tabaco, día tras día.
Los beneficios de dejar el tabaco son más que asombrosos. Recuperación del olfato, gasto innecesario de dinero, corazón y pulmones a pleno rendimiento, sexo bueno, duro y sin esfuerzo, dientes sin manchas amarillentas, aliento calmado y óptimo para poder dar un beso sin dejar mal sabor.
De todas formas no hago ascos a fumarme un peta, o un cigarro en las fiestas del pueblo, o un puro en una boda descontrolada de borrachos, no me hago el harakiri por un poco de nicotina porque ya no tengo ansiedad por ella.
Pues eso, que hace mucho tiempo me prometí a mi mismo que me dejaría el tabaco para cuando cumpliría los treinta años y sin quererlo he cumplido mi promesa sin haberlos llegado a cumplir.
Antes mi boca era un cenicero y mi nariz era de simple decoración.
Dejar de fumar tiene más cosas buenas que malas.
PD. Aquí os dejo un beso sin sabor a nicotina y alquitrán para todos vosotros.
Comentario:
yo dejé el vicio hace mucho tiempo y es de las cosas que más me alegro.
Mi olfato es increíble y es cierto que se recupera en cuanto dejas el tabaco.
Bienvenido al club de los radicales, que hay que reconocer que somos los peores.
;)
Mi olfato es increíble y es cierto que se recupera en cuanto dejas el tabaco.
Bienvenido al club de los radicales, que hay que reconocer que somos los peores.
;)
Comentario:
Bienvenido al "grupito". Yo tampoco recordaba a qué olían las cosas... Y no olvidemos el gusto... Cómo podíamos fumar un cigarro entre platos??? Es desalentador ver como hemos maltratado nuestros sentidos. Desde ahora hemos de aprender a disfrutar de ellos. Otro beso desos sin sabor a nicotina y alquitrán para ti
Comentario:
Maravillosa noticia sí. Y digo no es que lo mire mal no. No Pero sí se puede vivir sin el que mejor no? Me alegra por ti.
¿Sabes? Esos besos saben mejor, con olor solo a tu aliento :) Y sí no me crees pregúntale a Xana :)
Saludos Bonifasi
;o)
¿Sabes? Esos besos saben mejor, con olor solo a tu aliento :) Y sí no me crees pregúntale a Xana :)
Saludos Bonifasi
;o)
Comentario:
Y que rico sabe ese beso!!
Besitos.
Besitos.





