(Bló, 6/3/2006;)..... El rompeolas del puerto
De niño... recuerdo los gritos de mi padre borracho como una cuba y como mi madre se marchitaba con el paso de los días... recuerdo cuando con 14 años le pegué un puñetazo a mi padre... le recuerdo con un cuchillo en la mano... recuerdo que nos queríamos matar... estábamos los dos llenos de odio... nunca tuve cariño... en el colegio solía asistir a las clases con mi sonrisa borrada de mi cara... nunca contaba lo que ocurría en mi casa... era un terrible secreto... ni siquiera lo hablaba con mis tres hermanos... cada novia que tuve me llenaba de tontas ilusiones... cada chica que me dejaba era una espinita en el corazón... estoy hecho de depresiones... continuas depresiones... falta de cariño... la única vez que he escuchado de mi madre que estaba orgullosa de mí fue cuando los veranos trabajaba en dos sitios a la vez... yo nunca le perdonaré a mi madre cuando me obligaba a trabajar de niño al bar de su hermana... ella me odiaba... me pegaba... yo era su esclavo... me quedaba sin verano... antes de irme al servicio militar tenía una novia que me quería con locura... me tuve que ir a África... a Melilla... al cuartel de La Legión... allí me hundí... mi chica me dejó... mi tristeza podía conmigo... bebía mucho... me pasaba todo el día bebido... rezaba para no despertar vivo a la mañana siguiente... cartas... borracho... escribía las cartas más tristes del mundo... tan grande y sensible a la vez... no me gusta como soy... menuda mierda... mi amigo El Sevilla se pegó un tiro en la guardia... fue muy duro... nosotros éramos soldados... estábamos de camareros, electricistas, pintores y estábamos con ellos... en su cuartel... Legionarios... nos gritaban... ¡¡Uno menos para alimentar!!... mientras nosotros paseábamos por las calles del cuartel... acabé la mili... regresé a casa... continuaba bebiendo sin parar... mi madre me odiaba... mi padre se había dejado la bebida... él también me odiaba... mis amigos cuidaban de mí cuando mi estado etílico llegaba a su pico más alto... muchas veces me iba andando hasta la punta del muro... el rompeolas del puerto... solo... me sentaba muy cerquita del precipicio... serían unos 15 metros de caída hasta las rocas... borracho... con un mar de lágrimas... me balanceaba... jugando con la muerte... suplicando que la brisa me empujara para acabar de una vez... pasaron los años... me fui a ver a un psicólogo... le conté como de niño me auto quemaba con una tijeras calentadas al rojo vivo con un mechero... yo mismo me quemaba por todo mi cuerpo... me odiaba... no me quería... creo que empecé a ser un poco feliz cuando cumplí los veinticinco... hace solo cinco años... que extraño...
Ahora ha cambia mi vida, tengo una chica maravillosa que me quiere a mares, pero a veces tengo miedo de perderla y que la tristeza me vuelva a matar.
Todos estamos hechos de recuerdos
PD. Brisa, perdona por el rollo que he soltado en tu casa, lo siento, que lo único que quiero decir es que siempre existe la esperanza de un futuro mejor, que siempre podemos caernos una y otra vez y volvernos a levantar con el paso de los días, de los meses, de los años. Que los buenos momentos se tienen que saborear como agua de mayo y disfrutarlos porque los malos momentos siempre vienen cogidos de la mano, que muchas veces podemos subir una escalera para ver lo bonito que es el mundo.
Gracias Brisa por no empujarme en el rompeolas del puerto
Comentario:
Lo he vuelto a dejar pendiente, pero quizás he de esperar al momento en que deje fluir mi respuesta, yo siempre te sostendría para queno cayeras eso es seguro.. :)
un besito
PD: ya sabes que para nada es un rollo, ha sido una hermosa experiencia escucharte, gracias por permitírmela-permitirnosla.
Mil besitos llenos de cariño.
un besito
PD: ya sabes que para nada es un rollo, ha sido una hermosa experiencia escucharte, gracias por permitírmela-permitirnosla.
Mil besitos llenos de cariño.





