My brothers
Alcora, 28-2-2003;
My brothers
Era un sábado corriente, de un año mal vestido con un pantalón de pana y con un jersey muy hortero de rombos. Era por la mañanita, con un sol que venía con ganas, por el patio de atrás del piso del Cesar Cataldo nº43. Después de vaciar un bote de Colón, detergente de lavadora de 5 Kg, masificado por cientos de soldaditos de plástico, comprados en Chiquilandia, y tras separarlos por nacionalidades, rangos y pelotones, nos los repartimos para coger posiciones en el campo de batalla.
Joaquín los hizo formar en campo abierto, con el pecho descubierto y con un cañón a lo bestia de los “clics de playmobil”.
Manué los mandó, con una larga marcha, hacia los maceteros de los geranios y allí se atrinchero el cabrón, sabiendo que sería más difícil exterminarlos en su nueva plaza fuerte.
Desi, a su puta bola, les hizo construir a su ejercito, un castillo de Tente con trampas y pasadizos secretos.
Yo me cogí a los nueva zelandeses y me los lleve por ahí, para prepararles una emboscada a todos, que se iban a cagar patas abajo.
En otra Noche de Reyes más, después de jugarnos los turnos de vigilancia, volvíamos a intentar pillar de marrón a aquellos cabrones que nunca nos traían lo que les pedíamos. Todo transcurría con tranquilidad, hasta que la mamá nos llamaba para degustar un chocolate con churros, que nos había preparado. Después de zamparnos cuatro litros de chocolate y una docena de churros por cabeza, volvíamos a la garita y otra vez aquellos barbudos jippys de mierda, nos habían vuelto a dar esquinazo a los cuatro vigilantes de la gran pacotilla.
En la masía de nuestros abuelos pasamos muchos veranos, con la imaginación como mejor juguete y con todos los bichos que pudieran estar a nuestro alcance, como victimas inocentes de nuestras gamberradas. Allí sí que disfrutábamos de hacer el indio campando a nuestras anchas.
A los gatos fue completamente imposible atrapar alguno y huían despavoridos cuando nos veían correr hacia ellos.
Los corderitos los teníamos estresados, cada vez que entrábamos al corral para estudiar su comportamiento psicológico.
El macho viejo lo montábamos a lo vaquero y más de uno se cayó de su montura, encima de un matorral de pinchos afilados.
El choto negro, rey de las cabras, harto de nosotros, nos embestía a golpes y nos perseguía por toda la masía.
Incluso cuando en casa no iban bien las cosas y para colmo, algún día, nos tocaba quedarnos solos con nuestro padre a la hora de comer, nos entraba a todos una risa de esas locas y contagiosas, que no había manera de aguantarla y a más de uno le cayó un par de galletas de María.
Manuel, con sus estudios de teleco, con sus sellos, con sus botas de fútbol, con sus canarios, con su humor inteligente.
Joaquín, con su curro, con su pasta, con su bici, con sus risas incontroladas viendo jugadas cómicas del Salinas y del Iván Campo por la tele.
Desi, con sus análisis políticos, con su piscina, con sus coleguillas tope raros, con su lectura y su soldadura de estaño.
Yo, con ellos tres, pasando lo bueno y lo malo, riendo y llorando. Porque siempre nos faltó el quinto para montar, de una vez, un equipo de futbito.
PD. Sí señor, si tenéis hermanos como éstos, me los pasáis.
My brothers
Era un sábado corriente, de un año mal vestido con un pantalón de pana y con un jersey muy hortero de rombos. Era por la mañanita, con un sol que venía con ganas, por el patio de atrás del piso del Cesar Cataldo nº43. Después de vaciar un bote de Colón, detergente de lavadora de 5 Kg, masificado por cientos de soldaditos de plástico, comprados en Chiquilandia, y tras separarlos por nacionalidades, rangos y pelotones, nos los repartimos para coger posiciones en el campo de batalla.
Joaquín los hizo formar en campo abierto, con el pecho descubierto y con un cañón a lo bestia de los “clics de playmobil”.
Manué los mandó, con una larga marcha, hacia los maceteros de los geranios y allí se atrinchero el cabrón, sabiendo que sería más difícil exterminarlos en su nueva plaza fuerte.
Desi, a su puta bola, les hizo construir a su ejercito, un castillo de Tente con trampas y pasadizos secretos.
Yo me cogí a los nueva zelandeses y me los lleve por ahí, para prepararles una emboscada a todos, que se iban a cagar patas abajo.
En otra Noche de Reyes más, después de jugarnos los turnos de vigilancia, volvíamos a intentar pillar de marrón a aquellos cabrones que nunca nos traían lo que les pedíamos. Todo transcurría con tranquilidad, hasta que la mamá nos llamaba para degustar un chocolate con churros, que nos había preparado. Después de zamparnos cuatro litros de chocolate y una docena de churros por cabeza, volvíamos a la garita y otra vez aquellos barbudos jippys de mierda, nos habían vuelto a dar esquinazo a los cuatro vigilantes de la gran pacotilla.
En la masía de nuestros abuelos pasamos muchos veranos, con la imaginación como mejor juguete y con todos los bichos que pudieran estar a nuestro alcance, como victimas inocentes de nuestras gamberradas. Allí sí que disfrutábamos de hacer el indio campando a nuestras anchas.
A los gatos fue completamente imposible atrapar alguno y huían despavoridos cuando nos veían correr hacia ellos.
Los corderitos los teníamos estresados, cada vez que entrábamos al corral para estudiar su comportamiento psicológico.
El macho viejo lo montábamos a lo vaquero y más de uno se cayó de su montura, encima de un matorral de pinchos afilados.
El choto negro, rey de las cabras, harto de nosotros, nos embestía a golpes y nos perseguía por toda la masía.
Incluso cuando en casa no iban bien las cosas y para colmo, algún día, nos tocaba quedarnos solos con nuestro padre a la hora de comer, nos entraba a todos una risa de esas locas y contagiosas, que no había manera de aguantarla y a más de uno le cayó un par de galletas de María.
Manuel, con sus estudios de teleco, con sus sellos, con sus botas de fútbol, con sus canarios, con su humor inteligente.
Joaquín, con su curro, con su pasta, con su bici, con sus risas incontroladas viendo jugadas cómicas del Salinas y del Iván Campo por la tele.
Desi, con sus análisis políticos, con su piscina, con sus coleguillas tope raros, con su lectura y su soldadura de estaño.
Yo, con ellos tres, pasando lo bueno y lo malo, riendo y llorando. Porque siempre nos faltó el quinto para montar, de una vez, un equipo de futbito.
PD. Sí señor, si tenéis hermanos como éstos, me los pasáis.
Comentario:
Madre mía Marta, no quiero imaginarme vuestras travesuras.
Comentario:
Argh!! A medida que me voy metiendo en tus cartas, me das más y más envidia. Yo sólo tengo dos hermanas, pero muchísimo más mayores que yo, con quienes apenas he vivido.
Creo que ahora, a la única que puedo considerar hermana, es a mi sobrina de 15 años. Con ella he vivido su primer ligue, su primer beso!! Y su primera ruptura.
Aparte de las travesuras que hacemos durante el verano.
Besos
Creo que ahora, a la única que puedo considerar hermana, es a mi sobrina de 15 años. Con ella he vivido su primer ligue, su primer beso!! Y su primera ruptura.
Aparte de las travesuras que hacemos durante el verano.
Besos
Comentario:
Sory, el tener hermanos, aunque sea solo uno, es mejor que sentirte solo en con los juguetes de casa.
Corazón, que suerte, toda una tropa de hermanos. Sabré esperar las noticias de ellos.
Isis, 6 tía? joder! vosotros habreis hecho más trastadas que la leche. Muchos buenos recuerdos, verdad?
A vosotras por iluminar mis días, por sonreir con mis palabras, por vuestro cariño...Gracias
Corazón, que suerte, toda una tropa de hermanos. Sabré esperar las noticias de ellos.
Isis, 6 tía? joder! vosotros habreis hecho más trastadas que la leche. Muchos buenos recuerdos, verdad?
A vosotras por iluminar mis días, por sonreir con mis palabras, por vuestro cariño...Gracias
Comentario:
Bua,se ve q por aqui todos tenemos hermanos para dar y tomar, yo tampoco tngo muxos, somos 6 y yo q se, son cosas q no pasas cn nadie, dependiend d la edad t yevas d una form u otra,y siendo yo la peqe, imagina.. m acuerd d esas mentiras d: acuestate q vienen los reyes, o cuando jugaban cnmg..ara ya no stan aqi, solo qedamos dos :( se exan de menos esos momentos...
Bss
Bss
Comentario:
Hola Bonifasio :)
Sí yo te contará cuantos hermanos tengo... Ufsss seguro te asustabas, un buen día con más tiempo te contaré algo así, pero debes prometerme mantener la calma :)
Yo tendría hermanos para formar una selección de fútboll jajaja, Anda que buenos momentos se viven con los hermanos verdad? Son de los mejores de mi vida, y...y Sigo cosechando más :9
Sabes? Me hizo gracia aquello de la noche de día de Reyes, caray siempre nos pasabamos vigilando y al final NADIE SABIA NADA :))
Un besote y feliz inicio de semana...
;o)
Sí yo te contará cuantos hermanos tengo... Ufsss seguro te asustabas, un buen día con más tiempo te contaré algo así, pero debes prometerme mantener la calma :)
Yo tendría hermanos para formar una selección de fútboll jajaja, Anda que buenos momentos se viven con los hermanos verdad? Son de los mejores de mi vida, y...y Sigo cosechando más :9
Sabes? Me hizo gracia aquello de la noche de día de Reyes, caray siempre nos pasabamos vigilando y al final NADIE SABIA NADA :))
Un besote y feliz inicio de semana...
;o)
Comentario:
Jejeje ! La verdad es que los ratos que se pasan con los hermanos, no se pasan con nadie ! Yo solo tengo uno, pero la verdad es que nos lo montabamos bien ! :)
En fins,... un besito ! :*
En fins,... un besito ! :*





